¡Gracias, señor Darwin!
19-Febrero-2009 José ArregiHola, amigos, amigas:
El jueves pasado celebramos el segundo centenario del nacimiento de Charles Darwin, y pensaba escribir sobre él. Pero Eluana acababa de morir -otra forma de nacer-, y urgía honrar su memoria, condenada a la ignominia por algunos togados y muchos purpurados. Hoy vuelvo a la memoria de Darwin, para celebrarla. ¡Gracias, señor Darwin! ¡Qué bien que vino Ud. hace 200 años y, contra la voluntad de su padre, cambió su primera carrera de teólogo por la de naturalista observador y viajero!
Descubrimos mejor a Dios observando y admirando la naturaleza que devanándose los sesos con muchos textos de teología. Darwin hizo más por la teología que todos los teólogos de su tiempo juntos. Naturalmente, no todos lo vieron así ni le dieron la bienvenida. Es lo de siempre. Los datos y las hipótesis de Darwin, hoy confirmadas básicamente y reconocidas por todos los científicos, eran entonces demasiado peligrosas, no para la fe, sino para quienes identificaban la fe con los dogmas o sus centenarias interpretaciones. En 1946, Pío XII, gravemente inquieto por las ideas de Darwin, se preguntaba: “Si tal doctrina se difundiese, ¿qué sería de los dogmas católicos inmutables, de la unidad y la estabilidad de la fe?”. Pues sería y es tan sencillo y hermoso como la vida misma; simplemente, hay que dejar de pensar en los dogmas como algo inmutable; hay que dejar de pensar en la fe como algo uniforme y estable; hay que entender los dogmas y considerar la fe de acuerdo a la vida siempre cambiante y diversa.
Aún estamos muy lejos de una teología en clave evolutiva. Nadie piensa ya, supongo, que Dios creó en seis días todas las especies una por una, y que el ciempiés y la ballena y los seres humanos existimos “desde el principio”, cada uno por separado. Si alguien se encuentra, como Darwin se encontró, con el fósil de un animal hoy inexistente incrustado en una roca, supongo que nadie piensa que Dios hizo a propósito esa roca con incrustaciones de fósiles de especies que nunca habrían existido. A nadie se le ocurre. Pero la verdad es que la inmensa mayoría de los creyentes siguen aún pensando sobre Dios y la creación, sobre el ser humano y la encarnación, sobre la salvación y la “vida eterna” como si Darwin no hubiera existido.
Después de 200 años, ¡cuánto le queda aún a la teología por aprender de Darwin! Por ejemplo, que Dios no creó “al principio” o en el Big Bang, sino que sigue creando casi diría “creándose desde el corazón de la materia, del átomo y de las galaxias. Que todo está relacionado y que todo se mueve y evoluciona, desde las partículas subatómicas hasta las nebulosas de galaxias. Que Dios se está encarnando sin cesar en el cosmos y que, si el cosmos es eterno, Dios se está encarnando eternamente, y que seguirá encarnándose en el mundo mucho más allá de esta especie humana, mucho más allá de esta Tierra, hasta que sea plenamente, hasta que lo sea todo en todas las cosas. Que esta nuestra maravillosa Tierra no es el centro del cosmos y que, en este pequeño y bello planeta, los seres humanos no somos el centro ni somos el fin, y que todas las formas actuales de vida son fruto de la evolución a partir de la misma forma primitiva de vida, y a partir de los mismos átomos y partículas del principio, y que la vida seguirá evolucionando hacia nuevas formas inimaginables. Que nuestra historia no está cerrada, y nuestra libertad y conciencia acaban justo de empezar a despertar, y están despertando igualmente en todas las otras especies animales, nuestras hermanas.
El misterio de Dios se nos hace mucho más transparente en la evolución de la vida Darwin la describe que en la vieja imagen de un Dios que crea la vida, las especies y las “almas” interviniendo desde fuera. Su diseño de la evolución de la vida fue mucho más inteligente que el “Diseño Inteligente” sin evolución. Su asombro agnóstico ante un mundo en azarosa evolución nos aproxima más a la presencia de Dios en la entraña de los seres que la fe ferviente de muchos creacionistas en un mundo acabado o previamente diseñado. ¡Gracias, señor Darwin!
Los seres humanos fuimos bacterias, y nos convertimos en células eucariotas y de ahí se siguió todo lo demás. Y hubo muchas ramas en el árbol de la vida, y en cada rama brotaron nuevos brotes y tallos, y nosotros hemos nacido casi acabamos de nacer en una ramita todavía tierna y débil. Y el inmenso árbol sigue creciendo, y cada ser viviente podría contar su propia historia, distinta y maravillosa, y todas las historias nos llevan al mismo origen. Durante muchos millones de años, los seres humanos fuimos familia invertebrada, como la lombriz y la araña, el cangrejo y la mariposa. Y millones y millones de años más tarde, la evolución inventó la columna vertebral, y somos vertebrados, al igual que la tortuga y la rana, el delfín y la malviz. Y fuimos también peces, porque muchos vertebrados se fueron a vivir a los mares y les gustó. Pero al cabo del tiempo, algunos se cansaron y decidieron salir del agua y se acostumbraron a vivir en tierra firma, aunque nunca podremos vivir sin agua, pues del agua venimos, y por eso seguimos teniendo sed. Salimos, pues, del océano y nuestros antepasados se convirtieron en mamíferos de tierra como el ciervo y el oso, el murciélago y el ratón. Y de nuevo pasaron muchos millones de años y, entre los muchos mamíferos de todos los tamaños, nacieron los primates, nació nuestra familia. Y unos se hicieron gorilas y otros chimpancés y otros australopitecus y otros homo. Y tras diversas especies humanas, nació también la nuestra, el Homo Sapiens, un nombre bastante pretencioso, pero es que somos nosotros los que hemos puesto todos los nombres. Hoy tenemos el cerebro algo más desarrollado que otros primates y los demás animales, pero no volamos como las águilas, ni nos guiamos como las abejas, ni nos entendemos como los delfines.
Somos proteínas, moléculas y átomos. Somos electrones, protones y neutrones, y bosones y fermiones, y leptones y quarks, las partículas más pequeñas hoy por hoy observables. Y somos sobre todo lo que aún no podemos observar, como ese bosón de Higgs tan esquivo que al parecer existe pero que ni el famoso túnel suizo logró atrapar de momento, y algunos lo han llamado “partícula Dios” (como si Dios fuese una partícula del todo y no más bien el Todo en cada parte y el Fondo sin fondo de toda realidad). Somos materia, y que nadie se escandalice, porque la materia es santa, llena de Dios, capaz de dar forma a Dios mismo en todo en forma de belleza y palabra y ternura. Es materia cuanto es en el mundo y todo cuanto vive. Es materia la luna menguante que esta mañana, al amanecer, se iba ocultando entre las ramas y las peñas desnudas, iluminándolas. Es materia la paloma mensajera que soltó Noé por el tragaluz del arca y volvió a ella con un ramito de olivo en el pico. Es materia el arcoiris de siete colores, testigo de la alianza de Dios que sostiene el mundo lo hemos leído hoy en la eucaristía. Y nosotros mismos somos materia. Hasta nuestros pensamientos y emociones, e incluso nuestra fe, todo es materia, todo son formas brotadas de la materia al igual que la flor del avellano y el canto del mirlo, y es verdad que todas las formas son “más” que los elementos materiales que las forman (como una melodía es más que la suma de unas ondas), pero sólo se forman gracias a los elementos materiales y nada sin ellos, y todos los elementos y todas las formas son forma y sacramento de Dios.
Es gozoso sentirse hermano de todos los seres. No sólo hermano en un sentido figurado y abstracto, sino en su sentido palpable y concreto, físico y biológico, material y espiritual. En cuerpo y alma, somos hermanos de todos los seres. Es gozoso sentirse hermano del chimpancé y el herrerillo, la abeja y el caracol, el romero y la zarza. Nos constituyen las mismas partículas, los mismos átomos, las mismas moléculas, la misma energía que todo lo mueve. Nos hacen ser las mismas células, y el mismo maravilloso instinto que les lleva a dividirse y unirse y subsistir. Somos el mismo misterio de la vida en sus innumerables formas y en su imparable devenir.
¡Que todos los seres sean felices! ¡Paz y bien a todos!
- Para orar. “HIMNO A LA MATERIA” (Teilhard de Chardin)
“Te saludo, inagotable capacidad de ser y de tranformación en donde germina y crece la sustancia elegida.
Te saludo, potencia universal de acercamiento y de unión mediante la cual se entrelaza la muchedumbre de las mónadas y en la que todas convergen en el camino del Epíritu.
Te saludo, fuente armoniosa de las almas, cristal límpido de donde ha surgido la nueva Jerusalén.
Te saludo, medio divino, cargado de poder creador, océano agitado por el Espíritu, arcilla amasada y animada por el Verbo encarnado.
Para llegar hasta ti, Materia, es necesario que partiendo de un contacto universal con todo lo que se mueve aquí abajo, sintamos poco a poco cómo se desvanecen entre nuestras manos las formas particulares de todo lo que cae a nuestro alcance, hasta que nos encontremos frente a la única esencia de todas las consistencias y de todas las uniones.
Tú, Materia, reinas en las serenas alturas en las que los santos se imaginan haberte dejado a un lado; carne tan transparente y tan móvil que ya no te distinguimos de un espíritu.
¡Arrebátanos, oh Materia, allá arriba, mediante el esfuerzo, la separación y la muerte; arrebátanos allí en donde al fin sea posible abrazar castamente al Universo!”
Haz hoy mismo tu APORTACIÓN (Pinchar aquí)


01-Marzo-2009
El ser humano, ese animal emancipado de la naturaleza …, capaz de preveer su propio fín.
Para estar a la altura de las circunstancias, se desvía de pautas habituales, buscando otra solución, pudiendo ser esta mejor o peor.
La abeja….. Tipo de adaptación pasiva
El tipo del colmenar……adaptación activa. Es un estratega, …¡Vaya!
Adaptado para vivir, inadaptado… para la muerte.
Saludos.
01-Marzo-2009
Muy bueno Oscar… y así es de verdad como podemos aprender de cuanto a nuestros hermanos menores, abejas, mariposas, pajarillos etc les hace daño hoy, mañana nos arán daño a nosotros, y tampoco es tenerle como coballas, sino rescatarles del daño y porhibir los causante que solo es para genererar beneficios perversos a terceros.
Carmen H
28-Febrero-2009
Querida Maddi, vuelvo por aquí y me encuentro esta referencia tuya a los bahá’ís. Me intereso por el tema y leo en una página web, “Hay un solo Dios, Creador del Universo. A través de la Historia Dios se ha revelado a la humanidad a través de una serie de Mensajeros Divinos, cada uno de los cuales ha sido fundador de una gran religión. Entre ellos se encuentran Abraham, Krishna, Zoroastro, Moisés, Buda, Jesús, Muhammad” (yo añadiría a Lao-Tse).
Pues totalmente de acuerdo, así que ahora tendré que sumar una “religión” más al listado de las que han hallado verdades universales -y por lo tanto no excluyentes para las distintas confesiones- que comparten diferentes religiones, por lo que no encuentro justificado el enfrentamiento por lo que las diferencia, sino dialogar desde todo lo que comparten, para enriquecerse de la pluralidad intrínseca de todo cuanto existe.
Recibe un fuerte abrazo desde mi corazón de cristiana ecuménica, querida amiga bahá’í.
22-Febrero-2009
¡Qué bonito, Oscar!
Esas son las historias que tendrían que salir en los telediarios.
Muchas gracias.
22-Febrero-2009
Hola!
Uno de los Lemas de Vida que ¡ojalá! pudiera lograr en la mía es:
-“ Bebe del Pozo y ¡deja el lugar a otro!”-
También se lo deseo –aunque él ya no pueda saberlo ni yo comunicárselo-, a Ch. Darwin.
Eso de “la ley del más fuerte” o “lucha por la supervivencia” ya encontró quienes -aquí mismo-, se fastidiaran.
En cuanto a la ley de la “adaptación” no quiero desmentirla, pero sí acotar severamente su fuero.
Y me refiero a las “abejas” de los últimos comentarios.
Un señor científico y profesor tiene al lado de mi pueblito, una empresa dedicada a la Apicultura.
Tenía colmenares en la zona de Luján (Pcia. Bs.As.), pero hace unos 5 años fue notando mermas en la producción y devastación de enjambres.
Se dio cuenta que esa zona agrícola estaba sometida, cada vez más, a fumigaciones plagicidas.
Mudó sus más de 1000 colmenares a zonas distante 500 km. ¡Santo remedio! … Por ahora.
La lección radica en que aunque las “abejas” no se habían “adaptado” a los plagicidas y hubieran muerto vencidas; fue él, el que no se “adaptó”. Se convirtió en fervoroso defensor del “ambiente”.
En la escuelita rural donde es Profesor de Química fue creando con otros Profes y Alumnos un sistema de “Reciclado del Aceite de Frituras” para producir con 100% de rendimiento: “Biodielsel” y “Glicerina”. Hoy ya es un Proyecto adoptado por 2 Municipios.
La escuelita rural hace andar sus motores y tractores, y paga el viaje de algunos alumnos al único colectivo de la zona con Biodiesel de su producción.
Este tipo es un IN-ADAPTADO; y no tengo dudas que el Sr. Darwin le deja beber del pozo del que él hubo bebido, diciendo –tal vez-, conmigo: ¡Vamos todavía! – Oscar.
22-Febrero-2009
Escandaloso Oscar! Hace falta tener espíritu torero.
………
………..
Torero,
para estar a su lado
hay que ser torero
y medir la distancia
que va a su cuerpo.
……….
………
Para hablarle de cerca,
sin burladero,
hay que ser
torero,
torero,
torero.
……..
(De la canción Torero-dúo el Puma y Julio Iglesias)
Más cornadas da el hambre, que dicen los toreros.
Saludos.
22-Febrero-2009
Hola Carmen (Almendralejo)!
Las abejas se utilizan a unos 60 km. de donde vivo.
Allí se encuentra la Central Nuclear Atucha.
También hay allí unos pequeños huertos.
Sirven de “detectores” de radioactividad.
Supongo que cuando decaen o mueren estas biologías …
…¡habrá que salir corriendo …!
Yo tendría la ventaja de saberlo de inmediato porque allí trabaja mi hijo.
A pesar de todo tenemos que ¡Ir yendo todavía! – Oscar.
21-Febrero-2009
Querida Asun, gracias por la referencia de Margulys, desconocía esta teoría de la simbiogénesis que me resulta sumamente sugerente.
En mi comentario no me refería tanto a la división de cuerpo y alma, como al hecho de que en el momento de nuestra muerte física dejaremos este cuerpo y esta dimensión material y pasaremos a otra que no nos podemos ni imaginar, y sin embargo seguiremos siendo nosotros.
Al menos eso es lo que creemos los bahá’ís, que todo ser humano es un alma racional y diferenciada. En esta vida el alma se relaciona con el cuerpo físico. Y es que el alma humana necesita vivir esta experiencia física (incluidas emociones, alteraciones hormonales y demás luces y sombras de nuestra existencia) para poder desarrollarse, de la misma manera que un embrión necesita la matriz de su madre para llegar a ser lo que potencialmente es: un preciosísimo y perfecto bebé.
Así, si sólo observamos nuestra existencia actual podemos decir que somos materia, que todo lo que existe se forma gracias a elementos materiales y nada sin ellos, que la Tierra es nuestra madre, y que nada somos sin ella.
Pero si miramos el proceso completo veremos que antes o después saldremos de este mar amniótico, se cortará el cordón umbilical que nos ata (y alimenta a la vez) y que cuando eso ocurra nosotros no sólo no moriremos sino que pasaremos a mejor vida, una vida de la que poco sabemos pero que parece ser no estará atada por el factor espacio-tiempo.
Y aquí es adonde quería llegar. Es cierto que a partir de los nuevos descubrimientos el concepto de materia ha variado desde el s. XIX. La física moderna entiende por materia cualquier campo, entidad, o discontinuidad traducible a fenómeno perceptible que se propaga a través del espacio-tiempo a una velocidad igual o inferior a la de la luz y a la que se pueda asociar energía, independientemente de que carezca o no de masa (wikipedia).
Así pues me temo que mientras esto siga siendo así no podemos decir que seamos sólo materia, ni tampoco ese plus de la suma de nuestros componentes materiales. Como mucho podremos decir que aquí y ahora así es, y efectivamente así es…
… Si bien es verdad que conforme el feto va creciendo y desarrollando sus sentidos, aún antes de nacer, empieza a percibir sonidos, a sentir presencias que le hacen sospechar que hay algo más allá de ese oscuro, cálido, protector y amado seno que lo cobija…
Y con esto no quiero desdecir en nada el artículo de esta semana de Arregi que me parece especialmente brillante y lúcido, y a quien no puedo sino dedicar estas palabras de ‘Abdu’l Bahá:
“Todos aquellos que buscan la verdad en el Reino Celestial brillan como las estrellas; son como árboles frutales cargados con el fruto escogido, como mares colmados de perlas preciosas.”
También para todos vosotros, con muchísimo cariño.
20-Febrero-2009
Creo que hay un estudio donde se dice que el día que las abejas dejen de existir poca vida le queda a la humanidad.
En estados Unidos y en otros lugares, las abejas están en lugares no propios a ellas, y
bajando el número en las colmenas, y si no recuerdo mal cuando leí esta historia, hace poco más de un años que este estudio salio a luz.
Las abejas no creo que sean precisamente la ley del más fuerte, a no ser que este no tenga que ver con peso y volumen.
Cosa que sería aplicable al ser humano, donde también hay un estudios que las mujeres somos más longevas que el varón…sin decir que más resistentes al dolor y al sufrimiento, nos comportamos ante los problemas y los aceptamos mejor que el varón.
Carmen H
20-Febrero-2009
Darwin no quiso ser teólogo, pero sin pretenderlo hizo un gran aporte a la teología.
El impacto de su teoría evolucionista condujo la teología a orientarse hacia la “kenosis creadora” y el “emergentismo”.
Gracias, muchas gracias, señor Darwin;
también desde la teología.
20-Febrero-2009
Querida Maddi:
Estoy contigo en lo pernicioso que resulta considerar que “la ley del más fuerte” o “lucha por la supervivencia” justifican la evolución o el desarrollo (tengo el gusto de no saber quien es el tal Spencer, la ignorancia a veces no es tan mala…) y de hecho hay otras hipótesis que defienden lo contrario.
Por ejemplo Lynn Margulys , la bióloga que ya he mencionado en otro hilo, retoma y desarrolla una vieja teoría de Ivan Wallin (1883-1969) que en Symbioticism and the Origin of the Species (1927), describió por primera vez la importancia de la simbiosis en la evolución celular (idea contraria a la de “lucha” y oposición, base del evolucionismo de Darwin), pero que fue desechada en el mundo científico hasta que, poco antes de su muerte, el descubrimiento de que mitocondrias y plástidos de una misma célula poseen su propio DNA, rehabilitó su teoría. Las primeras células auténticas, eucarióticas -dotadas de núcleo-, surgieron por “indigestión”, cuando bacterias verdes, fotosintetizadoras, permanecieron vivas en el interior de protistas vegetarianos, dando posiblemente lugar a las primeras células precursoras de todo el reino vivo, y permaneciendo hasta ahora, presas que no digeridas en el interior de la célula, en forma de mitocondrias, responsables de la respiración celular aeróbica.
Las células que nos constituyen, como las “sociedades” desarrolladas del mundo animal, desde las abejas a los seres humanos, son ejemplos vivos de que la colaboración y la simbiosis tienen mucho más peso en la evolución y el desarrollo que la “ley del más fuerte”.
En cuanto a que no sólo somos materia… sin duda. Coloquialmente podríamos hablar de aspectos biológicos, psicológicos o espirituales como si fueran partes diferenciadas de nosotros mismos, pero a mi parecer es innegable que no somos “divisibles” (si hasta creo que he leído algo parecido en un comentario tuyo, creo que hablando de la oración, espero no equivocarme), de modo que esta disección que practicamos cuando analizamos la realidad es un juego de la razón para entenderla, pero, una vez más, lo que decimos sobre la realidad no es la realidad, como el mapa no es el territorio. Sólo admitiendo que es un “juego” de la razón puedo afirmar que soy materia –un superorganismo de bacterias especializadas en tejidos increíblemente sofisticados, que ha llegado a alcanzar la conciencia- sin desdecirme si a la vez hago referencia a mi alma y a mi espíritu, como si estuviera constituida por tres elementos de naturaleza diferenciada, lo que sí resultaría absurdo.
Nuestra auténtica naturaleza me sigue pareciendo un misterio.
Un abrazo de todo corazón
19-Febrero-2009
Está bien dar las gracas a Darwin.
Pienso que si él estuviera aquí seguramente aprovecharía para dar las gracias también, para agradecer a colegas como Malthus, Mendel o Wallace entre otros, que tanto contribuyeron directa o indirectamente a sus descubrimientos… toda una galaxia de mentes luminosas que aparecieron en el s. XIX, precursores de una revolución del pensamiento como no se había conocido y que continúa acelerándose hasta el día de hoy.
Lo que no sé es si daría las mismas gracias a los que como Spencer basándose en sus teorías inventaron el darwinismo social dando lugar a posturas sexistas, racistas y etnocéntricas, justificando con aquello de la ley de supervivencia del más fuerte situaciones de injusticia social, tales como la falta de derechos igualitarios entre mujeres y hombres, o entre clases sociales o etnias diferentes… y que también continúa hasta hoy en día.
Bien, y después de dar las gracias a toda la galaxia luminosa, a Arregi (sobre todo a Arregi) y a todos los queridos amigos de este foro, os diré que aquí una servidora piensa que somos algo más que materia…
Y que sin quitarle a esta un ápice de la importancia que tiene… estoy persuadida de que algún día dejaremos de ser “proteínas, moléculas, átomos, electrones, protones y neutrones, y bosones y fermiones, y leptones y quarks”, pero seguiremos siendo… en otra forma.
Porque lo que nos hace específicamente humanos no es una u otra forma física o no física sino la medida en que reflejamos en nuestras vidas las perfecciones divinas de amor, justicia, compasión, humildad, integridad, etc. etc.
Ojalá Spencer hubiera comprendido esto…
Besos y abrazos castos castísimos.
19-Febrero-2009
No puedo aportar nada más al canto en gratitud a Darwin que tan bellamente ha orquestado Arregui.
Sólo unir mi voz a la suya, pues sí, materia somos, materia que milagrosamente vive, ama, piensa y tiene conciencia de sí misma. Cada uno de nosotros podríamos rastrear nuestro origen hasta el primer mamífero, el primer reptil, el primer anfibio, el primer pez, la primera alga azul, la primera bacteria, el primer átomo, la primera chispa del universo… Siempre hemos estado aquí, siempre estamos…
Hermanos del sol, de la luna, de la tierra entera y de los demás seres humanos.
Gracias, Darwin, gracias, Arregi.
19-Febrero-2009
Nadie puede Cantar a este planeta y a cuento la engloba como Teilhard de Chardin…
Su “Corazón en la Materia” rezuma alegoría de D*s
Yo también como mujer doy gracias al trabajo de Darwin porque ha adelantado en mucho nuestra eclosión dentro de este mundo, y mejorado en mucho el conocernos y a toda la evolución, y sin él quererlo y pretenderlo no ha liberado de muchos prejuicios. Fue un hombre de su tiempo y cultura, y a pesar de que él mismo no vio como parte englobada dentro de este hombre varón.
“Como se suele decir, en definitiva era varón, y le faltaba una cocción por muy inteligente y estudioso que el hombre fuera”
EN LA INTIMIDAD DEL PARAISO
En la intimidad del paraíso, dos seres
nuevos se adentran en el misterio
de la vida…
En los albores de una sublime tentación
En el edén y en la fragancia
del néctar y la ternura.
Embelesados están, los genuinos corazones
en la eterna inocencia,
de las respuesta sin preguntas,
y en ese preludio de amor terrenal,
que abocados están sin medias tintas,
sin sombra que les oculten,
que deslumbren a ese destello
que a todo el paraíso engalana
y que solo descubren cuando
se cruzan las nítidas bocas, a abrazo
de cada pupila.
Y en el cobalto del día, en la promesa
viste de vísperas a la luna,
ambos se hace germen del reloj,
de las horas vividas,
en aquel quebrada rama
descansa la esperanza
de la nueva luz, del nuevo día.
Enlazadas sus manos y tejen
De sueños la cabellera,
Dulcemente recogen del viento
Hilo a hilo trenzando avenidas,
En la intimidad del paraíso,
el amor es vino, canto, baile
germen de amor y levadura;
marinos corales anclados,
en mar de las estrellas ascendidas,
y en los verso que a D*s quieren
percibir en la ofrenda del núcleo
y de la tierra prometida.
Carmen H
19-Febrero-2009
Al son de este atalataiko no se puede sino bailar. El baile es movimiento transmitido por el primer motor inmóvil. Ni Theillard con todos sus saltos de ser soñó nada fuera de la cadena entre el alfa y el omega. Ni la iniciativa creacionista, ni la suelta evolucionista, ni el diseño inteligente pueden sentir, imaginar, intuir, entender, componer o descomponer la realidad de la Realidad. Theillard habla de amorización universal; solo el amor perdura fuera del espacio y el tiempo!
Gracias Darwin por los ajustes metódicos en la ciencia del ser y la vida.
Gracias, también, Arregi, por el batutazo de hoy.
Bailemos!
19-Febrero-2009
¡¡Gracias, por este hermoso canto a lo que somos y pertenecemos todos!! Así me encanta vivir la vida (si fuera posible) en un abrazo envolvente con todos los seres humanos y la creación entera.
Todavía no ha llegado ese tiempo, donde ya no haya ricos y pobres, llanto, guerras, esclavitud, malos quereres… ¡¡Todavía no es el tiempo!!
Pero como dice Oscar…¡¡vamos todavía, haciendo posible ese nuevo y completo camino!! Solo pesar, que una gotita de ese mar, o un granito de arena, es mi vida y mi carne, en el futuro ser de la total creación. ¡¡Gracias una vez más!!
mª pilar