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¿Educación para la ciudadanía? Depende

16-Diciembre-2007    Juan José Tamayo
    El autor plantea la cuestión de la famosa Guía “Claves para ofrecer Educación para la Ciudadanía en un centro católico”. ¿Devalúa este texto el sentido la ley? Quienes conozcan el texto (en internet sólo hay noticia de su presentación) aduzcan argumentos concretos a partir de él, en pro y en contra de la tesis de Tamayo, que expresamente quiere que se discuta el tema en ATRIO.

Los colegios católicos, la mayoría financiados con fondos públicos, han decidido adaptar los contenidos de la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos humanos a su ideario confesional conforme a las reivindicaciones de los obispos, bajo la presión de algunas asociaciones católicas de padres y, ¡lo más preocupante!, con el respaldo de la actual Ministra de Educación. Los responsables de la patronal católica han presentado recientemente la guía por la que se regirán todos los colegios asociados en la Federación de Religiosos de la Enseñanza para impartir la asignatura de Educación para la Ciudadanía bajo el título Claves para ofrecer Educación para la Ciudadanía en un centro católico. La guía se presenta como “una herramienta que ayude al docente a impartirla conforme al ideario católico de los centros educativos”. Tiene su base en el Catecismo de la Iglesia Católica, sin apartarse un ápice de la ortodoxia católica. ¡Vuelve de nuevo el catecismo a la escuela! Un catecismo similar en contenidos al que yo estudié en la España profunda y nacional-católica de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado en la escuela rural de mi pueblo.

¿Qué pretenden los colegios católicos con esa adaptación? ¿Educar en los derechos humanos y en una ética cívica, comunes a todos los ciudadanos, como corresponde al ámbito escolar, o impartir clases de moral cristiana como prolongación de las catequesis parroquiales? ¿Fomentar la convivencia entre los alumnos y las alumnas o conducir a los escolares por el camino de la santidad cristiana? ¿Formar ciudadanos o hacer creyentes? Me temo que estamos ante una asignatura bis de religión. En cuyo caso, la educación para la ciudadanía deja de ser una materia laica y se confesionaliza, al menos en los colegios católicos.

Sigo preguntándome: ¿por qué los colegios católicos tienen que distinguirse en la educación para la ciudadanía del resto de los colegios? ¿Es que existen dos clases de ciudadanos y ciudadanas? Convendría recordar que la escuela no es el lugar idóneo para educar en la fe y la moral de ninguna religión sino el espacio propicio para la educación en una ética laica.

¿Merece la pena impartir la nueva asignatura en las condiciones en las que se va a explicar en los colegios católicos y con las cortapisas que han sufrido sus contenidos? No tengo más respuesta que la de la canción de Jarabe de Palo: “Depende, todo depende”. O se vuelve al espíritu originario de la Ley, se recuperan sus contenidos y se imparte laicamente en todos los colegios o es preferible esperar a “tiempos laicos”.

Termino con un texto de la Carta a Diogneto, escrito cristiano del siglo III, que constituye un ejemplo de vivencia laica de los cristianos y cristianas en todos los terrenos de la vida. Ellos se sentían ciudadanos a todos los efectos y no defendían dobles ciudadanías, ni renunciaban a sus responsabilidades en la sociedad, ni pretendían diferenciarse de los demás ciudadanos del Imperio. Vivían la ciudadanía y la experiencia cristiana de manera espontánea, sin contradicción alguna, sin reclamar privilegios ni confesionalismos. Éste es el texto:

    “V. 1. Los cristianos… no se distinguen de los demás seres humanos ni por su tierra ni por su habla ni por sus costumbres. 2. Porque ni habitan ciudades exclusivas suyas ni hablan una lengua extraña, ni llevan un género de vida aparte de los demás. 3…Habitando ciudades griegas o bárbaras, según la suerte que a cada uno le cupo, y adaptándose en vestido, comida y demás género de vida a los usos y costumbres de cada país, dan muestras de un tenor de peculiar conducta, admirable, y, por confesión de todos, sorprendente. 4. Habitan sus propias patrias, pero como forasteros; toman parte en todo como ciudadanos y todo lo soportan como extranjeros; toda tierra extraña es para ellos patria, y toda patria, tierra extraña. 6. Se casan como todos; como todos engendran hijos, pero no exponen los que les nacen. 7. Ponen mesa común, pero no lecho. 8. Están en la carne, pero no viven según la carne. 9. Pasan el tiempo en la tierra, pero tienen su ciudadanía en el cielo. 10. Obedecen a las leyes establecidas, pero con su vida sobrepasan las leyes”.

Es posible que si el autor hubiera escrito la Carta hoy en pleno debate sobre la nueva asignatura hubiera añadido:

    “los cristianos y cristianas no estudian en colegios distintos de los demás ciudadanos, ni adaptan las clases de educación para la ciudadanía a sus idearios; van a los mismos colegios que el resto de los ciudadanos, siguen los programas aprobados por las instituciones académicas; no hacen objeción de conciencia. ¿Por qué? Porque el debate, tal como lo plantean la jerarquía eclesiástica y las distintas patronales y asociaciones de la enseñanza católica, se sitúa en el ámbito de la confrontación ideológica y política más que en el de la conciencia y el de los valores éticos. No cabe la objeción de conciencia porque la implantación de la asignatura en todos los colegios y los contenidos de la misma responde al mandato de la Constiotución en su artículo 27.2 de la Constitución y se mueve plenamente en el horizonte de los derechos humanos. Además, con la regulación de la asignatura, el Estado no invade la conciencia moral de los ciudadanos, sino que asume su responsabilidad de educar en la ciudadanía a todos los ciudadanos residentes en España en edad escolar, en clara sintonía con la mayoría de los países de la Unión Europea, donde se viene impartiendo la asignatura desde hace tiempo”.

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9 Comentarios : “¿Educación para la ciudadanía? Depende”

  1. Educacion para la ciudadania

    Juan José, la idea es buena pero no parece que estemos hablando precisamente de neutralidad y respeto a todos sino sólo a unos pocos. Este para mi es un punto determinante. Siempre hemos pensado que el buen cristiano es un buen ciudadano pero ahora parece que el buen ciudadano no puede ser un buen cristiano. ¿Por qué? Este es el problema, no hay neutralidad, es sólo un intento pero se cae por su propio peso.

  2. Juanjo

    Yo soy uno de los profesores a los que les ha tocado empezar a impartir esta asignatura. Desde mi punto de vista, la asignatura es más de lo que ya se venía haciendo en Ética. Desde ese punto de vista, la polémica es falsa puesto que ya se podía venir hablando de todos los contenidos que sus detractores critican. Por otra parte, me parece que una hora a la semana no es la solución a los males que pretende atajar.
    Respecto a los contenidos más polémicos: está claro que uno de ellos es el tema de la sexualidad, que al principio se comentaba iba a ser uno de los contenidos estrella. Luego, quizás por la polémica se ha ido rebajando hasta casi desaparecer. Pero en el tema de la homosexualidad, del matrimonio homosexual está uno de los escollos puesto que mucha gente considera que eso -que ya es una ley- va en contra de sus “valores morales”. Insisto, es ya una ley, por tanto, perfectamente “enseñable”. Otro de los temas-conflicto es todo lo que tiene que ver con la política: la asignatura pretende formar al alumnado en conocimientos sobre el sistema político, lo cual me parece muy deseable puesto que es un tema del que nunca se habla y luego pretendemos tener ciudadanos y ciudadanas críticos. Difícilmente se va a conseguir si no se educa en esos conocimientos y, sobre todo, si no se educa en ciertos valores. Y ahí reside, desde mi punto de vista, la mejor virtud de la asignatura: el fomento de los valores del respeto, del debate. Sin ellos, tendremos ciudadanos menos tolerantes y más “enrocados” en sus posturas. La sociedad es diversa y educar en la diversidad, la escucha y el diálogo me parecen tareas fundamentales e ineludibles. Mientras no hagamos esto, nos encontraremos con personas que se “tiran” sus opiniones a la cara pero que no las discuten razonadamente.

    http://juanat.wordpress.com/2008/03/30/educacion-para-la-ciudadania-el-debate/

  3. Pilar

    Laura,me ha parecido por tu escrito que estás relacionada con el mundo docente, gracias por explicarnos el importante “detalle” de que esa materia podrá ser impartida mediante un debate para que los alumnos puedan despetar su sentido crítico y dejen de ser receptores pasivos de una “doctrina” a memorizar. Ahora sí veo claramente que a lo que temen estos ultracatólicos es a eso, a que se les enseñe a las futuras generaciones a pensar,a preguntar,a exponer sus dudas,a debatir escuchando. En mi época escolar había un “Indice de libros prohibidos” y los libros destinados a niños y jóvenes debían llevar el “nihil obstat” de las autoridades eclesiásticas del momento.Gracias a la biblioteca bien surtida que mi padre poseía pude acceder a Ortega y Gasset, Niestzche,Miguel de Unamuno y otros insignes pensadores e ir formando mi propio criterio comentando mis interrogantes con mi padre,un médico humanista de los de antes.Es el mejor regalo y la mejor herencia que ha dejado a sus hijos, así que ¡adelante, docentes!, entre vosotros y las familias podremos conseguir una humanidad más lúcida, respetuosa y solidaria porque no hay peor castigo que la ignorancia. Te traslado una machacona frase de mi padre para que leyésemos literatura importante, “¡la ignorancia es osada y malévola!”. Gracias por vuestro empeño en darnos un mundo mejor, saludiños y Feliz Año.

  4. Laura

    Es un artículo buenísimo el de Juan José Tamayo. Si tuviera más tiempo intervendría más pero de momento haré lo que pueda. Me acabo de enterar, por su artículo, de que hay una guía para dar esta asignatura. Una vez más, me choca la conducta de esta clase de gente: ¿Una guía para dar ciudadanía? ¿Como si fuéramos tontos los docentes? No me cuadra. Para ser más precisos, es una guía para dar ciudadanía en un centro católico. Si lo piensas, esto induce a pensar que hay contenidos en dicha asignatura que contradice el Evangelio. Pero ningún clérigo ni laico ultracatólico se ha atrevido aún a declarar en público cuáles son esos contenidos supuestamente “antievangélicos”. ¿Por qué? Sencillamente porque no existen. Y si alegan que son los temas del aborto, la eutanasia o la homosexualidad, esos temas no son más que tapaderas puesto que son temas totalmente excluibles si se quiere, como de hecho hay libros de texto de editoriales católicas y otras laicas, que lo han omitido precisamente para evitar la polémica. Entonces… ¿qué se esconde detrás de todo esto? Creo que ya muchos nos hemos dado cuenta de lo que hay detrás. Seré suave y breve: mi opinión es que hay temas que no quieren que se toquen en la escuela y no son precisamente los temas “tapadera” mencionados anteriormente, porque son los temas que más tocan los ultracatólicos, son otros como los derechos humanos, la inmigración, sus causas y sus posibles soluciones, ahí es donde tienen miedo porque cuando la juventud despierte a estos problemas van a empezar a hacer muchas preguntas, preguntas molestas para los que contemporizan con el gran capital. Es eso y no hay más. (bueno puede que aun haya más cosas peores aún…)
    Asimismo esta actuación de la iglesia conservadora es una actuación sectaria: no es que propongan nuevos valores o distintos, aduciendo que son los mismos valores de Jesús de Nazaret, no, lo que hacen es “objetar” los valores de la ciudadanía, que es oponerse rotundamente a ellos, boicotearlos, (¿Por qué?¿de qué tienen miedo?) Los valores para la ciudadanía no son en modo alguno contrarios al Evangelio, al contrario, los favorece, además ha de tenerse en cuenta que esta asignatura se dará por medio de preguntas y hacer pensar al alumno y fomentar el debate y el diálogo para despertar el espíritu crítico, cosa que también temen, como es de esperar, personas tan sectarias como los ultracatólicos. Y recuérdese que en las catequesis y en lso catecismos no se daba el diálogo ni el hacer pensar para fomentar el espíritu crítico, al contrario, “doctores tiene la Iglesia” te decían cuando dabas tu opinión.

    Laura

  5. Pilar

    No he leído el texto de la asignatura, por lo tanto no puedo opinar sobre ella, lo que sí puedo es imaginar que tiene una serie de contenidos basados en las normas de convivencia que la humanidad ha ido gestando desde la aparición del cristianismo, muchas de las cuales ya están reflejadas en las leyes de nuestro país y de casi todos los países del mundo. El principio fundamental de que todos somos iguales y hermanos porque todos somos hijos de Dios se ha ido abriendo camino a lo largo de la historia desde el advenimineto de Jesús, entonces yo no sé a qué viene tanta polémica al respecto como no sean los celos de la iglesia católica española por haber perdido el monopolio del magisterio de la convivencia entre los hombres,de la “moral”, palabra que me produce cierto repelús de inexactitud en su verdadero sentido: mos-
    moris,”costumbres”, cuando yo creo que la vivencia más profunda no se trata de eso sino de una convicción personal acerca del respeto que cada uno de nosotros le debe a los demás y todo por el bien de todos. Hay normas para la convivencia que ya todos los españoles asumimos como positivas,nadie defendería hoy la esclavitud,nadie defiende hoy el derecho de tomarse la justicia por su mano,todos reprobamos a los que usan y abusan de otras personas para su beneficio o diversión y todos estaríamos dispuestos a levantar una pancarta que dijera “No le hagas a otros lo que no quisieras que te hicieran a ti”.Por estos motivos la iglesia católica, que dice ser la depositaria única del mensaje de Jesús, debería sentirse satisfecha de la labor realizada durante siglos con su mensaje de paz y buena voluntad entre los hombres en lugar de querer mantener sus parcelas de poder ideológico y, porqué no decirlo, también económico y social. El poder enseñarle a un niño en la escuela una convivencia pacífica y el respeto hacia todas las diferencias de cualquier tipo no tiene porqué ser exclusiva de ninguna religión. Si occidente ha incorporado este ideario del cristianismo convirtiéndolo en una convicción profunda de una humanidad más evolucionada, el mensaje de esas religiones ya ha
    sido asumido y lo único que les quedaría por hacer es predicar con el ejemplo ellos mismos liberándose del afán de dominio y de la soberbia de creerse los depositarios de la única verdad. He de decir también que mis principios de convivencia y respeto hacia los demás los he absorbido en mi familia y no en el colegio de monjas donde estudié, entonces no entiendo muy bien la contradicción de esas asociaciones de padres de colegios católicos cuando rechazan la asignatura de Educación para la Ciudadanía porque dicen que les sustituye en el derecho fundamental de educar a sus hijos como quieran. A lo mejor es porque dice algo sobre homosexualidad,sobre otras confesiones religiosas, sobre otras razas, no sé, de todos modos cada uno hace en su casa lo que quiere y si mis padres hubiesen sido racistas y esclavistas yo quizás sería racista y esclavista a pesar de las monjas católicas con las que hice mi bachillerato, esos principios se forjan fundamentalmente en el seno de la familia por lo que opino que estas discusiones son bizantinas.

    bachillerato

  6. EVA MARIA

    Alguien HOY ha de poner al día las asignaturas que -como algunos jóvenes decían- “es que ésto es muy plasta, y además no me sirve de nada”.

    No es que la Cultura aunque sea “la religiosa” no sirva, pero sí es cierto que cuando el lenguaje no te ayuda a comprender. El texto te deja indiferente; i a veces el que lo explica “no se lo cree” se provoca un desconcierto en el corazón del joven en
    formación.. que muchas veces llega a los más maduros, y que provoca el total desinterés.

    La perfección no la tiene nadie. Y dormirse en los laureles no te la va a traer, ni poco ni mucho.

    Cuando LA CIMA DE LAIGLESIA en un momento històrico, sobre calendario, “recibió” órdenes IMPERIALES (de quien entiende el mundo eternamente así, y no de otra manera) de detener el proceso de “agguiornamento” del VATICANO II (desde dentro de sí misma, o a través de algún paje real) no quiso o no pudo imaginarse a donde conduciría cerrar el proceso de Vida abierto, y empezado con empuje i ilusión por tantos, como Agua de Mayo.

    Por ello.. HOY, es El Gobierno de la nación con buen criterio quien ha tomado las riendas
    -porqué es su obligación- de “orientar” a la variadísima juventud de nuestros días en nuestro país, para poder convivir
    -O INTENTARLO- lo mejor posible. Hay reglas del juego social, actualizadas; y el que ha perdido el tren por no “Poner al Día” lo que quedaba obsoleto con los siglos, e iba caducando, por miedo, cálculo equivocado, o conveniencia.. habría de callar, y como cualquiera de nosotros, hacer examen de conciencia, para ver donde hemos fallado gravemente o no

    Crodialmente

  7. Alfonso

    Tamayo en vez de reflexionar en los vergonzosos resultados del informe Pisa se dedica a hacer apologia de educacion para la progresia parece que prefiere no reflexionar que Finlandia ,una republica confesional luterana,tiene una asignatura obligatoria de religión en todos los niveles educativos públicos.De hecho el caso de Finlandia es paradigmatico, por un lado una apuesta firme por la enseñanza publica pero a la vez insistiendo en el espacio que la educacion religiosa merece;no en vano la constitución de Finlandia exige que el presidente de la republica sea de confesion evangelica.En fin supongo que Manuel Guerra ,el autor del “Diccionario Enciclopédico de Sectas” tiene razón al afirmar que no pocos sacerdotes disidentes le han reconocido su filiacion masonica en privado, el control de la educación y la enseñanza de la supuestamente unica ética legitima, la moral neutra y laica ha sido siempre la obsesion de los hihos de la viuda desde por lo menos la epoca de Jules Ferry o tal vez el reinado de Hyram. Un salUdo.

  8. joxema

    Defender o cuestionar la justicia de la ley no es lo mismo que afirmar o negar la ley de la justicia. Etica y legalidad debieran coincidir pero, lamentablemente, pocas veces suelen coincidir. La cuestión de los derechos humanos desborda su expresión en las leyes positivas. El ciudadano demócrata es respetuoso de los demás y el creyente caritativo es tolerante con los demás. La ética demanda cultivar la democracia y la caridad. Las leyes deben abir espacios para la práctica de una ética humana. Las dificultades de la convivencia sólo se superan con responsabilidad personal, ciudadana y creyente.

  9. Teófila

    A ver, Tamayo, una asociación de ciudadanos (verbigracia, la Institución Libre de Enseñanza) decide abrir un centro educativo y lo que ofrece es una enseñanza basada en los principios de esa asociación. Un grupo de padres considera atractiva la oferta y matricula en ese centro a sus hijo. El Estado, que protege la libre asociación y vela por la seguridad y libertad de los ciudadanos, no tiene nada que objetar. Tampoco si se tratara de una hipotética “Institución Católica de Enseñanaza”, digo yo.

    ¿Algún problema con Diogneto? Si recibiera hoy la célebre carta es posible que algún párrafo dijera algo así: “los cristianos, como el común de las gentes, disfrutan los derechos y libertades que garantiza la ley y se asocian libremente para educar a sus hijos o para otros fines recreativos, culturales, asistenciales, políticos, etc.”

    Lo de los valores constitucionales no deja de tener gracia porque según Peces Barba son puro relativismo: Durante la presentación de su libro sobre Educación para la Ciudadanía publicado por la editorial Espasa afirmó que la ley que equipara el matrimonio a la unión entre dos hombres o dos mujeres se incluye “perfectamente” en los contenidos de la asignatura. Sin embargo, reconoció que si el Tribunal Constitucional –puesto que está recurrido– declarara “inconstitucional” la citada norma y la considerara contraria al artículo 32 de la Constitución, no cabría ya en los contenidos de Educación para la Ciudadanía y “debería salir del programa”. Tan congruente…
    Saludos cordiales.

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