Lugar de Encuentro de lo sagrado y lo profano

El celibato de los sacerdotes

25-Noviembre-2006    José Mª Castillo
    Para sintonizar con el problema no se pierdan el testimonio de Toni enviado ayer día 24 en el post “Un grito de libertad” publicado el jueves 23. Y para tener información teológica de primera mano nada mejor que este artículo de un gran teólogo.

Según cuentan los evangelios, Jesús no impuso a ninguno de sus apóstoles la obligación de vivir soltero. San Pablo dice que aquellos apóstoles vivían con una mujer cristiana y añade que tenían derecho a eso (1 Cor 9, 5). En las cartas a Timoteo (1 Tim 3, 2-5) y a Tito (Tit 1, 6), al explicar las cualidades que debía tener un obispo, se dice que debía ser fiel a su mujer y saber gobernar bien su casa y a sus hijos. Porque “uno que no sabe gobernar su casa, ¿cómo va a cuidar de la Iglesia de Dios?” (1 Tim 3, 5). Así estuvieron las cosas hasta el s. IV. Se sabe que en el concilio de Nicea (año 325) algunos obispos quisieron “introducir una nueva ley” para que los “ordenados” (obispos, presbíteros, diáconos) “no durmiesen con sus esposas”. Ante esta petición, el obispo Pafnucio “gritó bien alto que no se debía imponer a los hombres consagrados ese yugo pesado, diciendo también que es digno de honor el acto matrimonial e inmaculado el mismo matrimonio” (Sócrates, Hist. Ecl. I, 9). Y el concilio de Gangres (año 345) condenó a los que decían que no se debía comulgar de manos de un presbítero casado.

Sin embargo, a principios del s. IV, precisamente aquí en Granada, en el concilio de Elvira, se impuso a los clérigos, no la ley de celibato, sino la ley de la continencia, es decir, no podían usar del matrimonio a partir del momento de su ordenación. Esta disciplina se mantuvo así durante siglos. Lo que fue motivo de serias complicaciones. Por ejemplo, el concilio de Toledo I (año 397-400) dispuso que las mujeres de clérigos, que pecaren con alguno, debían ser castigadas severamente por sus maridos con tal de no causarles la muerte. Y el concilio de Toledo III (año 589) decidió que las mujeres de los clérigos que pecaban con otro debían ser vendidas como esclavas y que el precio se diera a los pobres. En el Oriente cristiano la disciplina fue distinta: el concilio Trullano (año 692) fijó la ley que sigue vigente en aquellas iglesias y que permite a los clérigos casarse. “Las nupcias son honorables y el matrimonio inmaculado”. Por eso no es cierto que la ley del celibato sea una ley de la Iglesia universal. Es una ley de la Iglesia latina.

¿Desde cuándo se puede decir que existe la ley del celibato? Fue el papa Inocencio II quien en el concilio II de Letrán (año 1139) declaró oficialmente que el matrimonio de los sacerdotes estaba no solamente prohibido, sino que además era inválido. A partir de entonces, los sacerdotes (en la Iglesia latina) quedaron incapacitados para contraer matrimonio. ¿Por qué se llegó a esta decisión? En el caso de los obispos fue decisivo el criterio económico: había el peligro de que un obispo casado dejara en herencia a sus hijos los bienes de la Iglesia. Pero el criterio determinante fue el principio de la “pureza ritual”. Así lo demostró el mejor estudio histórico que se ha hecho sobre este punto concreto (R. Gryson, “Les origines du célibat ecclésiastique”, Duculot, Gembloux, 1970). Según este principio, “sólo los que son puros pueden tener acceso a la esfera de lo sagrado”. Pero desde tiempos inmemoriales se tuvo el convencimiento de que las relaciones sexuales contaminan y manchan. Así lo enseñaron los griegos (Pitágoras, Empédocles) antes del cristianismo. Y así lo vivieron los sacerdotes judíos, que estaban casados, pero cuando debían servir en el Templo tenían que permanecer en el Templo, sin relación con sus mujeres. Un argumento que se utilizó en Roma cuando, en el s. IV, se impuso la celebración diaria de la eucaristía. Por eso en ese tiempo también se impuso la obligación de la continencia a los clérigos.

Esta manera de entender la sexualidad, como algo que impurifica, no resulta aceptable en la cultura actual. Por eso se suele echar mano de otros argumentos para justificar el mantenimiento de la ley del celibato. Argumentos que deben ser matizados. Porque si se dice que quien no se casa, por eso ama más a Dios, en realidad lo que se está diciendo es que Dios puede ser el celoso rival de un amor humano. Pero Dios no es (ni puede ser) así. Lo que Dios más quiere es que el amor entre los humanos sea lo más intenso y lo más auténtico posible. Otra razón, que se suele aducir, es que quien no se casa se puede dedicar más plenamente al apostolado. Lo cual es verdad en algunos casos. Pero no es cierto que los sacerdotes le dediquemos más tiempo y más ilusión a nuestra tarea que el tiempo y la ilusión que ponen en su trabajo muchos profesionales, empresarios o artistas, por ejemplo. Entonces, ¿por qué se mantiene esta ley eclesiástica? La experiencia nos enseña, y los psicólogos lo avalan, que quien controla la vida afectiva y sexual de una persona, tiene asegurada la obediencia de esa persona. Probablemente esta razón, aunque muchos no se den cuenta de ello, es más fuerte de lo que imaginamos.

Por lo demás, yo no creo que, si la Iglesia permitiese el matrimonio de los curas, por eso iba a entrar más gente en los seminarios y noviciados. La crisis de vocaciones tiene raíces más profundas que no es éste el momento de explicar. No pocas iglesias protestantes tienen la misma crisis de pastores. Y sabemos que los pastores protestantes pueden casarse. Más bien habría que recordar que el instinto sexual no tiene más que tres posibles salidas: o se realiza o se reprime o se sublima. Pero ocurre que la represión acarrea problemas muy serios a quien se ve forzado a vivir así. Y la sublimación por motivos religiosos es, por supuesto, un don admirable. Pero no resulta fácil de entender que una experiencia tan sublime pueda ser vivida por tantos cientos de miles de personas como en la Iglesia la tienen que vivir quienes desean dedicarse a un ministerio apostólico. De ahí las “dobles vidas”, los escándalos… Por eso yo pienso que sería mejor suprimir un ley que cada día resulta más difícil mantener.

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82 Comentarios : “El celibato de los sacerdotes”

  1. carmen rodriguez

    Pienso que el celibato es una decision que debe ser tomada en libertad,si quieres ser sacerdote de antemano sabes que no puedes casarte.El celibato es un don que Dios concede a aquellos que el quiere dar.No hay que olvidar a aquellos santos sacerdotes que dieron todo por llevar el mensaje de Jesus.Tampoco hay que juzgar a los que no estan de acuerdo o han escandalizado con su testimonio.Jamas debemos hacer leña del arbol caido.Ya lo dijo Jesus como juzguen a los demas seran juzgados.

  2. Gabriel Sánchez

    Sol intente entrar y me dice que no se encuentra la página y si bien yo no soy esposa de un sacerdote Casado, sino un diacono casado, me interesaba leer vuestro blog.-
    Y a todos los hermanitos sacerdotes casados, un abrazo grandote y mantenga firme la oracion y el animo…y oren mucho por nosotros.- Porque los sueños, se contruyen con el esfuerzo de cada dìa en el SU AMOR… Gabriel

  3. Eugenia

    En mi humilde opinión y hablando desde mi experiencia, creo conveniente que el celibato debe ser por libre elección, de esta forma se evitarían tantos atropellos que hemos recibido las mujeres de parte de algunos curas, creo que no solo nos ofenden sino a Dios mismo. Serían mejores hombres de fe y servirían a Dios libres de prejuicios. ¿No dice la Sagrada Escritura que no es bueno que el hombre esté sólo? Y SN. Pablo que es mejor casarse que pecar (?) Creo que es más pecado aquel que cometen los curas que tienen escondidos a su mujer y a sus hijos, ¿José, el esposo de la Virgen María, escondió a su familia? También conozco a un cura que le costó mucho pedir su dispensa y ahora, con su sentimiento de culpa encima, se ha vuelto una persona resentida, eso es ¿amor y comprensión? por parte de los curas que otorgan el permiso? y en sus sermones hablan y se jactan de que nos amemos unos a otros. Un sacerdote completo es más feliz y trabaja mejor que un sacerdote reprimido e incompleto, recuerden aquéllos que se oponen al matrimonio de los curas que la perfección en esta vida no se da, los santos son santos hasta que mueren y el matrimonio no esta peleado con la oración y entrega a Dios, es una cuestión de DECISION. Además si el matrimonio es un sacramento, no debe ser visto como malo. Creo que el clero debe revisar bien lo que exige de sus servidores, porque va a llegar el momento en que se van a quedar sin sacerdotes y que los feligrese se vayan a otra parte en dodne encuentren más flexibilidad y comprensión, ya no estamos en la edad media, hay que recordar también a los curas que han sido arrestados por delitos sexuales y no es que ya hayan nacido así, la represión crea más enfermedad (neurosis) que salud. También conozco a un cura que tiene su mujer e hijo, escondiditos por temor, pero es una excelente familia, ¡¡que bárbaros!! aquéllos que se oponen y cometen errores tan bajos con una mujer en pleno confesionario, a mí me pasó, y que de gracias ese cura que lo cambiaron antes que lo metiera a la cárcel.

  4. Sol

    Abri un blog para las mujeres de sacerdote para que podamos conversar por favor cuniquemonos:
    http://mujeresdesacerdotes.blogspot.com/

  5. Gabriel Sánchez

    Estimadisimo Rafael, tu oraciòn por sincera y despojada, seguramente llegara al Padre, con mayor diafanidad y fuerza que la mia, por eso no dejes de orar, por America Latina y su Iglesia…y te mando un afrazo fraternal mi querido hermano sacerdote.- Gabriel

  6. RAFAEL CRUZ OROZCO

    GABRIEL SANCHEZ.
    APRECIO TU COMENTARIO, Y SABES TU MEJOR QUE NADIE, LA ALEGRIA QUE DA EL SABER QUE ALGUEN, TAMBIEN TE ENTIENDE, AUNQUE SE PUEDA NO ESTAR DE ACUERDO, PERO PAMA MI ES DE GRAN APRECIO EL QUE TE DES UN TIEMPITO, A LEER MI COMENTARIO, GRACIAS POR ESO, Y HOJALA QUE MAS SACERDOTES QUE ESTEN EN MI SUTUACION SE DEN UN TIENPO, PARA AL MENOS UNIRNOS EN ESPIRITU Y NO SENTIRNOS SOLOS. QUE DIS TE BENDIGA EN TU MINISTERIO Y NO TE OLVIDES DE MI EN TUS ORACIONES. HASTA PRONTO

  7. Gabriel Sánchez

    Bueno yo soy clerigo casado, pero configurado a Cristo Servidor (Es decir diacono Permanente), y te dire Hermano Rafita, que debido a multiples motivo comparto, no sòlo tu sufrimiento, sino el empobrecimiento que en la Iglesia Catolica realizamos al no sumar a los hermanos sacerdotes ordenados que se ha unido a una mujer y construido una familia… te dire que siento muy dentro de mi corazòn que no sòlo se empobrece a la Iglesia de un aporte excencial, sino que uno siente que si hubiera obispos casados con familia, otro talante tendria el colegio de los apostoles…Podria a esta hora de la noche aqui son la una de la madrugada sacar mil argumentos escrituristicos, teologicos etc… pero me parece que deberìa permitirse enriquecer el corazòn de la Iglesia con esos hermanos clericos (que lo son, sin lugar a dudas), que han formado una familia…Un abrazo a todos los hermanos fraternalmente en Jesùs Resucitado Gabriel

  8. RAFAEL CRUZ OROZCO

    HOLA, YO SOY EL PADRE RAFA, “RAFITA”, COMO ME LLAMAN ALGUNOS, LEO Y LEO, ESCUCHO Y ESCUCHO, MILES DE ARGUMENTOS CITAS TEOLOGICAS, YNCLUSO CASI OFENSAS, ¿NO SOMOS HERMANOS PARA ENTENDER AMAR A LOS DEMAS SEA CUALQUIERA LA DECISION QUE SE TOME” DIOS SI SABE OLVIDAR PARA AMARNOS PLENAMENTE”, Y NOS INVITA A VIVIR EN LA SANTIDAD, SEA CUAL FUERE NUESTRO ESTADO DE VIDA, SIN EMBARGO ESA IGLESIA A LA QUE AMO PROGUNDAMENTE, DA LA DISPENSA PERO, PRACTICAMENTE TE ENTIERRA, TE SEPULTA, TE ASESINA, TE CALLA, Y ESO ES MUCHISIMO MAS SUFRIMIENTO, DIGANMELO A MI, QUE VIVO FELIZMENTE CASADO TENGO DOS HIJAS A QUIENES AMO MUCHISIMO, MI ESPOSA ES UNA MUJER FUERTEMENTE CREYENTE, VAMOS A LA EUCARISTIA LOS DOMINGOS, CUANDO NO LA HEMOS CAJETEDO COMULGAMOS, Y VEO EN MI PARROQUIA GRANDES NECESIDADES DE SERVICIO, A LOS POBRES A LOS ENFERMOS, A LA FORMACION DEL LAICADO, A LA CATEQUESIS, Y SIENTO DURISIMO LA OPRESION EN MI CUERPO, YO JAMAS RENUNCIE A DIOS NI A SERVIR A MIS HERMANOS, (DE HECHO EN CASA GRACIAS A DIOS ME VISITAN MUCHOS DE LOS FELIGRESES DE LA ULTIMA PARROQUIA, EN LA QUE SERVI) PERO CREO QUE PUEDO DAR MAS, SIN EMBARGO LE PIDO A DIOS Y A USTEDES HERMANOS QUE OREMOS MUCHO, PARA QUE UN DIA LA IGLESIA (INSTITUCION) SE ABRA A LA LUZ DEL ESPIRITU SANTO, Y ENTIENDA QUE DIOS NO ESTA PELEADO CON LA SEXUALIDAD, INCLUSO SERIA MAS FELIZ DE VERNOS ENTUCIASMADOS LLENOS DE FUERZA Y VIGOR SIRVIENDOLE EN FAMILIA, SEGURAMENTE LE AGRADARIA MAS, QUE VERNOS IRRITABLES, POCOS AMIGOS DINEREROS, AMBICIOSOS, HOMOSEXUALES, O CON UNA DOBLE VIDA LA FAMILIA O MUJER OCULTA, Y EL CRA TAN DIGNO, QUE DIOS LOS BENDIGA

  9. raúl lazzarini nuñez

    Pienso que el CELIBATO, en la Iglesia,. aparece como la punta del aciberg. Hay algo más profundo: ¿Cuál es el valor más preciado de la Iglesia, el celibato o el matrimonio (familia)? ¿La familia alcanza con dificultad o facilidad la santidad en los altares? ¿El matrimonio es un pecado consentido? ¿La jerarquía célibe esta preocupada de formar matrimonios, de prepararlos, de cuidarlos, de preservarlos? ¿Frente al fracaso, cuál es el trato de la Iglesia?

  10. Edo

    Ignacio

    era una broma cierto?

  11. Ignacio

    Cardenal Hummes: La importancia del celibato sacerdotal

    Al entrar en el XL aniversario de la publicación de la encíclica Sacerdotalis caelibatus de Su Santidad Pablo VI, la Congregación para el clero cree oportuno recordar la enseñanza magisterial de este importante documento pontificio.

    En realidad, el celibato sacerdotal es un don precioso de Cristo a su Iglesia, un don que es necesario meditar y fortalecer constantemente, de modo especial en el mundo moderno profundamente secularizado.

    En efecto, los estudiosos indican que los orígenes del celibato sacerdotal se remontan a los tiempos apostólicos. El padre Ignace de la Potterie escribe: «Los estudiosos en general están de acuerdo en decir que la obligación del celibato, o al menos de la continencia, se convirtió en ley canónica desde el siglo IV (…). Pero es importante observar que los legisladores de los siglos IV o V afirmaban que esa disposición canónica estaba fundada en una tradición apostólica. Por ejemplo, el concilio de Cartago (del año 390) decía: “Conviene que los que están al servicio de los misterios divinos practiquen la continencia completa (continentes esse in omnibus) para que lo que enseñaron los Apóstoles y ha mantenido la antigüedad misma, lo observemos también nosotros”» (cf. Il fondamento biblico del celibato sacerdotale, en: Solo per amore. Riflessioni sul celibato sacerdotale. Cinisello Balsamo 1993, pp. 14-15). En el mismo sentido, A.M. Stickler habla de argumentos bíblicos en favor del celibato de inspiración apostólica (cf. Ch. Cochini, Origines apostoliques du Célibat sacerdotal, Prefacio, p. 6).

    Desarrollo histórico

    El Magisterio solemne de la Iglesia reafirma ininterrumpidamente las disposiciones sobre el celibato eclesiástico. El Sínodo de Elvira (300-303?), en el canon 27, prescribe: «El obispo o cualquier otro clérigo tenga consigo solamente o una hermana o una hija virgen consagrada a Dios; pero en modo alguno plugo (al Concilio) que tengan a una extraña» (Enrique Denzinger, El Magisterio de la Iglesia, ed. Herder, Barcelona 1955, n. 52 b, p. 22); y en el canon 33: «Plugo prohibir totalmente a los obispos, presbíteros y diáconos o a todos los clérigos puestos en ministerio, que se abstengan de sus cónyuges y no engendren hijos y quienquiera lo hiciere, sea apartado del honor de la clerecía» (ib., 52 c).

    También el Papa Siricio (384-399), en la carta al obispo Himerio de Tarragona, fechada el 10 de febrero de 385, afirma: «El Señor Jesús (…) quiso que la forma de la castidad de su Iglesia, de la que él es esposo, irradiara con esplendor (…). Todos los sacerdotes estamos obligados por la indisoluble ley de estas sanciones, es decir, que desde el día de nuestra ordenación consagramos nuestros corazones y cuerpos a la sobriedad y castidad, para agradar en todo a nuestro Dios en los sacrificios que diariamente le ofrecemos» (ib., n. 89, p. 34).

    En el primer concilio ecuménico de Letrán, año 1123, en el canon 3 leemos: «Prohibimos absolutamente a los presbíteros, diáconos y subdiáconos la compañía de concubinas y esposas, y la cohabitación con otras mujeres fuera de las que permitió que habitaran el concilio de Nicea (325)» (ib., n. 360, p. 134).

    Asimismo, en la sesión XXIV del concilio de Trento, en el canon 9 se reafirma la imposibilidad absoluta de contraer matrimonio a los clérigos constituidos en las órdenes sagradas o a los religiosos que han hecho profesión solemne de castidad; con ella, la nulidad del matrimonio mismo, juntamente con el deber de pedir a Dios el don de la castidad con recta intención (cf. ib., n. 979, p. 277).

    En tiempos más recientes, el concilio ecuménico Vaticano II, en el decreto Presbyterorum ordinis (n. 16), reafirmó el vínculo estrecho que existe entre celibato y reino de los cielos, viendo en el primero un signo que anuncia de modo radiante al segundo, un inicio de vida nueva, a cuyo servicio se consagra el ministro de la Iglesia.

    Con la encíclica del 24 de junio de 1967, Pablo VI mantuvo una promesa que había hecho a los padres conciliares dos años antes. En ella examina las objeciones planteadas a la disciplina del celibato y, poniendo de relieve sus fundamentos cristológicos y apelando a la historia y a lo que los documentos de los primeros siglos nos enseñan con respecto a los orígenes del celibato-continencia, confirma plenamente su valor.

    El Sínodo de los obispos de 1971, tanto en el esquema presinodal Ministerium presbyterorum (15 de febrero) como en el documento final Ultimis temporibus (30 de noviembre), afirma la necesidad de conservar el celibato en la Iglesia latina, iluminando su fundamento, la convergencia de los motivos y las condiciones que lo favorecen (Enchiridion del Sínodo de los obispos, 1. 1965-1988; edición de la Secretaría general del Sínodo de los obispos, Bolonia 2005, nn. 755-855; 1068-1114; sobre todo los nn. 1100-1105).

    La nueva codificación de la Iglesia latina de 1983 reafirma la tradición de siempre: «Los clérigos están obligados a observar una continencia perfecta y perpetua por el Reino de los cielos y, por tanto, quedan sujetos a guardar el celibato, que es un don peculiar de Dios mediante el cual los ministros sagrados pueden unirse más fácilmente a Cristo con un corazón entero y dedicarse con mayor libertad al servicio de Dios y de los hombres» (Código de derecho canónico, can. 277, § 1).

    En la misma línea se sitúa el Sínodo de 1990, del que surgió la exhortación apostólica del siervo de Dios Papa Juan Pablo II Pastores dabo vobis, en la que el Sumo Pontífice presenta el celibato como una exigencia de radicalismo evangélico, que favorece de modo especial el estilo de vida esponsal y brota de la configuración del sacerdote con Jesucristo, a través del sacramento del Orden (cf. n. 44).

    El Catecismo de la Iglesia católica, publicado en 1992, que recoge los primeros frutos del gran acontecimiento del concilio ecuménico Vaticano II, reafirma la misma doctrina: «Todos los ministros ordenados de la Iglesia latina, exceptuados los diáconos permanentes, son ordinariamente elegidos entre hombres creyentes que viven como célibes y que tienen la voluntad de guardar el celibato por el reino de los cielos» (n. 1579).

    En el más reciente Sínodo, sobre la Eucaristía, según la publicación provisional, oficiosa y no oficial, de sus proposiciones finales, concedida por el Papa Benedicto XVI, en la proposición 11, sobre la escasez de clero en algunas partes del mundo y sobre el «hambre eucarística» del pueblo de Dios, se reconoce «la importancia del don inestimable del celibato eclesiástico en la praxis de la Iglesia latina». Con referencia al Magisterio, en particular al concilio ecuménico Vaticano II y a los últimos Pontífices, los padres pidieron que se ilustraran adecuadamente las razones de la relación entre celibato y ordenación sacerdotal, respetando plenamente la tradición de las Iglesias orientales. Algunos hicieron referencia a la cuestión de los viri probati, pero la hipótesis se consideró un camino que no se debe seguir.

    El pasado 16 de noviembre de 2006, el Papa Benedicto XVI presidió en el palacio apostólico una de las reuniones periódicas de los jefes de dicasterio de la Curia romana. En esa ocasión se reafirmó el valor de la elección del celibato sacerdotal según la tradición católica ininterrumpida, así como la exigencia de una sólida formación humana y cristiana tanto para los seminaristas como para los sacerdotes ya ordenados.

    Las razones del sagrado celibato

    En la encíclica Sacerdotalis caelibatus, Pablo VI presenta al inicio la situación en que se encontraba en ese tiempo la cuestión del celibato sacerdotal, tanto desde el punto de vista del aprecio hacia él como de las objeciones. Sus primeras palabras son decisivas y siguen siendo actuales: «El celibato sacerdotal, que la Iglesia custodia desde hace siglos como perla preciosa, conserva todo su valor también en nuestro tiempo, caracterizado por una profunda transformación de mentalidades y de estructuras» (n. 1).

    Pablo VI revela cómo meditó él mismo, preguntándose acerca del tema, para poder responder a las objeciones, y concluye: «Pensamos, pues, que la vigente ley del sagrado celibato debe, también hoy, y firmemente, estar unida al ministerio eclesiástico; ella debe sostener al ministro en su elección exclusiva, perenne y total del único y sumo amor de Cristo y de la dedicación al culto de Dios y al servicio de la Iglesia, y debe cualificar su estado de vida tanto en la comunidad de los fieles como en la profana» (n. 14).

    «Ciertamente —añade el Papa—, como ha declarado el sagrado concilio ecuménico Vaticano II, la virginidad “no es exigida por la naturaleza misma del sacerdocio, como aparece por la práctica de la Iglesia primitiva y por la tradición de las Iglesias orientales” (Presbyterorum ordinis, 16), pero el mismo sagrado Concilio no ha dudado en confirmar solemnemente la antigua, sagrada y providencial ley vigente del celibato sacerdotal, exponiendo también los motivos que la justifican para todos los que saben apreciar con espíritu de fe y con íntimo y generoso fervor los dones divinos» (n. 17).

    Es verdad. El celibato es un don que Cristo ofrece a los llamados al sacerdocio. Este don debe ser acogido con amor, alegría y gratitud. Así, será fuente de felicidad y de santidad.

    La razones del sagrado celibato, aportadas por Pablo VI, son tres: su significado cristológico, el significado eclesiológico y el escatológico.

    Comencemos por el significado cristológico. Cristo es novedad. Realiza una nueva creación. Su sacerdocio es nuevo. Cristo renueva todas las cosas. Jesús, el Hijo unigénito del Padre, enviado al mundo, «se hizo hombre para que la humanidad, sometida al pecado y la muerte, fuese regenerada y, mediante un nuevo nacimiento, entrase en el reino de los cielos. Consagrado totalmente a la voluntad del Padre, Jesús realizó mediante su misterio pascual esta nueva creación introduciendo en el tiempo y en el mundo una forma nueva, sublime y divina de vida, que transforma la misma condición terrena de la humanidad» (n. 19).

    El mismo matrimonio natural, bendecido por Dios desde la creación, pero herido por el pecado, fue renovado por Cristo, que «lo elevó a la dignidad de sacramento y de misterioso signo de su unión con la Iglesia (…) Cristo, mediador de un testamento más excelente (24), abrió también un camino nuevo, en el que la criatura humana, adhiriéndose total y directamente al Señor y preocupada solamente de él y de sus cosas (25), manifiesta de modo más claro y complejo la realidad, profundamente innovadora del Nuevo Testamento» (n. 20).

    Esta novedad, este nuevo camino, es la vida en la virginidad, que Jesús mismo vivió, en armonía con su índole de mediador entre el cielo y la tierra, entre el Padre y el género humano. «En plena armonía con esta misión, Cristo permaneció toda la vida en el estado de virginidad, que significa su dedicación total al servicio de Dios y de los hombres» (21). Servicio de Dios y de los hombres quiere decir amor total y sin reservas, que marcó la vida de Jesús entre nosotros. Virginidad por amor al reino de Dios.

    Ahora bien, Cristo, al llamar a sus sacerdotes para ser ministros de la salvación, es decir, de la nueva creación, los llama a ser y a vivir en novedad de vida, unidos y semejantes a él en la forma más perfecta posible. De ello brota el don del sagrado celibato, como configuración más plena con el Señor Jesús y profecía de la nueva creación. A sus Apóstoles los llamó «amigos». Los llamó a seguirlo muy de cerca, en todo, hasta la cruz. Y la cruz los llevará a la resurrección, a la nueva creación perfeccionada. Por eso sabemos que seguirlo con fidelidad en la virginidad, que incluye una inmolación, nos llevará a la felicidad. Dios no llama a nadie a la infelicidad, sino a la felicidad. Sin embargo, la felicidad se conjuga siempre con la fidelidad. Lo dijo el querido Papa Juan Pablo II a los esposos reunidos con él en el II Encuentro mundial de las familias, en Río de Janeiro.

    Así se llega al tema del significado escatológico del celibato, en cuanto que es signo y profecía de la nueva creación, o sea, del reino definitivo de Dios en la Parusía, cuando todos resucitaremos de la muerte.

    Como enseña el concilio Vaticano II, la Iglesia «constituye el germen y el comienzo de este reino en la tierra» (Lumen gentium, 5). La virginidad, vivida por amor al reino de Dios, constituye un signo particular de los «últimos tiempos», pues el Señor ha anunciado que «en la resurrección no se tomará mujer ni marido, sino que serán como ángeles de Dios en el cielo» (Sacerdotalis caelibatus, 34).

    En un mundo como el nuestro, mundo de espectáculo y de placeres fáciles, profundamente fascinado por las cosas terrenas, especialmente por el progreso de las ciencias y las tecnologías —recordemos las ciencias biológicas y las biotecnologías—, el anuncio de un más allá, o sea, de un mundo futuro, de una parusía, como acontecimiento definitivo de una nueva creación, es decisivo y al mismo tiempo libra de la ambigüedad de las aporías, de los estrépitos, de los sufrimientos y contradicciones, con respecto a los verdaderos bienes y a los nuevos y profundos conocimientos que el progreso humano actual trae consigo.

    Por último, el significado eclesiológico del celibato nos lleva más directamente a la actividad pastoral del sacerdote.

    La encíclica Sacerdotalis caelibatus afirma: «la virginidad consagrada de los sagrados ministros manifiesta el amor virginal de Cristo a su Iglesia y la virginal y sobrenatural fecundidad de esta unión» (n. 26). El sacerdote, semejante a Cristo y en Cristo, se casa místicamente con la Iglesia, ama a la Iglesia con amor exclusivo. Así, dedicándose totalmente a las cosas de Cristo y de su Cuerpo místico, el sacerdote goza de una amplia libertad espiritual para ponerse al servicio amoroso y total de todos los hombres, sin distinción.

    «Así, el sacerdote, muriendo cada día totalmente a si mismo, renunciando al amor legítimo de una familia propia por amor de Cristo y de su reino, hallará la gloria de una vida en Cristo plenísima y fecunda, porque como él y en él ama y se da a todos los hijos de Dios» (n. 30).

    La encíclica añade, asimismo, que el celibato aumenta la idoneidad del sacerdote para la escucha de la palabra de Dios y para la oración, y lo capacita para depositar sobre el altar toda su vida, que lleva los signos del sacrificio.

    El valor de la castidad y del celibato

    El celibato, antes de ser una disposición canónica, es un don de Dios a su Iglesia; es una cuestión vinculada a la entrega total al Señor. Aun distinguiendo entre la disciplina del celibato de los sacerdotes seculares y la experiencia religiosa de la consagración y de la profesión de los votos, no cabe duda de que no existe otra interpretación y justificación del celibato eclesiástico fuera de la entrega total al Señor, en una relación que sea exclusiva, también desde el punto de vista afectivo; esto supone una fuerte relación personal y comunitaria con Cristo, que transforma el corazón de sus discípulos.

    La opción del celibato hecha por la Iglesia católica de rito latino se ha realizado, desde los tiempos apostólicos, precisamente en la línea de la relación del sacerdote con su Señor, teniendo como gran icono el «¿Me amas más que estos?» (Jn 21, 15) que Jesús resucitado dirige a Pedro.

    Por tanto, las razones cristológicas, eclesiológicas y escatológicas del celibato, todas ellas arraigadas en la comunión especial con Cristo a la que está llamado el sacerdote, pueden tener diversas expresiones, según lo que afirma autorizadamente la encíclica Sacerdotalis caelibatus.

    Ante todo, el celibato es «signo y estímulo de la caridad pastoral» (n. 24). La caridad es el criterio supremo para juzgar la vida cristiana en todos sus aspectos; el celibato es un camino del amor, aunque el mismo Jesús, como refiere el evangelio según san Mateo, afirma que no todos pueden comprender esta realidad: «No todos entienden este lenguaje, sino aquellos a quienes se les ha concedido» (Mt 19, 11).

    Esa caridad se desdobla en los clásicos aspectos de amor a Dios y amor a los hermanos: «Por la virginidad o el celibato a causa del reino de los cielos, los presbíteros se consagran a Cristo de una manera nueva y excelente y se unen más fácilmente a él con un corazón no dividido» (Presbyterorum ordinis, 16). San Pablo, en un pasaje al que se alude, presenta el celibato y la virginidad como «camino para agradar al Señor» sin divisiones (cf. 1 Co 7, 32-34): en otras palabras, un «camino del amor», que ciertamente supone una vocación particular, y en este sentido es un carisma, y que es en sí mismo excelente tanto para el cristiano como para el sacerdote.

    El amor radical a Dios, a través de la caridad pastoral, se convierte en amor a los hermanos. En el decreto Presbyterorum ordinis leemos que los sacerdotes «se dedican más libremente a él y, por él al servicio de Dios y de los hombres y se ponen al servicio de su reino y de la obra de la regeneración sobrenatural sin ningún estorbo. Así se hacen más aptos para aceptar en Cristo una paternidad más amplia» (n. 16). La experiencia común confirma que a quienes no están vinculados a otros afectos, por más legítimos y santos que sean, además del de Cristo, les resulta más sencillo abrir plenamente y sin reservas su corazón a los hermanos.

    El celibato es el ejemplo que Cristo mismo nos dejó. Él quiso ser célibe. Explica también la encíclica: «Cristo permaneció toda la vida en el estado de virginidad, que significa su dedicación total al servicio de Dios y de los hombres. Esta profunda conexión entre la virginidad y el sacerdocio en Cristo se refleja en los que tienen la suerte de participar de la dignidad y de la misión del mediador y sacerdote eterno, y esta participación será tanto más perfecta cuanto el sagrado ministro esté más libre de vínculos de carne y de sangre» (n. 21).

    La existencia histórica de Jesucristo es el signo más evidente de que la castidad voluntariamente asumida por Dios es una vocación sólidamente fundada tanto en el plano cristiano como en el de la común racionalidad humana.

    Si la vida cristiana común no puede legítimamente llamarse así cuando excluye la dimensión de la cruz, cuánto más la existencia sacerdotal sería ininteligible si prescindiera de la perspectiva del Crucificado. A veces en la vida de un sacerdote está presente el sufrimiento, el cansancio y el tedio, incluso el fracaso, pero esas cosas no la determinan en última instancia. Al escoger seguir a Cristo, desde el primer momento nos comprometemos a ir con él al Calvario, conscientes de que tomar la propia cruz es el elemento que califica el radicalismo del seguimiento.

    Por último, como he dicho, el celibato es un signo escatológico. Ya desde ahora está presente en la Iglesia el reino futuro: ella no sólo lo anuncia, sino que también lo realiza sacramentalmente, contribuyendo a la «nueva creación», hasta que la gloria de Cristo se manifieste plenamente.

    Mientras que el sacramento del matrimonio arraiga a la Iglesia en el presente, sumergiéndola totalmente en el orden terreno, que así se transforma también él en lugar posible de santificación, la virginidad remite inmediatamente al futuro, a la perfección íntegra de la creación, que sólo alcanzará su plenitud al final de los tiempos.

    Medios para ser fieles al celibato

    La sabiduría bimilenaria de la Iglesia, experta en humanidad, ha identificado constantemente a lo largo del tiempo algunos elementos fundamentales e irrenunciables para favorecer la fidelidad de sus hijos al carisma sobrenatural del celibato.

    Entre ellos destaca, también en el magisterio reciente, la importancia de la formación espiritual del sacerdote, llamado a ser «testigo de lo Absoluto». La Pastores dabo vobis afirma: «Formarse para el sacerdocio es aprender a dar una respuesta personal a la pregunta fundamental de Cristo: “¿Me amas?” (Jn 21, 15). Para el futuro sacerdote, la respuesta no puede ser sino el don total de su vida» (n. 42).

    En este sentido, son absolutamente fundamentales tanto los años de la formación remota, vivida en la familia, como sobre todo los de la próxima, en los años del seminario, verdadera escuela de amor, en la que, como la comunidad apostólica, los jóvenes seminaristas mantienen una relación de intimidad con Jesús, esperando el don del Espíritu para la misión. «La relación del sacerdocio con Jesucristo, y en él con su Iglesia, —en virtud de la unción sacramental— se sitúa en el ser y en el obrar del sacerdote, o sea, en su misión o ministerio» (ib., 16).

    El sacerdocio no es más que «vivir íntimamente unidos a él» (ib., 46), en una relación de comunión íntima que se describe como «una forma de amistad» (ib.). La vida del sacerdote, en el fondo, es la forma de existencia que sería inconcebible si no existiera Cristo. Precisamente en esto consiste la fuerza de su testimonio: la virginidad por el reino de Dios es un dato real; existe porque existe Cristo, que la hace posible.

    El amor al Señor es auténtico cuando tiende a ser total: enamorarse de Cristo quiere decir tener un conocimiento profundo de él, frecuentar su persona, sumergirse en él, asimilar su pensamiento y, por último, aceptar sin reservas las exigencias radicales del Evangelio. Sólo se puede ser testigos de Dios si se hace una profunda experiencia de Cristo. De la relación con el Señor depende toda la existencia sacerdotal, la calidad de su experiencia de martyria, de su testimonio.

    Sólo es testigo de lo Absoluto quien de verdad tiene a Jesús por amigo y Señor, quien goza de su comunión. Cristo no es solamente objeto de reflexión, tesis teológica o recuerdo histórico; es el Señor presente; está vivo porque resucitó y nosotros sólo estamos vivos en la medida en que participamos cada vez más profundamente de su vida. En esta fe explícita se funda toda la existencia sacerdotal. Por eso la encíclica dice: «Aplíquese el sacerdote en primer lugar a cultivar con todo el amor que la gracia le inspira su intimidad con Cristo, explorando su inagotable y santificador misterio; adquiera un sentido cada vez más profundo del misterio de la Iglesia, fuera del cual su estado de vida correría el riesgo de parecerle sin consistencia e incongruente» (Sacerdotalis caelibatus, 75).

    Además de la formación y del amor a Cristo, un elemento esencial para conservar el celibato es la pasión por el reino de Dios, que significa la capacidad de trabajar con diligencia y sin escatimar esfuerzos para que Cristo sea conocido, amado y seguido. Como el campesino que, al encontrar la perla preciosa, lo vende todo para comprar el campo, así quien encuentra a Cristo y entrega toda su existencia con él y por él, no puede menos de vivir trabajando para que otros puedan encontrarlo.

    Sin esta clara perspectiva, cualquier «impulso misionero» está destinado al fracaso, las metodologías se transforman en técnicas de conservación de una estructura, e incluso las oraciones podrían convertirse en técnicas de meditación y de contacto con lo sagrado, en las que se disuelven tanto el yo humano como el Tú de Dios.

    Una ocupación fundamental y necesaria del sacerdote, como exigencia y como tarea, es la oración, la cual es insustituible en la vida cristiana y, por consecuencia, en la sacerdotal. A la oración hay que prestar atención particular: la celebración eucarística, el Oficio divino, la confesión frecuente, la relación afectuosa con María santísima, los ejercicios espirituales, el rezo diario del santo rosario, son algunos de los signos espirituales de un amor que, si faltara, correría el riesgo de ser sustituido con los sucedáneos, a menudo viles, de la imagen, de la carrera, del dinero y de la sexualidad.

    El sacerdote es hombre de Dios porque está llamado por Dios a serlo y vive esta identidad personal en la pertenencia exclusiva a su Señor, que se documenta también en la elección del celibato. Es hombre de Dios porque de él vive, a él habla, con él discierne y decide, en filial obediencia, los pasos de su propia existencia cristiana.

    Cuanto más radicalmente sean hombres de Dios los sacerdotes, mediante una existencia totalmente teocéntrica, como subrayó el Santo Padre Benedicto XVI en su discurso a la Curia romana con ocasión de las felicitaciones navideñas, el 22 de diciembre de 2006, tanto más eficaz y fecundo será su testimonio y tanto más rico en frutos de conversión será su ministerio. No hay oposición entre la fidelidad a Dios y la fidelidad al hombre; al contrario, la primera es condición de posibilidad de la segunda.

    Conclusión: una vocación santa

    La Pastores dabo vobis, hablando de la vocación del sacerdote a la santidad, después de subrayar la importancia de la relación personal con Cristo, presenta otra exigencia: el sacerdote, llamado a la misión del anuncio, recibe el encargo de llevar la buena nueva como un don a todos. Sin embargo, está llamado a acoger el Evangelio ante todo como don ofrecido a su propia existencia, a su propia persona y como acontecimiento salvífico que lo compromete a una vida santa.

    Desde esta perspectiva, Juan Pablo II habló del radicalismo evangélico que debe caracterizar la santidad del sacerdote. Por tanto, se puede decir que los consejos evangélicos tradicionalmente propuestos por la Iglesia y vividos en los estados de la vida consagrada, son los itinerarios de un radicalismo vital al que también, a su modo, el sacerdote está llamado a ser fiel.

    La exhortación afirma: «Expresión privilegiada del radicalismo son los varios consejos evangélicos que Jesús propone en el sermón de la montaña (cf. Mt 5-7), y entre ellos los consejos, íntimamente relacionados entre sí, de obediencia, castidad y pobreza: el sacerdote está llamado a vivirlos según el estilo, es más, según las finalidades y el significado original que nacen de la identidad propia del presbítero y la expresan» (n. 27).

    Más adelante, refiriéndose a la dimensión ontológica en la que se funda el radicalismo evangélico, dice: «El Espíritu, consagrando al sacerdote y configurándolo con Jesucristo, cabeza y pastor, crea una relación que, en el ser mismo del sacerdote, requiere ser asimilada y vivida de manera personal, esto es, consciente y libre, mediante una comunión de vida y amor cada vez más rica, y una participación cada vez más amplia y radical de los sentimientos y actitudes de Jesucristo. En esta relación entre el Señor Jesús y el sacerdote —relación ontológica y psicológica, sacramental y moral— está el fundamento y a la vez la fuerza para aquella “vida según el Espíritu” y para aquel “radicalismo evangélico” al que está llamado todo sacerdote y que se ve favorecido por la formación permanente en su aspecto espiritual» (n. 72).

    La nupcialidad del celibato eclesiástico, precisamente por esta relación entre Cristo y la Iglesia que el sacerdote está llamado a interpretar y a vivir, debería dilatar su espíritu, iluminando su vida y encendiendo su corazón. El celibato debe ser una oblación feliz, una necesidad de vivir con Cristo para que él derrame en el sacerdote las efusiones de su bondad y de su amor que son inefablemente plenas y perfectas.

    A este propósito, son iluminadoras las palabras del Santo Padre Benedicto XVI: «El verdadero fundamento del celibato sólo puede quedar expresado en la frase: “Dominus pars (mea)”, Tú eres el lote de mi heredad. Sólo puede ser teocéntrico. No puede significar quedar privados de amor; debe significar dejarse arrastrar por el amor a Dios y luego, a través de una relación más íntima con él, aprender a servir también a los hombres. El celibato debe ser un testimonio de fe: la fe en Dios se hace concreta en esa forma de vida, que sólo puede tener sentido a partir de Dios. Fundar la vida en él, renunciando al matrimonio y a la familia, significa acoger y experimentar a Dios como realidad, para así poderlo llevar a los hombres» (Discurso a la Curia romana con ocasión de las felicitaciones navideñas, 22 de diciembre de 2006: L’Osservatore Romano, edición en lengua española, 29 de diciembre de 2006, p. 7).

  12. Pepe

    Que pasa con el celibato, creo que es viable solo para aquellos que son capaces de llevarlo, creo que es importante sentrarse en algo muy importante la Iglesia es una, catolica y apostolica (despues bienen los apellidos “ROMANA” u “ORTODOXA”) pues bien su unico fundador Fue Jesus el Cristo con sus apostoles y si nos fijamos bien podemos decir los siguiente :
    Pedro era casado, brazo derecho de Jesus segun las escrituras, Pablo era celibe por desicion propia no impuesta y fue uno de los mas grande exponedores y defensores de la Fe Cristian. En ningun pasaje de las Sagradas escrituras Jesús impone el celibato para seguirle, solo requiere un corazon contrito y humillado y el amor de ser capaz de dar la vida por un hermano. Entonces tenemos que la Iglesia Catolica Apostolica ROMANA prohibe el matrimonio entonces porque no siguen la Iglesia Catolica Apostolica ORTODOXA, no es que los sacerdotes se puedan casar OJO, son los esposos quienes se acercan a ser sacerdote o mejor dicho presbitero. las diferencias entre ambas corresponden a las division creada con el GRAN SISMA en el año 1054 donde la iglesia que hasta esa fecha era una sola, se dividio creando los apellidos (Romana o Latina y Ortodoxa). entonces cada una fue siguiendo lo que creian
    La Iglesia Romana : Con el Papa y todos sus cambios uno de ellos el celibato, y cambios acordes segun ellos con la actualidad reinante en cada pais o region
    La Iglesia Ortodoxa : se mantuvo con los patriarcas con los antiguos precepto dados por los apostoles, no evolucionaron con la actualidad, se quedaron “en el pasado” pero fieles a su creencia.

    Y mi opinion muy personal yo creo que si eres o no casado lo que le importa a DIOS es tu voto de servicio no a el si no a tu projimo “todo lo que hagais a uno de estos pobres a mi me lo haceis, Jesus”, si eres celibe y haces daño de que sirve y si eres casado y haces daño de que sirve.
    El celibato fue impuesto por un tema economico de la Iglesia, no por un tema de Fe y de ayuda a los demas.
    FIN

  13. Eva Mendoza

    Hola ! Saludos desde México

    Leí todo el alboroto que se traen en torno a que si los sacerdotes deben casarse o no. Después de leer y volver a leer cada uno de sus comentarios y juntarlos con otros que he oído llegué a la conclusió que la Iglesia debería de dar oportunidad de ser sacerdotes tanto a casados como a célibes. Total, ninguna de las dos opciones tienen nada de malo. Si hay personas convencidas de que no deben matrimoniarse para ser sacerdotes que no lo hagan.
    Algo llama mi atención de los sacerdotes. Los que yo conozco (aclaro y subrayo, los que conozco) son los bichos más raros del planeta tierra. Parece que le tienen miedo a las mujeres. Podría contarles mil extravagancias de muchos curas. Tienen tanto miedo a caer, pero no toman en cuenta que uno no tiene la culpa de sus traumas y que por lo tanto uno no tiene por què ser objeto de su falta de cortesía….¡Como si estuvieran tan guapos, tan feos!!!!!!!
    Y bueno, para los seminaristas que quieren ser curas, pero que no renuncian a la idea de casarse yo aconsejarìa que dieran el chaquetazo. Es decir que cambiaran de sueter. Total! Si la Iglesia no los acepta con sus pretensiones de matrimoniarse que se hagan ortodoxos. Total los ortodoxos creen en lo mismo que uno: la Virgen, La Eucaristía, Jesùs…. la fidelidad a una estructura pues no es tan importante . Total!!! ¿Por què voy a ser fiel a los obispos o el papa? ¿Què han hecho ellos por mi? A los curas que conozco lo ùnico que les interesa es el dinero, el poder y el bienestar personal. A la gente con dinero la tratan bien, a los que no tienen dinero con mucho despotismo ¿por què voy a ser fiel a sujetos semejantes que de pilòn encubren los delitos de sus colegas? Aguas, no quiero decir que los ortodoxos sean unos santos como humanos deben también tener mucha tela que cortar, pero si creen en lo mismo y me ofrecen un atractivo adicional, pues cambio de chaqueta y ya, me dejo de complicar la vida ¿no les parece? una solucìón fácil, rápida y sencillita.
    Bueno, perdonen si escribo con muchos modismos, pero creo que a pesar de mis 16 añotes me doy a entender.

  14. Libro de Salmos

    Salmo 14
    (Al músico principal. Salmo de David)
    1 Dijo el necio en su corazón:
    “No hay Dios.”
    Se han corrompido;
    han hecho cosas abominables.
    No hay quien haga el bien

  15. andres

    Hermanos

    Luego de leer rapidamente los textos, y pido disculpas si demasiado rapido, me ha calado profundamente el testimonio de Toni y el de Concordia lo respeto sinceramente. Como sacerdote casado y por tanto alejado del ministerio sacramental quiero aportar otro testimonio. Tras ya un tiempo alejado de las estructuras visibles de la Iglesia, y tras largas conversaciones con variados hermanos que han hecho el mismo camino que yo, mas los muchos testimonios que he podido recoger, he llegado a varias conclusiones que quisiera compartir, puesto que aunque limitadas a un contexto particular pueden ofrecer variadas luces:

    Primero: nada de lo que diga tiene un opuesto. Si digo que el matrimonio nos ha hecho felices no significa que el celibato hace infeliz, que si el sacerdocio se enriquece con el matrimonio no digo que el celibato lo empobrece.

    Segundo: tenemos practicamente absoluta certeza (y el margen de duda lo dejo por la humildad que debemos reservar a los caminos impredecibles del Espiritu de Dios) que no seres readmitidos. Para nosotros la experiencia del perdon eclesial se nos ve mas distantes. No hay que olvidar que a sacerdotes como a Leonardo Boff se les comparo a Judas. La dispensa como ya les contare, en muchos aspectos, dista de ser una experiencia de misericordia.

    Tercero: Misteriosamente, a pesar de nuestra reinsercion, seguimos viviendo la intuicion tan dogmatica y humanamente incomprensible de que el sacerdocio es eterno. La cultivamos de maneras tan ocultas y silenciosas, y sin embargo, ahi esta. No sentimos nostalgias ni arrepentimientos por los pasos dados, aunque pidamos perdon por muchas cosas que hicimos mal o debimos haber hecho de otra forma durante el ejercio pastoral. Solo que sentimos dia a dia, en medio de una identidad ya anonima para el mundo, que Jesus nos sigue haciendo sonar su llamada, y aunque a veces nos apremia e incomoda, sabemos que no debemos callarla.

    Cuarto: Por lo mismo, no somos ni queremos ser laicos. Pero no los despreciamos ni nos sentimos degradados porque nos tratan como los que quisieron volver a ser laicos. Fuimos llamados y consagrados a un ministerio de seguimiento. Tenemos una formacion, una sensibilidad y experiencia que no se asemeja a la experiencia de tantos laicos con los que hablamos ahora horizontal y cotidianamente. Si el presbiterio es mas que un lugar canonico, entonces me imagino que aquello nos estara igualmente marcando. Seguimos hablando con muchos sacerdotes que permanecen en el ministerio, a muchos ayudamos, de muchos aprendemos. A otros hemos tenido que aprender a perdonar, simplemente porque son nuestros hermanos,a pesar que nos ofenden gratuitamente y a nuestras esposas.

    Quinto: no dejamos el sacerdocio por el celibato, aunque nos hayamos enamorado y luego casado y el matrimonio nos haya “salvado” en el sentido mas humano pero tambien mas divino. Lo dejamos porque en las estructuras “celibes” nos sentimos extranos y de mil formas desfigurados, sin identidad y sin hogar. No fue porque no sirvieramos para el celibato tampoco, como tratan de justificarnos como si necesitaramos justificacion. Durante muchos anhos fuimos celibes con total disposicion, y en muchos casos durante aquel periodo de la vida donde se hubiera esperado de nosotros que hubiesemos hecho otro uso de nuestra sexualidad, de forma abierta y constante. Por amor a la vocacion renunciamos a ellos y somos agradecidos de Dios por haberlo podido hacer. Solo que crecimos, y en nuestra experiencia hacernos adultos significo mirar la vida de manera distinta y ver que habia otros horizontes, que incluia el amor del matrimonio como experiencia fontal para relacionarnos con un mundo que clama por caminos de intimidad, amor profundo y encarnado en la cotidianidad de la vida. Si las estructuras en las que nos toco vivir nos hubieran dado espacios para vivir la fraternidad verdadera, la pobreza en contacto con el dolor, la oracion como experiencia de intimidad profunda con Dios en medio de un contexto vital lleno de su Transparencia, nos habriamos quedado. Y debo insistir, no digo que los que permanecen celibes no lo tengan. Hemos aprendido a callar y a no juzgar.

    Sexto: nos hallamos con un terrible dilema. Un sacerdocio sin ministerio? Pero vamos aprendiendo que el ministerio de Jesus es amplisimo, y que se renueva de mil maneras, formas de oracion, de donacion, de denuncia, de proclamacion. Reconocemos que nos falta el vinculo sacramental, pero ya que permanentemente no logramos comprender las practicas rituales sacramentales porque en su ejecucion poco o nada nos dicen de Dios, dejamos nuestra propia carencia de ritos en las manos de Dios. Mientras tantos vamos descubriendo que el ministerio tienes espacios y ritmos que jamas habriamos descubierto. Tambien habia un espacio en “las orillas de babilonia” para hacer ministerio, en el exilio y autoexilio, con tantos hermanos que se autoexcluyen pero que no quieren cantar el canto de violencia atroz que cantan los mercados y mercaderias. No queremos que se nos pegue el paladar por olvidarnos de esa Iglesia que amamos, y puesto que pertenece a Jesus, a pesar de todo queremos sentirnos profundamente amados por ella.

    Septimos: Hemos aprendido a vivir muchas virtudes. En nuestro matrimonio hemos tomado en serio que la sexualidad no se derrocha sino que se dona y se intensifica en el amor a una persona, y en el amor de esa persona vamos comprendiendo en la carne el valor de la fidelidad que no separamos de la fidelidad que merecemos tenerle a Dios. La pobreza adquiere ribetes distintos porque debemos vivir con la inseguridad del empleo y la estrechez del sueldo. Sin embargo, no deseariamos vivir con un sueldo de la Iglesia. Aunque nos lo ofrecieran a cambio de volver al ministerio -que no pasara no se preocupen- no lo aceptariamos, a cambio que nos dejen ese horario libre para continuar nuestras labores donde vamos aprendiendo en tinieblas a realizar nuestro apostolado. Ese dinero debiera ir para los mas pobres que son los que mas lo necesitan. Y por cierto luchamos para amar a todos, en cualquier horario. No tan solo al sacerdocio activo se le solicita en horarios extra laborales, los laicos y nosotros tampoco tenemos horarios, seria inadmisible. Por lo mismo me duele que la dispensa que se le entrega a sacerdotes casados que solicitan atorizacion a la comunion eucaristica y al matrimonio sacramental concluye con un lamentable “recomiendesele al solicitante que haga un acto de caridad”. No necesitamos que la Santa Sede nos lo recomiende, lo intentamos vivir como fruto de nuestro llamado. No se nos ha endurecido el corazon en esa direccion.

    Octavo: Si alguna vez la Iglesia llegara a solicitar nuestro servicio, por obediencia aceptaremos. Creo que como nunca comprendere que significa obedecer a la Iglesia, como en ese momento de volver a enfrentarme a conflictos y crisis tan propiamente eclesiales y que simplemente ya no comprendo su origen. Pero me imagino que si llegara a ocurrir es porque la Iglesia se abrio a la riqueza de la experiencia humana que nos habla que hay multiples caminos y no solo los que plantea la tradicion y el orden para vivir, celebrar y proponer a Dios. Si la supresion del celibato obligatorio ayuda a eso, que caiga, sino que permanezca, ya que su presencia, sentida como dolorosa y extrana, tambien esta obligando y exigiendo a muchos hermanos caminos hermosos y creativos de apostolado generosos y fecundos en dimensiones y ambitos antes no explorados.

    No he pretendido hacer un examen exhaustivo del caminar de los sacerdotes casados, la diversidad es variada, solo aportar algunas experiencias que me van apareciendo y que nos ayudan a caminar. En Dios espero q en algo les ayude como sus reflexiones me han ayudado a mi.

  16. pepe blanco

    Concordia, me alegra comprobar que, a medida que pasan los días, te muestras mas simpático. Continuas con la misma estrategia de defender poco y tratar de deslegitimar mucho, pero por lo menos no te muestras tan antipático como al principio, tus sarcasmos se van transformando poco a poco en ironías que, aunque todavía no son lo suficientemente finas, al menos son mas llevaderas (o será que mi sensibilidad se va acostumbrando a tus intervenciones desabridas). En el primer comentario que te dirigí, analice algunas de tus palabras que entonces llame despectivas. No renuncio a volver hacerlo otra vez -y tratar de provocar algún que otro tsunami de esos-, pero es tarea que me aburre y, lo que es peor, me hace perder tiempo.

    Te refieres a mi comentario del día 15 como mi “carta pastoral laica”. No se si lo he de interpretar como un halago o como un insulto pero, en cualquier caso, te sugiero otra denominación: “pausa publicitaria heterodoxa”. “Pausa” porque escribir estos comentarios es para mi como hacer una pausa en la vorágine de mi vida cotidiana. “Publicitaria” porque, ya que descanso, por lo menos aprovecho para publicitar un poco las ideas que se me ocurren, derecho que me asiste y que ya reivindique en otro lugar. El que sea “heterodoxa”, no hace falta que lo explique.

    Estoy envidiosísimo de que hayas expresado lo que yo quería decir mucho mejor que yo. Así es. Efectivamente, creo que el mantenimiento del celibato sacerdotal obligatorio se debe, total o parcialmente, a poderosas razones de mercado y practicas mercantiles. A propósito, el análisis objetivo -y fino en la medida de mis escasas posibilidades de acceso a la información económica de la Iglesia-, aparece en mi comentario del 25 de noviembre. 385.920.000.000 de las antiguas pesetas, que para ti son un matiz pintoresco, desde mi punto de vista son una poderosísima razón de mercado y su manejo, una necesaria practica mercantil. Lo cual no obsta para que tu propio celibato, a juzgar por lo que nos cuentas, no tenga absolutamente nada que ver con la pasta (pasta de dinero, no de comida). Te creo cuando afirmas que tu celibato lo elegiste libre y amorosamente para mejor servir al Reino de los Cielos. Y te agradezco que hayas compartido esa intima experiencia con nosotros.

    No soy nada hostil contra la Iglesia. Si lo fuera, no estaría escribiendo estos comentarios. Heterodoxo, pero bienintencionado.

    Permíteme que te sugiera otras dos opciones para tus alumnos, además de las que has citado: laicos célibes y laicos no fornicadores. En este punto no puedo evitar el siguiente comentario. Te refieres a nosotros como “el profesorado teológico de este foro”. Nunca he puesto a prueba mis cualidades pedagógicas, pero si me quieres llamar para que les de a tus alumnos una conferencia desde un punto de vista alternativo, procurare ir aunque no me retribuyas economicamente. Heterodoxo, pero desprendido.

    Y ahora llego al meollo de la cosa. Te cito literalmente: “¿no se les ha ocurrido pensar nunca que la llamada al sacerdocio bien podía valer la renuncia libre al ejercicio de la sexualidad o es tan difícil de entender esto?”. Mi respuesta es: entiendo que muchos señores que responden afirmativamente a la llamada al sacerdocio deseen acompañar esa respuesta con la renuncia libre al ejercicio de la sexualidad. Y creo que otros señores desearían responder afirmativamente a la llamada al sacerdocio sin por ello acompañar su respuesta positiva con la renuncia libre al ejercicio de la sexualidad. Y lo que no entiendo es que la respuesta positiva tenga que pasar necesariamente por la renuncia -dejemos la cuestión de si libre o no libre- al ejercicio de la sexualidad.

    Respecto a las semejanzas entre la Iglesia y un partido político o un estado, y la naturaleza de estos, es una cuestión irrelevante para el caso que nos ocupa. De lo contrario, estaríamos admitiendo que el fin justifica los medios. Una prohibición como la que tratamos, la de casarse y formar una familia tradicional, es en si misma buena o mala, humana o inhumana, aceptable o no, independientemente de quien la dicte, de la estructura en cuyo seno se dicte y, sobre todo, independientemente del fin con que se dicte. El fin, nunca justifica los medios.

    En mi ultimo comentario hay un punto débil que, aunque interfiere en la argumentación general, no la invalida. Pero es un punto débil y te agradezco que no lo hayas mencionado.

    Aprecio tu esfuerzo por ser mas simpático. Un cordial saludo

  17. Gabriel Letelier

    Concordia:

    ¿Por qué el celibato es un “servicio al Reino de los Cielos”?

    Un saludo cordial.

  18. concordia

    Cumplidas mis gratas obligaciones ministeriales, me he sentado con mayor sosiego ante el ordenador, en concreto ante nuestro foro, tan sabroso como incómodo y he decidido hablar con más tranquilidad y no callarme ante las lindezas que estoy leyendo. Ya he visto cómo Pepe Blanco sostiene en su “carta pastoral laica” del día 15 que toda la argumentación de la “tradicional astucia de los príncipes de la Iglesia” para seguir manteniendo el celibato sacerdotal es, sin más, una !razón empresarial!, por el mismo motivo por el que las grandes empresas no ven con buenos ojos la realización de la familia tradicional en sus empleadas…. Señores, ésto es un buen ejemplo de análisis fino y OBJETIVO…
    Por favor, ya está bien de decir tonterías. Ahora resulta que yo soy célibe… por razones de mercado y de prácticas mercantiles… Pues me he lucido, hermanos. Yo creía en mi pasmosa (ahora lo he descubierto en este foro sapientísimo) ingenuidad que mi celibato, libre y amorosamente elegido (curiosamente, decir ésto aquí suena como una declaración de guerra por el ambiente hostil que en él contra la Iglesia se respira) era un servicio al Reino de los Cielos y ahora resulta que mentes preclaras me han demostrado que no era más que una trampa para satisfacer intereses mercantiles y que he sido víctima (amando a la Iglesia como la amo y a su jerarquía, porque también es Iglesia) de un vil engaño “de la tradicional astucia de los príncipes de la Iglesia”, porque en el fondo todo el tema del celibato tiene una fundamentación empresarial. Madre, vaya fiasco.
    Miren, el Rector del Seminario de la Diócesis en que vivo ha cometido la “insensatez” (por lo que estoy viendo) de invitarme en varias ocasiones a hablar a los seminaristas del sentido de su vocación al sacerdocio y de la exigencia del celibato que la ordenación sacerdotal comporta. Mañana tengo clase con mis chicos y he tomado una decisión: les voy a hablar claramente del contenido de su elección: si continúan fieles a su vocación (léase llamada) al sacerdocio, deben saber que deben renunciar a los “buenos revolcones”; si prefieren no continuar adelante con su vocación al sacerdocio, se pueden convertir en unos “laicos fornicadores”, según la ortodoxia mantenida por el profesorado teológico de este foro. Y desde luego, no me queda más remedio que aconsejarles que se asomen a este foro, si quieren actuar con libertad y no ser atados al carro de la “rentabilidad empresarial” y que, si lo quieren hacer, que lo hagan. pero con todas las consecuencias, que aqhuí les explican con diafanidad sobre la abstinencia sexual o tras esencialidades.
    Pero, querido miembros copartícipes del foro ¿no se les ha ocurrido pensar nunca que la llamada al sacerdocio bien podía valer la renuncia libre al ejercicio de la sexualidad o es tan difícil de entender ésto? Porque yo, personalmente, ya estoy harto de algunas formas delirantes de argumentar. Tomo, como ejemplo, un texto del epistolario de Pepe Blanco del día 15: “¿Os imagináis hasta dónde llegarían los gritos de los obispos si el PSOE prohibiera casarse y formar una familia a los dirigentes del partido? Creo que se oirían en Singapur. Si las autoridades de la China comunista prohibieran a determinados grupos de personas casarse y formar una familia, para los obispos sería una consecuencia más de la maldad comunista y de su diabólico afán por destruir la familia tradicional”. Este modo de argumentar es un buen ejemplo de falta de coherencia y de contenido: ¿qué tiene que ver el PSOE con la Iglesia Católica en cuanto a la naturaleza de ambas instituciones y la finalidad perseguida por ambas? ¿Qué tiene que ver la vinculación de un sacerdote con su Iglesia con la vinculación que tiene un militante con un partido político? Y ¿qué tienen en común, como institución,estructura,
    finalidad y funcionamiento,la Iglesia Católia y la China comunista? Y si en vez del PSOE ¿lo mandara ERC o el PNV cambiaría la argumentación? Y si en vez de imponerlo la China comunista ¿lo hiciera la China nacionalista, ¿sería distinto? Por favor, por favor, un poco de sindéresis, si ello es posible, sería de agradecer. Un siempre cordial saludo a todos.

  19. concordia

    La verdad es que son Udes. graciosísimos y ésto en este páramo de amargura en que parece haberse instalado mucha gente, es confortador. La teóloga de Almendralejo, la autora de la expresión sublime de “los buenos revolcones”, ya ha dicho Amén, que siempre es punto final, aunque esperamnos que reflexione y vuelva al foro porque es muy ocurrente y anima mucho la relación dialéctica. Y el inefable Pepe Sala termina una de sus predicaciones laicas con este sublime texto: “Por favor, no nos achaquen a otros las mentes lascivas de sus propios cánones”. Pero alguien, en sus cábales, ¿puede afirmar que los “cánones” tienen “mentes”, y, además, “mentes
    lascivas”?. Y si los cánones no tienen mentes, sino que éstas anidan en los autores de los cánones, ¿quiere el orador laico insinuar que los autores/redactores del Código de Derecho Canónico tienen “mentes lascivas”? Si se pusiera un poco de orden en el cosmos del pensamiento, sería mejor para todos. (Por cierto, lo de las “normas canónigas” me ha llegado al alma, porque debe referirse a los normas dadas para “canónigos”. Muy gracioso!)Don Pepe Blanco también se mueve con garbo en el terreno doctrinal y exegético del “laico fornicador”. Buen domingo, o sea, buen Día del Señor.

  20. pepe blanco

    (I)

    Hay obviedades que, por evidentes, pueden pasar desapercibidas. Una de ellas es que una cosa es el celibato, otra el sacerdocio y otra el celibato sacerdotal. Identificarlas por separado, puede ayudar a reflexionar sobre ellas.

    El CELIBATO es no haber tomado estado de matrimonio, es decir, el celibato es la soltería. Eso y solamente eso. Como curiosidad, la información que sobre la palabra “célibe” proporciona Corominas en su diccionario etimológico. Deriva de la palabra latina “caelebs”,que significa soltero y esta documentada por primera vez en español en 1625 (¡que tarde!, ¿no?), siendo entonces un raro cultismo que no empezó a hacerse algo mas frecuente hasta el siglo XIX. Y una digresión para los gallegos (yo lo soy): la palabra gallega “ceibe”, que significa “suelto, libre”, tiene exactamente el mismo origen que “célibe”. Para ser mas exactos: no es que tenga el mismo origen, es que es la misma palabra, en su versión popular. Y para los foráneos: la palabra “ceibe”, es especialmente conocida aquí, por estar en el grito de guerra de los bloqueiros mas recalcitrantes: ¡viva Galiza ceibe!, es decir, ¡viva Galicia libre!, que un pésimo traductor podría traducir al castellano como ¡viva Galicia célibe! (y vivan los desplazamientos semánticos…)

    En rigor, en el mundo hay, pues, muchísimas personas célibes, hombres y mujeres, todas las personas que no están casadas lo son. Por necesidad, porque habiendo querido contraer matrimonio no lo han conseguido, o por decisión propia de permanecer solteros. Los motivos para adoptar esa decisión libremente, serán diversos pero respetables: no solo por trabajar por el reino de los cielos, sino también por motivos económicos, por inmadurez afectiva, por no querer responsabilizarse de unos hijos, por cuidar a los padres, por dedicarse plenamente a su trabajo o por el motivo que sea.

    Otra cosa distinta es la abstinencia sexual. No es irrelevante para la cuestión del celibato sacerdotal pero si secundaria, por cuanto no es su causa sino su consecuencia. El CELIBATO SACERDOTAL exige a los sacerdotes “no tomar estado de matrimonio” es decir, les prohíbe casarse. Como, al fin y al cabo, el sexto mandamiento también les incumbe a ellos, pues necesariamente habrán de practicar la abstinencia sexual. Pero el mandato, la obligación, la disciplina, se refieren al matrimonio, no a la abstinencia sexual. No es que no puedan casarse porque se les exija la abstinencia sexual, sino que tienen que vivir la abstinencia sexual porque se les prohíbe casarse. Es otra obviedad, pero conviene esclarecerla.

    Obligar a mantener el celibato es prohibir contraer matrimonio. Es lo mismo pero dicho al revés. Teniendo en cuenta que la consecuencia natural y altamente probable del matrimonio es engendrar hijos y formar con ellos una familia, podemos decir que la obligación del celibato sacerdotal implica la prohibición a los sacerdotes de formar una familia tradicional. Esa afirmación es rigurosamente cierta. Y por eso manifesté en otro comentario mi asombro por el hecho de que se hayan erigido en lideres de los defensores de la familia tradicional quienes han asumido la prohibición de formar una. La tradicional astucia de los príncipes de la Iglesia, ha conseguido velar una prohibición que formulada en esos términos no seria socialmente bien vista, con el manto mas vistoso del celibato y la consiguiente abstinencia sexual.

    ¿Os imagináis hasta donde llegarían los gritos de los obispos si el PSOE prohibiera casarse y formar una familia a los dirigentes del partido? Creo que se oirían en Singapur. Si las autoridades de la China comunista prohibieran a determinados grupos de personas casarse y formar una familia, para los obispos seria una consecuencia mas de la maldad comunista y de su diabólico afán por destruir la familia tradicional.

    Pienso en las grandes empresas y en su actitud hacia sus ejecutivas en cuanto se casan y tienen hijos. En ese momento se termina o se estanca su futuro en la empresa. A las grandes empresas no les gustan las familias tradicionales. No es que no les gusten las familias tradicionales en general, sino la familia tradicional de las mujeres que la empresa tiene como empleadas. Y cuanto mas arriba este la mujer en el organigrama de la empresa, menos le gusta a la empresa su familia tradicional. Sobra decir que no es exactamente el mismo caso que el de los sacerdotes católicos, pero es bien parecido. A la clerical jerarquía de la Iglesia Católica tampoco le gusta nada la familia tradicional. No es que no le guste la familia tradicional en general, la de un ciudadano cualquiera, no le gusta nada la familia tradicional que cada uno de sus propios miembros, podría formar. Mas que disgustarle, parece producirle una profunda irritación, hasta el punto de llevar mil años prohibiéndolas, prohibiendo taxativamente que sus miembros, los sacerdotes, creen una familia, una familia tradicional.

  21. Carmen (Almendralejo)

    Amen…………..

  22. Nacho

    Esto dice la palabra de Dios (para mí, no del Apostol Pablo, Ya digo para mí es palabra de Dios y que cada quién juzgue como le plazca)No quiero entrar en más polemica, si celibe o no…Esto para mi es palabra de Dios, no de hombres…La Biblia es palabra de Dios, no de Hombres…reitero para mi…cada quién que piense lo que quiera, respeto su oipinión…Y perdonen las molestía que le puedan ocasionar a todos-as del foro…
    1° a Timoteo
    Capítulo 4
    Prohibirán casarse y Mandarán abstenerse de los alimentos que Dios Creó para que, con Acción de gracias, participasen de ellos los que creen y han conocido la verdad.

  23. pepe sala

    Amigo páter Concordia, bájese ya del púlpito, hombre, que no se le arregla. Parece usted anclado en su púlpito y, al igual que en los buenos tiempos, nos dedica una serie de diatrivas y acusaciones sin ningún fundamento. Yo, al único que le leo ataques ad hónine ( y a las mujeres también) es a usted; no se sienta atacado ni odiado por el mero hecho de tratar de responderle a sus infundadas acusaciones de ” estar siempre enfadados, resentidos, vertiendo odio, extravagancia… etc etc”

    y , al menos en mi caso, tratamos de hacerlo con argumentos válidos y concretos. Yo no estoy acostumbrado ma mirar a nadie hacia abajo, salvo si puedo ayudarle a levantarse si se ha caido; pero tampoco soy de los que dicen amén a quienes están acostrumbrados a mirar a los demás desde los altos púlpitos y no precisamente para ayudarles a levantarse, si no para condenarles, para exortarles a seguir sus directrices si no quieren acabar en la terrible condenación al infierno. No señor, yo lo único que le digo y mantengo es que el CELIBATO del que usted presume tanto no es una opción mejor que otras y que si usted la ha asumido no es por LIBRE elección puesto que tiene un condicionamiento. Si usted se siente atacado por ello, cúlpele a sus jerarquías que impusieron el Canon 132 que dice lo siguiente: ( Conste que no lo digo yo, no me acuse de odiarle por escribir lo que pone el libro)
    “” Los clérigos ordenados de mayores no pueden contraer matrimonio y están obligados a guardar castidad de tal manera que si pecan contra ella son también reos de SACRILEGIO, salvo lo prescrito en el cánon 214″ ( el cánon 214 habla del matrimonio forzado por presiones no achacables a los clérigos)

    Pero, hablando de castidad, hay otro cánon muy sabroso que aclara muy bien la verdadera intención de la jerarquía hacia sus clérigos. Lo transcribo para ver si ya queda claro que mi opinión está basada en las propias normas canónigas, no es mi opinión personal ( que también lo es) y no me achaque odios ni fobias raras por el mero hecho de leer y escribir las proias normas de su Iglesia.
    Dice el Cánon 2359:

    “”A los clérigos in sacris concubinarios, sean seculares o religiosos, previamente amonestados sin fruto, debe obligárseles a cesar en su ilícito contubernio y a reparar el escándalo con la pena de suspensión a dívinis y la suspensión de frutos del oficio, beneficio o dignidad, observándose lo que dispone en los cánones 2176-2181.
    Si cometen algún delito contra el sexto mandamiento de decálogo con menores que no lleguen a los 16 años de edad, o practican adulterio, estupro, bestialidad, sodomía, lenocinio o incesto con sus consanguíneos o afines en primer grado, debe suspendérseles, declararles infames, privárseles de cualquier oficio, beneficio, dignidad o cargo que puedan tener y en los casos más graves debe deponérseles.
    Si delinquen de otra manera contra el sexto mandamiento del decálogo, deben ser castigados con penas proporcionadas a la gravedad del caso, incluso privándoles del oficio o beneficio, sobre todo si tienen cura de almas” ( 1)

    En la nota a pie de página pone lo siguiente:

    “para que haya concubinato no basta que se tenga uno que otro acto carnal, sino que es preciso el comercio carnal habitual o consuetudinario, con una o varias mujeres en la misma casa o fuera de ella. este es el concubinato VERDADERO al que se refiere el cánon.”

    Pues qué quiere que le diga, Pater Concordia… muchos se apuntarían a un celibato tan permisivo en asuntos de ” revolcones”. Yo ya no estoy para esos trotes; pero, por favor, no nos achaque a otros las mentes lascivas de sus propios cánones.
    saludos, pues.

  24. pepe blanco

    UNA DIVERSION, UNA PENA, UNA EXPLICACION

    UNA DIVERSION: Me divierte comprobar el pequeño exito que parece haber tenido en este foro la expresion “laico fornicador”.

    UNA EXPLICACION: Cuando escribi mi contestacion a Concordia, intente buscar el antonimo de “celibe”, pero no existe. En rigor, “celibe” significa “que no ha tomado estado de matrimonio”. Es decir, que su antonimo seria casado o divorciado o viudo. Por otra parte “fornicar” significa “tener copula carnal fuera del matrimonio”. Ya se ve que, en rigor, “celibe” y “fornicador” no son antonimos. Si uno es celibe, puede ser igualmente fornicador si tiene copula carnal, pues necesariamente lo hara fuera del matrimonio. Si uno no es celibe, pues podra ser fornicador o no cuando tenga copula carnal, segun la tenga fuera o dentro de su matrimonio.

    Sin embargo, las personas no solemos hablar o escribir con el diccionario en la mano. En el “universo mental” de la gente, “celibe” se asocia no solo a soltero sino tambien a abstinente sexual -que no es lo mismo, como recordo Pepe Sala-, y fornicador se asocia al que tiene copula carnal, dentro o fuera de su matrimonio. Por eso me parecio eficaz emplear la expresion “laico fornicador” como “contrario” de “celibe sacerdote”. Observo tambien que en modo alguno “laico” es lo contrario de “sacerdote”. A todo esto, lo unico que pretendia era defender que la falta de experiencia propia de una persona respecto a algo, no la hace necesariamente incompetente para hablar sobre ello.

    Me extiendo en esta explicacion porque me parece oportuno incidir en el significado preciso de la palabra “celibe” (y preparar el terreno para una proximo comentario, a ver si por fin vuelvo al tema especifico del debate).

    UNA PENA: No lamento que Concordia se haya quedado con la anecdota -descontextualizandola-, con la expresion “laico fornicador”, que puede resultar hasta graciosa. Lo que lamento es que no se haya tomado con tanto interes otras ideas expuestas en este debate y sobre las cuales, probablemente podria aportar reflexiones interesantes.

  25. concordia

    Lo de “gozoso aire de extravagancia” lo dice Ud. No se hablaba de ningún “aire”, sino de extravagancias puras y duras. Es delicioso ver cómo se jalea el personal y fomenta su autoestima. Y por cierto, no es fácil intuir dónde ve Doña Carmen el “gozoso aire”… de nada. Están Udes. todo el tiempo enfadados. No se pueden desprender del odio; otra perla de la señora de Almendralejo: “…eso de clérigo o sacerdotisa va bien para quienes
    “presumen o vegetan” de éstos”… Y vuelta la burra al trigo: “o presumir o vegetar” ¿no hay más términos alternativos?; ¿para cuándo la “metanoia”? Un saludo de uno que no sabe muy bien si presume o vegeta, según la terminología al uso y que reine la concordia, aunque no habrá concordia desde la injusticia y la prepotencia (siempre con el mismo tono conciliador…), como advierte Pepe Sala

  26. Carmen (Almendralejo)

    A pesar de que me han ortogado y colgado un “san benito” teóloga… No soy ni quiero ser teóloga ni con mayúscula ni minúscula, como tampoco clérigo o sacerdotisa… eso va bien para quienes “presumen o vegetan” de estos, a excepción de quienes Son Buenos-as TEOLOGOS-AS y no les dejan serlo públicamente.
    Porque discernir la Palabra, magullarla e intentar digerirla para que sea Alimento (para quienes escuchamos después esta) Cuesta la vida y la verdad propia queda muy entredicho, no vasta con predicar y seguir la ruta hacía mejores clima, lo duro es quedarse y apechugar con las vicisitudes que acarrea las disyuntiva de seguir el Evangelio a pecho y cara descubierta sin símbolos e insignias que nos faciliten y acomoden el día a día. Ser uno-a entre un millón, pero que ese millón sea uno para ti.
    Me alegra la libertad que se dicen, pero que no justifica la que no lo es para ese/a prójimo/a, como tampoco me clarifica nada que se critique y no se argumente que hay de verdad en ese dios chaman que salva a golpe de talón, ya sean almas o enfermedades… ¿Por qué no se dice la verdad…? O se cree virginalmente y en libertad también esto.
    Me alegro que en medio de tantas incomodidades haya un gozoso aire de extravagancia, hay gente que de desfoga de ciertas maneras… ¡Que vamos hacer el masoquismos existe cuando uno-a se acostumbra es como el aire no se puede ya vivir sin el…!
    Carmen

  27. concordia

    No pierda Ud. el tiempo, Sofíaa. Este foro (enseguida lo desmentiran furiosamente), está lleno de rencor y de odio contra la Iglesia y sus normas. Le voy a poner un ejemplo de Doña Carmen, de Almendralejo en su participación del día 12 de diciembre: “No comprendo que hasta la palabras les rechinen… con lo duro que es ajusticiar y sentenciar, excomulgar y repudiar…robar, sí eso de los estipendios por las almas de los difuntos es una tomadura de pelo y un robo descarado…” El bueno de Pepe Blanco dice que sería buena una defensa inteligente y seductora (magnífico adjetivo para algunos, por lo menos para mí…)del celibato sacerdotal, desde el punto de vista de la pastoral por ejemplo. Es bueno ser ingénuo, pero no hasta ese punto: yo estab dispuesto a hacerlo solo invocando mi experiencia personal,pero como uno no ha participado en “los buenos revolcones” ni es un “laico fornicador, enseguida le acusarán de que no ha logrado la suficiente humanidad y que su Obispo le mantiene a raya por controlar su sexualidad.
    Me siento a gusto en este foro, entre otras cosas, porque nunca había leído tantas extravagancias (en el sentido jurídico del término) juntas, en el sentido de que todo el mundo describe “mi” vida y ninguno me conoce. Voy a documentar esta afirmación con una cita de la teóloga de Almendralejo en su diáfano y esclarecedor escrito del día 12 diciembre:
    “También es verdad que los preparan para eso, “clérigos”, que sean dóciles ortodoxos en los revolcones dogmáticos imaginarios”. La verdad es que a mí, con casi cincuenta años de sacerdocio felizmente vivido, me tenían que haber advertido a su debido tiempo de que no me engañara, que todos mis estudios de Filosofía, Teología, Sagrada Escritura Y Derecho Canónico… no tenían más finalidad que hacerme dócil para sufrir los revolcones dogmáticos imaginarios… Claro como los buenos revolcones físicos ya me los impedía, según Doña Carmen, mi celibato libre y gozosamente aceptado y vivido, solo me quedaba la salida de los revolcones dogmáticos, pero solo imaginarios. Por favor, un poco de seriedad y un poco menos de odio arreglaría mucho la racionalidad de la argumentación.
    Sin embargo, no quiero concluir esta participación en este siempre sugerente (aunque incómodo)foro, sin citar y agradecer unas palabras de SOFIAA en su escrito del día 12 de diciembre: “No creo que valorar el celibato implique una desvalorización de la sexualidad humana. Cada persona tiene su forma de vivir su vocación y todas las vocaciones son valiosas. El celibato, en cierta forma, más que limitar la libertad, la aumenta, porque es una posibilidad más al alcance del ser humano”. Son las palabras más limpias, estimulantes y confortadoras (para mí, por supuesto) de todas las que se han escrito en este aguerrido foro, que yo personalmente comparto plenamente y le agradezco. Además, y dicho sea en tono jocoso, porque ha logrado evitar el acudir a los “buenos revolcones” y a los “laicos fornicadores”, que ya estaba bien de ordinarieces. Saludos cordiales a todos, es decir, a todos.

  28. Carmen (Almendralejo)

    También me alegro de encontrarnos en Atrio Sofia, y para nada pienso que seas de allí o allá, y tampoco me preocupa si lo fueses, pues no me gusta discriminar como tampoco me gusta ser discriminada ni por ser mujer ni laica y aún menos por mis pensamientos pocos conservadores a la vistas de ciertas personas.
    Hay otra hipótesis de que Jesús no fuese soltero, sino casado y de ahí que tuvo acceso a leer los textos de Isaías, pues por lo visto ningún soltero podía leer estos… No radica ahí y a mi modo de ver todo esto… sino que sea algo impuesto y no por vocación personal, que se siga teniendo la sexualidad como algo impura y mal vista y el conejillo de indias para escurrir bultos de otros problemas.
    Opino y que solteros/as se vive mejor y con menos problemas, pero va un abismo de ser por voluntad solteras/os a que sea impuesto porque tengo la vocación de enfermera etc (ejemplo)
    El mensaje de Jesús más que impositivo era positivo y libertador, no quería estigmas ni marcas, Él curaba en sábado, dejaba que sus discípulos comiesen en sábado, en la Piscina de Siloe dejó claro que las ataduras y supercherías eran condicionante para no progresar ni siquiera en tu curación corporal como de fe… podríamos seguir amiga Sofía y tendríamos razón las dos… La verdad nadie la conoce solo sabemos la verdad personal que no me hace daño y que sí me hace Feliz sin dañar al prójimo/a
    Un abrazo para el grupo y nos vemos en el blog
    Carmen

  29. SOFÍAA

    Carmen, me alegro de encontrarte por aquí.
    Yo no pienso que el celibato tenga que ser obligatorio. Pero creo que también hay razones para el celibato, por supuesto opcional. Podemos encontrarlas en Lc 18,29 y Mt 19,12.(también en 1 Cor )
    Jesús dice que el que pueda con esto que lo haga, por el Reino de los cielos. Para dedicarse exclusivamente al servicio del Reino. Jesús lo hizo. Ya sé que hay quien lo discute, pero las razones que dan estudiosos como Meier a favor de la teoría de que Jesús fue célibe son de lo más contundentes.
    No creo que valorar el celibato implique una desvalorización de la sexualidad humana. Cada persona tiene su forma de vivir su vocación y todas las vocaciones son valiosas. El celibato, en cierta forma, más que limitar la libertad, la aumenta, porque es una posibilidad más al alcance del ser humano.
    Lo que digo es exactamente lo que digo. No hay necesidad de imaginarse que soy monja, o del opus, ni nada por el estilo. Y mis opiniones son exclusivamente mías, me tiene sin cuidado lo que diga oficialmente la Iglesia o lo que deje de decir. Lo digo, porque a veces, en vez de escucharte, te cuelgan todos los prejuicios que encuentran, y aprovechan para soltar un monólogo. Cada uno puede decir lo que piensa sin necesidad de utilizar como pretexto lo que ellos suponen que otros son o piensan.
    Saludos a todos.

  30. Carmen (Almendralejo)

    ¿Quién quiere argumentar aquello que ciertos/as tenemos claro? Lo opcional nada tiene que ver con lo impuesto según algunos “sabios” y primados de Roma tuvieron a bien imponer en el Concilio de Elvira Según y siendo el principal obispo el famoso Osio de Córdoba junto veintiséis sacerdotes ocupando un lugar con los obispos, los cuales nada tuvieron que ver en la firma de esas ochenta actas y de un cánones firmado y suscritos solo por los obispos. Aquí llega el triunfo de ese celibato, otros sobre el matrimonio “sabrán ellos, siempre habla un cojo de la pata…” el bautismo, la idolatría, los ayunos, la excomunión ¡Esto les mola…! Los cementerios, la usura ¡Mamma mia!, las vigilias, (las que sufrimos las madres/padres…) la frecuencia de asistencia a la Misa dominical, las relaciones de los cristianos con los paganos ¿Quiénes se pueden llamar cristianos y quienes dejan de ser paganos…? judíos y herejes los que están afuera, los santos de mañana ¿No?
    Y como no canon XXXIII tenemos la ley eclesiástica más antigua concerniente al celibato del clero firmado por quienes…? Preguntaron a las parroquias, fueron demócratas, siguen siendo fieles en todo, en comidas, en viajes y comodidades a este Concilio… Por qué solo se está en estos puntos, en esos que concierne a la moral o que resta parte de la humanidad que nos fue Regalada como Don… Libertad y no imposición de un establiment de cientos de años antes de Trento. Y no queda aquí se inventan lo de las vírgenes consagradas El canon XIII (virgines Deo sacratae), esto es el colmo del colmo. Y siempre sigue vigente lo mismo ¡El miedo al disfrute de sexo…! Vaya paliza de gente, no sé pero me suena que esto es como lo de el santo Agustín que estuvo todo bien mientras disfrutaba de los lindo, después ya… el dualismo al canto.
    No comprendo que hasta la palabra les rechinen… con lo duro que es ajusticiar y sentenciar, excomulgar y repudiar… robar (sí eso de los estipendios por almas de difuntos, es una tomadura de pelo y un robo descarado… ¡Que pasa que los difuntos de los ricos saldrán también antes que las de los pobres del purgatorio), ¡Que poca humanidad!
    Si, digo humanidad porque Amar, amar y Amar en todo su sentido ( “omito lo del revolcón no sea que den ganas y no quiero obligar a nada”) te lleva a vivir en la periferia, nadie es más vulnerable que aquella persona que Ama… y es entonces cuanto mas frágil eres cuando cargas las pilas a tope de Humanidad (Dios-a Encarnado-Nacido y por lo tanto Humano).
    Para nada yo califico a Jesús de Borracho, Comilón y critico que fuese con mujeres de mala reputación… eso está documentado y en el Evangelio ¡Señor cura! A Jesús se le criticó que hablase a media tarde en el pozo con la Mujer Samaritana… Que entrase en casa de un recaudador de impuestos llamado Levi para asistir a un gran banquete Lc 5,1-9,50.
    Que comiese en casa de un fariseo Simón Lc 7,36-50, la metánoia no está en dejara de disfrutar y compartir sino en la Reconciliación con el pueblo, en seguir la evolución (que cuando y para ellos conviene sigue a la primera de cambio). Hacer “tres chozas” Castidad-Obediencia-infabilidad” está muy bien, peor no deja de ser las Tres chozas del Tabor…
    Jesús y su SMS deja muy al descubierto dónde pone sus pilares, Pedro “detrás mía” detrás de su mensaje y palabra.
    Y por supuesto que desconozco la Exégesis pues no he estudiado Teología con titulitis, aunque por lo que veo y he comprobado en “ciertos clérigos” tampoco saben mucho, pero también es verdad que los preparan para eso “clérigos” que sea dóciles ortodoxos en los revolcones dogmáticos imaginarios.
    un saludo al grupo y a Atrio
    Carmen

  31. pepe blanco

    En mi opinion, a este debate le vendria bien una defensa inteligente y seductora del celibato sacerdotal, desde el punto de vista de la pastoral, por ejemplo. Confiaba en que lo hiciera Concordia, pero me temo que no esta por la labor. ¿Alguien se anima?

  32. pepe sala

    Esto se alarga, pater Concordia.

    Sigue usted pretendiendo que el estado célibe es mejor ; porque los argumentos aportados le reafirman en ello. Bien, es una opinión respetable y nadie en este foro le ha presionado para que abandone su opción. Pero también sigue burlandose de otras opciones que otros hemos asumido. No desdeñe los ” revolcones”, hombre, aunque sea solo por no burlarse de algo que no conoce. Cuando lo pruebe ( y por mí está usted perfectamente virgen desde su nacimiento hasta su tumba, que espero sea tarde) puede que ya pueda hablar con conocimiento de causa y ser más ecuánime en sus juicios.
    El estado ” célibe”, muy a pesar de muchos de nosotros, los “laicos fornicadores”, es un estado al que por desgracia llegaremos la mayoría más temprano que tarde; le aseguro que para mí es un verdadero quebradero de cabeza tener que admitir que llegaré a no poder disfrutar de un buen revolcón: ” sic transit gloria mundi”.La salvación del alma ( para los creyentes, yo ya me siento condenado irremisiblemente) no creo que dependa de economizar los ” revolcones”; más bien creo lo contrario, a ver si a alguien le van a pedir cuentas como al mayordomo Infiel. Ya sabe aquella parábola donde se le pide cuentas a alguien por no haber invertido correctamente lo que se le había dejado para invertir.

    Pero además, le voy a tener que suspender en ” análisis de texto”. Mire usted, el ejemplo que le ponía con el bautismo de mis hijos:
    “”Busquen en el manual a ver qué otros argumentos les ofrece, porque aquello de que tuvo que bautizar a su hija mayor, pero ya no bautizó a las dos siguientes, no tiene, a mi humilde criterio, mucho parentesco argumental con el celibato…”"
    Cualquiera ha podido interpretarlo en el contexto de LIBRE ELECCION.
    Así, lo mismo que yo no tuve la libertad de elegir en referencia al bautismo de mi primera hija por razones de represalias, usted TAMPOCO ha podido elgir libremente su celibato por las represalias que conlleva el Cánon que le he indicado ( y a buen seguro que usted conoce mejor que yo.) ¿ ve cómo sí tiene relación?
    Luego nos pone el ejemplo del señor Duato; pues encantado. Leyendo el excelente testimonio de Duato comprobamos dos épocas de su vida: una la que se vió obligado a asumir durante 37 años ( y le mantuvo inmerso en zozobras) y otra que eligió LIBRE Y VALIENTEMENTE asumiendo sus consecuencias.
    Según el propio testimonio de Duato, la plenitud y la mayor satisfacción la ha conseguido en su segunda época. ¿ por qué, pues, apoya usted sus argumentos en defensa del celibato en un testimonio absolutamente contrario a él?

    Y sobre la ” neftalina”, compañero, creo que también equivoca los términos. Es el PUEBLO, los del ” siglo” ( seglares), los laicos en su concepción de excluídos del Templo , los que vivimos fuera de las murallas catedralíceas quienes creamos la vida social y el dinamismo para que la Sociedad prospere y se desarrolle. Y lo hacemos desde hace siglos, en contra de la inmovilidad de la Iglesia, quien siempre va a remolque y echando frenos a la evolución. O sea, que a cada cual lo suyo: quienes huelen a neftalina no somos lo obreros, son las sotanas, las mitras y los alzacuellos. ( además huelen, al menos olían cuando yo tenía demasiado contacto con ellos, textualmente a neftalina)

  33. pepe blanco

    Concordia,

    Sigo esperando tu defensa y tu argumentacion del celibato sacerdotal (a ser posible, sin referirte simultaneamente a nuestros comentarios)o, en su defecto, la vivencia profunda del mismo que no sea tan intima que no puedas o no debas compartir.

    Si ademas tienes tiempo y ganas de responder mi comentario al tuyo, pues estupendo.

  34. concordia

    Evidentemente, no hay mucho más que hablar: si al final, como Dice Doña Carmen, de Almendralejo, todo se resume en unos “buenos revolcones, que a más de uno le devolverían la humanidad”, no hay mucho más que hablar. Cuando la humanidad la dan unos “buenos revolcones”, algunos moriremos sin haber logrado la humanidad, lo cual no deja de ser triste, y sobre todo saberlo a estas alturas de la vida. ¿No comprenden Udes. que con estos argumentos reafirman cada vez más el celibato sacerdotal…? Si a ésto se añade la pirueta del otro columnista que se identifica a sí mismo como “laico fornicador”…pues ya me contarás Udes. cuál es el clima de altura que se respira. Ciertamente, con argumentos de esta clase, uno encuentra cada vez más beneficios el celibato sacerdotal. Por otra parte, hay una explícita reivindicación en parte de la columna, que tiene cierto tufillo: “Permítanos a los míseros mortales obreros expresarnos, hombre” (dice uno). “Les molesta que la plebe tenga voz y voto, ¿es eso?. Pues ya sabe lo que le toca…” (dice otra). Estas argumentaciones huelen a naftalina y ya están “descatalogadas”. La verdad es que Udes., (no así Antonio Duato) ofrecen muy poca argumentación en favor del celibato opcional: total, unos buenos revolcones y la posibilidad de “fornicar”… no me parece suficiente bagage para una cuestión tan seria y tan controvertida. Busquen en el manual a ver qué otros argumentos les ofrece, porque aquello de que tuvo que bautizar a su hija mayor, pero ya no bautizó a las dos siguientes, no tiene, a mi humilde criterio, mucho parentesco argumental con el celibato… Como la mayor parte de lo que dicen… porque el comentario de la señora de Almendralejo sobre la condición de Jesús como “el borracho comilón y que andaba con mujeres de mala reputación”…es de un mal gusto y de un desconocimiento exegético, que descalifican a la enloquecida intérprete; para hablar de ciertas cosas, además de pasión, hay que tener conocimientos y mesura, no todo son “buenos revolcones”, señora mía.

  35. Carmen (Almendralejo)

    alguans cosas parece parte de algo llamado concordato… me parece muy bien que se acojan a cuanto libremente quieran hacer… pero eso sí libremente y no cohaccionados, obligados… Pero que respeten y pidan respeto a parte a esa jerarquía, para quienes también quieren vivir su sexualidad y Vocación… ¿No es un Don, no somos Llamados/as? Para Proclamar y vivir la Palabra Revelada no hace falta hace falta inmolarse-castrarse de ninguna manera, ni siquiera al pobre corazón, pues le hacen corazas…
    El papa, el lider del Gobierno Vaticano también a mí y mi libertad impropera y falta el respeto, me critica y descalifica con sus argumentos y forma de predicar “su palabra” que no la Palabra de Dios-a. Y sobre todo quita a mi Género lo más preciado la libertad de seguir una Vocación por el mero hecho de ser Mujer.
    La demagogia es muy barata y cuando se vive a cubierto apertrechado en ese sistema se tiende a no perder ese paraguas y como imberbes se sigue con el papites. Y como dice Pepe y otros/as compañeros del foro aquí entramos quienes no tenemos pulpito para proclamar lo que ya ustedes hacen desde hace miles de años ¡Les molesta que la plebe tenga voz y voto, es eso? Pues ya sabe que le toca…
    Me alegra alguanas virginidades y castidades, y me da pena que se pierdan “los buenos revolcónes” quizás con estos más de uno volviesen a la humanidad y a parte del mensaje de Jesús de Nazaret, “¡el borracho comilón, sí ese que iba con mujeres y hablaba algunas de mala reputación, el mismo que nació de penaltis…¡” ¡fíjaros! Quien iba a decir que esto venía de tan lejos!

  36. pepe sala

    Hay una gran diferencia entre contar un experiencia propia y escribir esto:

    “concordia

    06-Diciembre-2006
    Soy nuevo en la plaza, frente a contertulios muy establecidos y crecidos. Lo que más me ha sorprendido de este estéril debate sobre el celibato de los sacerdotes es, precisamente, que no ha habido debate. Los quince participantes (en realidad parecen muchos más por la reiteración y fogosidad con la que intervienen), con independencia de que difieren en matices pintorescos como el estudio del impacto económico de la abolición del celibato obligatorio y el posible matrimonio de los clérigos, coinciden en una crítica despiadada y cruel al Papa y a la Jerarquín por osar mantener la posición de la vigencia y obligatoriedad del celibato clerical. Mi pregunta es, obviamente, ingenua ante tanto experto publicista: ¿no ha tenido ni tiene ninguna ventaja o no ha aportado ningún efecto positivo a la actividad pastoral de la Iglesia en alguna ocasión, al menos, el celibato de los sacerdotes.
    Me han hundido Udes. en la miseria: ….”"

    Si además se escribe con la pretensión de ” concordia”, pues no parece que sea yo quien tenga que recibir lecciones de lenguaje.

    Por lo demás, slo añadir, en este caso, que cda cual puede escribir donde mejor crea conveniente ( afortunadamente en algunos lugares se tiene la oportunidad de ejercer el derecho a réplica); pero lo que no parece muy razonable es escribir en un foro público buscando ” lana”, ya se sabe que hay peligro de salir ” trasquilado”.
    Efectívamente, esto no es un púlpito ni un aula de religión donde el profesor conlleva la autoridad incontestable ( para aprobar). Aquí se anuncia un lugar de encuentro entre dos formas de ver las cosas. Los PROFANOS también tenemos derecho a expresarnos y lo hacemos desde el respeto que se nos debe tener. Si ese respeto se pierde, nadie se extrañe de que también nosotros seamos incisivos en nuestras respuestas.

    Saludos y tengamos el debate en PAZ y respeto mútuo.

  37. pepe blanco

    Concordia,

    Por favor, no sigas alejandote empleando nuevamente expresiones desagradables, como que te hemos recibido “a puñetazos con acusaciones de “manual”", o que te hemos echado encima “todas las descalificaciones de rigor recogidas en el manual de instrucciones”.

    No se si tengo que darme por aludido o no, pero lo que te aseguro es que yo no tengo ningun manual de anticlericalismo. En el comentario que te dirigi, ciertamente intente ser incisivo, razonador, pero absolutamente respetuoso e incluso trate de poner alguna nota de humor para limar posibles asperezas.

    Si mis ARGUMENTOS u OBSERVACIONES -EN NINGUN CASO ACUSACIONES NI DESCALIFICACIONES- son de manual, estoy seguro de que no te resultara excesivamente trabajoso contestarlos, tal vez tengais algun manual de contra-anticlericalismo…(comentario jocoso, nada acusador ni descalificador).

    En el siglo XXI, la pastoral tambien pasara por defender las creencias en foros como este. Ya se que es dificil. Para un parroco -no se si tu lo eres- es muy facil subirse a un pulpito y monologar durante diez o quince minutos, con la certeza de que nadie va a levantar la mano para hacer una pregunta o para poner una objeccion. En sitios como este, estamos deseando levantar la mano para preguntar y objetar. Dificilmente diremos “amen”, asi sin mas. La pastoral en internet sera mas dificil, pero tal vez mas eficaz a la larga, y esto, independientemente del celibato sacerdotal.

  38. Concordia

    Pensaba contestar a Pepe Sala y a Pepe Blanco, pero no voy a hacerlo antes de tomarme un tiempo incluso para ver si contesto. Yo me limité a contar mi experiencia personal, y me han contestado “a puñetazos” con unas acusaciones “de manual” que no tienen nada que ver con lo que yo quería exponer y con lo que, de hecho, yo expuse. Lo que sucede es que aprovecharon mi intervención en un foro mayoritariamente escorado en la dirección contraria de aquella en que yo me posicioné y me han caído encima todas las descalificaciones de rigor, recogidas en el manual de instrucciones. Demasiada saña en las contestaciones: y no es que rehuya el cuerpo a cuerpo del debate,pero la virulencia verbal innecesaria y el argumentar con aspavientos, me aterra y me daña incluso físicamente. Voy a poner dos ejemplos. Dice Pepe Sala en su último “edicto del pretor”: “Esto me trae recuerdos de mi juventud, cuando mis profesores, guías y confesores intentaban convencerme de algo que ni ellos mismos creían. Espero que no acabe igual que entonces, cuando no había respuestas a las preguntas, la solución era muy sencilla, “”queda Ud. despedido”". Argumentar así es simplemente ridículo: 1º) Yo he intentado contar mi experiencia, que ya veo que no ha gustado al personal, porque no se adecúa al “guión” del debate. 2º Yo no he intentado convencer a nadie de nada, simplemente he expuesto en unas líneas un resumen de mi vida, pero no con el afán de proselistismo en un foro de signo más bien contrario, sino con la intención de dar “otra visión -y vivida-” del problema discutido. 3º) Yo, a diferencia de lo que Ud. cuenta de sus profesores, guías y confesores SI CREO EN LO QUE HE DICHO, ¿sabe?, porque es mi vida, y he procurado ser coherente y honesto con ella y me va mucho en ello. 4º) Evidentemente, su final es delirante: “queda Ud. despedido por falta de vocación”. Yo no he despedido a nadie de nada, así que no me asocie a los verdugos de sus experiencias.

    Otro par de perlitas más, también del documento de Pepe Sala; dice: “Yo no contesto a nadie “ad hominem”, yo contesto mensajes, no contesto a personas”. Esto, como principio, está muy bien pero hay que cumplirlo. Porque poco más adelante escribe el buen hombre: “…y de cualquier modo, no me parece demasiado equitativo acusar a alguien de extenderse demasiado quien habla desde una experiencia de 50 años de haber utilizado púlpìtos a su antojo…” Unas puntualizaciones: 1º) Esto, amigo mío, es argumentar “ad hominem”, porque Ud. habla de mí, y sabe de mis casi cincuenta años de sacerdocio, porque yo personalmente lo he escrito en este foro; 2º) Me parece una perversión demagógica e injustificada afirmar sin pizca de rubor que yo he utilizado durante 50 años púlpitos a mi antojo.

    ¿Sabe Ud. si yo he predicado mucho o poco, sabe si me dedicado a la actividad pastoral o a la docencia o la investigación o he sido capellán de centros médicos? ¿Sabe si he predicado el evangelio o sólamente he utilizado “a mi antojo” esa posibilidad de comunicación?

    Por favor, es necesario deslindar entre argumentaciones y resentimientos, aunque uno tenga todas las razones del mundo (que las tendrán) para estar resentidos.

    Esto tiene un carácter puramente propedéutico; un día con mayor sosiego y tiempo contestaré al “fondo del asunto”, como dicen los clásicos. Y siempre, desde la discrepancia que pueda haber, un saludo cordial para todos.

  39. pepe sala

    Para el ” compañero” pater Concordia:

    Esto me trae muchos recuerdos de mi juventud, cuando mis profesores, guías y confesores intentaban convencerme de algo que ni ellos mismos creían. Espero que no acabe igual que entonces, cuando no había respuestas a las preguntas la solución era muy sencilla: ” queda usted despedido por falta de vocación”.

    Temo que en esta ocasión me voy a extender más aún que en mensajes anteriores; pero espero dejar las cosas lo suficientemente claras como para no tener que insistir; y de cualquier modo no parece demasiado equitativo acusar a alguien de extenderse demasiado quien habla desde una experiencia de 50 años de haber utilizado púlpitos a su antojo. Permítanos a los míseros mortales obreros expresarnos también, hombre.

    Partamos de la premisa de que yo no contesto a nadie ” ad hómine”, yo contesto mensajes, no contesto a personas.

    Y vamos con la primera: la supuesta lección de interpretación del lenguaje. ( la jodida semántica, que diría alguien que conozco.)

    Pues bien, por muchas explicaciones linguísticas que me pueda ofrecer, yo siempre me fijo más en las cosas reales,soy muy pragmático. ( por eso tuve tantos problemas en mi época de seminarista. No había forma de entender lo de la Santísima Trinidad… y otros misterios.) yo soy más de “contar habas”. Y como me gusta más lo de ” son habas contadas”, deduzco que ni usted, ni nadie puede tener LIBERTAD PARA DECIDIR algo, que le atañe a su vida, si tiene la espada de Democles pendiendo de un hilo sobre su cabeza.

    Así, los “obreros mortales”, durante demasiados años no pudimos decidir LIBREMENTE sobre el bautismo de nuestros hijos. Mi hija mayor, por ejemplo, está bautizada, y mis otros dos hijos no lo están. ¿ La razón? muy simple: la mayor nació en 1974, y si no la bautizaba no podría acudir a la escuela, porque unas normas, de las que no estaban lejos los curas célibes ( y los otros) así lo disponían. También tuve una gran batalla con el Juez puesto que se negaba a ponerle el nombre que mi esposa y yo habíamos decidido LIBREMENTE. Esto lo conseguí; pero me costó ” dios y ayuda”

    En el caso del celibato, que es el tema que nos ocupa, es lo mismo. Ni usted, ni ningún sacerdote ha podido decidir LIBREMENTE, puesto que se lo prohibe taxativamente el Cánon 132 ( hablo del Canon general del año 1917, traducido por la Universidad Pontificia de Salamanca en el año 1945, el cual, sin duda, ha tenido que seguir usted considerando su edad) Si alguien tiene curiosidad por conocer el texto del Cánon en cuestión, con mucho gusto lo transcribiré. No lo hago ahora para no extenderme demasiado.

    Referente a la ” delegación” de los mensajes, le puedo asugurar que mi padre hubiera explicado mucho mejor que yo sus puntos de vista; pero lo tiene muy difícil. Justo cuando terminó de cumplir su condena de treinta años ( en 1969) se canso de vivir en ” libertad” y no puede darle a usted su propia opinión. Como no creo que sea usted tan osado como para negarme la implicación de la Iglesia en la REPRESION que le llevó a la tumba tan prematuramente, pues me he sentido obligado a escribir por él. Le aseguro que mi opinión está muy ajustada a la que él mismo le daría, acéptela como válida.

    Y ya metidos en harina del Cánon y dando por sentado que usted lo conoce perfectamente, repase el 2359 donde habla sobre el Concubinato. Es muy ilustrativo para aclarar la diferencia entre celibato y abstinencia sexual. Por las mismas razones de extensión tampoco lo transcribo; pero lo haré si alguien se interesa por leerlo.

    y para finalizar, (me van a llamar charlatán), le emplazo al hilo sobre la represión y los famosos ” dos bandos” y la igualdad entre las víctimas de uno y otro bando. Es un tema que domino bastante bien, muy a mi pesar, se lo aseguro.

    Y no lo tome como personal, hombre, es simplemente la voz del PUEBLO que quiere abrirse camino entre tantas voces expertas en púlpitos; además es una nueva experiencia, no demasiadas veces tiene usted la oportunidad de cambiar impresiones con un ” ateo no practicante”, tómelo como algo positivo, yo en ese sentido lo escribo.
    venga, saludos pues.

  40. SOFÍAA

    Gracias.

  41. Antonio Duato

    Se ha animado este foro. Y el testimonio que Toni recuerda y la intervención de Concordia, aunque haya sido puntualmente contestada por Pepe Blanco, tiene mucho que ver en ello. Por lo menos ha llevado la discusión a un terreno de experiencias personales que creo que es muy conveniente en este tipo de debates.
    Yo intervengo también a título de experiencia personal, no como moderador ni como exegeta bíblico.
    Concordia, también yo este año próximo cumpliré los 50 años de haber sido ordenado sacerdote. Espero que mis compañeros de Comillas y Roma, con los que compartí estudios, me inviten a la celebración y ojalá pueda acudir. Pues nada de ello lo he arrancado de mi vida ni lo disimulo en mi nueva vida de seglar que dura ya 16. Lo vivo todo como continuidad y no sabría ver en ese largo recorrido una ruptura con los ideales más profundos que me llevaron al sacerdocio, sí un cambio en la manera de vivir la fidelidad.
    Pero lo mismo que tu experiencia de “decoroso celibato” y “plena felicidad” son tuyas y nadie podrá destruirlas y deberás comunicarla para edificación de la Iglesia, me permitirás que otros tengamos también otras experiencias que deberían recoger con interés ese papa y esos cardenales que se reúnen para tratar el tema y dejar las cosas como están.
    Yo, resumiendo algo de mis experiencias, puedo decir:
    -Mis treinta y cuatro años de sacerdote fueron de entrega, decoro y relativa felicidad. Pero también de contradicciones interiores y de una continua “lucha contra los propios instintos” y un continuo “poner barreras para no acercarme demasiado a las personas”. ¡Cuanto tiempo empleado en superar neurosis! ¡Cuánta “tentación” construida como tal por el empeño celibatario que te hace más deseable todo lo prohibido y una figura más atractiva para las mujeres!
    -Mucho antes de secularizarme y casarme yo estaba interiormente libre y sabía que el día que encontrara la compañera diría sí desde lo más profundo a Dios y al Amor a la vez, con todas sus consecuencias, en perfecto uso de la libertad.
    -Ese día llegó cuando ya no lo esperaba y como había amor verdadero todo fue más sencillo de lo que podía creer: empezar a ganarme la vida, ya que ni el trabajo de profesor de religión pude conservar, y sacar adelante una familia con dos hijos que están aún en ESO. Creo que en estos 16 años he trabajado más que en los 34 de cura, con una paz y coherencia interior que no podía sospechar. Me decía un gran teólogo cuando yo le expresaba mi experiencia: te comprendo pero yo no estoy llamado a un “amor de cercanía”. Yo también le comprendía. Pero no podía menos de preguntarme: ¿es que hay verdadero amor concreto, no teórico, cuando se parte de recelar de la “cercanía”, del abrazo, de la carne, de tener hijos de carne tierna en tus brazos… Sí ya sé, hasta Freud lo dice: sublimación, mística… Pero os puedo decir que no había tenido antes experiencia más profunda de Dios de las que, con crestas ocasionales y con sorda constancia cotidiana, he tenido desde que soy esposo y padre “carnal”. Logos sarx egeneto, el verbo se hizo carne.
    -En resumidas cuentas creo que el celibato es un camino, para unas personas o para un tiempo, pero imponerlo a todos los dirigentes de una organización es un tremendo empobrecimiento de la misma. La experiencia de amor y de paternidad es un componente esencial de las personas y privar por ley de ella a sus dirigentes es privar en media a toda la organización, por más “sobrenatural” que pretenda ser, de dirigentes maduros y realizados que tanta falta hace… Pero ya corto el rollo que nos llevaría muy lejos…

  42. concordia

    Disculpas. Efectivamente, mi respuesta iba (y va) dirigida a Pepe Sala. Para contestar a Pepe Blanco debo tomarme un cierto tiempo, porque es como (en el mejor sentido del término)un “tsunami”. De todas formas, un saludo afectuoso para ambos Pepes.

  43. pepe blanco

    OBSERVACION:

    Concordia, le agradezco a tu subconsciente que haya pensado en mi, pero el comentario que rspondiste era de Pepe Sala.

    pepe blanco

  44. pepe blanco

    Concordia,

    Es comprensible que, en lo que pretende ser un debate -lo consigamos o no-, haya muchos mas comentarios que participantes. De lo contrario, no podria ser en ningun caso un debate, sino una sucesion de monologos mas o menos inconexos. Respecto a la utilidad o esterilidad de este, pues, de momento, al menos hemos conseguido que te unas a nosotros y nos comuniques tu experiencia, aunque lo hayas hecho en el tono de distante desprecio que se manifiesta en expresiones como “esteril debate”, “matices pintorescos”, “expertos publicistas”, “”tecnicos”",…

    Me ha parecido un hallazgo linguistico estupendo el que te hayas referido al impacto economico de la abolicion del celibato sacerdotal en terminos de “matiz pintoresco”. Es divertido. Ademas, precisamente por esas palabras, me siento especialmente aludido, como es obvio para quien este siguiendo este debate -o “no-debate”-. Permiteme que te felicite por tan magnifica ocurrencia que, con tu permiso, guardare en el cajon de las buenas ideas, para usarla en el futuro cuando venga al caso. Ya me imagino refiriendome a la Suma Teologica, como los “conatos literarios” de Santo Tomas, o al colegio cardenalicio reunido en conclave como esa “pandilla de jovenzuelos escandalosos”.

    No obstante la extraordinaria calidad literaria de la invencion, te sugiero que, en presencia de tus feligreses, no se te ocurra hablar de 155 millones de euros como de un “matiz pintoresco”. Salvo que seas parroco en Neguri, en la City londinense o en el Manhattan newyorquino, lo mas probable es que se te rebele la feligresia. Tambien te sugiero que no hables en esos terminos delante de tu obispo (a quien Dios bendiga, claro que si), salvo que no te importe correr el riesgo de que te envie a curar las almas de los dificiles habitantes de un manicomio. Por el mismo motivo, te sugiero que evites hablar en presencia de la jerarquia eclesiastica del “matiz pintoresco” del pago del IVA en las transacciones economicas de la Iglesia, del “matiz pintoresco” de los pingues beneficios economicos que genera la manipulacion radiofonica o, en fin, del “matiz pintoresco” de los 6 millones de euros que cierto arzobispo guardaba celosamente en una isla britanica.

    Nos haces coincidir a todos en una critica “despiadada y cruel al Papa y a la jerarquia por mantener la obligatoriedad del celibato clerical”. En un comentario anterior, plantee la disyuntiva -simplificando- “o son unos ignorantes que desconocen los textos biblicos relevantes, o son unos malvados verdugos castradores de sacerdotes, o analizan fria y racionalmente la iglesia como estructura, y prefieren asumir los problemas actuales que genera el celibato antes que arriesgarse a sufrir otros que preven mayores si suprimen la obligatoriedad del celibato sacerdotal”, y opte por postular esta ultima opcion. Entiendo que eso te parece una critica despiadada al Papa y a la jerarquia. Lo admito, lo es. Pero me pareceria mucho mas cruel y despiadado creer que son unos ignorantes de los textos biblicos o unos verdugos castradores de sacerdotes. Si me puedes ofrecer otra razon creible de la pertinaz obstinacion de la jerarquia con el celibato sacerdotal, estare encantado de escucharla atentamente. La razon que sugieres en tu pregunta -cuya respuesta desconozco-, el beneficio para la accion pastoral de la Iglesia del celibato sacerdotal, que quieres que te diga, caso que fuera real tal beneficio, no me acabaria de convencer como razon ultima y todopoderosa del celibato. ¿Es la pastoral mas eficaz ahora que durante el primer milenio, durante una gran parte del cual los sacerdotes podian contraer matrimonio, y durante el cual la Iglesia paso de la nada a ser una todopoderosa religion continental? Desconozco la respuesta exacta a esa pregunta, pero la sospecho.

    Aludes a nosotros como “expertos publicistas”. Bueno, es posible. Y yo te pregunto, ¿acaso no tiene tambien la iglesia algo de agencia de publicidad? ¿Es necesario que recuerde la Congregación vaticana para la Evangelización de los Pueblos, conocida tradicionalmente como «Propaganda Fidei»? ¿Una mera coincidencia linguistica?¿Y no hacen las diocesis campañas publicitarias relativas a ciertos asuntos, cuando lo estiman oportuno?¿Que hay de malo en ello? Convendras conmigo en que no es malo publicitar aquello en lo que uno cree (sea para venderlo o simplemente para darlo a conocer). Reivindico, pues, nuestro derecho a publicitar nuestras opiniones, dudas, comentarios varios y creencias, que es lo mismo que, por otra parte, hace la Iglesia catolica desde muchos pulpitos y desde las ondas radiofonicas y otros medios de comunicacion de masas de su propiedad. Por otra parte, ya se que puede sonar duro, pero el mensaje publicitario religioso y el de cualquier marca comercial son dramaticamente parecidos: “tenme (pruebame, comprame, consumeme, creeme) y seras feliz”.

    Nos llamas “tecnicos”. El entrecomillado de la palabra manifiesta sin lugar a dudas el sentido despectivo de su uso. Entiendo que dudes de nuestra pericia. Ciertamente yo no soy sacerdote, sino laico; y no soy celibe, sino fornicador (por emplear lenguaje biblico, que es muy propio para la ocasion). ¿Cual es la pericia de un laico fornicador para hablar sobre el celibato sacerdotal? Pues exactamente la misma que tiene un sacerdote celibe para hablar sobre el matrimonio, la paternidad responsable o la practica de la homosexualidad, es decir, ninguna. Ahora bien, si los sacerdotes celibes os arrogais el derecho de aconsejar y de hablar sobre el matrimonio, la paternidad, las relaciones homosexuales y, en general sobre cualquier asunto relativo a la fornicacion de los laicos, pues debeis aceptar que los laicos fornicadores hablemos y aconsejemos sobre el celibato sacerdotal. Y si no lo aceptais, pues no tiene importancia, porque la Constitucion nos reconoce el derecho de expresarnos libremente.

    Por cierto, aprovecho esta ocasion para manifestar mi asombro por el hecho de que os hayais erigido en lideres de los defensores de la “familia tradicional” los unicos ciudadanos que habeis asumido libremente la prohibicion de formar una. Cosas veredes.

    Y ya para terminar, una nonada. Despues de todo el follon que montasteis por el desplazamiento semantico de la palabra “matrimonio”, juridicamente aplicable ahora tambien a las uniones de homosexuales, tal vez deberias ser mas cuidadoso y no referirte al 50 aniversario de tu ordenacion sacerdotal como tus “bodas de oro”. Tantos escrupulos linguisticos para unas palabras, y para otras, tan poco… ¡Señor, Señor…!

  45. concordia

    Gracias por las amables palabras con las que algunos de Udes. han querido comentar mis reflexiones del otro día. Sin embargo, me siento en la obligación moral de contestar a “Pepe Blanco” por las siguientes, entre otras muchas, razones:
    En primer lugar, termina su larga exposición con estas frases: “Supongo que no he estado muy amable, pero me he acordado de mi padre y los enormes sacrificios para sacarnos adelante en las condiciones más difíciles que se puedan imaginar y he sentido la necesidad de escribir por él”. Servidor no acaba de percibir con claridad la conexión que vincula al celibato sacerdotal, del que se está hablando, y los sacrificios que haya podido tener un padre para sacar a sus hijos adelante. Además, en principio, Ud. debe exponer su opinión, no una (presuntamente) delegada.
    En segundo lugar, en el punto 3º) de su manifiesto dice: “Seguramente su NO LIBRE elección es más importante para Ud. que la que han (hemos) elegido otros; sin embargo, es algo subjetivo”. Verá, compañero: “no libre” y “elección” son términos que son, en sí, contradictorios, porque la elección, por definición es un ejercicio de libertad y “no libre” es la negación de la misma. Si es elección no libre, es IMPOSICION y ya se está hablando de otra cosa. Por otra parte, mi elección es importante para mí, pero en absoluto pretendo ni pienso, ni he dicho, que es “más importante” que la opción que hayan elegido otras personas. Cada uno tiene que vivir consigo mismo y con su conciencia y la libertad es nuestro mejor patrimonio; de ahí que no se puedan atribuir a otros arbitrariamente opiniones para luego darse el gusto intelectual de pulverizarlas.Tampoco me ha gustado la insistencia en el “entorno represor”como norma general. Decididamente, algunos hemos estado fuera del mundo toda la vida.

  46. Angel Arias

    No puedo menos que felicitar al autor de ese artículo, qu expone de manera clara y sucinta la historia, y saca una conclusión de lógica aplastante. He puesto un enlace desde mi cuaderno, como glosa a un comentario sobre la festividad de la Inmaculada Concepción.

  47. SOFÍAA

    Quería decir Concordia.
    Cordial, mi saludo.

  48. SOFÍAA

    Cordial,
    Agradezco su sinceridad, y la de Juan Cejudo, tanto como antes agradecí la de Castillo o Toni.
    Es necesario que se oiga a todos, cada uno desde su experiencia.
    La concordia siempre es posible, mientras que escuchemos lo que realmente están diciendo las personas, con ánimo de comprender mejor las cosas.
    Siempre se puede dialogar con los que quieren hacerlo. También le felicito por sus 50 años.
    Saludos.

  49. pepe sala

    Todo sea por la ” concordia”.

    Me daré por aludido en eso de ” reiterativo”, puesto que los cinco mensajes que he mandado en este hilo de debate me acusan de esa condición.

    Lo de “fogoso” ya no va con mi edad… qué más quisiera yo y lo de ” muy asentado” tampoco encaja en mi perfil forero. Mi primer mensaje en este foro fue el que deje aquí:
    http://www.atrio.org/?p=429
    ( por cierto nadie se interesó por contestar, aún estamos a tiempo)

    Pero lo que quiero comentar es más bien otra cosa.
    1º ) Interesándonos por saber donde escribimos nuestras OPINIONES ( que no dogmas) veremos que en el encabezamiento del foro está escrito: “lugar de encuentro entre lo religioso y lo PROFANO”. A resaltar ” ENCUENTRO” y no interpretar como ENFRENTAMIENTO. O sea,”Pater concordia”, que no está demasiado bien eso de ” frente a…”

    2º) Está usted en su perfecto derecho, y nadie se lo ha negado, de elegir la opción sexual- asexual que mejor considere; pero no estaría mal que haga usted ( Y otros muchos)lo mismo con los demás. Hay algún hilo por ahí que habla de lo que les pasa a quienes han optado por cosas diferentes a las eclesiásticamente establecidas.

    3º) Seguramente su NO LIBRE elección es más importante para usted que la que han ( hemos) elegido otros; sin embargo es algo subjetivo. Sin ir más lejos, yo mismo considero mucho más adecuado a las enseñanzas evangéicas ( y a otras más mundanas) el sacrificio de una madre ( padre) que haya lidiado en un entorno represor para sacar adelante ( “como Dios nos de a entender”- decía mi madre)a una récua de hijos. El entorno represor lo proporcionaban, además de otros, los curas CELIBES que tan bien habían servido a la Santa Cruzada. ( por cierto, creo que el celibato se puso en vigor precisamente para que los sacerdotes pudieran servir mejor en las Santas Cruzadas mediavales… y las otras. No estoy demasiado seguro de este dato ¿ alguien nos lo puede aclarar?)

    4º) Sin desmerecer la opción que cada cual haya tomado ( podido tomar, más bien) en su vida, me permito recordarle que no es más importante que otras. De hecho, en sus propios Estatutos y antes incluso del Pecado original ya viene establecido el TRABAJO como un derecho y un deber. (Gn. 2:15)
    ” Tomó, pues,Jehová Dios al hombre y lo puso en el huerto de Edén para que lo LABRASE y lo guardase”
    ( Ge. 2:24)” Por tanto dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán una sola carne”.
    si a esto lo sumamos aquello de ” creced y multiplicaos”… pues eso, que es muy relativo pensar que lo del celibato es mejor opoción que otras.

    5º) No he entendido bien eso de ” cuidado con lo que se dice” ( no se si es una amenaza o es un simple consejo en el sentido de no hacer daño innecesario). La LIBERTAD de opinión es bastante admitida en la actualidad, afortunadamente, y en cualquiera de los supuestos, siempre está bien considerar la reciprocidad. Algunos llevamos demasiados años soportando opiniones IMPUESTAS desde toda clase de púlpitos y hemos tenido que seguir lidiando la vida como mejor hemos sabido. Unos desde los púlpitos, otros desde los lavabos, WC, calefaciones etc. Qué forma de vida más elemental,¿ verdad?… pues es simplemente la que nos han dejado los curas célibes ( y los otros)

    Supongo que no he estado demasiado amable; pero me he acordado de mi padre y su enorme sacrificio para sacarnos adelante en las condiciones más difíciles que se puedan imaginar y he sentido la necesidad de escribir por él.
    salud y “concordia”; pero nunca habrá CONCORDIA desde la injusticia y la prepotencia.

  50. Gabriel Letelier

    Estimado Antonio Duato:

    Muchas gracias por tus opiniones favorables hacia mí. Soy yo quien debo agradecerte la oportunidad de participar en estos foros sobre temas tan variados e interesantes, en donde –junto a una sana crítica del “establishment” eclesiástico- puedo encontrar tantas aportaciones auténticamente sinceras, muchas veces no protegidas por el anonimato.

    En este foro sobre el celibato obligatorio, no me ha movido a participar el tema principal –sobre el cual carezco de experiencia- sino unas alusiones de algunos contertulios al tema de la presencia real de la Palabra de Dios en la Biblia, que para mí es aun más importante.

    Respecto del celibato, para responderte te digo que estoy muy de acuerdo con el artículo de José María Castillo y con el último comentario de Juan Cejudo. Además, pienso que convendría plantearlo en el contexto general del origen y sentido de la ascesis en la historia y la doctrina cristianas.

    Pero debemos ser muy prudentes, y –junto con rechazar enérgicamente una obligatoriedad externa que priva de valor moral hasta a los actos más heroicos- comprender y admirar el gran amor cristiano de quienes han querido vivir su carisma con verdadera dedicación, como “Concordia”, de quien estimo en mucho su amable aprobación.

    Y a ti, Antonio, te agradezco sobre todo tu recomendación pública de mi sitio “web”, mis “Apuntes de teología emergentista”. He puesto en él mis comentarios personales (como bien suponías) sobre los grandes temas de nuestra creación y redención, acompañándolos con diversas citas de grandes y conocidos autores, que estimo pueden ser de interés. Nada me gustaría más que compartirlo con mis contertulios de estos foros.

    Saludos cordiales.
    Gabriel.

  51. Juan Cejudo

    Concordia : personalmente, pienso que el celibato, asumido de modo consciente y libre (no por obligación) es un valor en la Iglesia.

    Lo que aquí creo que estamos todos custionando o criticando es la norma de que el celibato sea obligatorio para los clérigos.

    El celibato debiera ser opcional, pero no obligatorio. Así la IGlesia Oriental sigue la primitiva tradición de las primeras comunidades , donde el que va a ser sacerdote puede optar por ser célibe o casado.Creo que sería lo correcto, lo más acorde a la práctica de las primeras comunidades cristianas y al espíritu de Jesús que no escogió a célibes para que fueran los primeros apóstoles, los primeros obispos, el primer Papa, Pedro.

    También es lo más acorde con los tiempos que vivimos. Es absurdo querer mantener una norma del siglo XII en el siglo XXI, cuando además todo el mundo sabe que es una norma puramente “disciplinaria”, no dogmática, como ha recordado recientemente el nuevo Prefecto de la Congregación del Clero.

    Pero no entiendo por qué debes sentirte mal cuando aquí criticamos eso. No creo que ningún contertulio critique tu postura personal si el celibato para tí ha sido asumido libremente, voluntariamente y lo has vivido en tu vida como un don.

    Otra cosa es pensar que todos los curas tengan ese mismo “carisma” al celibato que tú tienes. Y sabes perfectamente que no.

    Porque en la Asamblea conjunta de Obispos y Sacerdotes hace ya muchos años, en la encuensta que se hizo, creo recordar que era un porcentaje muy alto ( en mi Diócesis cercano al 75%) los que habían tenido problemas para vivir el celibato.

    Eso es lo que se critica.Que ya es hora de que la Iglesia cambie una norma tan desfasada que parece responder más a otras custiones ( económicas, de mayor sometimiento de “su” personal etc…) que a razones pastorales o evangélicas.

    Un cordial saludo y felicidades por tu 50 aniversario.

  52. concordia

    Soy nuevo en la plaza, frente a contertulios muy establecidos y crecidos. Lo que más me ha sorprendido de este estéril debate sobre el celibato de los sacerdotes es, precisamente, que no ha habido debate. Los quince participantes (en realidad parecen muchos más por la reiteración y fogosidad con la que intervienen), con independencia de que difieren en matices pintorescos como el estudio del impacto económico de la abolición del celibato obligatorio y el posible matrimonio de los clérigos, coinciden en una crítica despiadada y cruel al Papa y a la Jerarquín por osar mantener la posición de la vigencia y obligatoriedad del celibato clerical. Mi pregunta es, obviamente, ingenua ante tanto experto publicista: ¿no ha tenido ni tiene ninguna ventaja o no ha aportado ningún efecto positivo a la actividad pastoral de la Iglesia en alguna ocasión, al menos, el celibato de los sacerdotes.
    Me han hundido Udes. en la miseria: llevo casi cincuenta años de vida sacerdotal, viviendo de manera decorosa mi celibato, y siendo plenamente feliz, pero ahora Udes. me dicen que ésto es imposible, porque la vida afectiva y sexual o se realiza o se reprime o se sublima. “Se sublima”: pero resulta que ésto es, según los expertos de esta columna, prácticamente imposible, porque “si el celibato es el producto de una “sublimación”, se convierte en un mecanismo de defensa y, por ello, supone una pseudoaceptación que no lleva a la madurez”. A punto de cumplir mis bodas de oro sacerdotales, gentes expertas me han dejado en la más pura e inclemente desnudez… Mira que me parecía bonito aquello de seguir virgen a Cristo virgen y de entregarle un corazón indiviso, y ahora me dicen los “técnicos” que eso son “poaparruchas” y lo único que ha pasado es que mi Obispo (a pesar de todo, Dios lo bendiga) me ha mantenido a raya en la obediencia porque controlaba mi vida sexual. Por favor, un poco de “sofrosine” no les vendría mal y tengan mucho cuidado con lo que se dice tan alegre y, a veces, dañinamente. De todas formas, como me encuentro ya cerca de la muerte, seguiré fiel hasta el final en mis compromisos libremente asumidos. En cualquier caso, gracias a Gabriel Letelier, que mantiene una linez de cordura y sensatez envidiable y a Antonio Duato.

  53. Antonio Duato

    Gabriel Letelier, que ha hecho en nuestros foros unas espléndidas aportaciones, mantiene en este tema únicamente un justísimo recelo a no hacer caso de citas bíblicas sin suficiente crítica de su autenticidad y sin poner los textos en el conjunto melódico de todo un conjunto.
    Pero me quedo con la curiosidad de conocer en este caso hacia qué lado del debate abierto en la Iglesia Católica sobre el celibato obligatorio de los sacerdotes vería él que se inclina “el mensaje oculto pero claro de Dios en la Biblia”.

    Aprovecho para recomendar a todos visitar alguna vez la documentadísima página de “Teología emergente” que se abre al pinchar su nombre en alguno de los comentarios o sencillamente en esta dirección: http://galetel.webcindario.com/
    Os encontraréis con una maravillosa antología de los mejores autores y con magníficas cosas anónimas que supongo son de Gabriel.

  54. pepe sala

    No es cuestión de ” interpretar”, es cuestión de leer y no ponerse en posiciones que no convienen a la realidad del mensaje evangélico. ( sigo hablando como ” ateo no practicante”)

    En mi mundana opinión, y a la luz de lo que leo ( sin interpretaciones torticeras) considero que hay muchos que deberían seguir leyendo y asimilando lo que Pablo dice en la carta a los Romanos. No pararse en el capítulo primero… hay que leer también el segundo, y el tercero…

    Y por si Pablo ( humano, al fin y al cabo) se ha podido confundir, veamos lo que dice el propio Jesucristo ( Dios) respecto a los ” sabios” que saben filtrar muy adecuadamente las escrituras:

    Mateo, (11:25) ” te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondistes estas cosas a los SABIOS y a los ENTENDIDOS y las revelastes a los niños”.

    (Hay otros pasajes donde se dice que ” vosotros sois Templo del Espíritu Santo”, por lo cual, no entiendo la diferencia entre el Espíritu Santo que ilumina a unos u otros.)

    Efectivamente, a mí, ” neófito y ateo”, se me hace mucho más sencillo entender al Dios-A que viven en su Espíritu quienes oran a su Dios-A bajo una encina contemplando la inmensidad de la Creación que quienes me lo muestran como un Dios vengador, sabelotodo, dios de los ejércitos en quien confiarán ( por cierto el ejército hace demasiado ruido mundano con sus cañones y sus bombas, no entiendo que alguien pueda ver a dios entre tanto ruido)dios de sabios, dios de intérpretes de la Ley que cargan a los demás con lo que ellos mismos no están dispuestos a cargarse, dios inalcanzable para quienes no estudien un montón de años de teología, hermenéutica, exégesis…
    Yo nunca aceptaría un dios como el que me presenta la jerarquía eclesiástica y sus acólitos; este dios solo se acepta desde la claudicación, desde la necesidad humana que lo acepta porque la jodida ” limosna” le permite seguir comiendo un día más si se arrima a los predicadores de un dios de ricos que dejan coger las migajas de la mesa.
    Hoy en día, creo que ya no podría aceptar a ningún Dios, me han decepcionado demasiado; pero si tuviera intención de acercarme a alguno, mi elección sería muy secilla: me quedaría con el Dios-a de las encinas.

    Supongo que que mi punto de vista no tendrá demasiada aceptación en este foro; pero me apetecía decirlo en desagravio de los participantes que presentan un Dios-a mucho más asequible.

    ( tengo una deuda con las ” encinas” )

  55. Gabriel Letelier

    La revelación y el mensaje del Dios trascendente están contenidos en la Biblia como una armonía oculta en medio del “ruido humano”; que sólo es percibida por quien escucha con atención y sabe “filtrar” esos ruidos perturbadores. Sin embargo, cuando ello se advierte, queda claro que el mensaje y los rasgos del Dios verdadero no son secundarios ni marginales, sino aspectos centrales y destacados de los escritos bíblicos.

  56. pepe sala

    Amigo Angel Rivas:

    Cosnte que yo tampoco expreso mi opinión sobre la Bíblia ( yo también considero que está llena de errores y contradiciones), pero si me los hubiesen explicado a su tiempo, en mi época de seminarista, puede que hubiera llegado a ser un buen Oblato. Mis inquietudes y el no saber ponerme el ” disfraz” que nos comenta Castillo les llevaron a mis ” maestros” a tomar una acertada decisión: “quedas expulsado por falta de vocación”. Fue un descanso para mí; pero no parece que se haya cambiado demasiado desde entonces ( hace tropecientos años)
    Veamos lo que opinan los ” maestros2 al respecto:

    http://www.4truth.net/site/apps/nl/content3.asp?c=kiKUL4PPLvF&b=1461625&ct=2027321.

    Esta opionión es la más aceptada y no puedes negar que en cada iglesia, diariamente, al terminar de leer el pasaje que corresponde se acaba deicendo aquello de ” palabra de Dios”, por lo cual, una cosa es tu opinión y la mía y otra bien distinta es lo que se practica el la realidad cuotidiana.

    De cualquier forma celebro que me hayas aclarado tu postura, ” confieso” que te había malinterpretado.

    saludos.

  57. Ángel Rivas

    Amigo Pepe Sala:

    El que la Biblia está llena de contradicciones es un hecho; pero estas contradicciones pueden (o no) estar en la Biblia en sí, o en la forma que tenemos de interpretar textos de diversas fuentes escritos hace 2000 años en una lengua desconocida.

    El que la Biblia se nos haya entregado como “Palabra de Dios” no quiere decir que lo sea, pues ha estado durante siglos expuesta a manipulaciones, extravíos, filtros…, de modo inevitable por estar en “manos de los hombres”. Fíjese: ¿Cómo va a estar en manos de los hombres Palabra de Dios?, ¡no!, la Palabra de Dios está junto a Dios (parafraseando el prólogo de Juan).

    De todas maneras vuelvo al tema para aclarar que en mi comentario anterior no expreso mi opinión personal al asunto; simpremente expreso lo que opino acerca de lo que opinaba Pablo de este asunto a raíz de las pruebas que comento, nada más; creo que es evidente que mi intención no es “despitar al personal”…

    Un Saludo

  58. pepe sala

    Amigo Angel Rivas:
    No se trata tanto de ” discutir” ( un ejercicio muy conveniente, por otra parte si se sabe distinguir de ” reñir”) como de ARGUMENTAR a la luz de los textos que han servido y sirven aún desde hace casi 2000 años para impartir doctrina a Tírios y troyanos. ( creyentes y no creyentes)

    Efectivamente, Pablo se sale por la tangente cuando alguien de la época le ponía en aprietos:
    “”“Y si alguno está dispuesto a discutir, sepa que nosotros no tenemos tal costumbre, ni en las comunidades tampoco.””; pero ni entonces ni ahora es la mejor forma de dar la cara ante problemas cuotidianos que a todos nos afectan. ( incluídos quienes no comulgamos con ruedas de molino)

    Y no parece la mejor forma de salir de un aprieto, el intentar hacer crer que en la Bíblia hay contradiciones. Como usted seguro sabe, la Bíblia es considerada como la palabra del propio Dios, y si Dios tiene contradiciones ha dejado de ser Dios “late sentenciae”. O sea, que no trate de despistar al personal: ” ni una tilde ni una coma será quitada”, y las Palabra de Dios es fiel en todos sus términos, según los propios dogmas de la Iglesia Católica, la Protestante, la Ortodoxa y todas y cada una de las vertientes cristianas.

    Por lo cual, echar balones fuera, como intentó hacer Pablo, no es la mejor forma de convencer.
    Mucho menos es atacar a los contrarios dialécticos ( incluso con faltas al respeto) como hacen otros participantes cuando se quedan sin argumentos. ( y no me refiero a usted en este caso.)
    salud y DEBATE… es muy necesario. quello de ” doctores tiene la santa madre Iglesia” ya no se lleva; aquí ya no hay judíos o griegos, afortunadamente, este parece un foro bastante democrático, comportémonos como tales)

  59. Gabriel Letelier

    De las veintiuna cartas del Nuevo Testamento, probablemente diez no son auténticas: de las cartas paulinas, 2 Tesalonicenses, Colosenses, Efesios y tres cartas pastorales (1 y 2 TIMOTEO, Tito).
    (Gerd Theissen, “El Nuevo Testamento”, capítulo 7).

  60. Ángel Rivas

    Acerca del machismo de Pablo:

    Mucho se ha hablado de las declaraciones machistas en los textos paulinos; Pepe Sala comentaba una de ellas en su comentario.

    Me parece interesante resaltar un par de detalles sobre el asunto. Hay varias frases sujetas a interpretación machista; hace tiempo urgué un poco en 1 Cor 14, 34-35:

    “Las mujeres guarden silencio en la asamblea, no les está permitido hablar; en vez de eso, que se muestren sumisas, como lo dice también la Ley. Si quieren alguna explicación, que les pregunten a sus maridos en casa, porque está feo que hablen en las asambleas.”

    Tales líneas no encajan de forma natural en el desarrollo que lleva Pablo desde el versículo 26, y hay muchísima controversia sobre su aparición. Resulta que faltan en los mejores códices, o están en distinto lugar, y en el “codex Fuldensis” aparecen al margen (agradezco a Jesús Pelaez(U. Córdoba) esta última información). Su datación pudiera estár en torno al siglo II y ser de influencia helenista.

    Con las demás citas no he “lidiado”, y en particular con la que cita Pepe Sala; en cualquier caso sobran otras citas en escritos paulinos que contradicen este tipo de interpretaciones (por ejemplo, Gál 3,26-28; 1 Cor 16,19; Flp 4,2-3; Rom 16,1-2 y los nombres de mujeres en la larga lista de saludos en Rom 16,3-15). Ante la ambiguiedad surgida pues, como visión global del pensamiento de san Pablo creo que lo razonable es quedarse con el “término medio” expresado en la “dialéctica” de 1 Cor 11, 7-16, y sobre todo en 16:

    “Y si alguno está dispuesto a discutir, sepa que nosotros no tenemos tal costumbre, ni en las comunidades tampoco.”

    En otras palabras creo que a Pablo este asunto le importaba un comino…

    Saludos

    PD1: El interesado también puede encontrar más detalles, por ejemplo en las obras de Senén Vidal sobre Pablo: “Las Cartas Originales de Pablo” (Trotta) y “El Proyecto Mesiánico de
    Pablo” (Sígueme).

    PD2: Respecto al celibato, yo hubiera citado las mismas citas de la 1ª a Timoteo que propone Nacho.

  61. pepe blanco

    A lo mejor, lo que aprueba Dios no es exactamente lo mismo que lo que aprueba San Pablo. Yo tampoco quiro seguir con el debate.

  62. Nacho

    Mi fin no es crear polemica en un debate sin fin… y no creo que sea eso machista lo que nombras al final… por mi no encantado… no me gusta la polemica, ya sabes lo que dice el refrán en el mundo hay tres cosas que no se puede hablar, de fútbol, politica y “religión” y a eso no me sumo yo… yo expuese lo de la “homo”, para que vea que Dios eso no lo aprueba, Dios creo hombre y mujer… no quiero seguir con el debate POR FAVOR… que cada cual haga lo que quiera siempre que a mi no me perjudique ni me obliguen a que yo practique o acepte sea lo que sea… yo respeto la opinión de cada cual… y que cada cual haga lo que quiera…le doy las gracias si este mensaje no tiene su respuesta…un saludo

  63. pepe sala

    Hombre, Nacho, si… “24 Por tanto, Dios los Entregó a la impureza, en las pasiones de sus corazones, para deshonrar sus cuerpos entre Sí”"

    ¿ quienes somos nosotros, pobres criaturas, para llevarle la contraria a Dios?

    De cualquier forma, si lo que intentas es predicar el Apocalipsis y la batalla de Arnagedón, creo que ya no se te arregla; en este foro no parecen asustarse demasiado por tantas maldiciones bíblicas.
    O puede que se dediquen más a leer otros pasajes más atractivos. Se me ocurre, a bote pronto y desde mis escasos conocimietos de ” ateo no practicante” que a muchos nos gusta más pablo de Tarso cuando escribe aquello tan bello a los Corintios. En desagravio a tantas condenaciones que nos propones, te dedico:

    1 Corintios 13
    1Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido.

    2Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada.

    3Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas,* pero no tengo amor, nada gano con eso.

    4El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso.

    5No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor.

    6El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad.

    7Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

    8El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá.

    9Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta;

    10pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá.

    11Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño.

    12Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido.

    13Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor. “”

    Este es uno de los pasajes bíblicos que más me animó a leer el Libro; pero si de lo que se trata es de dar ” bibliazos”, te propongo que leas a Pablo cuando le da doctrina sobre las mujeres a su discípulo Timoteo:
    2:9 Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos,
    2:10 sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad.
    2:11 La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción.
    2:12 Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio.
    2:13 Porque Adán fue formado primero, después Eva;
    2:14 y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión.
    2:15 Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia”"

    Como bien sabrás hay pasajes aún más machistas, y si quieres los vamos descubriendo poco a poco, por mí encantado.

  64. Nacho

    A los Romanos
    Capítulo 1

    24 Por tanto, Dios los Entregó a la impureza, en las pasiones de sus corazones, para deshonrar sus cuerpos entre Sí. 25 Ellos cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y veneraron y rindieron culto a la Creación antes que al Creador, ¡quien es bendito para siempre! Amén. 26 Por esta causa, Dios los Entregó a pasiones vergonzosas; pues sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por relaciones contra naturaleza. 27 De la misma manera, también los hombres, dejando las relaciones naturales con la mujer, se encendieron en sus pasiones desordenadas unos con otros, cometiendo actos vergonzosos, hombres con hombres, y recibiendo en Sí mismos la Retribución que corresponde a su Extravío. 28 Como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, los Entregó Dios a una mente reprobada, para hacer lo que no es debido. 29 Se han llenado de toda injusticia, maldad, avaricia y perversidad. Están repletos de envidia, homicidios, contiendas, engaños, mala Intención. 30 Son contenciosos, calumniadores, aborrecedores de Dios, insolentes, soberbios, jactanciosos, inventores de males, desobedientes a sus padres, 31 insensatos, desleales, crueles y sin misericordia. 32 A pesar de que ellos reconocen el justo juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no Sólo las hacen, sino que también se complacen en los que las practican.

  65. Nacho

    1° a Timoteo
    Capítulo 3
    1 Fiel es esta palabra: Si alguien anhela el obispado, desea buena obra. 2 Entonces es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospitalario, apto para enseñar; 3 no dado al vino; no violento, sino amable; no contencioso ni amante del dinero. 4 Que gobierne bien su casa y tenga a sus hijos en Sujeción con toda dignidad. 5 Porque si alguien no sabe gobernar su propia casa, ¿Cómo Cuidará de la iglesia de Dios? 6 Que no sea un recién convertido, para que no se llene de orgullo y caiga en la Condenación del diablo. 7 También debe tener buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en el reproche y la trampa del diablo.

    1° a Timoteo
    Capítulo 4
    1 Pero el Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos se Apartarán de la fe, prestando Atención a Espíritus engañosos y a doctrinas de demonios. 2 Con Hipocresía Hablarán mentira, teniendo cauterizada la conciencia. 3 Prohibirán casarse y Mandarán abstenerse de los alimentos que Dios Creó para que, con Acción de gracias, participasen de ellos los que creen y han conocido la verdad. 4 Porque todo lo que Dios ha creado es bueno, y no hay que rechazar nada cuando es recibido con Acción de gracias; 5 pues es santificado por medio de la palabra de Dios y de la Oración.

  66. Remigio

    Erwin Ruiz, de acuerdo, pero me permito recordar que los términos “castidad, continencia y celibato” no son exactamente sinónimos, aunque tengan afinidades evidentes en razón a la referencia común al sexo, su ejercicio o su falta. La obligación de la castidad es común a toda persona, pero atendiendo al estado de cada cual, pues hay castidad conyugal y la hay sacerdotal, que en este segundo caso ha de ir acompañada de la soltería o celibato y de la continencia. Oportuna la observación sobre los homosexuales. Se podrá opinar diversamente sobre la justicia del celibato obligatorio de los sacerdotes, pero, después de todo, en ellos se supone, primero, una vocación de parte de Dios y, segundo, la aceptación de la disciplina celibataria por parte de quien decide ordenarse. En el caso de los homosexuales parece ridículo hablar de vocación al celibato, además de a la castidad, pues sería absurdo pensar que el Creador les ha dado simultáneamente su sexualidad específica y la prohibición absoluta de ejercitarla. Absurdo también, pero evidente, es el que la moral católica parece conciliar ambas cosas: la existencia de esa contradictoria vocación y la pareja imposición del celibato. Así pues, disciplina absurda, evidente (pues es lo que hay) y tremendamente inhumana e injusta por el sufrimiento y los daños psicológicos que inflige a quienes aceptan someterse a ella. J. M. Castillo hace referencia a tres salidas. La segunda -la represión- es claramente desaconsejable y perniciosa. En cuanto a la tercera -la sublimación- existen opiniones diversas entre los psicólogos: C. Domínguez Morano parece aceptarla como recurso posible; en cambio, un tal J. A. Ríos González (creo que era religioso y sacerdote, pero hace muchos años que no he vuelto a leer nada de él, en un artículo titulado “Castidad y desarrollo humano-religioso” escribía lo siguiente:
    “Si el celibato es el producto de una ’sublimación’, se convierte en un mecanismo de defensa y, por ello, supone una pseudoaceptación que no lleva a la madurez (…). Desde el punto de vista de la psicología no se puede hablar del celibato como ’sublimación’, ya que lleva a una situación de dinamismo psíquico que tiene difícil salida hacia una postura constructiva y sana. Hablar de ’sublimación’ es hablar, en nuestro criterio, de una pseudoadaptación que no lleva a la madurez de la personalidad. Para evitar equívocos posibles, será necesario hablar de integración personal de todas las tendencias humanas, ya que no habrá madurez personal cuando haya que recurrir a mecanismos que reduzcan las manifestaciones instintivas, una vez elevadas, a creaciones de tipo espiritual. Creemos que el celibato hay que replantearlo desde una categoría distinta a la de ’sublimación”.
    Sublimar, según Freud, es desplazar el objetivo connatural a una tendencia -la sexualidad, p.ej.- sustituyéndolo por otro artificial que pueda canalizarla”. ¿Puede la sublimación realizar esa tarea?. Y, caso de que pueda, ¿equivaldrá a lo que Ríos Glez. llama “integración de todas las tendencias humanas”?. ¿Lo puede siempre?. No. ¿lo puede alguna vez?. Quizá. ¿Lo puede fácilmente?. Evidentemente no. Innumerables personas -sacerdotes, homosexuales, o sacerdotes homosexuales, obligados -de distinta manera- a un celibato obligatorio y a una sexualidad sublimada y covertida en castidad perpetua que, caso de ser posible sin daño para la persona, es extraordinariamente difícil (Tal vez por lo de que ‘no todos entienden este lenguaje, sino solamente aquellos a quienes se les ha concedido” -Mt 19,11-)son, de hecho, acusaciones vivientes contra una disciplina que pudo tener su razón de ser en el medievo, cuando faltaban muchos siglos para que nacieran Freud y Jung y ningún obispo ni moralista tenía otra idea de la moral sexual que la que propagaban pòr el continente los monjes irlandeses que lo colonizaron, pero parece de sentido común y aun de decencia el plantear hoy las cosas de manera más humana y civilizada.

  67. Ervin Ruiz

    UNO: No veo problema en la manutención de los consagrados. ¿Cómo hacen otras iglesias cristianas o consagrados de otras religiones? Pocría aprenderse, ¿no?

    DOS: Si para un sacerdote es realmente tan duro llevar adelante la castidad sin doble moral, ¿qué puede esperarse de todos los homosexuales a quienes la Iglesia pide la misma castidad que a los sacerdotes?

    Un saludo a todos.

  68. SOFÍAA

    En este mundo lleno de secretismo, falsedades y dobles morales se agradecen artículos como éste y también estos comentarios tan sinceros.
    Muchas gracias a todos, especialmente a J.M.Castillo y a Toni.

  69. pepe blanco

    Toni, gracias por tu testimonio, que es extraordinario y, sobre todo, alentador. Me alegra que hayas hablado exactamente de lo mismo de lo que creia haber hablado yo, porque, por los comentarios de algunos participantes, estaba empezando a pensar que me habia expresado fatal.

    Ha podido parecer que estoy en contra de que los sacerdotes puedan casarse, y eso no es cierto en absoluto, sino todo lo contrario. Simplemente intento entender la pertinaz obstinacion de la Jerarquia con el celibato sacerdotal. No creo que los obispos, arzobispos, cardenales y papa sean unos ignorantes que desconozcan los textos biblicos relevantes o la historia de la Iglesia del primer milenio. Y tampoco creo que sean unos malvados verdugos castigadores y castradores de sacerdotes. Creo que, simplemente, analizan fria y racionalmente la Iglesia, no como Cuerpo Mistico de Cristo, sino como estructura humana, compleja, universal y, sobre todo, dificil. Tal vez analizan con poco amor, pero muchos, muchos datos. Y simplemente prefieren asumir los problemas que genera el celibato sacerdotal antes que arriesgarse a sufrir lo que tal vez prevean que puedan ser problemas mucho mayores si los sacerdotes pudieran casarse.

    Gracias, una vez mas, por tu testimonio alentador.

  70. Carmen (Almendralejo)

    Toni me alegra saber cuanto cuentas… y que sois una familia como otra cuaquiera…¡faltarías más! nosotros poniendo puertas al campo y queriendo meter en cubos el mediterráneo. Siento cuanto debió de sufrir tanto tu madre como padre por no poder coger de la mano y publicamente a la persona qeu amaba, es dramático inhumano y incristiano y menos universal (católico)
    Esa es la “iglesía fomentada y llevada en tantos años de represión, y ahora nos quejamos que estén vacias y que los seminarios no tengan vocaciones… ¿Si ellos ahogan al porpio Espíritu-Ruaj, si son sepulcros blaqueados ¿Qué quieren que hagamos cuando ya se les fue el coco y el infierno de las manos, si las confesiones ya no son los potros donde torturaba a gente inocencte en demasiadas ocasiones… Y se lo que me digo pues tengo ejemplos en casa, en propias carnes… pues era confesar para poder controlar y todo por lo mismo el miedo al sexo…
    Sus represiones las pagaban los feligreses en demasiadas ocasiones
    Un saludo Toni para ti y tus padres, un Padre Sacerdote por Espiritu y Vocación, Padre por ser de este mundo y a tu madre por ser una Mujer como María de Nazaret… Ella tambien supo tener hijos Légitimo sin poder decir el nombre del Padre…
    Carmen

  71. Toni

    Hola de nuevo.

    Os hablare del tema que expone pepe blanco desde MI PROPIA experiencia.

    Como explique en otro post, mi padre fue sacerdote hasta el ultimo dia de su vida. Y nosotros (mi madre y mis 4 hermanos), por supuesto convivimos con el y con su comunidad.
    De acuerdo que aunque ante la mayoria de personas eramos “la prima y los sobrinos” (excusa bastante utilizada por cierto por los que estamos versados en estas lides), muchas de las personas de la comunidad sabian bien, quienes eramos y que haciamos alli.
    Mi madre se sacaba las lentejas en la sacristia haciendo de secretaria, y mis hermanos y yo hemos hecho desde monaguillos, hasta cantantes del coro, pasando por apostoles en semana santa, asi que eramos visibles todo el tiempo.
    Hemos estudiado en colegios publicos y laicos, y tenemos una carrera tecnica o profesional cada uno. Mi padre ha casado a alguno de nosotros y bautizado a casi todos sus nietos. Y todo esto frente a su comunidad.

    La comunidad tiene la capacidad (aunque sea una comunidad perdida en un pequeño pueblo) de aceptar, e incluso hacer suyos tanto al sacerdote como a su familia.
    En cuanto a lo que puedan pensar de lo que hacen o no hacen sus hijos, y de lo que hace o no hace su esposa, o incluso de si se divorcia, todo es cuestion de normalizacion.
    Hace 20 años divorciarse era terriblemente escandaloso. Hoy en dia es algo que aunque lamentable, es aceptable, e incluso se ayuda a la mujer divorciada. (Por cierto, y sin entrar en polemica, mi padre siempre decia al respecto que un matrimonio, en el que se tiran los trastos a la cabeza diariamente, no podia estar bendecido por Dios… pero eso es tema de otro debate)
    Esa misma normalizacion es la que estamos viviendo muchos aun a espaldas o mas bien ante la ceguera de nuestra alta jerarquia eclesiastica. Esa que ultimamente le ha dado por preocuparse por las formas, dejando el fondo (las enseñanzas de Jesus) para mejores ocasiones, aunque para ello tenga que tergiversar o utilizar en su conveniencia cuantos documentos, papiros, tablas, o sellos papales encuentre, especialmente si ya estan lo suficientemente rancios (de mas de dos siglos mejor).

    Si conseguimos que las comunidades vean que lo mas normal y deseable es que el sacerdote tenga a su familia, entonces tambien las comunidades tendran la capacidad de aceptar que el sacerdote, es tambien un padre como otro cualquiera que puede tener problemas con sus hijos. No necesariamente el hecho de ser hijos de sacerdotes nos hace santos. Y esto es algo que la comunidad es capaz de asumir perfectamente.

    Resumiendo: Soy feliz siendo hijo de un sacerdote. He sido feliz, conviviendo con las comunidades en las que ha estado mi padre trabajando. Y aun conservo, despues de algunos años de ausencia, muchos amigos de esas comunidades, que cuando les voy a visitar, siempre tienen palabras de cariño para el recuerdo de mi padre.

  72. Carmen (Almendralejo)

    Puestos así, responsabilicemos también de los sobrinos, primos, hnas/os y del marido de sus madres, o viceversa… Somos más papistas que el papa y es que no interesa entre otras cosas y como ya hemos dichos a unos (Roma) por unos motivos, a algunos/as (vulgo) porque aún vemos un algo mágico y casi superticioso en el cura… De ahí que no es lo mismo tener un hijo cura que fontanero, y comer con el cura o que venga el cura a casa que venga el primo que vive a veinte kilómetros… sigue vistiendo mucho tener amistades con alzacuello…
    y se nota algunas venas frustradas en ciertos contertulianos…
    Carmen

  73. Juan Cejudo

    A pepe Blanco recordarle ( porque hace mucha alusión a la falta de aceptación del pueblo), que en todas las encuestas que se han hecho en diferentes países ( también en el nuestro) entre un 75%-80% de la población está de acuerdo con que los curas se casen.Creo que ese no es el problema.El problema está sólo en la decisión del Papa que decida cambiar la actual disciplina ( ya sabemos que durante los doce primeros siglos los curas estaban casados y que en Oriente los sacerdotes católicos están casados siguiendo la antígua tradición de la Iglesia)

    Que los hijos de los curas se comporten de un modo mejor o peor, creo que todo el mundo entendería que son personas como las demás y que no se podría responsabilizar al cura de los “males ” de sus hijos.

    Pero tampoco es este el caso.En la inmensa mayoría que conozco de hijos de curas casados puedo decir que son unos jóvenes extraordinarios, con grandes valores de solidaridad y nobleza y que sus padres pueden sentirse muy orgullosos de ellos.

  74. pepe blanco

    Emilio, tal como lo planteas, tambien a mi me parece el argumento inaceptable. Pero lo que me planteaba no era exactamente eso, sino si la gente, los fieles, aceptarian con objeticidad, madurez y naturalidad que la moralidad de los hijos de su parroco es completamente independiente de la de su padre.

  75. Emilio

    Para Pepe Blanco:

    Critico el argumento según el cual, los sacerdotes deben mantenerse célibes, por que de lo contrario, es posible que sus hijos no fueran éticamente irreprochables.
    Al sacerdote se le exige ser un hombre justo, un hombre de bien, pero como a cualquiera de nosotros le puede pasar puede tener hijos delicuentes, y tendrá que afrontar esa situación con la misma entereza que lo hace un padre de familia. Sólo así podrá subirse al púlpito, y saber de lo que habla, no por lo que está en los libros, sino por su misma vida.

  76. Javier M.

    Es obvio que en la Iglesia de Jesucristo no cabe la casta sacerdotal.

    Entonces nos hallamos ante la siguiente aporía: o esta iglesia del Papa, de los obispos y de los sacerdotes, o sea la nuestra y sobre la que dialogamos aquí, no es la Iglesia de Jesuscristo o sí lo es pero Jesús de Nazaret no se identifica con ella ni por asomo.

  77. pepe blanco

    Expuse ayer en otro comentario mis dudas acerca de que la Iglesia este preparada economicamente para un hipotetico acceso generalizado de los sacerdotes al matrimonio. El que los sacerdotes trabajen para no ser “una carga para la comunidad”, como hacia S. Pablo, -como me recuerda Juan Cejudo-, me pareceria una sabia solucion.

    Creo que tambien seria relevante preguntarse no solamente si la Iglesia esta administrativa y economicamente preparada para acoger a sacerdotes casados, sino tambien si la sociedad -la sociedad catolica, los fieles- estan preparados para asumirlos. Aunque no tenga nada que ver con el Dogma, ni con el Magisterio ni con ninguna cosa importante, no me parece que sea una tonteria plantearse esta cuestion.

    Una buena parte de la poblacion -en unos paises y en unas zonas mas que en otras- vive en el campo o en pequeñas poblaciones. Muchisimos hemos vivido y seguimos viviendo en pueblos pequeños en donde nos conocemos todos, y todos sabemos mas o menos la vida de todos. Y en los barrios y zonas concretas de las grandes ciudades, pues sucede algo parecido, aunque no sea tan acusado. La cuestion que planteo es si la gente sabria aceptar adecuadamente la convivencia con un parroco casado. Supongo que no tendria inconveniente en aceptar que su esposa fuera la tendera del pueblo, o la peluquera o la modista o una profesional liberal o una funcionaria cualquiera. Lo que ya no tengo tan claro es la reaccion respecto a los hijos del cura.

    La Iglesia puede y debe exigir al sacerdote un comportamiento privado y publico intachable. Naturalmente, esa exigencia no seria extensible a su esposa ni a sus hijos, laicos como otros cualesquiera. ¿Que pasaria cuando las señoras del pueblo vieran a la hija del cura morreando con su novio en la plaza del pueblo? Ya se que es una tonteria, para mi y, supongo, para todos los que esteis leyendo este comentario. Pero os aseguro que para todas las señoras de mi pueblo -que son las que van diariamente a misa, comulgan y financian mayormente la parroquia-, no seria ninguna tonteria. Es un ejemplo tonto, pero significativo. Lo que me pregunto es si serian los feligreses en general capaces de asumir que el cura es el cura y sus hijos son sus hijos y que, por ejemplo, una conducta moralmente inadmisible de sus hijos (y no me refiero ahora al morreo que puse antes como ejemplo, sino a cosas de verdad serias) es irrelevante respecto a la autoridad moral y espiritual de su padre como sacerdote ante la comunidad? La tendencia a poner en relacion los actos de los hijos con los de los padres esta bastante prendida en nuestras mentes.

    Tambien imagino el caso de que los hijos del parroco sean unos chicos/as estupendos, inteligentes, estudiosos, trabajadores, que consigan unos puestos de trabajo que les reporten 3 o 4 mil euros al mes. Me pregunto si la señora pensionista seguiria dando la limosna dominical a un señor para mantenimiento personal o de la parroquia cuando uno solo de sus hijos esta ingresando en un mes casi mas de lo que ingresa ella en todo el año.

    ¿Y la educacion de los hijos del cura? ¿Deberia llevarlos a un colegio publico, gratuitos, donde van los hijos de la mayor parte de los ciudadanos, o a colegios privados -religiosos o no- con la connotacion social que eso tiene de estatus social privilegiado. ¿Aceptaria una comunidad -en general- que los hijos del cura estudiaran en la Universidad de Navarra o cursaran un master en los Estados Unidos? ¿Y si les salen a los curas unos cuantos hijos en plan Boris Izaguirre y los tienen todas las noches en su televisor cancaneando y bajandose los pantalones? Y si una noche alguien tiene que llevar al hijo del cura a su casa, etilicamente inconsciente o decididamente drogado, entre parroco y parroquiano, ¿quien de los dos sera el que cure el alma del otro?

    Parece teologicamente, biblicamente intachable la peticion de la supresion del celibato obligatorio de los sacerdotes. Pero, independientemente de la cuestion economica, y como habitante que fui durante muchos años de un pueblo pequeño, dudo que la feligresia este realmente preparada para asumirla con naturalidad.

    (perdon, no puedo poner acentos con mi teclado)

  78. pepe sala

    Dicen que ” desde la barrera” es de donde mejor se ven los toros. Mi opinión es que los curas se deberían casar ( o no) igual que culaquier hijo de vecino, y por supuesto se deberían ganar el sustento igual que los demás ( igual que Pablo de Tarso, que efectívamente hacía tiendas con AQUILA ( Ministra de la Iglesia)para no ser gravoso a la comunidad.
    Pero quienes vemos las cosas desde fuera ( lo que no quiere decir que no paguemos la salvación del alma de otros sabiendo de nuestra segura ” condenación”)quedamos despistados ante tan dispares explicaciones sobre el mismo tema.
    Estoy de acuerdo con la expueta por José Mª Castillo; es una orientación bien documentada.Pero que hacemos con esta otra información?:http://www.celibato.org/faq.htm

    A cualquiera que entienda un mínimo de teología y se haya familiarizado con la Bíblia le es muy fácil elegir. La jeraquía eclesiástica no basa su enseñanza en lo que está escrito; si no que tergiversa las palabras del mismísimo Jesucristo y pone en su lugar opiniones propias ( Mt 19, cuando habla del matrimonio, no dice, ni mucho menos, lo que ellos decen que dice.)Además basan sus afirmaciones en el Catecismo de la Iglesia ( no en la Bíblia) y en en derecho canónico. Supongo que tendrá más rango de Ley la Bíblia que el Codigo de derecho canónico… no lo se.)

    Yo estudié algo de derecho Canónico hace un montón de años y conservo aún el tomo donde se recogen las diferentes leyes. No lo tengo a mano ahora, y me gustaría que alguien pusiese el Cánon donde se habla del CONCUBINATO de los sacerdotes. Recuerdo que era de una hipocresía espeluznante: ” no se considera concubinato las relaciones sexuales con una o varias mujeres…”
    Solo castiga las repaciones con menores, con animales…y siempre queda abierto el camino del ” arrepentimiento”, supongo que se podrán arrepentir las famosas 70 veces 7, por lo que todo se quedaría en aguas de borrajas.
    En lo que sí hace mucho hincapié es en evitar a toda costa que haya escándalo si el pecadorrr” tiene ” cura de almas”. Por lo demás, ” ancha es Castilla”
    O sea, que cásense o cápense” ( “eunucos”, como dice Jesucristo en Mt)Y supongo que si Dios no hubiera querido que procreásemos, nos habría hecho sin sexo… vamos, digo yo.
    Por cierto, cuando Pablo escribió acerca del celibato, estaba escribiendo de ese modo porque pensaba en la inminete Parusía. Ya han pasado bastantes años y seguimos esperándola… ¿ no sería inteligente hacer la cosas más naturales de la vida mientras llega el Arrebatamiento?, que dicho sea de paso, espero que espere unos cuantos años más.
    saludos

  79. Juan Cejudo

    Muy de acuerdo con Carmen de Almedralejo. Se puede decir más alto pero no más claro ( ni más documentado, digo yo).

    José Mª Castillo expone con gran claridad y documentación el tema del celibato. Una normativa desfasada y absurda para los tiempos que corren.

    No puede la Iglesia, en cuestiones tan opinables como es el del celibato, mantener posiciones tan numantinas y desfasadas en el tiempo con normativas del siglo XII que hoy no tienen ningún sentido.

    Celibato en la iglesia como un don o carisma, si. Pero no obligatorio, sino optativo.

    A Pepe Blanco decirle que ¿por qué no podrían los sacerdotes vivir de un trabajo profesional a jornada completa o media jornada?

    ¿Por que el Estado debe seguir manteniendo la paga de los sacerdotes?

    San Pablo fue un gran apóstol y “se afanaba trabajando con sus propias manos , porque no quería ser gravoso a la comunidad”.

    ¿Perdemos de vista las referencias evangélicas y de las primeras comunidades cristianas?

    Y si la comunidad cristiana quiere tener un sacerdote “liberado” a pleno tiempo para ella, que lo financie.

    No debiéramos derivar lo que es problma de la comunidad cristiana , al Estado para que lo solucione.

  80. carmen (Almendralejo)

    La doble moral, importa poco, hay quien sabe que un sacerdote de su diócesis está manteniendo relaciones con una religiosa y ante el planteamiento de dejar su cargo “se le invita a seguir…” mientras no acaezca escándalo alguno… doble o triple moral: de él ella y obispo si se prestan o
    ¿ no?
    Hoy falla la Credibilidad de los estamentos religiosos… y de quienes los sustentan no se puede predicar una cosa y vivir otra, no se puede achicar a Dios-a mediante un poder absolutista, la merma de la libertad ha hecho que se rompan amarras y que cada ser diga dónde está El Dios-a que le impulsa a Crecer tanto a lo largo como a lo ancho y a lo alto sin perjuicios y condenas.
    Un Dios-a que no Juzga y que nos Ama, sin necesidad de religarse a un mundo de dios pero sin Dios-a y cuello de botella.
    Se puede explicar más alto pero no más claro J. María Castillo. Te escuché en Juan XXIII hace dos o tres años y me quedé con ganas de volver a escucharte por como dices y cuanto dices, ¡Verdades como puños!
    Carmen

  81. Domingo

    No me deja de sorprender la comparación que hace el autor entre la misión del sacertdote y las tareas de los profesionales. Creo que en ocasiones se confunde la dedicación de un sacerdote con los trabajos civiles. Un sacerdote no se dedica (o no debería) a su labor sacerdotal 8 horas diarias como el resto de los trabajadores. Es una dedicación plena y vital para atender a los fieles y a las cosas del Señor. Siempre he pensado que quienes defienden la abolición del celibato para los consagrados tienen una concepción corta del ministerio sacerdotal.
    Un saludo

  82. pepe blanco

    Una reflexion con datos aproximados:
    En España hay unos 18.000 sacerdotes diocesanos. Imaginemos que la iglesia les permite casarse (en ese caso, tal vez habria mas). Como no podrian usar preservativos, que va en contra de la moral catolica, y ya sabemos que el metodo de ogino casi siempre acaba en familias numerosas, pues tendriamos 18.000 sacerdotes con 3, 4, 5 o mas hijos. ¿Y cuanto le paga La Iglesia a un sacerdote, a un cura parroco cualquiera? Pues la verdad, no lo se, pero tengo idea de que le puede pagar alrededor de unas 80.000 de las antiguas pesetas al mes, mas o menos. Pues bien, o le sube considerablemente el sueldo (por lo menos tendria que duplicarlo o triplicarlo)para que pueda criar dignamente a sus hijos o los condena a todos, sacerdotes, esposas e hijos a la miseria. ¿Y cuanto suspopndria ese aumento? Imaginemos que le multiplica el sueldo por 2.5 (unas 200.000 pts), para que el sacerdote pueda criar dignamente, sin mayores lujos, a sus 4, 5 o 6 hijos, y multipliquemos: 18.000 sacerdotes x 120.000 pesetas de aumento mensual x 12 meses = 25.920.000.000 de las antiguas pesetas, es decir, necesitaria unos 155 millones de euros al año a mayores de su presupuesto actual. Esto, solamente aqui en España. Y ahora generalicemos a todo el mundo, suponiendo, que ya se que es falso, niveles de renta similares a los de aqui. En 2004 habia unos 268.000 sacerdotes diocesanos en todo el mundo. Naturalmente todos ellos podrian casarse y tener hijos. Haciendo la misma operacion, pues saldria que la Iglesia necesitaria unos 385.920.000.000 pts. mas al año. ¿Tiene o puede conseguir la Iglesia ese dinero? ¿Esta dispuesta a gastarlo de esa manera? Por no hablar, desde luego, de los ingresos que disminuirian (tipica señora mayor del pueblo que ya no le dejaria su herencia a la iglesia sino a su cura parroco, y este a sus hijos. ¿Y los parroquianos de un pueblo cualquiera, seguirian dando limosna al sacerdote a cuyos hijos ven de marcha el viernes por la noche?) ¿Y si el cura se divorcia y tiene que pasarle una pension alimenticia a su ex-esposa? ¿Quien se la paga? Ahora bien, si el problema es economico y lo que pasa es que la Iglesia no puede o no quiere pagar una clase sacerdotal casada, pues que lo diga que es por ese motivo, y no se busque excusas historicas, evangelicas, etc, que parece ser que los teologos refutais bastante facilmente.

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