Lugar de Encuentro de lo sagrado y lo profano

¿SACERDOTES PARA QUÉ?

17-Marzo-2006    Juan Cejudo

Llega el 19 de Marzo y se celebra el día del Seminario.
Nunca fue tan en grande la crisis de vocaciones al sacerdocio como ahora, por más que nuestros obispos digan que las vocaciones se están recuperando y que ya dejamos de tocar fondo.

No nos engañemos. El problema es muy serio. Como decía recientemente la Revista 21RS “España se queda sin curas”. Porque la edad media es de 67 años y un 40% pasan de los 75 años. Es decir, que dentro de 10 años los curas actuales se habrán reducido a la mitad.

¿Los problemas de fondo? Se podrían aportar muchos.

Para mí la clave está en que el actual modelo de sacerdote, dedicado al culto, los sacramentos, la atención a los feligreses, en unas iglesias llenas de personas mayores y ausentes de jóvenes, no puede ilusionar a nadie.

El modelo actual está finiquitado. Es el modelo de sacerdote que perteneció a otra época. Para los tiempos que corren, ese modelo no puede ilusionar a la juventud del siglo XXI. Tampoco al creyente de hoy.

Por otra parte, la Jerarquía es incapaz de cuestionar el modelo. Porque tampoco vale ya el actual modelo de una Iglesia que ha quedado anquilosada en normas y preceptos morales muy tradicionales, incapaz de ilusionar a nadie, sin capacidad de adaptación a los nuevos tiempos.

El fenómeno es especialmente grave en determinadas regiones del Mundo. En Latinoamérica, son millones los fieles que se van pasando a otras confesiones religiosas y en Europa el alejamiento no ya de la Iglesia, sino de los valores cristianos y del sentido de Dios se van perdiendo a pasos agigantados.

La Jerarquía es incapaz de ensayar nuevas formas de sacerdocio para un Mundo tan cambiante y abierto como el que vivimos. Porque es incapaz de pensar en otro modelo de Iglesia, adaptado al hombre de hoy. Se cierra a la posibilidad de que la mujer pueda ser sacerdote, de que las personas casadas puedan serlo, que haya un sentido democrático en la toma de decisiones eclesiales y se tenga de verdad en cuenta los puntos de vista de los laicos. Se debe vivir mucho más para el servicio a la Sociedad, sobre todo para los más marginados, que para mantener los propios organismos intraeclesiales, la mayoría de las veces muy poco eficientes.

No hay una adaptación a las culturas locales en países de misión con el mantenimiento de preceptos estúpidos, incomprensibles para las culturas de esos países como es el celibato de los sacerdotes o la prohibición del preservativo para evitar las pandemias del sida.

La Iglesia jerárquica sigue aferrada a su moral, a sus normas, a su estilo tridentino que pretende que siga vigente en el siglo XXI.

Y quiere que los sacerdotes sigan en esa línea.

Es inútil. Sólo el paso de los años(no muchos), obligará a la jerarquía a adoptar un cambio de rumbo en el estilo cerrado y anticuado que ahora llevan.

O simplemente, tendrán que cerrar muchísimas parroquias.

Al tiempo.

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