Respeto a todo ser, a la Madre Tierra
19-Junio-2009 Leonardo BoffSi reconocemos, como los pueblos originarios y muchos científicos modernos, que la Tierra es Gaia, Madre generosa, generadora de toda la vida, entonces debemos darle el mismo respeto y veneración que profesamos a nuestras madres. La crisis ecológica mundial deriva en buena parte de la sistemática falta de respeto a la naturaleza y a la Tierra.
Respeto implica reconocer que cada ser tiene valor por sí mismo, por el mero hecho de existir y que, al existir, expresa algo del Ser y de aquella Fuente originaria de energía y de virtualidades de la cual todos provenimos y a la cual todos retornamos (vacío cuántico). En una perspectiva religiosa, cada ser expresa al propio Creador.Al captar a los seres como valor intrínseco, surge en nosotros el sentimiento de cuidado y de responsabilidad hacia ellos, a fin de que puedan continuar existiendo y coevolucionando.
Las culturas originarias dan testimonio de la veneración ante la majestad del universo, el respeto por la naturaleza y por cada uno de sus representantes.
El budismo, que no se presenta como una fe sino como una sabiduría, un camino de vida en armonía con el Todo, enseña a tener un profundo respeto, especialmente por aquel que sufre (compasión). Desarrolló el Feng Shui que es el arte de armonizar la casa y a uno mismo con todos los elementos de la naturaleza y con el Tao.
El cristianismo conoce la figura ejemplar de san Francisco de Asís (1181-1226). Su más antiguo biógrafo, Tomás de Celano (1229) manifiesta que andaba con respeto sobre las piedras en atención de aquel, Cristo, que fue llamado «piedra». Recogía con cariño las babosas para que no fueran pisadas y en el invierno daba agua dulce a las abejas para que no muriesen de frío y de hambre.
Aquí se nos presenta otro modo de habitar el mundo, junto con las cosas, conviviendo con ellas, y no sobre las cosas, dominándolas.
Enormemente actual es la figura del humanista Albert Schweitzer (1875-1965). Elaboró una grandiosa ética del respeto a todo ser y a la vida en todas sus formas. Era un gran exegeta y famoso concertista de la música de Bach. En un momento de su vida dejó todo, estudió medicina y se fue a servir a los leprosos en Lambarene (Gabón).
En una carta dice explícitamente que «lo que necesitamos no es enviar allí misioneros para convertir a los africanos, sino personas dispuestas a hacer con los pobres lo que hay que hacer, si es que el Sermón de la Montaña y las palabras de Jesús tienen algún valor. Si el cristianismo no realiza esto, perdería su sentido».
En su hospital en el interior de la selva tropical, en Lambarene, entre una atención y otra, entre consulta y consulta, escribió varios libros sobre la ética del respeto, siendo el principal éste: El respeto ante la vida (Ehrfurcht vor dem Leben).
Bien decía él: «la idea-clave del bien consiste en conservar la vida, desarrollarla y elevarla a su máximo valor; el mal consiste en destruir la vida, perjudicarla e impedir que se desarrolle. Este es el principio necesario, universal y absoluto de la ética».
Para él, la limitación de las éticas vigentes consiste en concentrarse solamente en los comportamientos humanos y olvidarse de las otras formas de vida. En una palabra: «la ética es la responsabilidad ilimitada por todo lo que existe y vive»,
De aquí se derivan comportamientos de gran compasión y cuidado. Decía en una predicación: «Mantén los ojos abiertos para no perder la ocasión de ser un salvador. No pases de largo, inconsciente del pequeño insecto que se debate en el agua y corre peligro de ahogarse. Busca un palito y sácalo del agua, sécale sus alitas y experimenta la maravilla de haber salvado una vida y la felicidad de haber obrado a cargo y en nombre del Todopoderoso. La lombriz perdida en la calle dura y seca, donde no puede hacer su agujero, quítala y ponla en medio de la hierba. ‘Lo que hayáis hecho a uno de estos más pequeños es a mi a quien lo hicisteis’. Estas palabras de Jesús no valen solamente para nosotros los humanos sino también para las más pequeñas criaturas».
Esta ética del respeto es categórica en el momento actual en que la Madre Tierra se encuentra bajo un peligroso estrés.
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Leonardo Boff es autor de Convivencia, Respeto, Tolerancia, Sal Terrae 2007.
[Traducción de mjg]
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26-Junio-2009
Leonardo se olvido de inculir a un gran teólogo, filosofo y militante…llamado Boff…hoy ante una situación tan angustiante sobre la contaminación ambiental, la expoliación y destrucción de los ecosistemas urge discutir una acuerdo Universal, para declarar determinados lugares como santuarios sin contaminación, ni explotación y sus habitantes (la gran mayoria indoamericanos) en guardianes de Madre Tierra… Gabriel
23-Junio-2009
Contemplo con cierta tristeza, la poca respuesta que tiene este art.
Quizá, no nos importe en este mundo globalmente deshumanizado, que si lo seguimos destruyendo, al final… y quizá un final no muy lejano.
L. Boff, un ser creyente, trabajador incansable, que logró “crear”, junto con la comunidad en la trabajaba, vivía; un jardín salido de un estercolero…
Por ser un avanzado, en su hacer de el evangelio ¡¡Vida!!
Su trabajo, una entrega incansable entre los más abandonados; trabajó junto a otros corazones generosos como el, en una teología, más comprensible, cercana, real, ante las circunstancias en que vivían…
Recodando con tristeza, que por ello fue castigado; que ni siquiera pudo conseguir, que el papa, fuera a visitar su hermoso jardín, que poco a poco, iba surgiendo de aquel lodazal… pero si recordamos con frío en el corazón, el dedo “amenazador” del papa, diciéndole: “o cambia o”…
Estos días, hemos recordado, a otro hombre ¡grande! desde su sencillez y silencio, cómo ha sido capaz también, con poquísimos medios; sacar de la pobreza extrema, a más de 2 millones de personas; dignificando la vida de todas ellas; cada cual con sus tremendos dramas.
Me pregunto, le pregunto, en voz alta, a la jerarquía alta de mi iglesia y todas las personas que nos llamamos creyentes:
¿Que podríamos hacer, ante la hambruna brutal que asedia a la humanidad?
Contemplo con tristeza, una gran tristeza y dolor, que al entrar en la basílica de S. Pedro, me salió del alma… ¡¡Señor, perdón!!
¡Como es posible!, que un hombre sencillo, haya sido capaz de mover los corazones de amigos, parientes, personas que admiraban su trabajo, de tal manera, que ha podido llegar a tantas personas.
Nosotros ¡¡creyentes!! Solo, despojándonos de parte de esa riqueza, (que nada tiene que ver con el Evangelio, con lo enseñado y vivido por Jesús) podríamos hacer maravillas.
Cuantos niños que mueren sufriendo, al poquito de nacer, a cuantos lugares, se les podría llevar agua, hospitales, medicinas, escuelas, comedores, centros de acogida…
El domingo pasado, en una revista semanal, aparecía una pintora, que en el vaticano la llaman el nuevo Miguel Ángel… se dedica a pintar a papas, obispos, cardenales.
En los dos cuadros que se ven, al mirarlos pensé: “si estos grandes e importantes Srs. entregaran sus enormes cruces de oro, sus anillos con grandes piedras (no serán de río) cambiaran sus ropajes por sencillos trajes de cada día…
A cuantas personas les llegaría el agua etc. etc.
Y los creyente de a pie, si compartiéramos, (igual cantidad que gastamos en tabaco, cafés, cremas, etc. etc.)
¿Hasta donde podríamos llegar? Entonces sí, estaríamos haciendo realidad, el genuino Espíritu del Evangelio que Jesús nos dejo.
Solo, pensemos un poco en estás cosas, en lugar de insultar, catequizar, por donde tiene que caminar cada cual.
mª pilar
22-Junio-2009
No se trata tanto de resultados como de actitudes básicas. Y Coherencia, mucha coherencia. Pero sobre todo la humildad de quien se re-conoce a sí mismo en cada una de las criaturas, de la vida (no existe vida sin un ser que la soporte)
22-Junio-2009
Hola!
Esta vez Leonardo nos inclina sobre el RESPETO.
Y hace bien.
Porque hace juego con la dulcifica palabra REVERENCIAR
con la que subyugó al supremo Ruso
que no quería firmar LA CARTA DE LA TIERRA en la ONU.
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En este Artículo biografía a A. Schweitzer como ejemplar.
Y está bien también.
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Pero ocurre que toda esa dulcífica mielería de abejas labradoras
No refleja la situación del hombre en el mundo de hoy.
Tal vez el gesto se parezca:
¡Clamor por Salvación!
Pero el impulso viene por el HORROR.
que no tanto por el ARDOR.
No olvidamos que ambos a dos
configuran el TODO de lo SAGRADO:
Horror y Ardor
(horresco et inardesco –del “negrito” Agustín)
Parafraseando a JLBorges:
“No nos une el Amor, sino el Espanto”
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El mismo Boff podría haberlo percibido
en el Título del Libro de Schweitzer.
“Ehrfurcht vor dem Leben”,
que, en todo caso, tradujo mal:
“El respeto ante la vida”
“Ehre” es “honor”, pero
“furcht” es “HORROR”.
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La cosa no está para hacerse muchas ilusiones.
e.d.:
“El horno no está para bollos”
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Y a pesar de todo
habrá que ¡ir yendo todavía! – Oscar.
21-Junio-2009
Mientras no seamos capaces de comprender, donde nos esta llevando, nuestras maneras de vivir…
No haremos nada para cambiarlo; la crisis actual tiene mucho que ver en ello; y detrás vendran otros problemas, quizá más duros de sobrellevar…
O somo conscientes de cuanto nos rodea, y que estamos unidos irremediablemente al ¡Todo!
Cuanto vamos destruyendo, se volverá contra todos…
Si esto, no nos lleva a plantearnos otra manera de vivir, otros valores que defender, otras metas que alcanzar… Estamos firmando un porvenir muy oscuro y duro para la humanidad toda.
Leonardo Boff, lleva llamando a nuestras puertas hace años ya… y al final, si queremos salvar la ¡¡Tierra!! tendremos que cambiar y asumir una manera diferente de ¡¡Vivir!!
mª pilar
21-Junio-2009
Somos hijos de la tierra, de la que no podemos “emanciparnos”, sino que dependemos de ella junto a todos sus demás hijos, el resto de los seres vivos humanos o no, y su salud e integridad son esenciales para nosotros.
Muchas de las culturas americanas cultivan el cuidado de la naturaleza, conscientes de nuestro vínculo vital con ela, por lo que pienso que tenemos mucho que aprender o, más todavía, cuidar de su supervivencia y hacer causa común con sus reivindicaciones de protección de su medio vital, que es el nuestro.
En El País de hoy hay una entrevista con Davi Kopenawa, portavoz de los yanomamis, que me parece interesante para conocer su esfuerzo y su lucha. Pienso que los pueblos aborígenes de la tierra merecen mucho más protagonismo del que tienen, pues en cuanto a respeto por la naturaleza, de la que ni pueden ni quieren separarse, tienen mucho que enseñarnos.
http://www.elpais.com/articulo/reportajes/hombre/blanco/enloquece/tierra/elpepusocdmg/20090621elpdmgrep_3/Tes
Saludos cordiales