Discurso inaugural de Obama
21-Enero-2009 Atrio- Lo oímos ayer en directo casi todos. Según las expectativas de cada uno, pudo decepcionar, sobre todo por ausencias más decididas a problemas hirientes. Al hablar tantas veces de la protección de Dios que pudo parecer poco laico. Pero en una de las referencias a las Escrituras era para decir: “ha llegado la hora de dejar a un lado las cosas infantiles“. Leído y analizado contiene mucho nuevo y bueno. Y puede marcar una nueva era. Salir de la crisis creando un mundo con más valor ético y más respeto al medio ambiente y a otros pueblos. Vamos a leerlo, pensarlo y comentarlo…
Forges en El País del martes 30.
Queridos conciudadanos:
Me presento aquí hoy humildemente consciente de la tarea que nos aguarda, agradecido por la confianza que habéis depositado en mí, conocedor de los sacrificios que hicieron nuestros antepasados. Doy gracias al presidente Bush por su servicio a nuestra nación y por la generosidad y la cooperación que ha demostrado en esta transición.
Son ya 44 los estadounidenses que han prestado juramento como presidentes. Lo han hecho durante mareas de prosperidad y en aguas pacíficas y tranquilas. Sin embargo, en ocasiones, este juramento se ha prestado en medio de nubes y tormentas. En esos momentos, Estados Unidos ha seguido adelante, no sólo gracias a la pericia o la visión de quienes ocupaban el cargo, sino porque Nosotros, el Pueblo, hemos permanecido fieles a los ideales de nuestros antepasados y a nuestros documentos fundacionales. Así ha sido. Y así debe ser con esta generación de estadounidenses.
Es bien sabido que estamos en medio de una crisis. Nuestro país está en guerra contra una red de violencia y odio de gran alcance. Nuestra economía se ha debilitado enormemente, como consecuencia de la codicia y la irresponsabilidad de algunos, pero también por nuestra incapacidad colectiva de tomar decisiones difíciles y preparar a la nación para una nueva era. Se han perdido casas; se han eliminado empleos; se han cerrado empresas. Nuestra sanidad es muy cara; nuestras escuelas tienen demasiados fallos; y cada día trae nuevas pruebas de que nuestros usos de la energía fortalecen a nuestros adversarios y ponen en peligro el planeta.
Estos son indicadores de una crisis, sujetos a datos y estadísticas. Menos fácil de medir pero no menos profunda es la destrucción de la confianza en todo nuestro territorio, un temor persistente de que el declive de Estados Unidos es inevitable y la próxima generación tiene que rebajar sus miras. Hoy os digo que los problemas que nos aguardan son reales. Son graves y son numerosos. No será fácil resolverlos, ni podrá hacerse en poco tiempo. Pero debes tener clara una cosa, América: los resolveremos.
Hoy estamos reunidos aquí porque hemos escogido la esperanza por encima del miedo, el propósito común por encima del conflicto y la discordia. Hoy venimos a proclamar el fin de las disputas mezquinas y las falsas promesas, las recriminaciones y los dogmas gastados que durante tanto tiempo han sofocado nuestra política.
Seguimos siendo una nación joven, pero, como dicen las Escrituras, ha llegado la hora de dejar a un lado las cosas infantiles. Ha llegado la hora de reafirmar nuestro espíritu de resistencia; de escoger lo mejor que tiene nuestra historia; de llevar adelante ese precioso don, esa noble idea, transmitida de generación en generación: la promesa hecha por Dios de que todos somos iguales, todos somos libres, y todos merecemos una oportunidad de buscar toda la felicidad que nos sea posible.
Al reafirmar la grandeza de nuestra nación, sabemos que esa grandeza no es nunca un regalo. Hay que ganársela. Nuestro viaje nunca ha estado hecho de atajos ni se ha conformado con lo más fácil. No ha sido nunca un camino para los pusilánimes, para los que prefieren el ocio al trabajo, o no buscan más que los placeres de la riqueza y la fama. Han sido siempre los audaces, los más activos, los constructores de cosas -algunos reconocidos, pero, en su mayoría, hombres y mujeres cuyos esfuerzos permanecen en la oscuridad- los que nos han impulsado en el largo y arduo sendero hacia la prosperidad y la libertad.
Por nosotros empaquetaron sus escasas posesiones terrenales y cruzaron océanos en busca de una nueva vida. Por nosotros trabajaron en condiciones infrahumanas y colonizaron el Oeste; soportaron el látigo y labraron la dura tierra. Por nosotros combatieron y murieron en lugares como Concord y Gettysburg, Normandía y Khe Sahn. Una y otra vez, esos hombres y mujeres lucharon y se sacrificaron y trabajaron hasta tener las manos en carne viva, para que nosotros pudiéramos tener una vida mejor. Vieron que Estados Unidos era más grande que la suma de nuestras ambiciones individuales; más grande que todas las diferencias de origen, de riqueza, de partido.
Ése es el viaje que hoy continuamos. Seguimos siendo el país más próspero y poderoso de la Tierra. Nuestros trabajadores no son menos productivos que cuando comenzó esta crisis. Nuestras mentes no son menos imaginativas, nuestros bienes y servicios no son menos necesarios que la semana pasada, el mes pasado ni el año pasado. Nuestra capacidad no ha disminuido. Pero el periodo del inmovilismo, de proteger estrechos intereses y aplazar decisiones desagradables ha terminado; a partir de hoy, debemos levantarnos, sacudirnos el polvo y empezar a trabajar para reconstruir Estados Unidos.
Porque, miremos donde miremos, hay trabajo que hacer. El estado de la economía exige actuar con audacia y rapidez, y vamos a actuar; no sólo para crear nuevos puestos de trabajo, sino para sentar nuevas bases de crecimiento. Construiremos las carreteras y los puentes, las redes eléctricas y las líneas digitales que nutren nuestro comercio y nos unen a todos. Volveremos a situar la ciencia en el lugar que le corresponde y utilizaremos las maravillas de la tecnología para elevar la calidad de la atención sanitaria y rebajar sus costes. Aprovecharemos el sol, los vientos y la tierra para hacer funcionar nuestros coches y nuestras fábricas. Y transformaremos nuestras escuelas y nuestras universidades para que respondan a las necesidades de una nueva era. Podemos hacer todo eso. Y todo lo vamos a hacer.
Ya sé que hay quienes ponen en duda la dimensión de mis ambiciones, quienes sugieren que nuestro sistema no puede soportar demasiados grandes planes. Tienen mala memoria. Porque se han olvidado de lo que ya ha hecho este país; de lo que los hombres y mujeres libres pueden lograr cuando la imaginación se une a un propósito común y la necesidad al valor.
Lo que no entienden los escépticos es que el terreno que pisan ha cambiado, que las manidas discusiones políticas que nos han consumido durante tanto tiempo ya no sirven. La pregunta que nos hacemos hoy no es si nuestro gobierno interviene demasiado o demasiado poco, sino si sirve de algo: si ayuda a las familias a encontrar trabajo con un sueldo decente, una sanidad que puedan pagar, una jubilación digna. En los programas en los que la respuesta sea sí, seguiremos adelante. En los que la respuesta sea no, los programas se cancelarán. Y los que manejemos el dinero público tendremos que responder de ello -gastar con prudencia, cambiar malos hábitos y hacer nuestro trabajo a la luz del día-, porque sólo entonces podremos restablecer la crucial confianza entre el pueblo y su gobierno.
Tampoco nos planteamos si el mercado es una fuerza positiva o negativa. Su capacidad de generar riqueza y extender la libertad no tiene igual, pero esta crisis nos ha recordado que, sin un ojo atento, el mercado puede descontrolarse, y que un país no puede prosperar durante mucho tiempo cuando sólo favorece a los que ya son prósperos. El éxito de nuestra economía ha dependido siempre, no sólo del tamaño de nuestro producto interior bruto, sino del alcance de nuestra prosperidad; de nuestra capacidad de ofrecer oportunidades a todas las personas, no por caridad, sino porque es la vía más firme hacia nuestro bien común.
En cuanto a nuestra defensa común, rechazamos como falso que haya que elegir entre nuestra seguridad y nuestros ideales. Nuestros Padres Fundadores, enfrentados a peligros que apenas podemos imaginar, elaboraron una carta que garantizase el imperio de la ley y los derechos humanos, una carta que se ha perfeccionado con la sangre de generaciones. Esos ideales siguen iluminando el mundo, y no vamos a renunciar a ellos por conveniencia. Por eso, a todos los demás pueblos y gobiernos que hoy nos contemplan, desde las mayores capitales hasta la pequeña aldea en la que nació mi padre, os digo: sabed que Estados Unidos es amigo de todas las naciones y todos los hombres, mujeres y niños que buscan paz y dignidad, y que estamos dispuestos a asumir de nuevo el liderazgo.
Recordemos que generaciones anteriores se enfrentaron al fascismo y el comunismo no sólo con misiles y carros de combate, sino con alianzas sólidas y convicciones duraderas. Comprendieron que nuestro poder no puede protegernos por sí solo, ni nos da derecho a hacer lo que queramos. Al contrario, sabían que nuestro poder crece mediante su uso prudente; nuestra seguridad nace de la justicia de nuestra causa, la fuerza de nuestro ejemplo y la moderación que deriva de la humildad y la contención.
Somos los guardianes de este legado. Guiados otra vez por estos principios, podemos hacer frente a esas nuevas amenazas que exigen un esfuerzo aún mayor, más cooperación y más comprensión entre naciones. Empezaremos a dejar Irak, de manera responsable, en manos de su pueblo, y a forjar una merecida paz en Afganistán. Trabajaremos sin descanso con viejos amigos y antiguos enemigos para disminuir la amenaza nuclear y hacer retroceder el espectro del calentamiento del planeta. No pediremos perdón por nuestra forma de vida ni flaquearemos en su defensa, y a quienes pretendan conseguir sus objetivos provocando el terror y asesinando a inocentes les decimos que nuestro espíritu es más fuerte y no podéis romperlo; no duraréis más que nosotros, y os derrotaremos.
Porque sabemos que nuestra herencia multicolor es una ventaja, no una debilidad. Somos una nación de cristianos y musulmanes, judíos e hindúes, y no creyentes. Somos lo que somos por la influencia de todas las lenguas y todas las culturas de todos los rincones de la Tierra; y porque probamos el amargo sabor de la guerra civil y la segregación, y salimos de aquel oscuro capítulo más fuertes y más unidos, no tenemos más remedio que creer que los viejos odios desaparecerán algún día; que las líneas tribales pronto se disolverán; y que Estados Unidos debe desempeñar su papel y ayudar a iniciar una nueva era de paz.
Al mundo musulmán: buscamos un nuevo camino hacia adelante, basado en intereses mutuos y mutuo respeto. A esos líderes de todo el mundo que pretenden sembrar el conflicto o culpar de los males de su sociedad a Occidente: sabed que vuestro pueblo os juzgará por lo que seáis capaces de construir, no por lo que destruyáis. A quienes se aferran al poder mediante la corrupción y el engaño y acallando a los que disienten, tened claro que la historia no está de vuestra parte; pero estamos dispuestos a tender la mano si vosotros abrís el puño.
A los habitantes de los países pobres: nos comprometemos a trabajar a vuestro lado para conseguir que vuestras granjas florezcan y que fluyan aguas potables; para dar de comer a los cuerpos desnutridos y saciar las mentes sedientas. Y a esas naciones que, como la nuestra, disfrutan de una relativa riqueza, les decimos que no podemos seguir mostrando indiferencia ante el sufrimiento que existe más allá de nuestras fronteras, ni podemos consumir los recursos mundiales sin tener en cuenta las consecuencias. Porque el mundo ha cambiado, y nosotros debemos cambiar con él.
Mientras reflexionamos sobre el camino que nos espera, recordamos con humilde gratitud a esos valerosos estadounidenses que en este mismo instante patrullan desiertos lejanos y montañas remotas. Tienen cosas que decirnos, del mismo modo que los héroes caídos que yacen en Arlington nos susurran a través del tiempo. Les rendimos homenaje no sólo porque son guardianes de nuestra libertad, sino porque encarnan el espíritu de servicio, la voluntad de encontrar sentido en algo más grande que ellos mismos. Y sin embargo, en este momento -un momento que definirá a una generación-, ese espíritu es precisamente el que debe llenarnos a todos.
Porque, con todo lo que el gobierno puede y debe hacer, a la hora de la verdad, la fe y el empeño del pueblo norteamericano son el fundamento supremo sobre el que se apoya esta nación. La bondad de dar cobijo a un extraño cuando se rompen los diques, la generosidad de los trabajadores que prefieren reducir sus horas antes que ver cómo pierde su empleo un amigo: eso es lo que nos ayuda a sobrellevar los tiempos más difíciles. Es el valor del bombero que sube corriendo por una escalera llena de humo, pero también la voluntad de un padre de cuidar de su hijo; eso es lo que, al final, decide nuestro destino.
Nuestros retos pueden ser nuevos. Los instrumentos con los que los afrontamos pueden ser nuevos. Pero los valores de los que depende nuestro éxito -el esfuerzo y la honradez, el valor y el juego limpio, la tolerancia y la curiosidad, la lealtad y el patriotismo- son algo viejo. Son cosas reales. Han sido el callado motor de nuestro progreso a lo largo de la historia. Por eso, lo que se necesita es volver a estas verdades. Lo que se nos exige ahora es una nueva era de responsabilidad, un reconocimiento, por parte de cada estadounidense, de que tenemos obligaciones con nosotros mismos, nuestro país y el mundo; unas obligaciones que no aceptamos a regañadientes sino que asumimos de buen grado, con la firme convicción de que no existe nada tan satisfactorio para el espíritu, que defina tan bien nuestro carácter, como la entrega total a una tarea difícil.
Éste es el precio y la promesa de la ciudadanía.
Ésta es la fuente de nuestra confianza; la seguridad de que Dios nos pide que dejemos huella en un destino incierto.
Éste es el significado de nuestra libertad y nuestro credo, por lo que hombres, mujeres y niños de todas las razas y todas las creencias pueden unirse en celebración en este grandioso Mall y por lo que un hombre a cuyo padre, no hace ni 60 años, quizá no le habrían atendido en un restaurante local, puede estar ahora aquí, ante vosotros, y prestar el juramento más sagrado.
Marquemos, pues, este día con el recuerdo de quiénes somos y cuánto camino hemos recorrido. En el año del nacimiento de Estados Unidos, en el mes más frío, un pequeño grupo de patriotas se encontraba apiñado en torno a unas cuantas hogueras mortecinas a orillas de un río helado. La capital estaba abandonada. El enemigo avanzaba. La nieve estaba manchada de sangre. En un momento en el que el resultado de nuestra revolución era completamente incierto, el padre de nuestra nación ordenó que leyeran estas palabras:
“Que se cuente al mundo futuro… que en el más profundo invierno, cuando no podía sobrevivir nada más que la esperanza y la virtud… la ciudad y el campo, alarmados ante el peligro común, se apresuraron a hacerle frente”.
América. Ante nuestros peligros comunes, en este invierno de nuestras dificultades, recordemos estas palabras eternas. Con esperanza y virtud, afrontemos una vez más las corrientes heladas y soportemos las tormentas que puedan venir. Que los hijos de nuestros hijos puedan decir que, cuando se nos puso a prueba, nos negamos a permitir que se interrumpiera este viaje, no nos dimos la vuelta ni flaqueamos; y que, con la mirada puesta en el horizonte y la gracia de Dios con nosotros, seguimos llevando hacia adelante el gran don de la libertad y lo entregamos a salvo a las generaciones futuras.
Gracias, que Dios os bendiga, que Dios bendiga a América.
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23-Enero-2009
Entre las primeras medidas que ha tomado, una ha sido ordenar el Cierre de Guantánamo, aunque dentro de un año, y la otra pedir a Israel que abra los pasos de Gaza para que entre ayuda humanitaria a los palestinos.
(es significativo que yahoo España sólo haya hablado de la primera medida y haya omitido la segunda durante todo el dia de ayer).
22-Enero-2009
Decía Noam Chomsky, que es un buen analista interno, en unas declaraciones que salían hace dos o tres días en Le Monde que Obama, por su trayectoria política y el equipo que ha nombrado, no pasará de ser un demócrata centrista.
Nada de su discurso me entusiasma, y esto por ejemplo: “Nuestro país está en guerra contra una red de violencia y odio de gran alcance” creo que es un enfoque equivocado, porque la red de violencia en el mundo o la han montado ellos o ha surgido como reacción a los atropellos cometidos por ellos (Estados Unidos). Pero este enfoque, que es el de Bush, les permite sentirse víctimas y justificar las atrocidades que cometen. Igualmente su visión de la crisis me parece limitada, cortísima. Y así con casi todo.
Pero le voy a dar un voto de confianza, porque creo que se lo ha ganado a pulso, con ganas, con mucho trabajo y una enorme buena voluntad, que no se le puede negar.
Acabo de leer que podría ordenar ya el cierre de Guantánamo.
Hay que esperar a ver como actúa…
22-Enero-2009
No creo que sea frecuente que un discurso político suene a sueño utópico.
Desde que salió Obama como candidato electo a la presidencia me negué a aceptar que fuera la concreción en el hoy de Martin Luther King.
Después de leer su discurso inaugural, empiezo a pensar que es posible que las cosas sean de otra manera.
¡Ojala sea así!
21-Enero-2009
Querido Rodrigo, todos nuestros anhelos son esencialmente subjetivos o tienen un substrato subjetivo y por tanto intransferible, y lo que para mi es mi verdad, para Jacinto, debió ser su verdad. Yo expongo al aire internáutico los fundamentos de mi esperanza, que no tienen porqué ser válidos para otro sujeto dueño de sus sueños y de sus esperanzas. Yo sueño, anhelo, deseo y espero que algo cambie a mejor, y esta es mi realidad y mi verdad y mi compromiso. Allá cada cual con lo suyo. Yo apuesto por aquello que considero objetiva y universalmente válido desde una ética universal de los derechos humanos y el respeto al planeta, y a ello adapto mi subjetividad para que se retroalimenten objetividad y subjetividad.
Sobre Obama, no creo que sea un mago ni creo que vaya a hacer milagros, pero el hecho de explicitar ante un mundo deseoso de cambio unos valores que hacía años no se escuchaban en la Casa Blanca, creo que ha sido una experiencia para disfrutarla. Ya he resaltado que quizá lo mejor de ayer es que se marchase Bush. Peor que éste, nada, todo lo que venga, será mejor, aunque no todo va a ser lo mejor desgraciadamente. No soy tan ingenua.
21-Enero-2009
Respecto a la mano extendida si el otro abre el puño…suena bien, cierto?
Pero un discurso semejante lo había escuchado yo antes… cuando la conquista española de los pueblos mesoamericanos, los reyes establecieron que era ilegal tomar las posesiones de los nativos, como se venía haciendo. Entonces, el conquistador al llegar a un nuevo caserío o poblado tenía obligación de leer una proclama (la llevaban escrita) en la que se “demostraban” todas las bondades y virtudes de los Reyes Católicos, y de “demostraba” el derecho de soberanía que dichos reyes tenían sobre tal caserío en virtud de la bula papal; y por supuesto, la superioridad del cristianismo sobre su paganismo.
PERO, si a pesar de tal magnanimidad, los salvajes se resistían al buen derecho de los Reyes; entoces era REOS de lesa magestad. Y la pena en los reinos hispanos era la confiscación de los bienes del reo.
Muchos años después, se pronunció textualmente la expresión de la mano extendida…. la dijo el Presidente Gustavo Díaz Ordaz el 16 de septiembre de 1968… extendía su mano a los estudiantes en huelga… una mano extendida de buena fe. 15 días después, como los estudiantes no mostraron la misma buena fe (por no levantar la huelga, sino pedir una mesa de diálogo público y la presentación de los desaparecidos), el Ejército masacró a los estudiantes en la Plaza de Tlatelolco.
Desde entonces, siempre me causa miedo cuando se combina en un mismo discurso el ofrecer una mano extendida de buena fe, con la amenazas para quien no la acepte como se ofrece.
Cosas de experiencias y “sospechosismo” que uno va adquiriendo a base de muertos en los hombros.
21-Enero-2009
Hay pensamientos, deseos, hermosos en su discurso… ¿podrá, querrá hacerlo realidad?
Me temo, que los que de verdad tiene el poder… no es precisamente el presidente.
Quizá pueda conseguir alguno de sus proyectos, sería bueno saber ¡¡a que precio!!
Aun así, ¡¡sigo teniendo un sueño!! Un mundo más justo, sin hambre, que ha nadie le falte lo necesario para vivir dignamente.
Lo deseo con todas mis fuerzas, he intentaré hacerle llegar toda la energía que me sea posible.
mª pilar
21-Enero-2009
Ana
Completamente de acuerdo con tu comentario…no sólo en que la esperanza es subjetiva y la proyectamos en lo que vemos y en como lo vemos; sino en que tú eres una de las personas que tienen esperanza en otro mundo mejor en los términos que dices. En lo que no concuerdo es en ver en el discurso de Obama de ayer (y mucho menos en la práctica; como señalé respecto de Latinoamerica ya dio señales y no son positivas) pasos significativos hacia ese otro mundo.
Sigue mi duda de todas formas: ¿no valdría lo mismo que dices sobre la esperanza subjetiva para quien tiene esperanza subjetiva en que la mitología tridentina es cierta? ¿Debemos entonces renunciar a una reelaboración crítica del cristianismo por ello?…
Pongo un ejemplo concreto… si miras el artículo que compartí en los comentarios sobre otro cristianismo posible titulado FATIMA NUNCA MAS.. Jacinto tenía la esperanza de que si dejaba de comer durante días enteros, y si no tomaba agua durante todo el día a mitad de un caluroso verano, moriría pronto pero iría al cielo y obtendría el perdón de los pecadores. (Bueno, efectivamente murió pronto..y dudo que haya sido una muestra de amor de la Virgen; me inclino más por anemia o shock metabólico)
¿Te imaginas que ante la crítica a esa ilusión, alguien dijera “pero lo bailado nadie se lo quita”?
En fin… parece que es polìticamente incorrecto mostrar que es una ilusión esperar cambios sustanciales de la actual presidencia imperial.
Saludos cordiales
21-Enero-2009
Querido Rodrigo, creo que mis palabras hay que ponerlas en el contexto del lenguaje coloquial, sin otro tipo de análisis léxico y/o analítico.
Dicho esto, me explico ya en otro contexto más “serio”. La esperanza siempre debe ser una esperanza activa, y los anhelos siempre deben ser objetivos a conseguir. Ahora bien, tanto las esperanzas como los anhelos son de cada cual, los míos son de que otro mundo más justo es posible. Por eso mi experiencia subjetiva de ayer fue una proyección hacia la realización de lo que deseo y espero y estoy dispuesta a colaborar, para esta nueva etapa de la historia, en la que la negociación debe cambiarse por la confrontación, en la que no podemos utilizar hasta extenuación los recursos de la tierra, en la que todos los seres humanos tienen derecho a ser felices, etc. etc. Y aquí encaja la frase de Casadáliga.
Un abrazo.
21-Enero-2009
La referencia concreta a los valores de ayuda al necesitado, de aceptar deberes hacia los demás expresadas en un discurso presidencial en momento tan solemne, no son habituales.
Y con independencia de lo que ello resulte, en este momento de la historia, que desde tan alta instanca se diga lo que ahora transcribo, no resulta valadí, es en si mismo un hecho destacable.
Es destacble porque viene a presentar a todos los norteamericanos y a muchas otras personas del mundo unos objetivos que sobrepasan la busqueda del propio beneficio. Constatan la existencia de otros seres humanos necesitados.
En esta parte del discurso, dice Obama:
” (…) La bondad de dar cobijo a un extraño cuando se rompen los diques, la generosidad de los trabajadores que prefieren reducir sus horas antes que ver cómo pierde su empleo un amigo: eso es lo que nos ayuda a sobrellevar los tiempos más difíciles.
Es el valor del bombero que sube corriendo por una escalera llena de humo, pero también la voluntad de un padre de cuidar de su hijo; eso es lo que, al final, decide nuestro destino.
Nuestros retos pueden ser nuevos.
Los instrumentos con los que los afrontamos pueden ser nuevos.
Pero los valores de los que depende nuestro éxito -el esfuerzo y la honradez, el valor y el juego limpio, la tolerancia y la curiosidad, la lealtad y el patriotismo- son algo viejo.
Son cosas reales. Han sido el callado motor de nuestro progreso a lo largo de la historia.
Por eso, lo que se necesita es volver a estas verdades.
Lo que se nos exige ahora es una nueva era de responsabilidad, un reconocimiento, por parte de cada estadounidense, de que tenemos obligaciones con nosotros mismos, nuestro país y el mundo; unas obligaciones que no aceptamos a regañadientes sino que asumimos de buen grado, con la firme convicción de que no existe nada tan satisfactorio para el espíritu, que defina tan bien nuestro carácter, como la entrega total a una tarea difícil.”
21-Enero-2009
Estimada Ana
ESpero no ofender, pero te quiero hacer una pregunta.
Tu defensa de la esperanza mientras se viva, y la utopía como ilusión y no como anhelo, ¿no aplicaría entonces a quienes se refugian en la mitología tridentina, mientras les sirva la esperanza de un mundo allá arriba para soportar el dolor del mundo real de acá abajo?
La ilusión (creer algo que no corresponde con la realidad) es revisable por cuanto no corresponde a la realidad? o sólo es revisable por cuanto se basa en una mitología religiosa pero aceptable si se basa en una mitología política?
Yo creo que tanto para la religión como para la política, lo más necesario para concretar la esperanza de un mundo mejor es el desmontar las ilusiones; tanto religiosas como místicas (¿habrá quien afirme que en las prácticas místicas no se da la ilusión?) como políticas.
Saludos con cariño Ana.
21-Enero-2009
Un planteamiento de fondo tiene claro que intentara rescatar el capitalismo en su imagen màs humana…menos agresiva, pero si bien lo de Bush fue insoportable, lo creo que logre el gran cambio, sin embargo parece que el capitalismo esta asimilinando la necesidad de emprendimientos sustentables y la necesidad obvia de poner cara a la crisis climatica… Por lo demàs, no dudo que tenga buenas intenciones, no creo que lo dejen hacer demasiado, màs que lo libretado, sus equipos se ve claro, van en la linea clasica, pero demócratas…La injusticia extructural se mantedrà, no obstante, deberemos verlo accionar.- Gabriel
21-Enero-2009
La ilusión y la esperanza es una realidad mientras se vive. Yo ayer viví estas dos experiencias y ¡que me quiten lo bailao!
Mañana será otro día y le haremos fente a lo que venga, pero lo de ayer fue fantástico.
Sobre todo fue fantástico cómo se llevabaran a Bush (¿al infierno, como ha dicho Sabina?)lejos del lugar desde donte cometió tantas barbaridades.
Leí el otro día que Casaldáliga dijo algo así como “si no hay utopía, no hay futuro”.
Disfrutemos del momento y soñemos con el futuro.
21-Enero-2009
Parte del Pueblo Mundial en la aglomeración norteamericana o pendiente de las televisiones estábamos cerca de Obama, pero Obama Presidente, porque talvez no podía estar en otro sitio, estaba sobre el pedestal del Imperio. Su trayectoria personal y las esperanzas que en él ponemos tantos se dejaron entrever en lo que nos dijo, si bien, desde un análisis muy escorado hacia lo que ha supuesto situarse los EUA en la cúspide de la pirámide del Poder hasta donde, a pesar del mismo, le han llegado ráfagas de amenazante debilidad. El desequilibrio de deberes y derechos colonial en la Unión y los modos como en ella se han ido acumulando Bienes y Poder no fueron presentados como pantalla sobre la que se proyectaban los altísimos valores humanos, unas veces cultivados y derrochados por la honradez de tantos pobres que se sacrificaron. Y otras que fueron sacrificados, ante el altar de ese poder, desde las luchas desiguales entre blancos e indios, hasta complicidades actuales en Oriente, pasando por presiones dictatoriales sobre muchos pueblos hasta doblegar sus fuerzas humanas de resistencia para que el expolio y la no eficacia contra los planes de dominio y los intereses del Imperio camuflado de liderazgo mundial fueran realidad.
Sonó lo de ayer, como mal menor, ante lo supremamente malo anterior, pero, sinceramente creo, que ahí debemos quedarnos, muy atentos en colaboración y control, para que no suceda lo que todos los indicadores fácticos predicen.
El BECERRO AUREO está arrogante en su altar y tiene su clero y sus fieles entusiasmados en seguir estando bien en el baile, tal vez dispuestos a esforzarse para alejar de sí límites de carencias, pero sin ánimo de bajar al terreno de compartir vida por haber compartido antes bienes y poder. Porque dio la impresión de que lo que ha hecho sonar las alarmas de la irresponsabilidad y el latrocinio de algunos (unos pocos millones en la Humanidad) sea la profunda y grave crisis que ha sacudido el sistema por los altos niveles ¿Peor que esta crisis, que tanto miedo derrama por las alturas del bienestar, no ha sido la perenne crisis de sufrimiento y muerte de la mayoría humana con las alarmas, no solo completamente insonorizadas, sino permitiendo que los altavoces del sistema machaconamente impusieran el humanismo de unos criterios radicalmente falsos y engañosos? Se alaba el MERCADO como mesías de producción y avance en el bienestar y la libertad ¿Se puede esto decir sin rubor estando sobre la otra pirámide humana de millones de seres humanos sacrificados constante y permanentemente ante el altar del PODER? Apuntó el Presidente la bondad y necesidad de encauzarlo todo por el canal de la FUERZA DE LA RAZÓN, pero advirtiendo que si hay rebeldía sobre desniveles, esta será primero desacreditada como violencia y terrorismo y después aplastada por el supremo poderío, (porque “No pediremos perdón por nuestra forma de vida ni flaquearemos en su defensa, y a quienes pretendan conseguir sus objetivos provocando el terror y asesinando a inocentes les decimos que nuestro espíritu (¿?) es más fuerte y no podéis romperlo; no duraréis más que nosotros, y os derrotaremos.”) como si ese poderío no hubiera sido conseguido y se pretenda mantener (colonialismo económico y militar) a costa de sufrimientos y muertes de inocentes de dentro y de fuera del Imperio. Sigamos confiando en que esa reforma de las escuelas y universidades, también esa apelación a la bendición divina, enfile la responsabilidad de ese pueblo, ahora imperial, a la toma de conciencia clara y determinada de que el NUESTRO y el NOSOTROS HUMANO, no se acercará a ser realidad, mientras desde sus sobras conseguidas a la fuerza, sigan intentando hacerle ver al mundo que la SOLIDARIDAD FRATERNA HUMANA es para ellos el fundamental VALOR de la DEMOCRACIA y lo que, si a su modo quiere, DIOS bendice en sus HIJOS.
21-Enero-2009
Respecto a como abordar la crisis economica parece estar dispuesto Obama a utilizar un filtro: si las instituciones y las medidas que se tomen resultan útiles en la práctica para la gente y para la economía real se pesistirá en ellas.
Pero si las instituciones y las medidas a tomar no resultan positivas para la gente y para la economía real, deberán suprimirse y se sutituidas por otras.
Es decir no hay apriorismos teóricos sino la busqueda práctica de soluciones para los ciudadanos.
Al menos es lo que a mi me sugiere que quiere decir en el siguiente párrafo, en el que manifiesta tomar conciencia de que las cosas han cambiado y no pueden ni deben seguir como estaban antes de la crisis.
Dice:
“Lo que no entienden los escépticos es que el terreno que pisan ha cambiado, que las manidas discusiones políticas que nos han consumido durante tanto tiempo ya no sirven.
La pregunta que nos hacemos hoy no es si nuestro gobierno interviene demasiado o demasiado poco, sino si sirve de algo: si ayuda a las familias a encontrar trabajo con un sueldo decente, una sanidad que puedan pagar, una jubilación digna.
En los programas en los que la respuesta sea sí, seguiremos adelante. En los que la respuesta sea no, los programas se cancelarán. Y los que manejemos el dinero público tendremos que responder de ello -gastar con prudencia, cambiar malos hábitos y hacer nuestro trabajo a la luz del día-, porque sólo entonces podremos restablecer la crucial confianza entre el pueblo y su gobierno.
Tampoco nos planteamos si el mercado es una fuerza positiva o negativa. Su capacidad de generar riqueza y extender la libertad no tiene igual, pero esta crisis nos ha recordado que, sin un ojo atento, el mercado puede descontrolarse, y que un país no puede prosperar durante mucho tiempo cuando sólo favorece a los que ya son prósperos.
El éxito de nuestra economía ha dependido siempre, no sólo del tamaño de nuestro producto interior bruto, sino del alcance de nuestra prosperidad; de nuestra capacidad de ofrecer oportunidades a todas las personas, no por caridad, sino porque es la vía más firme hacia nuestro bien común.”
21-Enero-2009
p.d.
Por cierto… ya dió idea de qué entiende por respeto de los pueblos en el caso de Venezuela.
21-Enero-2009
Defensa del mercado (aunque con un ojo vigilante) y del “destino manifiesto”; bajo el argumento de la superioridad moral de la nación estadounidense. Nueva era? mmmm
Tan mal estuvo el mundo con Bush que se recibe como una buena noticia a Obama.
Ya veremos
21-Enero-2009
Bravo por Obama…de entrada. Lo que me prodice desasosiego es el mesianismo con que se le acogde
21-Enero-2009
Me debato entre la esperanza y la duda, entre las ganas de creer y la cruda realidad de poderes e intereses tan fuertes que rodean a los presidentes de turno en el Imperio.
Como el ingenio popular nunca descansa, les dejo un chiste que salió en un diario de mi país Argentina:
Un colaborador de Obama le dice: “Mr. President… Todos ven en usted el espíritu de Lincoln, el coraje de Luther King y las ideas de Kennedy”
Y Obama le contesta: “Ufa!! ¿No pueden compararme con gente a la que no le hayan pegado un tiro?
Y hablando de miradas realistas también les recomiendo dos artículos:
Uno de Atilio Borón “Gatopardismo Imperial” que sale en www.página12.com.ar del 21-Ene-09
Y Otro de Andrew Hughes “La traición del sueño de Martín Luther King y la investidura de Obama” que sale en www.rebelion.org del 20-Ene-09
Un abrazo
21-Enero-2009
Que sea todos estos principios sin que se tenga que poner a D*s enmedio de nada, sino que practique la política que los Derechos Humanos tiene en cada Decálogo.
Y en este mundo globalizado, donde cada presidente-a nos toca en algo, a pesar de que no tengamos arte y ni parte ¿Llegaremos algún día a votar a nivel mundial?
Buen SMS para su pueblo, aunque se olvidó de ciertas etnias de su país, las tribus:
del FDesierto, Praderas, Costa del Oeste, del Bosque del Norte, del Bosque del sur, del Bosque del Oeste, las de Californía, las del Frío del Norte.
Los Jefes Indios:
Black Hawk, Brant, Caballo Loco, Cochise, Gall, Gerónimo, Joseph, Little Turtle, Nube Roja, Pontiac, Quanah Parker, Satanta, Tecumseh, Toro Sentado, Washakie, Wowoka.
Nada se habló de las tribus exterminadas, apartadas y confinadas a pesar de los siglos…
¿Habrá algún presidente-a que pida perdón por estas masacres?
Lo tiene crudo y duro, pero mereció la pena ver las caras de muchos afroamericanos-as, reflejaban la ilusión que perdieron con el asesinado Martín Luther King, y el sufrimiento de su raza,
Aunque en definitva peor, que los anteriores no creo que sea…
Mi deseo más ferviente a que le dejen hacer y practicar todo cuanto ayer dijo.
Carmen Hernández
21-Enero-2009
Ante tan honrado planteamento de ls necesidades y de los retos de Estados Unidos y del mundo entero, especialmnte de los países pobres; ante la expresión vaiente del proósito de dar la batalla por conquistar para la especie, solidariamemte, a costa de un heroico esfuerzo´nunca antes con tal urgemcoa demandado por la circunstancias, utilizando los recursos de la educación, de la ciencia y de la tecnología, superando los vicios de la vieja economía de mercado con espíritu fraterno de justicia y equidad, no queda duda de que es preciso secundar el liderazgo de Obama: su sueño de consruir la mejor prosperidad posible para los hombres y mujeres de los Estados Unidos y de todo el mundo, suena como un clarinazo invitando a la confianza y a la esperanza universales en los mismos idealés ý propósitos. Eso me parece el núcleo del mensaje del nuevo Presidente de los Esados Unidos. Y no puedo menos que aplaudir la voluntad de cambio que propone. El necesario y suficiente cambio que realmene puede conducir a la humannidad hacia la superación de los imgentes retos que tiene por delante. Estoy de acuerdo en que se ha iniciado una nueva era. La construcción queda en manos no sólo de Obama, el valeroso líder que el mundo esperaba, sino de los millones de hombres que debemos aportar al cambio todo lo que esté a nuesro alcance. La invocación a Dios es importante. La responsabilidad de lo que hemos de hacer es nuestra.
21-Enero-2009
Lo que más me gustó del discurso es que lo pronunciara un negro; y lo que menos, su final: “Dios bendiga a América”.
¡Claro que no me molesta que Dios bendiga a América, ni me molesta que bendiga a Australia, y a España! Pero es que hubo un tiempo en que decir “Dios bendiga a Israel” quería decir que Dios era patrimonio de Israel, que no valía el Dios de los paganos sino el de los israelitas, que a Dios no se le encontraba en el templo de Samaría sino en el de Jerusalén; hubo un tiempo en que Dios se llamaba Zeus y no Alá y los cruzados tenían que matar para defender a Zeus y los musulmanes tenían que matar para defender a Alá.
Cuando Jesús dijo que Dios era el padre de cualquier hombre, de cualquier mujer y de cualquier niño, Dios dejó de bendecir a Israel para bendecir a todos: los que en Israel vivían y los que vivían en cualquier lugar del mundo, en cualquier tiempo, por ejemplo el tiempo en que juró su cargo el nuevo presidente de los Estados Unidos. Yo sé que Barack Obama quiere que Dios bendiga a América, y a Australia, y a España, y a Samaría, y a Jerusalén; y sé que pedir la bendición de Dios para todos los lugares del mundo alargaría sobremanera el discurso; por eso no me gustó “Dios bendiga a América”.
Desde este mundo bendito por Dios quiero decir ¡Dios bendiga a América!