Desencuentros y desamores Iglesia-sociedad
16-Junio-2008 Mario Cervera-
Jugando con un trabalenguas que ha hecho famoso una canción de OT, el autor habla de cosas serias: la separación cada vez mayor entre la sociedad y los pastores de la Iglesia que se sienten incomprendidos, víctimas de una conjura diabólica que infiltra desconfianza en sus amadas ovejas a quienes han entregado su vida.
[NOTA DE ATRIO: El post sobre el debate de los hermanos Boff ha vuelto a redacción y se publicará de nuevo tras hacer algunas consultas y retocar tal vez la manera de presentarlo. Pedimos disculpas sobre todo a quienes habían enviado ya sus comentarios.]
A veces tengo la impresión de que la Iglesia le dice a la sociedad: “Sociedad, cómo quieres que te quiera, si el que quiero que me quiera no me quiere como quiero que me quiera”.
Lo explico por partes
- “Sociedad, cómo quieres que te quiera”
- - La Iglesia es consciente de que la sociedad “pide” que la Iglesia le quiera. Es evidente que la sociedad desearía ver una Iglesia más cariñosa y positiva con ella, menos “cascarrabias”, menos combativa. En ese sentido “quiere que la Iglesia le quiera”, que siga trabajando en ella y ayudando a construirla, dando testimonio. Pero le pide otro talante y actitud.
- - No es que la Iglesia no quiera a la sociedad. La quiere mucho, por eso trabaja tanto por ella. La quiere como a una hija, pero ¡ese es el problema!: que se siente madre que tiene que “educar” a la sociedad, desde una posición de “superioridad”, de adoctrinamiento, de “gestión familiar” vertical, de sentirse imprescindible.
- “Si el que quiero que me quiera”
- - Esta frase expresa que la Iglesia necesita, como todo grupo humano, sentirse querida.
- - Necesita que la misma sociedad le exprese que la quiere y se lo demuestre, a través de sus ciudadanos y de las instituciones.
- - Desearía sentirse más querida por los propios cristianos. Le encantaría que éstos fueran más sumisos y obedientes, menos críticos y exigentes. Desearía que los cristianos se sintieran Iglesia como ella lo entiende.
- - También necesita sentirse querida por Dios, el cual no le falla. Y necesita sentirse “avalada” por Jesús. Necesita sus mimos, su presencia, su “aceptación”, pero…
- “No me quiere(n) como quiero que me quiera”
- - La sociedad no le quiere como la Iglesia quisiera. La valora mucho más de lo que ella piensa, pero es crítica con el talante de muchos miembros de su jerarquía. No acepta un “estilo adoctrinador” que a veces tiene, su falta de democracia interna, su machismo, su falta de prudencia, su “saber de todo” (y hablar de todo) de un modo tan rotundo. La Iglesia siente que está perdiendo cariño por parte de la sociedad. Ve que ya no goza de tanta influencia en ella. Por ello grita más, pero cuanto más grita… es porque se siente más débil: puede ser la pataleta del “no me quieren como quiero que me quieran”.
- - También la Iglesia parece sentir que los propios cristianos no la quieren como ella esperaría. “Los de dentro”, los bautizados, están sospechando de su gestión y de su estructura, de su falta de renovación. Los jóvenes la ven aburrida, trasnochada, una institución que “huele a antigüedad”. Muchos adultos ponen en duda su estilo, su manera de hacerse presente en la sociedad, sus insistencias, su manera de celebrar, su falta de testimonio, su alejamiento del Evangelio, su “marcaje” ante nuevos paradigmas, la falta de participación de los laicos, su clericalismo, su machismo, su falta de flexibilidad, su “autodivinización”. Aparecen críticas frontales y laterales a la jerarquía por parte de mujeres, de cristianos anticlericales, de cristianos de frontera. Muchos teólogos ven que la Iglesia impide su propia renovación al justificar su errónea autocomprensión en la misma revelación. La Iglesia ve que está perdiendo “capacidad de convocatoria” hacia los propios cristianos. Ya no ilusiona, ya no es mediación privilegiada de la presencia de Dios. Sabe que muchos mantienen su fe, pero no a través de ella, que Cristo “tiene gancho”, pero la Iglesia no. Ve que muchos se van, que hay mucho desencanto, que no le hacen caso. Se acompleja, aunque no lo reconozca, y se pone a la defensiva, con insistencias que son “más de lo mismo”, al sentir que “los cristianos no la quieren como ella quisiera”.
- o La Iglesia también se da cuenta de que Dios calla. Sigue callado cuando ella necesita signos, o ve signos de Dios a lo que son sus manías eclesiales. Se siente querida por él, pero se da cuenta de que no le quiere como ella quisiera. Ella desearía que fuera evidente que su gestión es la correcta, que Dios la avalara en su estructura y en su estilo, que el Evangelio dijera lo que no dice para justificarse a sí misma, que la unidad fuera una realidad no sólo en Dios (como es ya, de hecho), sino en ella misma. Pero Dios sigue callado, y los hombres siguen “desvelando” y comprendiendo tantas cosas atribuídas a Dios que son de origen humano y exigen purificación. Entonces ella se defiende, habla “en su nombre”, “zanja temas dogmáticamente”, se “diviniza a sí misma”. Compensa su falta de credibilidad con dogmas (la infalibilidad es un ejemplo), que proyectan sus deseos de ser amada de una manera. Sus errores en lo verificable los compensa con absolutismos en lo no verificable (temas de fe). No sabe gestionar la pluralidad y responde con la tendencia a uniformizar, en nombre de la unidad, de la comunión, del mismo amor de Dios. Compensa un “quiero que Dios me quiera así” con un “esto viene de Dios porque Dios así lo quiere, así me quiere y no me falla”. Cuando la historia no le da la razón, cierra los ojos y petrifica su corazón, que acaba “acomplejado” al sentir que “no le quieren como ella quisiera”. Se da cuenta más tarde y pide perdón, pero llega tarde.
Conclusiones:
- - La Iglesia no tiene que esperar “que le quieran como ella quiere”. No tiene que manipular ni caer en “chantajes afectivos”, ni en “dominios efectivos”. Tiene que respetar la manera de quererla que tiene la sociedad, los cristianos, Dios mismo:
- o La sociedad la querrá por lo que ella es y en la medida que la Iglesia sea significativa y ayude a construir “otro mundo posible”.
- o Los cristianos la querrán por ser ella: regalo, madre, maestra…, pero le exigirá que vuelva al Evangelio, que se renueve, contando con los laicos, con las mujeres.
- o Dios la quiere por lo que es y como es (con sus grandezas y sus miserias), pero sin avalar interpretaciones humanas (fruto de la historia y de las comprensiones de cada época), sin justificar “infalibilidades” (los apóstoles no lo fueron, por ejemplo, cuando hablaban sobre “la vuelta inminente de Cristo para ser ‘raptados vivos’ al cielo”. Si ellos tenían esa “visión mágica” errónea ¿cuántas comprensiones “mito-mágicas” más se habrán “colado” como “verdadera doctrina” en la Iglesia apostólica, luego en la imperial, o en la medieval, o más tarde en la anti-modernista? ¿Cuántos nuevos silencios del Espíritu ante sus supuestas seguridades infalibles?). Creo que Dios la seguirá amando en silencio, como lo ha hecho siempre. Habla a su modo y calla a su modo. Le amará con locura, pero no como a ella le gustaría.
- - tenemos que querer a la Iglesia, tiernamente, profundamente. “Sólo el amor convierte en milagro en barro” (canta Silvio Rodríguez). También en la Iglesia sólo se producirá “el milagro” de la vuelta al Evangelio desde el amor y el apoyo de los cristianos, aunque sea crítico. Un amor por lo que la Iglesia es: comunidad, un amor que hace que el cristiano conjuge los verbos en plurar, y ame desde la pluralidad y ame la pluralidad. Aunque ésta falle, aunque se equivoque, aunque no sea infalible, la tenemos que querer y le tenemos que mostrar nuestro cariño (¡cuántas veces mostramos veneno y amargura en lugar de cariño!). Un amor que posibilitará su autoestima, y desde ella podrá cambiar, porque uno escucha y mejora cuando se siente amado. Un amor que hará que ella misma se sienta más esponjada, menos a la defensiva y con más capacidad de autocrítica y de renovación. Un amor que contagie a su vez amor en la sociedad por la Iglesia, y de la Iglesia por la sociedad.
“Sólo el amor convierte en milagro el barro eclesial (más bien parecen ruinas de barro)”. Pero el amor no tiene que ser como nosotros queremos, sino que nosotros debemos querer al Amor, como Él es, un amor que siempre nos sorprende. Y quizás necesitemos ser, para la Iglesia, “ese amor que la sorprenda” y le ayude a cambiar.
Haz hoy mismo tu APORTACIÓN (Pinchar aquí)


20-Junio-2008
Ya que estamos con las coplas del querer, yo conocí de pequeña una versión un poco distinta:
Te quiero más que me quieres,
quererte más ya no puedo,
no es posible que me quieras
tanto como yo te quiero.
Si, porque te quiero,
quieres que te quiera más;
te quiero más que me quieres,
¿qué más quieres?, ¿quieres más?
Referida siempre al amor entre personas.
20-Junio-2008
Pienso que el desencuentro entre la ICAR y la sociedad civil y sobre todo con la sociedad católica se debe a una comunicación defectuosa y al radicalismo de su ideario basado en la “nueva evangelización” promovida por JPII y seguida por BXVI.
En la nueva evangelización la Tradición es base a partir de la cual debe estructurase cualquier accion eclesial. El problema que veo es que la Tradición que se ha tomado como referencia no es “homologable” con la sociedad actual (Civil y católica). Por una parte mantiene elementos que proviene del medievo (Iglesia señorial de corte monarquico,el celibato obligatorio,autoridad sacra de los sacerdotes,obispos y cardenales), del siglo XIX (Profusión de la Teología dogmática papal y cuestiones de orden moral puritanas), ideas de principios de siglo XX sobre “la cuestión social” en base a las encíclicas papales sobre la cuestión.
En el caso de España, la Tradición aglutina los ideales nacionalistas castellanos,los ideales franquistas de orden y concierto, los ideales conservadores de Herrera Oria.
Por tanto la amalgama de tradiciones es tal que a veces uno no sabe a que atenerse. Pero la consagración de la Tradición como reserva de las esencias dogmáticas es la piedra angular de la ICAR actual.
El VII se considera perverso y erróneo, cualquier manifestación libertaria o que promueva la libertad es condenable. La autoridad eclesial es superior a la civil por su caracter señorial y sacro.
Todas estas ideas tradicionalistas y conservadoras, aunque respetables, son negativas para la imagen general de la ICAR.
El desencuentro viene cuando la sociedad camina por los senderos de la libertad, de la legalidad civil, de la pluralidad de ideas y de la aceptación de los derechos humanos; y se encuentra con una iglesia censora (La censura sige siendo legal en la ICAR), inquisidora (Congregación para la doctrina de la fe),opresora (Mujeres, homosexuales,medicos abortistas, abogados divorcistas, profesores laicistas),partidaria del pensamiento único (Todo aquel que no siga el ideario de la ICAR es sospechoso de herejía), que margina a los que no piensan del mismo modo y que ve enemigos en donde solo hay discrepancia o debate sano.
El problema básico es la falta de libertad y ese desencuentro no podrá ser encuentro hasta que no haya libertad en la ICAR.
19-Junio-2008
Sofía, tomado de tu enlace:
“Por esto, observó el Arzobispo, es más urgente que nunca responder a las necesidades «de quienes buscan un empleo decente y oportunidades para salir de la pobreza y evitar la marginación, la explotación y la disgregación social».
«Cuantos buscan mejorar la propia vida nos piden actuar –concluyó el prelado–. Mi delegación espera que nuestras palabras aquí se conviertan pronto en acciones»”.
Este método o esta manera de comunicar al mundo las necesidades de los más desfavorecidos e incluso la urgencia en actuar, se ha visto repetida en las últimas décadas. Lo cual está bien, pero es de todos sabido insuficiente e incluso con efecto retórico las más de las veces. Creo que es desde la Iglesia, apoyada por sus integrantes, seres de carne y hueso, personas como tú y como yo, las que debemos mostrar nuestra insatisfacción y urgencia de cambio de formas, de nuevas ideas, actuaciones que puedan ponerse en marcha desde la Iglesia misma, vertebrado en redes multidimensinales, de abajo arriba, de arriba abajo, horizontalidad, lo que sea, pero que funcionen con mayor efecto de lo que hasta ahora se hace, que seguramente es esfuerzo y dedicación de unas minorías dentro de la Iglesia. Participar en lo que ya hay ya es un paso hacia delante, pero como se ve, es muy insuficiente y choca con el avance tecnológico, científico y de conocimiento que galopa por doquier. Estructurar más y mejor nuevas líneas de actuación con nuestras posibilidades, potenciales y bienes, mucha creatividad y ganas y fe en ello. Predicar no basta, Jesús se pone sobre todo a la obra, deja todo, no vive re-asegurado y bien sujeto, cree firmemente en lo que hace y en las personas a las que se ofrece en donación. Si nos empantanamos y atascamos en palabras bonitas y llenas de misericordia, nos quedamos tan sólo con un manojo de buenas intenciones que pronto se las lleva el viento. Y seguimos pasando la patata caliente.
Kaláa, vale, das en el clavo, te lo agradezco.
Una pregunta a tener en cuenta con su respuesta bien matizada y concreta: ¿Qué puedo hacer yo en todo esto que tanto nos preocupa? Pisando el suelo firme.
Un abrazo para los preocupados.
Asun
19-Junio-2008
Recuerdo un “trabalenguas” similar al que menciona el autor. Era común en mi ambiente famiiar de niño. Decía así:
Quiero, y no puedo querer,
a quien, no queriendo, quiero.
He querido sin querer
y estoy sin querer queriendo.
Si, porque te quiero,
quieres que te quiera más;
te quiero mas que me quieres,
¿qué más quieres?. ¿Quierés más?.
Nos pasa con personas, con cosas y con actividades. ¿Nos sucede también con nosotros mismos?.
19-Junio-2008
Sofía, ya he dicho que las acciones particulares y de todo tipo de comunidades son innumerables, y dentro de los particulares, por supuesto no he excluído los obispos y las parroquias.
Pero son cosas diferentes, las acciones particulares son una cosa, las acciones de los jerarcas como tales y de forma conjunta, como acción de la Iglesia y con las riquezas de la Iglesia, es otra muy diferente.
La sociedad no critica tanto a tal o cual jerarca en este tema, sino a LA JERARQUÍA, a LA IGLESIA.
Este mundo necesita de acciones fuertes, y la Iglesia necesita emprender el camino de su fundador. Es esto lo que defiendo.
Un abrazo
19-Junio-2008
María,
Me parece que para pedir que cese la venta de armas y que el comercio sea justo, no es a la jerarquía a quien hay que dirigirse. Aunque quizás resulte más apetecible que dirigirse a los políticos.
Entre los obispos habrá de todo, pero la DSI está por la justicia.
Además si se trata de denunciar, en todas partes cuecen habas:
http://www.solidaridad.net/noticias.php?not=5181
Supongo que se trata de hacer algo efectivo nosotros, no sólo de denunciar a los demás.
Saludos invisibles
19-Junio-2008
Sigo pensando que deberiamos proponéselo. Hay que intentar esa comunicación de la base que somos nosotros con la cúpula las veces que sea necesario.
Que no nos hacen caso (no sería la primera vez), a lo mejor necesitamos muchas mas veces, a lo mejor reflexionan y se conmueven, pueden cambiar, pero lo que no podemos hacer es quedarnos de brazos cruzados esperando ¿qué? ¡nada! no va a llover maná del cielo, ni se va a suspender por unos dias la inversión en armas para comprar leche, trigo y huevos, ni OMC va a cambiar sus politicas comerciales, ni la cúpula de la Iglesia católica va a darse por aludida y pensar por sí sola que la situacion de hambre en el mundo tiene mucho que ver con ella y su misión en este mundo cane. Está en otra onda, haciendo alianzas de alto nivel y hay que bajarla a la realidad de este planeta globalizado donde millones y millones de personas no tienen literalmente qué llevarse cada día a la boca.
Venga, ¿quién se anima y escribe algo?
18-Junio-2008
Ana Rodrigo,
Lo mismo que hacéis en las comunidades populares de Granada se hace en muchísimas parroquias, se llamen o no se llamen comunidades. Y esos proyectos están en la línea de la doctrina social de la Iglesia.
De modo, que si bien deberíamos hacer mucho más de lo que hacemos, no lo hacemos en contra de, ni a pesar de, la jerarquía (al menos mi obispo está en esta línea, que es la de la DSI)
No se trata de “caridad”, que suele ser la crítica que se hace a la Iglesia, sino de colaborar en proyectos a corto, medio y largo plazo que han surgido en las comunidades con las que se colabora.
Esa separación entre pueblo misericordioso y jerarquía inmisericorde no creo que sea exacta.
Saludos cordiales
18-Junio-2008
Querida Asun, yo comprendo las dificultades “técnicas” que la Institución-Iglesia tiene en el caso de que quisiera poner a disposición del desarrollo alguna parte de su inmenso patrimonio histórico- artístico e inmobiliario. Cuando la FAO dio las cifras oficiales del hambre en el mundo, María propuso que en ATRIO tomásemos alguna iniciativa para proponer a la Jerarquía. Esta propuesta tuvo muy buena acogida, pero yo personalmente no se me ocurre algo que pueda tener alguna posibilidad de que fuese eficaz.
De lo que dices en tu última parte y lo que dice Kaláa, aún estando de acuerdo con vosotras, matizo un poco mi pensamiento. Es obvio que la cuestión no debe quedar solamente en denuncias de la conducta de los demás y que, por supuesto, debemos empezar por nosotras mismas. Pero eso es lo que siempre se ha hecho, muchísimas personas cristianas y no cristianas han sido y siguen siendo ejemplo de generosidad tanto en entrega de sus personas como de sus bienes. Con estas pequeñas aportaciones se hacen muchas pequeñas-cosas. El domingo pasado tuvimos la información de los proyectos que con aportaciones económicas de Comunidades Cristianas Populares de Granada se llevan a cabo en Bolivia y en el Salvador. Es impresionante comprobar lo que se puede hacer con tan poco presupuesto. Y como esto, podríamos contar infinidad de proyectos y el bien que se le hace a muchísimas personas.
Esto es una cosa y otra muy distinta es lo que la Iglesia Institución sería capaz de hacer con visión, no solamente de presente, sino sobre todo de fututo. Creo que una cosa no excluye la otra y si estamos esperando a que nuestras pequeñas acciones conmuevan las entrañas de misericordia de la Jerarquía, siempre estaremos en el mismo sitio, es decir, que la Iglesia cada vez vaya acaparando más riqueza, que esto suponga cada vez mayor escándalo en una sociedad más sensibilizada ante las injusticias y que millones de personas sigan muriendo de hambre.
Muy importante sería asimismo el ejemplo y la credibilidad que supondría para el mundo el que la Iglesia volviera a sus orígenes y al ejemplo de su fundador que “no tenía dónde reposar la cabeza.
Un abrazo.
18-Junio-2008
Asun, a fin de no caer en proselitismos ramplones de” y todos-as”. Considero q sería más adecuado optar siempre, por el cambio desde dentro de uno mismo, y punto. Lo demás vendrá por añadidura.
Saludos.
18-Junio-2008
Creo, Ana, que los jerarcas, como tú dices, son en realidad los administradores de todas las propiedades y pertenencias de la institución, los verdaderos propietarios somos tod@s l@s bautizad@s. Aquellos disfrutan del usufructo, porque así lo han dispuesto desde el mismo poder. No estaría mal que, al unísono, tod@s l@s propietari@s, expresáramos nuestro desacuerdo al respecto y el deseo de ir distribuyendo y compartiendo con los desfavorecidos, al ritmo que toque, con orden y concierto, nuestros bienes, que es el de tod@s, pues nadie en concreto, dentro de la Iglesia, puede apropiárselos como suyos de por vida.
Un intento de este calibre haría cambiar radicalmente la opinión que se tiene de todos los componentes de la Iglesia, institución incluida, y quizá, además de ser estimada y respetada, emulada.
Más aún, si empezamos por hacerlo nosotr@s mism@s, de modo particular, despojándonos de todo lo que nos sobra, brille o no brille, ya que donde está no sirve para que otr@s coman, trabajen y vivan con dignidad, conseguiríamos seguramente muchos granitos de arena, que harían una montaña de esperanza y de acceso a un mundo mejor para tod@s.
Como ves pongo el énfasis en el cambio de hábitos desde dentro y desde tod@s. Eso sí hace girar el rumbo de lo establecido. Implicación tras la queja y/o denuncia, es lo más arduo.
Un abrazo.
Asun
18-Junio-2008
Errata: Debería haber dicho Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo.
17-Junio-2008
Mario, simplemente decirte que la Iglesia somos todos los creyentes en Jesús. Entiendo que tu artículo está hablando de la Iglesia como referente a la Jerarquía y de sus los seguidores incondicionales. Así si estoy de acuerdo con él.
Me permito saludarte nuevamente.
17-Junio-2008
Parto de lo que dice Juan Luis: la Iglesia no es un sujeto capaz de amar o de ser amada. En todo caso podría tener mayor o menor consideración moral, prestigio o reconocimiento.
Si la Iglesia es considerada como una comunidad de individuos, diremos que hay sujetos que aman o que son dignos de ser amados, o bien que un alto porcentaje de esta colectividad se hacen notar por aquello de “cómo se aman”, hoy diríamos mirad cómo aman.
Si, cuando la sociedad habla de la Iglesia, está identificándola con la institución y sus cabezas jerárquicas, entonces cambia completamente la cuestión.
Ejemplos:
Los jerarcas españoles son propietarios de una emisora de radio que hace daño a las personas, insulta y ofende.
Las congregaciones religiosas dejan en la calle a aquellos miembros que deciden abandonar la Orden, sin haber cotizado a la Seguridad Social y cobrando la pensión no contributiva. Hoy me han comentado de un ex religioso con 58 años, el año pasado otro que dedicó 52 años a la congregación, otro que tiene cotizado 16 años y le dieron el sueldo último, con 60 años de edad. Podríamos contar y no parar sobre casos que deberían estar en el Tribunal de Derechos Humanos de Luxemburgo. Para ex sacerdotes, religiosos y religiosas que han tenido como hermanos y hermanas a los miembros de su congregación, al superior o superiora como padre o madre, y que han contribuido en enriquecer inmensos patrimonios inmobiliarios, y que les han dedicado toda la vida, se quedan en la calle en condiciones inhumanas.
Los 850 millones de personas que pasan hambre, ¿pueden considerar madre a la Iglesia, la institución mundial más rica del mundo que no se desprende ni del más mínimo objeto valioso para remediar su situación, a pesar de tenr como único mandamiento el amor.
¿Tiene sentido seguir llamando madre a una institución cuyos dirigentes carecen de entrañan de misericordia? Los miembros que conforman esta institución y que sí entienden de amor ¿están representados en eso que ve la sociedad cuando habla de la Iglesia? Normalmente se les nombra por sus nombres propios como personas ejemplares de cuyo ejemplo se apropia la institución.
17-Junio-2008
Se me ocurre pensar que los dos mil años de Iglesia, comparativamente en la historia de la evolución, son apenas equivalente de los dos años de un niño y, nosotros que apenas contaríamos dos segundos de vida, estamos exigiendo a la Iglesia y a la Sociedad, comportamientos de una adultez imposible.
La madre, que en esta perspectiva es Dios, es claro que le quiere a esta mocosa, cagona, llorosa y emberrinchada iglesia que la formamos nosotros y que, en buena fraternidad, debemos reconocer nuestra propia culpa y responsabilidad personal y comunitaria.
Tiempo al tiempo!
17-Junio-2008
Pues tienes razón, no acabas de cogerlo
17-Junio-2008
Un tiempo nuevo adviene, que sin lugar a dudas, cuando mucho de lo que conocemos comience a desmoronarse, aquellos que tuvieron una vivencia comunitaria,aquellos que siempre como decia Mons. Angelelli, tuvieron un oido en el pueblo, aquellos que vivieron sus angustias y lucharon sus luchas y compartieron sus sueños…sera lo nuevo que resurja…Que el Espìritu Santo nos guie…en medio la historia.- Gabriel
17-Junio-2008
Pues,…… que no acabo de cogerlo. Por un momento la tengo en mis manos, pero es solo una ilusión, y ante tanto desasosiego ¿no habrá llegado el momento de cerrar las puertas definitivamente y, basados en la experiencia, tomar un nuevo rumbo?
¿Es cierto que la iglesia quiere a la sociedad, o es la sociedad la que sin saber lo que es querer “dice” que quiere a la iglesia? Si vemos que la Iglesia se aleja de la sociedad cada dia que pasa, se alía con los poderosos, olvida al débil, y así un sinfín de “pecados” …..creo que es mejor cerrar las puertas.
Después se dice algo muy interesante “ Dios la quiere por lo que es y como es (con sus grandezas y sus miserias), pero sin avalar interpretaciones humanas (fruto de la historia y de las comprensiones de cada época), sin justificar “infalibilidades”…” No, no, no, no entremos por el camino de decirle a Dios lo que tiene que hacer. No hay fruto de la historia, no hay compensaciones, no hay nada de nada. HAY UN EVANGELIO, HAY UNAS SAGRADAS ESCRITURAS, HAY UNOS MANDAMIENTOS, HAY…….TODO para hacer el bien, y no se hace, (podéis ponerme a mi delante) Se ha matado robado, se ha hecho de todo, he incluso se nos ha dicho como piensa Dios, como habla……, y ahora ¿queremos darnos una palmadita y está?…..noooooooo. Personalmente no lo veo asi.
Siempre se dijo que doctores tiene la Iglesia, y doctores se refería a personas sabias, personas supuestamente justas, personas que sabían separar el bien del mal, y han hecho lo que les ha dado la gana toda la vida, sin mirar a sus hermanos….
¿Ha habido también todo lo contrario? ¡FANTÁSTICO! Tenia que haber mas, pero empezando por SU IGLESIA ( y ahora me acuerdo de T. de Charden, de Küng, de Boff, etc) ¿que han hecho con ellos?. ¿acaso no son hijos que predican la palabra de Dios? O es que ¿dicen demasiadas verdades al mismo tiempo y el oído humano no puede tolerar tanto…?
No, bajo mi punto de vista, y pidiendo disculpas a los ofendidos, la canción es hermosa pero no encaja muy bien, a mi entender, en el plano…..”eclesiástico”, el amor es algo que la Iglesias no entiende aun.
17-Junio-2008
La Iglesia no es una simple institución, aunque gente dentro y fuera que tenga esa opinión. Dentro de la Iglesia hay quien con añadirle a la institución el Espíritu Santo, se cree que ya todo está bien, pero eso no sería más que una inmensa jaula con un pájaro dentro.
El Espíritu Santo no es un pajarito, y la Iglesia no es una jaula, aunque esas imágenes pueden acudir a nuestra mente en un momento dado.
La Iglesia es una comunidad de personas, una familia. Al menos eso creemos que es, en parte, los que la amamos como a una madre que nos ha educado en la fe, porque sabemos que es en este cuerpo vivo en donde nos hemos encontrado con Jesús. En gran parte no lo es, pero queremos que lo sea. El Espíritu de Dios está en la Iglesia, donde hay comunidad, donde dos o tres están reunidos en el nombre de Jesucristo.
Dentro de la Iglesia puede haber toda clase de personas: algunos que sólo dicen Señor, Señor, pero no siguen su camino, y otros comprometidos en la práctica con el mensaje de Jesús. Ni son todos los que están ni están todos los que son, pero esa comunidad de personas existe, incluso a través del tiempo. La comunión de los santos es una verdad profunda y consoladora. Se realiza en cada pequeña comunidad, y en la totalidad de comunidades. Eso es la Iglesia. Aparte de eso, también hay mucho mueble de la abuela incordiando en los lugares de tránsito, pero no por eso hay que caricaturizarla y/o decir que no existe o que no debería existir.
Creo yo.
Paz y bien
17-Junio-2008
Yo no me siento para nada lejos de la Iglesia católica, sé que soy una pequeña parte de ella, aunque muy alejada de la jerarquía porque, exceptuando a unos pocos obispos, no puedo entender ni su función, ni su actuación, ni sus propuestas. El tiempo de las jerarquías está pasando velozmente, porque estamos metidos de lleno en una sociedad global que tiende a organizarse en redes horizontales donde todas las personas tienen vez y voz.
No creo que se arregle nada con quejas nostálgicas, ni pidiendo a la Sociedad un amor imposible. Si la Sociedad no ama a la Iglesia jerárquica, que sea ésta, que se supone sabe mucho de amor, la que ame a la Sociedad. Y que demuestre ese amor en hechos concretos hacia los más necesitados, los injusticiados, los que sufren…
Mientras no se den desde la cúpula gestos de amor significativos… es mi humilde opinión que la Sociedad seguirá dándole la espalda.
17-Junio-2008
Siguiendo con mi comentario anterior:
Cuando una madre pierde sus “miedos” y ama a sus hij@s tal como son, no tarda en percibir que sus hij@s la aman también tal como es.
17-Junio-2008
Comparto a duras penas la “hipostatización” que se hace de la Iglesia. LA Iglesia quiere, desea…¿dónde está esa iglesia, quién es, metáforas aparte?v En la iglesia hay personas que son responsables para bien o para mal de las instituciones y construcciones que configuran la iglesia. Las personas merecen respeto y cariño. Las instituciones no son sujetos…ni de amor ni de odio. La hipostatización de la iglesia conduce a falsos planteamientos y muy mnalos rollos. Creo que no es sano. Es más creo que es puro alimento de la ambigüedad….Muy cordialmente a todas y todos
17-Junio-2008
Uno sólo aprende a amar, cuando se siente amado y reconocido. Sólo entonces es capaz de amar en libertad, dejando hacer y confiando en l@s otr@s, en el uso de su propia libertad autónomamente, yerren o no. Una madre ama al dejar de ser protectora y vigilante al exceso, y dejar de proyectar en sus hij@s sus propias carencias , complejos y prejuicios. Primero aprende a amarse tal como es, entonces y sólo entonces, es capaz de escuchar a sus hij@s y aprender de ell@s, de ver en ell@s la bondad y grandeza de lo que es todo ser humano, por ser criaturas plenas en Dios y Dios en todas ellas.
La asignatura pendiente en la Iglesia institución es olvidar, ignorar, lo maternal, lo integrador de todo en el cosmos, en su apertura, en su desprendimiento y en su entrega a lo diferente, pero nunca ajeno, que sale y emerge de ello mismo.
Os agradezco todos vuestros comentarios.
Saludos
Asun
17-Junio-2008
Y tal vez sea porque QUIEN es AMOR, ama sin admitir condiciones y con tolerancia confía que como Él amemos quienes las ponemos, Y mientras va sucediendo, en esta tarea confiada, que el amor y el desamor van tejiendo el paño en el que las críticas y exigencias desconciertan y duelen y lo que de amor hay, en relativa abundancia, como el disfrute de los bienes casi desapercibido pasa. Y al final lo que del paño queda es que sabemos (porque lo creemos), que EL NOS AMA sin llegar a tener certeza de que nosotros LE y NOS amamos. Pero como en el empeño de amar estamos, bueno será que, criticando y criticados, en humanidad vayamos avanzando. Porque, si lo de considerarnos HERMANOS y con fraternidad comportarnos va avanzando, es porque ÉL, entre y con TODOS, viene caminando.
17-Junio-2008
Gracias por el link, Javier. Estoy deseando leerlo cuando pueda.
En un momento quiero matizar algo de lo que dices:
Naturalmente que nos examinarán de amor, y cualquier mínimo amor a los demás es amor a Dios, si de verdad es amor.
Sólo recuerdo que, según Pablo, se puede vender todo y dárselo a los pobres y no tener amor, por lo que el autoexamen de subconsciencia nunca está de más. Pero cuando se ama al prójimo desinteresadamente y al estilo de Jesús, aunque no se conozca a Jesús, se está amando a Dios sin saberlo, y Dios está amando en ti, sin que lo sepas. Y el más mínimo detalle, hecho con amor, no se pierde.
Todos somos pobres en algún sentido, pero naturalmente son pobres por excelencia los que se nombra en Mt 25 y en el sermón del monte.
La Iglesia no es un martillo, ni ningún otro objeto o instrumento de los que nombras. La Iglesia de Jesús, como a ti te gusta llamarla, son todas las personas que están unidas a Él. No dudes de que con todos sus defectos, los católicos también estamos incluidos, cuando realmente intentamos seguir a Jesucristo, exactamente igual que todos los que nos critican, aunque tengan razón, sólo están incluidos en la medida que sigan a Jesús. La Iglesia es comunidad de amor, y en la medida que no lo es, tiene que transformarse para serlo. Y sólo el amor transforma, la hostilidad sólo hace crecer los mecanismos de defensa creando más hostilidad, menos amor, la petrificación de todo lo negativo que se critica. Y me temo que no es cierto lo de “cuanto peor mejor” por mucho que convenza esto a otros. Hay mucho que criticar y está bien que se critique, para cambiarlo, pero recordando que lo de no arrancar la cizaña es válido para unos y para otros, en ambos casos se corre el riesgo de arrancar trigo. De modo que desde donde estemos situados cada uno, deberíamos convencernos de que sembrar el bien y dejarlo crecer es la única manera positiva de transformar la Iglesia y la sociedad. Yo intentaré recordarlo, porque es una verdad universal:
Dice el Tao te king algo así como que “quien ataca con amor vence, quien se defiende con amor es firme, a quien es salvado por el cielo le protege el amor”
Y San Juan de la Cruz: “Pon amor donde no hay amor y encontrarás amor”
Lo difícil es ser consecuente con lo que sabemos. Pero “al atardecer de la vida nos examinarán de amor”. Como también dice Leonardo Boff, lo mismo que Juan de la Cruz
Naturalmente los que nos sintamos Iglesia tenemos más responsabilidad en intentar que sea la comunidad que Jesucristo quiere que seamos.
Desde la discrepancia, pero con afecto. (Y perdón por todos los excesos de mi temperamento y mi velocidad de reacción)
17-Junio-2008
La iglesia como dice el articulo es gruñona y censurativa y en muchos casos hasta hace daño a la personas que en ella se encuentran, ¿como va a ser querida y como va a ser deseada? es todo lo contrario a lo que fue Jesus, Jesus solo fue agresivo contra la falsedad y contra el poder que oprimia a los debiles, nunca censuro la libertad individual para intentar ser feliz. Los cambios sociales van a velocidad de vertigo y no hay manera de volver a tras, y eso requiere una toma de postura por parte de la iglesia y un reconocimiento del momento en que estamos todos que creo que no se esta dando en la igleia al contrario quiere aferarse a situaciones pasadas que le daban un poder de conocimientos y de poder social y politico que ya no es asi la informacion llega a todas partes la gente tiene vias para relacionarse y tiene una mentalidad de realizarse en libertad y sin ataduras de antaño que nos enfrenta con esquemas rancios que intentan tener una justificacion en un mensaje de amor como lo es el evangelio haciendolo tradiconal y censurativo cuando en su esencia es todo lo contrario, la responsabilidad de cada uno es la que debe de funcionar y no apoyar ideas que castran y torturan antes fisicamente y ahora psicologicamente a la gente.
17-Junio-2008
Recuerda el gran Leonardo que:
“En la tarde de la vida, recordando las palabras de Santa Teresa de Ávila, no seremos juzgados por la fe, por el principio epistemológico primero o segundo de la teología, ni por los dogmas, ni por nuestra pertenencia a la Iglesia, sino por el más mínimo amor que hayamos tenido o no para con “estos pequeños”.”
Lo dice en el enlace que copio por si fuera de interés, ya que a la derecha lleva también la opinión de Clodovis.
Creo que el empeño del cristiano debe ser ese mínimo amor que dice Leonardo; ese mínimo amor ya comprende en sí y es a la vez el amor a Dios.
El amor a la Iglesia … es algo así como el amor que tiene el carpintero a su martillo, o el fontanero a su llave de perro, a la herramienta que utiliza; creo que no es comparable al amor que necesita para realizar su obra, amor que es el mínimo amor a que se refiere Leonardo.
http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=33512
17-Junio-2008
- “Los cristianos la querrán por ser ella: regalo, madre, maestra…, pero le exigirá que vuelva al Evangelio, que se renueve, contando con los laicos, con las mujeres.”
Añado, la Iglesia somos todos. Nosotros tenemos que autoexigirnos volver al Evangelio.
- “…tenemos que querer a la Iglesia, tiernamente, profundamente. “Sólo el amor convierte en milagro en barro” (canta Silvio Rodríguez). También en la Iglesia sólo se producirá “el milagro” de la vuelta al Evangelio desde el amor y el apoyo de los cristianos, aunque sea crítico. Un amor por lo que la Iglesia es: comunidad, un amor que hace que el cristiano conjuge los verbos en plural, y ame desde la pluralidad y ame la pluralidad”
Esta es la clave. Sólo sirve la crítica desde el amor, sobre todo si va acompañada de la autocrítica.
En cuanto a la sociedad y la Iglesia. Todos somos sociedad, cristianos y no cristianos. Y todos los cristianos somos Iglesia (en este contexto, supongo que se refiere a los católicos) No tenemos que esperar que nos quieran ni que nos dejen de querer. En la Iglesia hay de todo, y en la sociedad, más de todo todavía. Se hace lo que se tenga que hacer en conciencia, sabiendo que es más fácil que te crucifiquen a que te dediquen un monumento. Y sabiendo que puedes estar equivocado, pero es mejor seguir la propia conciencia y equivocarse que ser esclavo de lo que piensen los otros.
Respecto a Dios y la Iglesia/nosotros. Dios sigue amando a la Iglesia tal como es, como a cada uno de nosotros, en silencio, sin avalar nuestras interpretaciones humanas. Pero los que descubren las motas del error en los demás nunca se fijan en sus propias vigas “infalibles”. Al Papa lo hacen bueno los papitas, por un lado y los papistas por el otro. Se cuelan comprensiones mito-mágicas y mito-filosóficas, seudocientíficas, anti-modernistas, premodernistas, y postmodernistas. Hay tantas “infalibilidades” como tendencias.
Genial el último párrafo: Pero el amor no tiene que ser como nosotros queremos, sino que nosotros debemos querer al Amor, como Él es, un amor que siempre nos sorprende. Y quizás necesitemos ser, para la Iglesia, “ese amor que la sorprenda” y le ayude a cambiar.
Paz y bien.
17-Junio-2008
Me cazaste. En mis tiempos de Madrid también me echaban en cara el leísmo. Haylo hasta en Cantabria, además de Palencia, Burgos, Valladolid y alguna más. Cosas que permanecen a pesar de los cambios de fisonomía, de estado, de posición, de edad, etc.
Pero en esto otro, también sigo: La Iglesia es mi sitio; no sé de otro/a. Es meretriz (así parece que suena más fino ¿no?), es piedra y motivo de escándalo, dentro de ella se esconden pervertid@s, intolerantes, violent@s, dictadores… (No es que se me acaben los sustantivos, es que está clara la idea ¿no?)
Pero si fuera santa y perfecta, ¿quién salvaría y redimiría? ¿El papa? ¿Los obispos en concilio? ¿Los curas con sus feligresías? !Para qué necesitaría al Espíritu¡
La Iglesia no salva ni redime. Es un mero instrumento. Y bien deficiente.
Es un tema recurrente, este de la iglesia impresentable. Ya en mis tiempos de estudiante debatíamos desaforadamente sobre si merecía la pena seguir en ella o no. Muchos decidieron hacer su “guerra” o su “compromiso” saliendo. Yo nunca me lo planteé.
¿Adónde podría ir? En otra parte ¿cómo encontraría mi fundamento?, ¿dónde compañeros de fiar?, no sabría estar ni ser.
Voy a cortar porque me estoy perdiendo. Me paso al open para ver lo que escribo todo entero, pero acabo enseguida.
El objetivo de la Iglesia está fuera de ella, su razón de ser es la ex-centricidad. Siempre debe ser “reformanda”, para lo que es preciso mirarse en el espejo de Jesús y del Evangelio. Pero si a pesar de no reformarse cumple su misión, pues cumple su misión.
Esto que acabo de escribir me parece una burrada, pero la he escrito casi sin pensar, y me doy cuenta de que estoy bastante conforme con ella.
Si el Señor hubiera pensado en otra cosa, no habría escogido a aquellos 12 zagalones incultos, ignorantes, tozudos, cobardes, traidores, violentos (aquí paro, pero podrían seguir los calificativos), que le dieron tantos quebraderos de cabeza, y a quienes quiso (amó) hasta la muerte.
¿Ellos cambiaron algo? No estoy nada convencido. Sí tengo claro que el Espíritu, no sé cómo ocurrió, trabajó por medio de ellos. Tal vez el pentecostés personal y comunitario que “sufrieron” tuviera la culpa.
Termino. No me gusta mi Iglesia, pero la quiero. Y la quiero a mi manera, ¿ese es el problema?
16-Junio-2008
Qué bien dicho!
Me recuerdan las desavenencias matrimoniales en que las culpas siempre están de la otra parte. Y cuando de ”una parte” no se reconoce la imperfección y la culpa se termina en divorcio, en separación a veces civilizada y a veces en odiosa. Y los chicos pagan los platos rotos.
16-Junio-2008
La comunidad de los discípulos de Jesús de Nazareth, esta en medio del mundo, como su maestro, como quienes (al menos intentan servir) (Cfr. Lc 22, 27), allì donde la injusticia y el mal han herido lo humano, lo han deformado, allí donde se debe luchar por la vida, contra el hambre, la exclusión, la injusticia…Entonces sirviendo allí, y viendo el amor con que se ama, seremos signo y sacramento, del Reino que viene, pero todavía no en plenitud (Cfr. Jn 1,35).-
Y estamos llamados a amar a la humanidad, a servirla y a darnos cuenta que ante que todos somos humanos, llamados a lavar los pies de nuestros hermanos (Jn.13, 14), y como Iglesia lavar los pies de todos los hermanos humanos, sin importar en que crean y aún de los que no creen, pero es especialmente con los pobres en donde sirviendo a nuestros hermanos, servimos especialmente a Jesús (Mt. 25, 40).-
Y debemos recordar que fuimos esclavos de la injusticia y ahora como pueblo de Dios debemos ser esclavos por amor… Por esto la porción de la Iglesia que representan las comunidades, camina en medio de la humanidad, viviendo sus angustias, librando sus batallas, enarbolando sus sueños, sufriendo sus heridas en definitiva sirviendo (Cfr. Gadium et spes Nº 1).- Con cariño Gabriel
16-Junio-2008
(CfrLc 22,27-28)
Como su maestro la COMUNIDAD DE LOS DISCIPULOS DE JESUS DE NAZARETH, ESTARA EN EL MUNDO, COMO EL QUE SIRVE…por eso esa porciòn de la Iglesia de las comunidades, esta metida en la donde la injusticia y la oscuridad ha generado, seres, hermanos heridos, en donde los hombres se comprometen con la historia…somos sirviente, en medio de la humanidad y por eso y por el amor que se tienen (Jn. 13,35)
16-Junio-2008
Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos …………………………
…. .. ……………
….y entrando en sí mismo, dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros.” Y, levantándose, partió hacia su padre. Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente…
Es lo que me viene a la mente, sin añadir más
Saludos.
16-Junio-2008
Cómo me gustaría poder amarla!
Añoro tiempos en los que creí en ella, en los que me sentí identificado con el mismo amor, con el que ella nos amaba.
Éramos hijos y madre en familia, familia numerosa de muchos hermanos, pero me doy cuenta que aquello fue sólo un sueño.
Mater et meretrix, cómo amarte? Nunca he estdao con alguna meretrix, pero sí, ya entiendo como debe ser…
16-Junio-2008
Ay,ay,ay. ¡Ese leísmo! Burgos, Palencia, Valladolid?
Me gusta que un castellano viejo esté en buena sintonía con los nuevos tiempos. Enhorabuena.
Un abrazo
16-Junio-2008
Mario, no veo tu rostro, pero me lo imagino. No te conozco, pero creo que bebo en las mismas fuentes que tú.
Me gusta cómo te expresas, aunque sea parodiando una canción.
Prometo leer este artículo más detenidamente, con más pausa y reposo. Pero a vuelapluma te manifiesto mi conformidad con lo que has escrito en él.
16-Junio-2008
Gracias Mario. Me siento muy identificado; especialmente en el llamado a aportar a la renovación de la Iglesia; por amor y desde el amor; que no tiene que ser dulzón ni acrítico.
Saludos