Lugar de Encuentro de lo sagrado y lo profano

Dejarles tiempo para hacer su “trabajo”

07-Agosto-2006    Armand Veilleux
    Intercalamos también este artículo del Abad cisterciense de Scourmont, publicado el 22 de Julio, para completar la serie de este profeta cristiano que sigue con lucidez y libertad los trágicos acontecimientos de este verano.

En 1993, en un viaje a Banja Luka, durante la guerra de Bosnia, encontré a Mgr. Franjo Komarica, obispo de Banja Luka, hombre de gran valentía que defendió, con riesgo para su vida, la causa de los Croatas católicos ante la limpieza étnica realizada por los Serbios. Me dijo que incluso si los habitantes católicos de origen croata habían sufrido mucho, en ese momento las principales víctimas eran los Musulmanes. Me explicó que, según él, la ONU y la OTAN, a pesar de las sanciones a menudo más bien simbólicas contra Serbia, retrasaron toda intervención dura con el fín de dejar a Serbia el tiempo necesario para eliminar el mayor número de Musulmanes posible. Cuando la antigua Yugoslavia estallaba en distintos pequeños países, ante todo no se quería un nuevo país de mayoría musulmana a las puertas de Europa. En ese tiempo había campos de concentración en Bosnia que eran de hecho campos de exterminio; y dos años más tarde, en 1995, asistíamos a la masacre de más de 10.000 hombres, todos Musulmanes, en Srebrenica, a pesar de la presencia en la región de los Cascos Azules que se instalaron en su rol de “guardianes de la paz”, de igual modo que el año anterior en Rwanda. Algunos años más tarde se convocó ante un tribunal penal internacional por crímenes contra la humanidad a aquellos a quienes se había dejado tiempo para hacer su “trabajo”.

La historia se repite. Estos días, mientras Israel prosigue su destrucción sistemática del Líbano y que cada vez más todos los países que se consideran civilizados exigen un alto el fuego, los EEUU y Tony Blair afirman que es “demasiado pronto” para ello… Hay que dejar tiempo a Israel para terminar su trabajo. Es conveniente, en efecto, erradicar el cáncer que sería Hezbolá.

Este lenguaje “erradicador” tiene una extraña coincidencia. Ha sido ampliamente utilizado en Argelia a lo largo de los últimos quince años, cuando los Generales argelinos se impusieron como tarea erradicar el terrorismo. El resultado ha sido más de 200.000 víctimas, y un “crecimiento” del terrorismo, transformándose todo erradicador ineluctablemente en terrorista. Aunque, ante el oscuro temor de tener que comparecer un día ante un tribunal internacional bajo la acusación de crímenes contra la humanidad, los generosos argelinos votaron una ley de amnistía de una amplitud inaudita.

Hezbolá, que el gobierno de George W. Bush, Tony Blair y Ehud Olmert quieren considerar simplemente como una entidad terrorista, es una realidad mucho más compleja. En primer lugar es un conjunto de servicios sociales (escuelas, dispensarios, hospitales donde se encuentran tanto Cristianos y Druzes, como Musulmanes chiítas entre los profesores y médicos; también es un partido político. El movimiento cuenta igualmente con una rama armada que se constituyó a comienzos de los años 80 para liberar al Líbano de la ocupación israelita. Y que ha conseguido realizarlo; ¡lo que es evidentemente imperdonable! Ciertamente merecen el nombre de “Freedom fighters” –“combatientes por la libertad”–, mucho más que las hordas de mercenarios que llevaban ese nombre y que el gobierno de Reagan había reunido para intentar derrocar los gobiernos democráticamente elegidos en América latina, que no seguían la línea de EEUU (Nicaragua en particular).

Querer erradicar Hezbolá es querer destruir una gran parte de las infraestructuras civiles, de la clase política y de la población libanesa. Es lo que Israel está haciendo. Y según George W. Bus, Tony Blair y Condoleezza Rice, hay que dejar a Israel tiempo para acabar su “trabajo” antes de hablar de un alto el fuego.

Para cuándo un tribunal penal internacional que juzgue a Bush, Blair, Olmert y a sus cómplices?

Louise Arbour tiene tela que cortar.

Armand Veilleux
Abad de la Abadía de Scourmont

www.scourmont.be

Traducción: C. Merí

El texto entrecomillado, en negrita y en cursiva, igual que en el original [NdeT].

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