HOMOSEXUALIDAD Y MINISTERIOS CRISTIANOS
22-Diciembre-2005 Xabier PikazaECLESALIA, 15/12/05.- Las recientes declaraciones del Magisterio sobre los riesgos de la homosexualidad, especialmente en relación con los ministerios, me han producido una gran tristeza, en primer lugar por lo que pueden suponer de ofensa contra los homosexuales, especialmente contra los que ejercen su ministerio honradamente, siendo homosexuales; y en segundo lugar por la falta de base bíblica de los argumentos que se aducen. Desde ese fondo, para ayudar a reflexionar a quienes estén interesados por el tema, quiero ofrecer algunas reflexiones de base, partiendo de la misma lectura de los textos bíblicos. Ciertamente, La Biblia ha condenado en general en general la homosexualidad (en el Antiguo Testamento la masculina), por considerar que ella va en contra de un orden querido por Dios y expresado en la unión del hombre y la mujer, tal como aparece en Gen 2-3. Esa condena se expresa en tres contextos principales y debe ser interpretada desde el conjunto de la revelación bíblica.
(1) Grandes relatos simbólicos. Dos relatos básicos reflejan esta condena, situándola en un contexto de polémica, en un caso contra los cananeos de la hoya del Mar Muerto (Gen 19, 1-19) en otro caso contra una ciudad perversa de la tribu de Benjamín (Jn 19). En el primer caso se trata del «crimen» de los sodomitas, que quieren acostarse con los «hombres» (=ángeles) que han venido a visitar a Lot (Gen 19,5), suscitando la ira de Dios que destruye a su ciudad; de aquí ha surgido el nombre «sodomía, sodomitas», para que identifica un tipo de violencia homosexual con pecado de los habitantes de Sodoma. En el otro caso se trata del «crimen» de los habitantes de Guibea de Benjamín, que quieren acostarse por la fuerza con el levita que va de paso, para así humillarle; pero el levita se defiende y entrega en sus manos a su → concubina, iniciándose así una serie de venganzas y violencias que llenan la parte final del libro de los Jueces (Jc 19-21). En ambos relatos se supone que la homosexualidad va en contra del orden de Dios; pero lo que el texto condena de un modo directo no es la homosexualidad en sí, sino la violencia homosexual, dirigida en un caso hacia los hombres-ángeles y en el otro hacia el levita.(2) Las leyes contra la homosexualidad están contenidas en el Código de la Santidad, del libro del Levítico: Lev 18, 22 condena taxativamente la acción homosexualidad masculina: «no te acostarás con varón como con mujer; es una abominación; Dt 20, 13 impone la pena de muerte sobre los homosexuales: «Si alguien se acuesta con otro hombre como se hace con una mujer, ambos cometen una abominación; son reos de muerte; sobre ellos caerá su sangre». Se trata de leyes sacrales, que han de ser entendidas de la visión especial de la pureza-santidad que desarrolla el Levítico, en un contexto sacerdotal, marcado por los tabúes de la distinción y del sexo. Quien quiera traducir y aplicar directamente esa leyes en nuestro contexto, sin tener en cuenta su trasfondo antropológico, tendrá que asumir y cumplir el resto de las leyes del Levítico, tanto en lo referente a los sacrificios como a los tabúes de sangre, a la distinción de animales puros e impuros y a las diversas enfermedades y manchas, que aparecen en general como lepra. Nadie que yo sepa aboga por esa interpretación literal del Levítico, a no ser en algunos círculos «religiosos» del judaísmo. Es evidente que este tema puede y debe plantearse hoy desde unas perspectivas antropológicas y teológicas, distintas, de manera que no tiene sentido el mantener a la letra las antiguas costumbres israelitas. Sólo de esa forma hacemos justicia a las normas y leyes, por otro lado ejemplares, del Levítico.
(3) La interpretación de Pablo. Más cercano a nosotros, pero igualmente extraño y necesitado de explicación es el texto de Pablo, cuando habla del pecado de los «gentiles» que, al adorar a los ídolos, han caído en manos de sus propias perversiones (Rom 1, 18-31). No se trata de un texto normativo ni legal, en línea de evangelio, sino de una presentación retórica y apocalíptica de la situación del mundo pagano (de la humanidad) que se eleva como signo de pecado ante el Dios de la fe y de la gracia de Cristo. La condena de Pablo puede dividirse en tres partes, una de tipo más personal-individual (Rom 1, 21-23), otra de tipo más personal-sexual (Rom 1, 24-27) y otra de tipo más social (Rom 1, 28-31). Siguiendo algunas tablas morales de su tiempo, Pablo ha querido presentar un retablo de los grandes males de la sociedad de su entorno, que se fundan a su juicio en el abandono de Dios, entendido en forma de «talión teológico»: allí donde los hombres han abandonado a Dios, Dios les abandona en manos de su propia perversión, como muestra el caso de la condena de la homosexualidad: «Pretendiendo ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por imágenes de hombres corruptibles, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles… Por eso Dios los entregó a pasiones vergonzosas, pues aun sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza. Del mismo modo también los hombres, dejando la relación natural con la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Como ellos no quisieron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente depravada, para hacer cosas que no deben» (Rom 1, 22- 23.25-28; en esa línea, cf. 1 Tim 1, 10). Éste no es un texto de ley moral, sino de constatación apocalíptica. Pablo no dice lo que las cosas deben ser, sino lo que son. Pablo, un judío celoso, se siente horrorizado ante lo que a su juicio constituye la perversión sexual grecorromana, expresada en formas de homosexualidad no sólo masculina (como la que condenaba el Antiguo Testamento), sino también femenina, poniendo de esa forma en paralelo las afirmaciones sobre los dos sexos. Las afirmaciones concretas de Pablo son retóricas y exageradas, pues el mundo greco-romano no era sólo como él lo presenta. Por otra parte es un texto difícil de aceptar al pie de la letra, pues proviene de un entorno cultural muy distinto del nuestro. A pesar de ello, el principio y sentido básico de la argumentación paulina nos sigue pareciendo valioso, siempre que tengamos en cuenta algunas observaciones.
(a) Pablo vincula la homosexualidad con la negación de la «diferencia» de Dios, que constituye, a su juicio, la clave de todo el orden humano. Allí donde el hombre niega la «diferencia» de Dios y le identifica con una realidad de este mundo se cierra en sí mismo y corre el riesgo de volverse incapaz de aceptar las diferencias, la complementariedad de las distintas realidades, mezclando así las diversas realidades. El Dios de Pablo marca las identidades, mantiene la alteridad, la distancia, la tensión por lo diferente. Por eso, allí donde hombres y mujeres se cierran en un mundo divinizado (idolatría) ellos se vuelven incapaces de amarse como distintos, pues no pueden ya apoyarse en el Dios que es distinto, el Otro, el Infinito.
(b) Pablo condena a la homosexualidad porque piensa que ella es la expresión de un amor-de-ley, que no saca al hombre (varón o mujer) de sí mismo, sino que le cierra en un plano de talión, de manera que cada uno se busca a sí mismo en el otro, sin salir de sí, experimentar la alteridad como gracia. Por eso, cuando Pablo habla de homosexualidad está hablando en el fondo de un tipo de auto-erotismo, de unión sin complementariedad personal, sin aceptación de la alteridad que, a su juicio, está marcada por la diferencia sexual de varón y mujer. Pero de esa manera está planteando un tema que es mucho mayor que el de la homosexualidad como tal (entendida en plano físico, biológico), el tema del erotismo sin distancia personal, como una forma de buscarse uno a sí mismo cuando se relaciona con otro. Pues bien, ese es un tipo erotismo que puede darse no sólo en las relaciones homo-sexuales, sino también en las hetero-sexuales.
(c) Según eso, el tema de la homosexualidad sólo se puede plantear en línea cristiana desde su posible riesgo de negación de alteridad y gracia, relacionándolo, por tanto, con los otros dos momentos de la condena apocalìptica que Pablo dirige contra la sociedad de su tiempo, en Rom 1, 19-20 (egoísmo personal) y Rom 1, 28-31 (lucha de todos contra todos). La homosexualidad de la que habla Pablo constituye una expresión de egoísmo (uno sólo se busca a sí mismo en el otro) y de lucha universal (al buscarse a sí mismo en el otro tiene que combatir y negar todo lo que es distinto). Ciertamente, el tema resulta complejo en plano psicológico y social, de manera que es difícil ofrecer en este plano unas respuestas que agraden a todos. Pero el intento de condenar la homosexualidad física (legal) desde la antropología bíblica y en especial desde Rom 1, 24-27 (donde se asume y culmina para los cristianos lo dice el Antiguo Testamento sobre el tema) carece de sentido y acaba siendo contrario al argumento de Pablo. Condenar la homosexualidad por ley implica caer en la peor de las leyes que Pablo ha querido superar. Lo que Pablo está poniendo en juego, de un modo retórico, es la posibilidad de abrirse al otro en cuanto distinto, de tal forma que el amor no sea encerramiento en uno mismo (utilizando así al otro para egoísmo propio, en gesto de violencia, sea o no del mismo sexo), sino apertura a la diferencia interpersonal gratuita, en un camino en el que Dios puede revelarse como el Otro, el gran Distinto.
(d) En ese sentido se puede afirmar que fácticamente muchas uniones homo-sexuales (se llamen o no matrimonios) en las que se mantenga y desarrolle el principio y experiencia de la alteridad gratuita pueden ser y son más cristianos (más paulinos) que otros matrimonios hetero-sexuales en los que cada uno se busca a sí mismo en el otro, e incluso en los hijos. Partiendo de estos principios se podría elaborar también una antropología del celibato paulino (cf 1 Cor 7), que tiene un gran valor cristiano en la medida en que aparece como posibilidad de una mayor apertura al otro en cuanto otro y al Dios que es principio de toda alteridad amorosa, superando el simple nivel de la unión entre los dos sexos (hombre con mujer y viceversa, que supone el Antiguo Testamento). Allí donde el celibato es básicamente expresión de clausura en sí mismo (de auto-erotismo más o menos espiritualizado) va en contra del ideal cristiano. El ese sentido, el celibato cristiano como trascendimiento positivo (no de simple negación) del amor intersexual puede vincularse a un tipo de homosexualidad, que no se entienda como pura negación de alteridad sexual, sino como búsqueda de otros tipos de alteridad gratuita en la relación entre personas.
(e) La clave del tema no está, por tanto, no está por tanto en que la relación se dé entre personas de distinto o del mismo sexo, sino que se trata de una relación de personas, en línea de alteridad, de manera que cada uno no se busque a sí mismo en el otro, sino que busque y encuentre al otro como distinto, y en el otro la vida, el despliegue de la vida, como don de Dios y no como algo que queremos cerrar en unas formas de dominio cómico, económico, social, dentro eso que Pablo presente como idolatría o negación de Dios. Con esto no se resuelven todos los pero pueden plantearse mejor, a partir de la experiencia de la gracia. Por eso, todo lo que Pablo ha dicho sobre la condena de un tipo de homosexualidad ha de reinterpretarse desde lo que dice sobre la gracia de Dios, a lo largo de la carta a los Romanos. Por eso, entender esa condena de la homosexualidad de un modo objetivista, como algo ya resuelto al comienzo de la carta, sin llegar al final de espléndido despliegue de gracia y amor que ofrece Romanos (tal como culmina en Rom 12-13), significa negarse a leer a Pablo. Dando un paso más, hay que decir que el tema ha de entenderse desde el Sermón de la Montaña, donde Jesús no condena la homosexualidad, sino que abre unos caminos de amor en gratuidad, que valen tanto para varones como para mujeres, para homosexuales como para heterosexuales.
(f) El tema, por tanto, sigue abierto, sobre todo en un plano psicológico y sociológico, sin que los cristianos queramos imponer a la sociedad unas formas objetivas de conducta sexual que, por otra parte, no derivan del conjunto de la Biblia, rectamente entendida, ni de la vida y mensaje de Jesús. El tema es difícil de resolver de un modo objetivo (¿para qué resolverlo en ese plano?) y es posible que en muchos normales las uniones homosexuales resultan más complejas y «difíciles» que las heterosexuales, porque en ellas puede costar más el descubrimiento y despliegue de la alteridad, sobre todo en relación al nacimiento y educación de los hijos (donde la alteridad de figuras paterno-maternas parece necesaria). De todas formas, en muchos casos, precisamente esa misma dificultad, con la problemática social de fondo, puede hacer que las uniones (matrimonios) homosexuales pongan mejor de relieve algunos rasgos de gratuidad y alteridad personal que Pablo ha destacado en Rom 1, 18-31 y en el conjunto de su carta a los Romanos. Desde ese fondo, queremos añadir que nos parece fuera de sentido (exegéticamente falso y cristianamente equivocado) el intento de aquellos que quieren negar a los homosexuales el acceso a los ministerios de la iglesia, mientras que ellos quedan reservados a los célibes. En este campo, el magisterio ordinario de la iglesia romana está tomando un camino contrario al evangelio (cf. M. Borg, «Homosexuality and the New Testament»: Bible Review 10 (1994) 20-54; D. Martin, Arsenokoites and malakos: Meanings and Consequences. Biblical Ethics and Homosexuality, Westminster, Louisville 1996).
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20-Junio-2008
Cuanta falsedad entre la teoria y la practica, jesus creo que huviera cogido otra vez el latigo y los huviera hechado de los templos de nuevo, pero como van a estar encotra de que los homosexuales sean igual en derechos y responsabilidades al resto, y que puedan ocupar los mismos puestos de sacerdotes y demas cargos de la iglesia, pero si estan llenos, si una mayoria de clerigos lo son, y por supuesto practican o, casi peor, viven reprimidos, en fin creo que pensar en segregar a alguien por su tendencia sexual no es un pensamiento cristiano y jesus nunca haria algo asi.
13-Septiembre-2007
Gregory:
Estoy harto de tener que intervenir con este tema. me produce ronchas leer cosas como las tuyas. ¿explícame por qué yo tengo más propensión que tú a la carne? ¿eres vegetariano? ¿sólo lo haces en la postura de la lechuga? ¿te gusta la carne, carne, o los nabos, nabos?
De verdad, necedades aparte pregúntate en el fondo de tu corazón el por qué yo no puedo ser sacerdote y que me lo impida un sujeto que está tan reprimido que le sale la pluma hasta del sombrerete y que para más inri sabe escoger, mejor que nadie sus secretarios.
13-Septiembre-2007
No hay que ser ingenuos
12-Septiembre-2007
No veo por qué van a ser más propensos. No sé de dónde sale esa idea.
12-Septiembre-2007
Este es un tema complejo que produce ronchas creo que lo mejor es que las personas homosexuales piensen bien si su deseo es ingresar al estado Sacerdotal, no porque los heterosexuales seamos ejemplo cien por cien de fidelidad sino porque son más propensos a la debilidad de la carne, perdón, por la expresión tridentina.
03-Mayo-2007
- Parece rotundo el argumento “Dios creo al hombre a su imagen y semejanza”.
- Puesto que Dios nos lleva a El en un plano espiritual, debo suponer que lo que hizo a su imagen y semejanza son nuestras “almas”.
- Las diferencias fisicas y biologicas de los cuerpos tienen, en consecuencia, los objetivos de: 1) la procreacion 2) la expresion fisica y/o filial del amor 3) y el ser vehiculo del alma para realizar cada vida.
- La polemica surge al separar “la expresion fisica del amor” del objetivo de la “procreacion”. (y provoca muchos mas temas de discusion religiosa que solo la homosexualidad)
- No voy a cambiar el modo de pensar de los 2 grupos en que se polariza este tema, por lo que solo voy a rodearlos para decir que Dios le otorgo al ser humano -hombre y mujer- la capacidad de sentir y expresar amor.
- No recuerdo la frase exacta (y no la voy a buscar en este momento) pero creo que fue Platon quien dijo algo parecido a que deberias dejar el pais si no estas dispuesto a obedecer sus leyes.
- Claro que en “estos dias de democracia” ahora es mas tentador cambiar las leyes que cambiarse de pais (o de religion, que es el caso)
- Sin duda la gran mayoria de esos textos/leyes de la religion fueron inspirados por el Espiritu Santo.
- Pero no puedo evitar pensar que, a lo largo de la historia (2,007 años mas todos los del antiguo testamento) algunos de esos textos han sido influidos tambien por seres humanos. Naturalmente con sus limitaciones, ligerezas y prejuicios (aunque SI, con buena voluntad, y no siempre iguales resultados)
NOTA: Me gusta creer que Dios no discrimina, por lo que no tiene nacionalidad, color, sexo, complexion o estatura.
05-Abril-2007
hola soy gustavo de Quito Ecuador quisiera formar un ministerio GLBT y trabajar con ellos alguien sabe o puede ayudarme para empezar aqui algo tan edificante respondan por favor
gracias
03-Abril-2007
Me gustaría conocer alguna mujer cristiana homosexual. que pueda comprender por lo que estoy pasando un fuerte abrazo. nuvita1976@hotmail.com
27-Marzo-2007
Dios creo al hombre a imagen y semejanza de el (Parecido a el)por lo tanto todo acto contrario a la voluntad de Dios es pecado.El ayuno intenso rompe cadenas.Dios les bendiga
13-Marzo-2007
neto son idiotas vdd….
la homosexualidad no es una enfermedad ni pecado ni nada malo….
la HOMOFOBIA SI!!!!… por que se contajia por desgracia
no puede ser que exista gente como ustedes que se crean puros de corazon y se sientan bien pinches faroles… ser gay o lesbiana no es eleccion y no tenemos porque finjir y casarnos y tener hijos y vivir toda una vida de mentora para a fin de cuentas lastimar a tus hijos o esposa
cuando todos los que escribieron cosas acerca de que la homosexualidad es mala y dios no la acepta esten en una cruz sufriendo de dolor, escupitajos, groseriaws, apodos y golpes talvez… solo talvez cambie despues de darles una cucharada de toda la mierda que la gnte como ustedes nos haceb para…
MALDITOS SEAN HOMOFOBICOS!!!
26-Febrero-2007
Soy Cristiana y Lesbiana, tengo pareja y deseamos saber si en Costa Rica existe algún grupo o iglesia cristiana de lesbianas y homosexuales donde poder congregarnos sin sentir el rechazo de los profesos cristianos de las diferentes denominaciones.
por favor, es muy importante para mi, podría alguien responderme.
gracias: Lissette
13-Diciembre-2006
Necesito, que me ayuden por favor, con más información sobre el tema del lesbianismo en base a la biblia. Quiero saber si me pueden decir, si se nace o se hace. ¿Cual es su punto de vista?
04-Diciembre-2006
Buenas, soy de Argentina y tengo 21 años. Creo que acá hay una gran confusión y hay que distinguir cuestiones.
1° Dios condena la homosexualidad (no le agrada).
2° Sin embargo, Dios ama profundamente al homosexual como a cualquier otro humano del mundo. Es decir, Dios rechaza al pecado pero ama al pecador.
3° La persona que siente atracción sexual por otras del mismo sexo NO es responsable por sentir eso y NO es vista como perversa por Dios por sentir eso. Sin embargo, esa persona SÍ es responsable del pecado que pueda cometer si lleva a la práctica real esas atracciones que experimenta.
4° Cuál es la solución??? Dios no quiere que la gente con atracción homosexual lleve a la práctica dicha atracción pero asimismo tampoco quiere que esas personas estén toda su vida sin poder conformar una familia heterosexual por esta tendencia homosexual que presentan. Dios está dispuesto a obrar con su Espíritu Santo en la persona para ir transformando lo que en ella se ha desviado. Y vuelvo a repetir, esa persona no es responsable de ese desvío y por lo tanto no debe sentirse culpable ni avergonzada por sus sentimientos. Simplemente debe presentarse ante Dios y decirle que no está dispuesta a llevar adelante una vida homosexual porque sabe que va contra su voluntad. Dios hace la obra! Si no la hiciera su palabra estaría mintiéndonos y eso no es posible. A quién se le ocurre que Dios no está dispuesto a transformar a las personas con tendencia homosexual y al mismo tiempo va a condenar la homosexualidad???!!!! Eso sería una contradicción inadmisible teniendo en cuenta la gran misericordia de Dios. Ahora… la persona que tiene tendencia homosexual debe entregar completamente su vida a Jesucristo recibiéndolo como Señor y Salvador y buscar ayuda en hermanos cristianos, preferentemente idóneos en realizar sanidad interior y que sean, en lo posible, al mismo tiempo psicólogos, para que los guien en este proceso que, si bien es arduo, nos va a llevar, si ponemos toda nuestra disposición, a lograr victoria en Cristo. No nos olvidemos que el poder de Dios es sobre todo poder, sobre todo principado, y que “si Dios es conmigo, quién contra mí?”. No subestimemos el poder de Dios. Si Dios rechaza la homosexualidad, junto con este rechazo va a mostrar el camino para que la persona con esta tendencia pueda ser tranformada y gozar de conformar su propia familia. Así que… si tenés tendencia homosexual, no lleves a la práctica eso que sentís, ni tampoco te veas condenado a permanecer toda la vida célibe. El celibato es sólo para personas que tienen don de continencia; como por ejemplo, el apóstol Pablo. Él mismo lo dice en una de las epístolas. Dice que si uno no tiene don de continencia es mejor casarse; porque “es mejor casarse que estarse quemando”. Así que confiá en que Dios te va a ayudar y buscá a personas cristianas IDÓNEAS para que te ayuden. Alejáte de todo tipo de pornografía, evitá pensamientos de índole sexual, evitá la masturbación, etc…. y PEDÍ AYUDA. Es probable que algo traumático que te sucedió en la infancia sea la causa de estas atracciones. O quizás haya habido falta de identificación con tu padre del mismo sexo. O te pudieron haber pasado muchísimas otras cosas que sean causa de esto. lo importante es tratarlo espiritual y psicológicamente, renunciando, asimismo, y en el nombre de Jesús, a toda atadura espiritual, que te impida desenvolverte en el rol que Dios diseñó para ti, el de hombre si sos hombre, o el de mujer si es que sos mujer. Confiá, te lo digo por experiencia. Yo también tengo este problema pero confío plenamente en Dios y ya pedí ayuda. Tené siempre presente que para que nuestra regeneración sea posible hay que entregar completamente nuestra vida a Dios. No es suficiente con una fe tibia, dubitativa; una fe que selecciona qué creer y qué no de la Biblia. Hay que creer todo lo que ella dice por fe, y sujetarse a las promesas de Jesús, quien desa darnos “vida, y vida en abundancia”. Él es quien viene a dar libertad a los cautivos; a los oprimidos. Así que siempre cuando se trata este tema de la homosexualidad hay que tener en cuenta quehay cuestiones psicológicas y espirituales en juego. Ésto último es MUY IMPORTANTE de tener en cuenta. Gran parte del fracaso de muchos cristianos en su fe en Dios es no tener en claro lo que dice EFESIOS 6:12 “… porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra HUESTES ESPIRITUALES DE MALDAD en las regiones celestes”. Es decir, nosotros, como embajadore de Cristo en el mundo no luchamos contra hombres; luchamos contra potestades espirituales satánicas y contra demonios. Y precisamante detrás de estas problemáticas como la sexualidad, hay espíritus inmundos dando vueltas que pretenden llevarnos por el camino que Dios quiere. Nosotros no debemos luchar solamente con nuestro ser; porque él no es suficiente. Debemos sujetarnos a Dios, orar y caminar en el Espíritu, no en la carne. A las huestes espirituales no se las puede vencer con armas físicas, sino con armas espirituales y decisiones acertadas. Dichas armas las describe Pablo mismo en los versículos 13 al 18 de la carta a los Efesios; léanlos por favor! Bueno, eso es todo. Oro a Dios para que todos se aferren a su verdad y sean tranformados por su poder.
09-Noviembre-2006
Yo creo que no importa cual sea la estrategia del enemigo para destruirnos y alejarnos del plan de Dios en nuestras vida que sin ningun lugar a duda lo hay.
O sea, droga, anorexia, bulimina, deprecion, violencia, homosexualidad, descontrol sexual, sea cual fuere lo importante es ver que fue lo que llevo a la persona y obviamente entre los 0 y 12 años donde elige y va formandose, que fue lo qeu lo llevo a terminar con esa condicion y alejarse del plan de Dios.
Una vez sanada esa parte y restaurada la persona, el rest oel que convence es el Espiritu Santo y todo el trabajo es de El, el nuestro es amar y tener mucha paciencia sin discriminar y lograr que cada dia esa persona homosexual ya sea hombre o mujer vallan acecandose a Cristo y solo El hara que tengan la transformacion y en el tiempo de El y no el nuestro, aunque pasen años.
y dejarnos de tantas pavadas y discuciones si esta bien o no porque mientras nos peliamos miles de homosexuales crean Instituciones Catolicas o anti religiosas y se estan perdiendo de lo mas groso de Dios, creo que todo es estrategia del enemigo para distraernos y no darnos cuenta que la unica manera es amando a estas persona y una vez que logramos ayudarlos a sanar lo que los llevo a eso, esperar en Dios y aunque no veamos el cambio enlas personas saber que Dios esta obrando.
Yo promuevo un grupo asi con homosexuales y cada vez son mas los restaurados y les puedo asegurar que funciona, no solo chicos sino tambien chicas.
05-Agosto-2006
SALUDOS…
MIRAD…http://comunidadnazareth.blogspot.com/
03-Agosto-2006
hola DIOS LES BENDIGA en el principio varon y hembra lo creo DIOS la homosexualidad tienes diferentes vertientes pero DIOS A TRAVES de su palabra condena esta practica DIOS ama ha estas personas pero no comparte su estado pecaminoso lo vemos con sodoma y gomora. el apostol pablo habla sobre el tema de los que se echan con varones y los afeminados pero DIOS Liberta al hombre no importa su condicion pecaminosa si este le entrega su vida acristo.bendicion de DIOS
13-Julio-2006
QUE TEMA TAN COMPLEJO Y CUANTOS PREJUICIOS HABRA QUE SUPERAR…!
BUENO, OJALA SEA PRONTO QUE LOS NUBLADOS DEL DIA SEA ACLAREN…HAY TANTA GENTE QUE SUFRE!
SALUDOS XAVIER. DESDE COSTA RICA,
M. VIQUEZ
15-Junio-2006
Todos nosotros estamos como la mujer que fue encontrada en el mismo acto de adulterio, y el Señor escribía en tierra y dijo;”El que esté sin pecado tire la primera piedra”, pero cuidado con buscar el favor u opinión de los hombres eso no hace a la entrada al cielo… Dice la Palabra; Sed Santos porque yo soy Santo, y sin santidad nadie verá al Señor. Debemos guiarnos solamente por las Sagradas Escrituras… a l e e r l a
10-Junio-2006
¿No existen sacerdotes homosexuales dentro de la Iglesia? Cada vez entiendo menos a la Iglesia. Ahora cada vez más que nunca cobra sentido la frase: “Haced lo que yo os diga, pero no lo que yo haga”, algunos son simple fachada o sepulcros blanqueados.
Que no se le olvide a nadie la homosexualidad NO es ninguna ENFERMEDAD.
17-Mayo-2006
Soy médico, y como científico no puedo más que desechar –evitando en lo posible la risa ante la ignorancia- esas teorías que aparecen en estos comentarios sobre la homosexualidad como enfermedad psiqui´trica (de hecho el termino neurosis ya no se utiliza en nuestra ciencia). Como humano no puedo menos y me siento ultrajado por la incomprensión hacia el colectivo gay. Como cristiano… sólo tengo que instar a estas personas a que lean el evangelio y entiendan su mensaje.
09-Mayo-2006
mi opinión es que Dios creó solamente a el hombre y la mujer Adan y eva para que se multiplicase la vida,en tioempos antaños no ocurria esto y en estos tiempos el mundo se esta volviendo al reves y depravado.
10-Abril-2006
Se nos pretende hacer creer desde la “tradición de la Iglesia”, y como magisterio de la misma, que la relación homosexual siempre fue condenada por ésta, y considerada pecado. Para ello no dudó utilizar argumentos escriturísticos, interpretados de forma que justificasen la ideología subyacente o la interpretación interesada o tenida por absolutamente válida (recordemos al respecto el peso del pensamiento agustiniano y su consepción negativa de las relaciones sexuales -hetero u homosexuales)
Clarificador al respecto puede ser el libro de John Boswell “Las bodas de la semejanza” publicado en Muchnick Editores S.A. Un estudio serio de cómo en las seremonias paleocristianas de “hermanamiento” se unía a dos personas del mismo sexo mediante un rito que, en todo o en parte, equivalía a los matrimonios heterosexuales. Pero, ¿qué significaba aquella ceremonia entonces? Y, más importante aún ¿qué sentido tiene hoy para lo sociedad contemporánea?
Boswell no es un historiador que estudia la esclavitud o la usura en el mundo antiguo, sino que se interna en el mundo misterioso, secreto, íntimo, del sexo y la sexualidad. ¿hasta qué punto el documento histórico, puede revelar lo que una pareja institucionalizada, heterosexual o no, hacía cuando se retiraba a la alcoba?
Boswell apoyado en fuentes documentales extraordinarias, presenta una tesis extremecedora: la Iglesia primitiva no sólo era tolerante con las relaciones románticas y eróticas entre varones, sino que las santificaba ceremonialmente. De esta manera otorga al colectivo homosexual contemporaneo un atradición que puede hacer propia en el momento de defender su derecho a que las parejas entre personas del mismo sexo gocen del mismo estatus legal que las formadas con el objetivo de la procreación.
10-Abril-2006
Se nos pretende hacer creer desde la “tradición de la Iglesia”, y como magisterio de la misma, que la relación homosexual siempre fue condenada por ésta, y considerada pecado. Para ello no dudó utilizar argumentos escriturísticos, interpretados de forma que justificasen la ideología subyacente o la interpretación interesada o tenida por absolutamente válida (recordemos al respecto el peso del pensamiento agustiniano y su consepción negativa de las relaciones sexuales -hetero u homosexuales)
Clarificador al respecto puede ser el libro de John Boswell “Las bodas de la semejanza” publicado en Muchnick Editores S.A. Un estudio serio de cómo en las seremonias paleocristianas de “hermanamiento” se unía a dos personas del mismo sexo mediante un rito que, en todo o en parte, equivalía a los matrimonios heterosexuales. Pero, ¿qué significaba aquella ceremonia entonces? Y, más importante aún ¿qué sentido tiene hoy para lo sociedad contemporánea?
Boswell no es un historiador que estudia la esclavitud o la usura en el mundo antiguo, sino que se interna en el mundo misterioso, secreto, íntimo, del sexo y la sexualidad. ¿hasta qué punto el documento histórico, puede revelar lo que una pareja institucionalizada, heterosexual o no, hacía cuando se retiraba a la alcoba?
Boswell apoyado en fuentes documentales extraordinarias, presenta una tesis extremecedora: la Iglesia primitiva no sólo era tolerante con las relaciones románticas y eróticas entre varones, sino que las santificaba ceremonialmente. De esta manera otorga al colectivo homosexual contemporaneo un atradición que puede hacer propia en el momento de defender su derecho a que las parejas entre personas del mismo sexo gocen del mismo estatus legal que las formadas con el objetivo de la procreación
29-Marzo-2006
Queridísimos hermanos:
Mi nombre es Cristian Hernán Andrade. Fui religioso católico durante siete años y decidí dejar porque mi condición sexual no me permitía vivir en paz conmigo mismo dentro de una comunidad religiosa.
Les mando esta carta para informarles que estoy tratando de formar una comunidad de homosexuales con creencias católicas. Se que es difícil, pero intento hacerlo.
Creo que somos muchos los católicos que de una forma u otra estamos en conflicto con nuestras creencias. Y es por eso que intento poder vivir esa realidad tratando de ayudar a otros hermanos en este camino.
Mi objetivo es crear dentro de la Iglesia Católica una plataforma minoritaria, moderada y fundamentada, que sirva de ayuda a los muchos homosexuales de esta época, que reúna mas experiencia pastoral y prosiga con la meditación teológica sobre este asunto que nos toca tan de cerca actualmente. Explorando la posibilidad de que el amor homosexual fuese una forma valida de amor humano y pudiendo también, en consecuencia, mediar en el la presencia amorosa de Dios
No dependo de ningún Obispo, pero estoy en contacto con muchos.
Creemos que la homosexualidad también es un don de Dios que nos dignifica y también nos conduce a la santidad en la manera en que lo vivamos.
No estoy a favor del aborto porque creo en el derecho a la vida desde la concepción. Creo en una “procreación responsable”. El aborto no debe ser la solución a una mala educación reproductiva.
Les dejo mis teléfonos por si tienen alguna duda o quieren comunicarse:
comunidadcatolicahomosexual.blogspot.com
Desde ya rezo por todos ustedes y por sus intenciones encomendándoselas a Dios para que las lleve a buen termino.
El canino no es fácil pero algún día llegaremos a la igualdad entre todos los seres humanos.
Que Dios los bendiga.
Hermano Cristian Andrade
06-Marzo-2006
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20-Febrero-2006
Como profesor con veteranía y experiencia, en principio no tengo nada en contra de una asignatura de ciudadanía que promueva valores. No obstante, tal como se ha planteado la citada asignatura y los principios de los que parte en España, dudo que sean valores que ayuden a ser buenos ciudadanos lo que realmente transmita. Aunque creo que no sería necesaria, pues eso también se puede hacer a través de todas las otras asignaturas del currículum, especialmente con la de religión que quieren sustituir. Pero temo que con ‘Educación para la ciudadanía’ se justifique el aborto como un derecho a la salud reproductiva, se defienda la eutanasia como derecho a una muerte digna y se consideren moralmente lícitas las relaciones homosexuales en función del derecho a disfrutar de la propia sexualidad.
Si por razón de programa o por el enfoque que pueda darle el profesor esto tuviera lugar, resultaría que se estaría conculcando el derecho constitucional de muchos padres a educar a sus hijos de acuerdo con sus convicciones morales y religiosas. Antes de que estos padres llegaran a plantear recurso de inconstitucionalidad por los cauces adecuados, sería mejor que se estableciera la voluntariedad de dicha asignatura. El mismo derecho que asiste a los padres que no quieren para sus hijos clases de religión lo tienen también los que no quieran clases de ciudadanía.
Jaume Catalán Díaz/Gerona
14-Febrero-2006
Pues estoy con Pikaza en que si se da una verdadera relación de amor-donación (agapé) entre dos personas, sean éstas del sexo que sean, la relación no tiene porqué ser calificada de inmoral.
30-Enero-2006
Bernardino:
Sí me he dado cuenta de mi trastorno. Lo que necesito es que me ayuden, en vez de que me digan que no pasa nada.
15-Enero-2006
…tu si que tienes un transtorno de cariz neurótico y aun no te has enterado. Te deso un feliz 2.006 y que te cures
27-Diciembre-2005
Hay gente que no se entera. La homosexualidad es un trastorno de cariz neurótico. Si se pierde esto de vista, no se podrá aclarar nada
23-Diciembre-2005
Las Cristianas y Cristianos de Madrid Homosexuales queremos hacer pública nuestra disconformidad con esta Instrucción promulgada por la Congregación para la Educación Católica y aprobada por el Papa Benedicto XVI con fecha de 31 de agosto de 2005. Esta Instrucción atenta gravemente contra nuestra dignidad humana y cristiana por las siguientes razones:
1. La jerarquía de la Iglesia Católica pretende «aplicar la doctrina Conciliar sobre este tema y hacerla más explícita y adecuada al mundo contemporáneo». No existe en el Concilio Vaticano II, en el Decreto Optatam totius sobre la formación sacerdotal, ninguna referencia a la realidad de personas homosexuales; por tanto, consideramos una manipulación del texto Conciliar la presunta adaptación al mundo contemporáneo de la presente Instrucción que no está guiada por la renovación de la Iglesia a la luz de los «signos de los tiempos».
2. Con respecto a la madurez humana, el Concilio habla de «cierta estabilidad de ánimo, la facultad de tomar decisiones ponderadas y el recto modo de juzgar sobre los acontecimientos y los hombres». ¿Realmente cree la jerarquía de la Iglesia que las personas homosexuales carecemos de estas aptitudes? Cuando se habla de las personas homosexuales como carentes de madurez, ¿se está diciendo que somos enfermos mentales, que no tenemos control sobre nuestra vida, pensamientos, sentimientos, decisiones? ¿Se está diciendo que carecemos de valores y no podemos guiarnos por un proyecto de vida? Afirmar estas consideraciones atenta contra la dignidad y derechos humanos de homosexuales; derechos reconocidos por la sociedad en países democráticos. La postura de la jerarquía de la Iglesia sólo es equiparable a la de naciones donde no se respetan los derechos y la dignidad de los homosexuales; países victimas de fanatismos religiosos o de dictaduras.
La Jerarquía de la Iglesia pide que se respete a las personas homosexuales sin discriminación, pero, con su actitud y sus palabras, está fomentando la homofobia: esta conducta es grave y responsabiliza a la jerarquía de las injusticias y marginaciones que puedan sufrir las personas homosexuales. Su paternalismo es equivoco; no queremos ni debemos ser tratados como menores o incapacitados que cuidar: somos una parte de la sociedad y de la Iglesia con los mismos derechos y deberes que los heterosexuales.
3. La Iglesia jerárquica no es imparcial en el uso de la ciencia psicológica. La comunidad científica internacional no ha incluido la homosexualidad entre las enfermedades, desordenes o desajustes psicológicos. Los desajustes que la Iglesia atribuye a los homosexuales se deben a la presión social y eclesial a las que han sido sometidos durante siglos. Esta presión les ha hecho vivir ocultando su sexualidad y afectividad, así como la expresión en libertad de su personalidad. No es un problema de la homosexualidad, sino de marginación y culpabilidad de la que la Iglesia jerárquica es responsable.
Por lo que respecta a la distinción entre actos y tendencias profundamente arraigadas, es sólo demagogia. La persona es una única realidad; el acto es la forma de expresión de la tendencia. El acto homosexual puede ser pecado, como el heterosexual, cuando no está orientado por el amor. La pareja homosexual vive el amor, la fidelidad, la mutua entrega y el compromiso de una manera realizadora y personalizante. La promiscuidad, la pedofilia y otras prácticas sexuales consideradas pecaminosas las compartimos homosexuales y heterosexuales, sin ser patrimonio ni exclusividad de la orientación sexual. Igualmente, resulta manipulador y erróneo pensar en la homosexualidad como un problema transitorio: ¿es la heterosexualidad un problema transitorio? Este tipo de afirmaciones puede justificar la aplicación a homosexuales de terapias aversivas hacia su sexualidad que causen verdaderos desajustes de la personalidad. La homosexualidad no se «cura» porque, sencillamente, no es una enfermedad; y no puede reconducirse la conducta, pues no se elige ser homosexual: sencillamente, se es.
4. Manifestamos también la disconformidad con la teología de la vocación que aparece en la Instrucción. La vocación es un don gratuito de Dios: «llama a los que Él quiere». Evidentemente, la vocación se asienta sobre una persona con aptitudes, actitudes, valores, experiencias: sobre un ser humano concreto; por ello, la Instrucción viene a decir, por lógica consecuencia de sus planteamientos, que los homosexuales no son receptores de la vocación divina al sacerdocio ministerial, lo cual equivale a afirmar –fuera o no prevista esta consecuencia de las premisas– que Dios hace acepción de personas, dejando a un lado una categoría entera de seres humanos por lo que son. Esto es una afirmación muy grave, y esperamos que la jerarquía caiga en la atención de esta consecuencia, que, como hemos dicho, se sigue en la perfecta lógica de los planteamientos de la Instrucción.
La Iglesia invita a las personas homosexuales a vivir en la castidad para no cometer pecado; sin embargo, no reconoce que esta castidad pueda ser un don dado por Dios a la persona homosexual para vivir su ministerio ordenado. Es un contrasentido, fomentador de incongruencia en su propio discurso, asentado sólo en la ley natural, pero poco en la ley divina. Unido a esto, denunciamos la escasa, por no decir nula, referencia en esta Instrucción al Evangelio. ¿No será que la jerarquía tiene miedo de la gracia?
5. Por último, queremos denunciar la falta de sinceridad de este documento: es obvia la existencia de numerosos homosexuales dentro del presbiterio y la jerarquía de la Iglesia –unos viviendo intensamente su apostolado y otros, una doble vida–. Nosotros no queremos juzgar, pero ¿no se está protegiendo la jerarquía contra sus propios miedos?
Nosotras y nosotros nos sentimos miembros de la Iglesia y creemos que es deber nuestro expresar todo lo expuesto anteriormente. Pedimos a la Iglesia un cambio de actitud, pensamiento y expresión hacia las personas homosexuales. Nosotros alcanzamos nuestra realización y somos felices siendo homosexuales y algunos de nosotros podemos hacer felices a otras muchas personas ejerciendo el ministerio ordenado. La exclusión de la ordenación por razón de sexo u orientación sexual forma parte de la larga historia de errores de los que la Iglesia debe pedir perdón.
COMUNIDAD DE CRISTIANAS Y CRISTIANOS DE MADRID HOMOSEXUALES
(C.A.R.-CRISMHOM DE COGAM)