La más grande
21-Junio-2006 Atrio- Este artículo del profesor Nicolás Sánchez Durá, profesor de Filosofía en la universidad de Valencia, se refiere a la Iglesia y al gran espectáculo que están montando en Valencia. Se ha publicado en la edición local de EL País hoy mismo.
Quizá quepa recordar la definición que G. Debord dio en su famoso libro La sociedad del espectáculo: “El espectáculo no es un conjunto de imágenes, sino una relación social entre personas, mediatizada por imágenes”. Es de sobra conocido que la iglesia de Roma sabe del asunto. Para eso declaró heréticos a los iconoclastas. Dos mil años de práctica intensiva se muestran en iglesias, retablos, altares, esculturas, pompas y ceremonias. Pero en la época de las representaciones técnicas, de la fotografía, el cine y la televisión, la cosa se puso cruda. En tal barahúnda de imágenes había que sacar la cabeza. Lo avisó un pensador alemán en 1932: “La técnica… es la destructora de toda fe en general y, por tanto, el poder anticristiano más resuelto que ha surgido hasta ahora… en medio de las filas de espectadores de una película o de una carrera automovilística cabe observar ya hoy una piedad más honda que… debajo de los púlpitos o delante de los altares”. Claro que desde entonces la iglesia ha tenido tiempo de ponerse a tono; es decir, de readecuar su relación social según la lógica de “La más grande”, del mega espectáculo.
Pero, además, esa pasión por lo grande se mezcla aquí con lo pequeño, algo así como una estrategia de “la puntita nada más”, a ver si cuela su desenfadada propaganda. Porque metidos en la sociedad de masas, y dada su vocación de agitación política -de lo cual en este país ya van innumerables ejemplos recientes- lo que se llamaba “mensaje evangélico” se ha trocado en propaganda pura y dura. Para muestra el párrafo del Vicario de la Delegación de la Prelatura del Opus Dei de Valencia, aparecido en un periódico local el pasado sábado: “Nuestra matriz cristiana está en la cabeza de los que no lo saben. Por ejemplo, me atrevo a afirmar que los Derechos Humanos, universalmente reconocidos, tienen sustancialmente ese origen, aunque evidentemente son anteriores al cristianismo y éste los haya asumido, elevado, y difundido, lo que no obsta para que algunos cristianos los violen. Toda la cultura occidental está empapada de la fe en Cristo”. Como es notorio, Homero, Parménides, Heráclito, Sócrates, Platón, Aristóteles, etc, -que algo tienen que ver con la famosa cultura occidental- estaban superempapados de la fe en Cristo. Una lástima que no lo supieran. ¿Quiere el Vicario que nos acerquemos algo más a nuestros días y nos refiramos a Hume o Diderot…? ¿Aún un poquito? Marx, Nietszche, Freud, B. Russell, Wittgenstein, Camus… ¿Miraremos a la literatura o a las artes, quizá a las ciencias y algunos enojosos contenciosos? En cuanto a los Derechos Humanos es curioso que el vicario -dispuesto a remontarse “evidentemente” a antes del cristianismo- no se acuerde de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1879, de la muy querida y apoyada por su iglesia Revolución Francesa. Dato histórico irrelevante, como lo fueron los brutales procesos de evangelización con la cruz en una mano y la espada en la de otros. Un prodigio de ¿cómo era?, ¡ah sí! “asunción, elevación y difusión” de esos derechos que algunos cristianos violan.
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22-Junio-2006
No puedo menos que coincidir 100% con Juan Luis. Tengo ‘forzadas vacaciones’ por eso entré en está página y me interesa, pero ¿porque no compartimos más la vida de cada uno? lo que hacemos para que este mundo y su humanidad sean mejores. Quizás no sea éste el fin del foro, pero se puede mechar con los comentarios ¿o no? Porque este no parece ser un espacio de diálogo fraterno y creo que tenemos mucho más para aportar que los flechazos que nos dirigimos. No hablé del tema propuesto, pero me enganché con la acertada corrección de J.Luis. Gracias.
22-Junio-2006
Derechos o Torcidos, Valencia aprovecharía mejor el dispenndio de la fiesta si se canalizara para aliviar las necesidades de tantos y tantos. Pero ser valenciano parece ser fallero. O no?
22-Junio-2006
Nos recuerdan los cristianos de “Yo no te espero” que: “4/ Estado del Vaticano: La existencia y reconocimiento internacional de este teocrático, minúsculo, artificial y anacrónico estado, la cabeza del cual es el Papa, es un privilegio y un atributo de poder que daña la representatividad de la organización internacional de las naciones. Recordamos que el Vaticano no ha firmado la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Abogamos, pues, por la supresión y no reconocimiento de este estado.”
Me huele a hipocresía superlativa del Estado Vaticano: los derechos humanos los tenemos que respetar en todos los Estados que con un alcance u otro los han incorporado a su legislación interna, pero dentro del Vaticano, por si acaso, no se firman.
Creo que tienen razón los de “Yo no te espero” La la supresión del Estado Vaticano acercaría a los cristianos al ejemplo de Jesús de Nazaret.
Creo que por ahí iba Juan Pablo I, pero … dicen que Dios le llamó, y Luciani dejó todo como estaba. ¡Hágase la voluntad del Señor!, dicen.
La verdad es que Dios da mucho juego, es muy útil, y además dicen que guarda silencio cuando más conviene …
22-Junio-2006
Digo exactamente lo mismo que Francisco Asensi
Mis felicitaciones al doctor Sanchez Dura. Ha hecho una exposición concisa de lo que algunos pensamos.
22-Junio-2006
Como licenciado en filosofía que soy, yo siempre critico a los filosofos por lo mal comunicadores que son.
Y este es uno de esos casos, he leido el artículo tres veces y no me entero de que va. ¿Qué tiene que ver ahora Franco? Esto es lo que me faltaba por leer, mezclar a Franco con la venida del Papa. ¿No lo entiendo?
21-Junio-2006
Por cierto, los países musulmanes no han suscrito la Declaración Universal de los Derechos Humanos. ¡Éle!
21-Junio-2006
Ignorar a estas alturas la implicación de la Iglesia en la proclamación y defensa de los derechos humanos es preocupante (u otra cosa peor).
Como muestra, ahí va un botón (es del año 1963, hace ¡43 años!):
Encíclica “Pacem in terris” de Juan XXIII:
“Los derechos del hombre
Derecho a la existencia y a un decoroso nivel de vida
11. Puestos a desarrollar, en primer término, el tema de los derechos del hombre, observamos que éste tiene un derecho a la existencia, a la integridad corporal, a los medios necesarios para un decoroso nivel de vida, cuales son, principalmente, el alimento, el vestido, la vivienda, el descanso, la asistencia médica y, finalmente, los servicios indispensables que a cada uno debe prestar el Estado. De lo cual se sigue que el hombre posee también el derecho a la seguridad personal en caso de enfermedad, invalidez, viudedad, vejez, paro y, por último, cualquier otra eventualidad que le prive, sin culpa suya, de los medios necesarios para su sustento.
Derecho a la buena fama, a la verdad y a la cultura
12. El hombre exige, además,, por derecho natural el debido respeto a su persona, la buena reputación social, la posibilidad de buscar la verdad libremente y, dentro de los límites del orden moral y del bien común, manifestar y difundir sus opiniones y ejercer una profesión cualquiera, y, finalmente, disponer de una información objetiva de los sucesos públicos.
13. También es un derecho natural del hombre el acceso a los bienes de la cultura. Por ello, es igualmente necesario que reciba una instrucción fundamental común y una formación técnica o profesional de acuerdo con el progreso de la cultura en su propio país. Con este fin hay que esforzarse para que los ciudadanos puedan subir, sí su capacidad intelectual lo permite, a los más altos grados de los estudios, de tal forma que, dentro de lo posible, alcancen en la sociedad los cargos y responsabilidades adecuados a su talento y a la experiencia que hayan adquirido.
Derecho al culto divino
14. Entre los derechos del hombre dé bese enumerar también el de poder venerar a Dios, según la recta norma de su conciencia, y profesar la religión en privado y en público. Porque, como bien enseña Lactancio, para esto nacemos, para ofrecer a Dios, que nos crea, el justo y debido homenaje; para buscarle a El solo, para seguirle. Este es el vínculo de piedad que a El nos somete y nos liga, y del cual deriva el nombre mismo de religión. A propósito de este punto, nuestro predecesor, de inmortal memoria, León XIII afirma: Esta libertad, la libertad verdadera, digna de los hijos de Dios, que protege tan gloriosamente la dignidad de la persona humana, está por encima de toda violencia y de toda opresión y ha sido siempre el objeto de los deseos y del amor de la Iglesia. Esta es la libertad que reivindicaron constantemente para sí los apóstoles, la que confirmaron con sus escritos los apologistas, la que consagraron con su sangre los innumerables mártires cristianos.
Derechos familiares
15. Además tienen los hombres pleno derecho a elegir el estado de vida que prefieran, y, por consiguiente, a fundar una familia, en cuya creación el varón y la mujer tengan iguales derechos y deberes, o seguir la vocación del sacerdocio o de la vida religiosa.
16. Por lo que toca a la familia, la cual se funda en el matrimonio libremente contraído, uno e indisoluble, es necesario considerarla como la semilla primera y natural dela sociedad humana. De lo cual nace el deber de atenderla con suma diligencia tanto en el aspecto económico y social como en la esfera cultural y ética; todas estas medidas tienen como fin consolidar la familia y ayudarla a cumplir su misión.
17. A los padres, sin embargo, corresponde antes que a nadie el derecho de mantener y educar a los hijos.
Derechos económicos
18. En lo relativo al campo de la economía, es evidente que el hombre tiene derecho natural a que se le facilite la posibilidad de trabajar y a la libre iniciativa en el desempeño del trabajo.
19. Pero con estos derechos económicos está ciertamente unido el de exigir tales condiciones de trabajo que no debiliten las energías del cuerpo, ni comprometan la integridad moral, ni dañen el normal desarrollo de la juventud. Por lo que se refiere a la mujer, hay quedarle la posibilidad de trabajar en condiciones adecuadas a las exigencias y los deberes de esposa y de madre.
20. De la dignidad de la persona humana nace también el derecho a ejercer las actividades económicas, salvando el sentido de la responsabilidad. Por tanto, no debe silenciarse que ha de retribuirse al trabajador con un salario establecido conforme a las normas de la justicia, y que, por lo mismo, según las posibilidades de la empresa, le permita, tanto a él como a su familia, mantener un género de vida adecuado a la dignidad del hombre. Sobre este punto, nuestro predecesor, de feliz memoria, Pío XII afirma: Al deber de trabajar, impuesto al hombre por la naturaleza, corresponde asimismo un derecho natural en virtud del cual puede pedir, a cambio de su trabajo, lo necesario para la vida propia y de sus hijos. Tan profundamente está mandada por la naturaleza la conservación del hombre.
Derecho a la propiedad privada
21. También surge de la naturaleza humana el derecho a la propiedad privada de los bienes, incluidos los de producción, derecho que, como en otra ocasión hemos enseñado, constituye un medio eficiente para garantizar la dignidad de la persona humana y el ejercicio libre de la propia misión en todos los campos de la actividad económica, y es, finalmente, un elemento de tranquilidad y de consolidación para la vida familiar, con el consiguiente aumento de paz y prosperidad en el Estado.
22. Por último, y es ésta una advertencia necesaria, el derecho de propiedad privada entraña una función social.
Derecho de reunión y asociación
23. De la sociabilidad natural de los hombres se deriva el derecho de reunión y de asociación; el de dar a las asociaciones que creen la forma más idónea para obtener los fines propuestos; el de actuar dentro de ellas libremente y con propia responsabilidad, y el de conducirlas a los resultados previstos.
24. Como ya advertimos con gran insistencia en la encíclica Mater et magistra, es absolutamente preciso que se funden muchas asociaciones u organismos intermedios, capaces de alcanzar los fines que os particulares por sí solos no pueden obtener eficazmente. Tales asociaciones y organismos deben considerarse como instrumentos indispensables en grado sumo para defender la dignidad y libertad de la persona humana, dejando a salvo el sentido de la responsabilidad.
Derecho de residencia y emigración
25. Ha de respetarse íntegramente también el derecho de cada hombre a conservar o cambiar su residencia dentro de los límites geográficos del país; más aún, es necesario que le sea lícito, cuando lo aconsejen justos motivos, emigrar a otros países y fijar allí su domicilio. El hecho de pertenecer como ciudadano a una determinada comunidad política no impide en modo alguno ser miembro de la familia humana y ciudadano de la sociedad y convivencia universal, común a todos los hombres.
Derecho a intervenir en la vida pública
26. Añádese a lo dicho que con la dignidad de la persona humana concuerda el derecho a tomar parte activa en la vida pública y contribuir al bien común. Pues, como dice nuestro predecesor, de feliz memoria, Pío XII, el hombre como tal, lejos de ser objeto y elemento puramente pasivo de la vida social, es, por el contrario, y debe ser y permanecer su sujeto, fundamento y fin.
Derecho a la seguridad jurídica
27. A la persona humana corresponde también la defensa legítima de sus propios derechos; defensa eficaz, igual para todos y regida por las normas objetivas de la justicia, como advierte nuestro predecesor, de feliz memoria, Pío XII con estas palabras: Del ordenamiento jurídico querido por Dios deriva el inalienable derecho del hombre a la seguridad jurídica y, con ello, a una esfera concreta de derecho, protegida contra todo ataque arbitrario”.
Clarito, ¿verdad?
21-Junio-2006
Me parece un desproposito que la iglesia jerarquica, a traves de uno de sus representantes, se atreva a erigirse como inspiradora y portadora de los derechos humanos a traves de los siglos de su existencia.
Si lo que me dicen varias paginas es cierto, la iglesia catolica, no ha ratificado la declaracion de derechos humanos de 1948, y al parecer solo ha firmado una decima parte de las declaraciones y normativas derivadas de los mismos emanadas de la ONU.
¿Sera el articulo 18? ¿El articulo 19?
Tampoco ha firmado la declaracion de derechos de la mujer. No se si ha firmado la declaracion de derechos del niño.
Pero puestos a pedir, y visto lo visto, prefiero tener otros garantes de mis derechos.
Nota: muy agudo con “esa pasión por lo grande se mezcla aquí con lo pequeño, algo así como una estrategia de “la puntita nada más”, a ver si cuela su desenfadada propaganda.”
Pequeño anexo Declaracion DDHH.
http://www.un.org/spanish/aboutun/hrights.htm (completa)
Artículo 18
Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la ensenanza, la práctica, el culto y la observancia.
Artículo 19
Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.
21-Junio-2006
Qué díficil se hace ver tan pocos rastros de misericordia y tan pocos rostros de misericordia.
Cúanta acidez, cuánta dura ironía, cuánta crítica implacable. ¿tan poca experiencia de misericordia disfrutamos en nuestra vida que convertimos esta web en un cruce de desahogos e intercambio de improperios?
Hay cienmil cosas que no me gustan en esta vida. Y si os cuento de las que me gustaría que fuera distinto. Pero, joder, incluso en este supuesto lugar de encuentro web, parece aveces que solo hay cabida para que la gente se de de hostias en cruces inacabables de mensajes. Nada de algo de vida compartida, de gratuidad,de cariño, de gracia, de semillas de amor, de camino recorrido entre todos. ..
¿no es Jesús la novedad?
21-Junio-2006
Mis felicitaciones al doctor Sanchez Dura. Ha hecho una exposición concisa de lo que algunos pensamos.
21-Junio-2006
Muy flojito, de lo peor (y es difícil superarse) que se ha colgado en la página.