El círculo virtuoso del poder
07-Marzo-2007 Ximo García RocaMEDITACIÓN TEOLOGICA EN TORNO A IÑAKI DE JUANA
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“Maestro, ahí hay alguien que expulsa demonios (y dice lo que nosotros decimos) y no es de los nuestros ¿qué hacemos?”
Un simple cambio de situación penitenciaria en el caso de Iñaki De Juana, ha sido suficiente para que se despierten todos los demonios familiares dormidos en el inconsciente colectivo. “España despierta”, “España católica y no musulmana” proclaman las pancartas de quienes se creen propietarios del cristianismo. Y a la vez ha despertado los recelos de ciertos ideólogos laicos, que se creen custodios de la modernidad. Los primeros han exhibido trasnochadas consignas que nos han situado en una densa oscuridad colectiva; a los segundo no les agrada que se invoquen razones humanitarias, ya que “diluyen el efecto de la medida y enturbian el debate” sino que prefieren “que el jefe del Ejecutivo enfatizara que el gesto obedece ante todo a razones de inteligencia política para evitar males mayores” o proclaman en una de sus columnas que “en política la única ética es la eficacia” (El PAIS Editorial y Columna 5 de marzo 2007),
¿Están legitimados los primeros a secuestrar la tradición cristiana en moldes reaccionarios? ¿Están acreditados los segundos para renunciar a las razones humanitarias en el debate público? Es cierto que la medida puede considerarse desde la perspectiva jurídica, ética y política y se está haciendo con mayor o menor acierto. Pero no sobran en situación límite las consideraciones desde la sabiduría cristiana, que es una de las tradiciones que alimenta las razones humanitarias.
¿Qué aporta la tradición cristiana a la resolución humanitaria del conflicto que ha creado la resolución de aminorar la pena de De Juana Chaos por su estado físico? No cabe duda que al conceder prisión atenuada, se confrontan valores y tradiciones que afectan a lo medular de la sabiduría cristiana. Unos invocan la centralidad de la vida y otros la prioridad de la ley; unos invocan criterios humanitarios y otros la cohesión del estado; unos invocan la prudencia y otros la dureza; unos apelan a la magnanimidad y otros a la inmisericordia.
El paradigma político de la modernidad se ha construido sobre la convicción de que existe un circulo virtuoso entre el Poder y la Paz (a más poder más paz), entre la Potencia y la Felicidad, (a más potencia más felicidad), entre la Fuerza y la Cohesión social (a más fuerza más cohesión social)
Todavía hoy vivimos de este mito de la modernidad cuando creemos que un conflicto se soluciona con más presencia policial, o que una guerra se resuelve con más ejército, o que la inseguridad ciudadana se soluciona con más jueces, o que la paz se consolida con la lógica de la guerra.
Este circulo virtuoso, que es la génesis del paradigma político moderno, se ha extendido a todos los ámbitos de la realidad como un campo magnético que coloniza las conciencias y el imaginario colectivo. De este modo, la obligación se supone más eficaz que la persuasión, la imposición más productiva que la convicción, la potencia más estimada que la debilidad, la voluntad de hegemonía más determinante que el diálogo, los medios fuertes más deseados que los medios discretos. Esta ideología ha comportado el desprestigio del diálogo, el desprecio de la compasión política, la insignificancia de los medios frágiles.
El cristianismo no ha renunciado nunca a promover mediaciones que disuelvan el mito del círculo virtuoso del poder. En sus propuestas sobre la convivencia, advierte que hay un abuso de la autoridad que genera descontrol interno, violencia doméstica y desconfianza; de este modo propone la grandeza de la colaboración, el diálogo y la cordialidad. Se atreve a proclamar que sólo cuando Dios cede su potencia gana en credibilidad; no es la fuerza de Dios lo que llama a conversión sino la abdicación de su potencia ante las posibilidades inauditas del ser humano; de este modo propone la grandeza de la misericordia y la compasión. Se atreve a sugerir la vida comunitaria ya que el poder de la Iglesia sólo crea clientes pero no seguidores de Jesús.
Existe un amplio consenso en las investigaciones históricas sobre Jesús de Nazareth acerca del carácter contracultural de algunas de sus propuestas, que supusieron un desafío radical a los valores hegemónicos. El dinero no es señal de bendición divina, como lo consideraba la teología rabínica, sino el mayor impedimento para construir el Reino de Dios. Los niños y las mujeres no son despreciables, como lo consideraban las estructuras patriarcales, sino que ocupan un lugar central. El dominio, como lo consideraba la teoría política de su entorno, no es la fuerza del futuro sino el camino del “abajamiento”.
De este cuestionamiento radical del circulo virtuoso del poder, nacen las encrucijadas permanentes de la propuesta cristiana, que le otorga un carácter contracultural: “se os dijo”….”yo os digo”. Cuando ese círculo no se deja “humanizar” por la compasión y la reserva teologal, termina por convertirse en círculo vicioso e ídolo para la construcción democrática.
Fuerza y pacificación
Se os ha dicho que “Menos manos blancas y más mano dura; contra ETA Metralleta (Pancarta de Falange en la Manifestación de la plaza de la Villa): Se os ha dicho que la debilidad del poder es la tragedia del futuro, o que la fuerza protege la democracia (Rajoy). Yo os digo que existen otros modelos de política orientada hacia prácticas de colaboración y diálogo. El dialogo y la negociación produce más caminos de paz que las cárceles. Hemos de vivir la transición hacia otras lógicas que recuperen los caminos humildes, las estrategias cooperantes, la lógica relacional.
Ley y misericordia
Se os ha dicho que el Gobierno “ha traspasado todos los límites éticos y morales” (Ruiz Gallardón). Yo os digo que sin esa trasgresión nunca construiréis una sociedad para los seres humanos. La novedad de Jesús consiste en desvelar a un Dios que es amor y cuya bondad se manifiesta en la creación (“hace salir el sol sobre buenos y malos”) y también en la llegada de su reino universal.
Hay una radicalización de la ética en Jesús de Nazareth, que le lleva a denunciar las tradiciones humanas que ocultan y desvirtúan la intención profunda de la Ley (Mc 7,8-13); Mt 23,23); los preceptos rituales del sábado y a las normas de pureza; las costumbres que no aceptaban la relación con pecadores y prostitutas; las fronteras étnicas con las que Israel protegía su identidad.
Paz y debilidad
Se os ha dicho que la “apuesta por la paz hoy es la debilidad del Estado” (Tertuliano cadena Ser) Yo so digo que sin una renuncia consciente al mito de la fuerza y una critica rigurosa a la potencia no se construirá una paz que se hermane con la justicia y la libertad.
Estado y persona
Se os ha dicho que la medida “Es contra la dignidad de la nación española” (Aznar) Yo os digo que el reconocimiento de la centralidad de la dignidad de la persona es el inicio de una nueva era en la práctica política. Esta centralidad de la persona se reconoce por encima de estatus social, de su condicionalidad moral y culpabilidad penal.
Haz hoy mismo tu APORTACIÓN (Pinchar aquí)


15-Marzo-2007
Se me pasó una aclaración, Javier.
Nos dices:
“”que nacía no solo de la sensibilidad nacionalista, sino, en muchísimos casos, de la resistencia a la dictadura franquista. No todos los seminarios españoles de la época podrían presumir de esta segunda sensibilidad.”
Ninguno de los Seminarios de la época puede presumir de ” resistencia a la dictadura franquista”, ni el de Derio tampoco.
Más bien era todo lo contrario, por la cuenta que les tenía ( tanto económicamente hablando como por el peligro real de verse ante un pelotón de fusilamiento.) En todas y cada una de las misas se rezaba expresamente por el Caudillo de España ( Por la Gracia de Dios)y en los seminarios también.
Cosa diferente es que SI hubiera sensibilidades MUY ESCONDIDAS y se manifestasen más en unos seminarios que en otros. Obviamente mucho más en el País vasco que en Valladolid, Salamanca, Cantabria, Murcia etc, etc; pero eso sigue vigente actualmente.
Saludos, pues.
15-Marzo-2007
Javier Votoria:
En lo que me toca, puesto que yo he sido quien afirmó lo del seminario de Derio.
1º) En nacimiento primero de ETA se puede ubicar, seguramente con más precisión, en Iparralde ” El Santuario de ETA, y sus primeros pasos comienzan en el año 1951 entre las juventudes de PNV que no están de acuerdo con la pasividad de sus dirigentes respecto a la represión del franquismo en el País Vasco. Creo que se llamó ¿ EKIN? ( hablo de memoria) el movimiento juvenil que daría lugar a lo posterior.
Un sociólogo americano, Robert Clark, aseguraba que ” hasta el 1978 la participación de curas, religiosos, católicos y estudiantes suponía el 73% de la participación en ETA”
Hay varios ejemplos para ilustrar esta información: en el Juicio de Burgos, dos de los condenados a muerte eran sacerdotes.
Eustaquio Mendizábal, alias Txikía, quien llegó a ser conocido como el ” Rambo de ETA” les hizo sudar sangre a las fuerzas de seguridad españolas; pero hay un detalle que casi siempre se silencia: Txikía era un BENEDICTINO.
2º)Hay un libro que habla muy claramente del tema de ETA. Lo escribió Alvaro Baeza. Lo titula ” ETA NACIO EN UN SEMINARIO”, y en el libro se hace mención repetida a Derio como uno de los lugares donde se amamantó a la serpiente en los primeros pasos. Hace referencia a otros seminarios también, obviamente; pero al de Derio le adjudica una posición bastante preminente.
3º) Las causas por la que se expulsaba de los seminarios en tu època ( que es también la mía… a mí me expulsaron en el año 1965) eran de lo más peregrino que se pueda imaginar. Yo comencé con 40 alumnos más, y en cuatro años quedábamos 14, de los cuales ni uno solo llegó a cantar misa.
Las causas más comunes de expulsión eran el no tener suficiente capacidad para aprobar las materias, la desobediencia y la más curiosa de todas y la más excluyente: Era causa de expulsión inmediata si alguien era sorprendido en la masturbación. ( También fumar era causa de expulsión, lo que no quiere decir que los curan no fumasen como carreteros)
A mí me expulsaron con todo el merecimiento; me negué a ir a misa y cumplir los sacramentos mientras no me explicases unas cuantas dudas que me surgieron a los 15 años. Ellos no consiguieron explicarme nada de lo que me inquietaba y yo no cedí al borreguismo. Toco correcto.
Te cuento esto por si pudiera ilustarnos sobre la expulsión de quien fuera Presidente. Y en cualquier caso, si realmente fue expulsado por su tendencias nacionalistas, eso supone una prueba a mi favor cuando afirmo que ETA nació en el seminario de Derio. ( entre otros seminarios, iglesias, sacristías, confesionarios, casas de ejercicios, Universidades Católicas, etc, etc, etc.)
Ha sido un placer disentir contigo; ya veo que tú te empeñaste y cantaste misa. Enhorabuena.
14-Marzo-2007
Aunque ya estamos en otra “movida” quiero adherirme a la meditación de X. García Roca sobre el caso I. de Juana Chao. Me mueve una razón semejante a las que me ha llevado a oponerme a la violencia terrorista de ETA desde hace muchísimos años y debatir duramente con quienes la justificaban. A saber: la razón compasiva. De la argumentación de Ximo no se deriva mecánicamente la decisión tomada por el gobierno con base jurídica. Su argumentación muestra que tal decisión en el caso de que se tome es humanamente justa y humanizadora para la democracia. En todo el debate provocado por el asunto de Juana, los intervinientes solamente han utilizado razones instrumentales y pragmáticas, despreciando los argumentos de la razón compasiva y subversiva provenientes de la tradición jesuánica. Los argumentos evangélicos tienen vocación de abrirse paso en campo de las opiniones plurales, justamente porque son razonablemente humanos y humanizadores.
Otra cosa. No es cierto que ETA comenzara a engendrarse en el seminario de Bilbao (Derio). Lo sé con conocimiento de causa. Yo estuve allí de 1959 a 1968 y de 1970 a 1981. En el primer periodo soy testigo de la expulsión de varios seminaristas por sus proclividades nacionalistas (alguno de ellos llegó a ser presidente del Parlamento vasco). Naturalmente hubo un movimiento de simpatía hacia la ETA naciente (conviene no olvidar que su primer asesinato fue el año 1968, es decir, no hace todavía cuarenta años), que nacía no solo de la sensibilidad nacionalista, sino, en muchísimos casos, de la resistencia a la dictadura franquista. No todos los seminarios españoles de la época podrían presumir de esta segunda sensibilidad. Ya es hora de que dejemos de proyectar sobre el seminario de Bilbao una imagen que falsea gravemente su historia. Aquel seminario fue en algunos aspectos un adelantado en la Iglesia española. Quizás ello explique que de todas las generaciones ordenadas del 59 al 81 la Santa Sede no haya encontrado ningún episcopable.
Saludos cordiales. Javier
10-Marzo-2007
Sr Antonio Diaz:
Sobre el punto 4 ya en su día dí mi ponión, la cual ratifico:
pepe sala
08-Febrero-2007
esta vez no estoy de acuerdo con Forcano. Quizás lo podría estar, al menos estaríamos más cerca, si hubiese contemplado alguna posibilidad de reciprocidad; o sea, que la JUSTICIA actuase igual para todos. Hay multitud de casos que nos demuestran que no es así, por lo tanto no puedo estar de a cuerdo con Forcano y sí lo estoy con el mensaje de Jorge Juan Prieto.
Baso mi opinión en la cosntancia que tengo en que la justicia está haciendo una descarada acepción de personas; por ejemplo con los del GAL, con el general Galindo, con los juicios a la ultraderecha y como caso más llamativo por lo que tiene de cercanía con el juicio de de Juana Chao, veamos este enlace.
http://foros.abc.es/cgi-local/forosabc/ultimatebb.cgi?ubb=get_topic;f=51;t=017482
Blanco y en botella… “”
Sobre el punto 1 y el asunto de las ” perlas”, no seré yo quien te contradiga. Pero tengamos las cosas claras en este asunto también. Si tú reconoces, al igual que no reconozco yo y otros muchos, que el TERRORISMO de ETA se gestó, se desarrolló y se sigue manteniendo entre ” casullas” ( no entre los ” rojos comunistas” separatistas) dichas perlas les corresponden a los supuestamente creyentes católicos.
Y no olvidemos cómo termina la sentencia: ” porque se volverán y te despedezarán”
Tenemos bastantes ejemplos de despedazamientos a quienes han dado sus ” perlas” en favor de la Sociedad y la Iglesia. Ellos echaron sus perlas con la mejor voluntad y honradez y ya vemos cómo son despedazados. ( el último caso es bien reciente y se comenta aquí.)
So coincidimos también en que la represión franquista de la dictadura estuvo fundamentada en buena manera en el Poder Católico, e incluso en la actualidad es la Iglesia Católica quien maneja los hilos de los ataques rastreros al Gobierno, no creo que me puedan afear mi postura de ateo. Mi postura atea es ANTITERRORISTA, por cuanto está en contra de ambos terrorismos ( El franquista y el de ETA) y está enfrentado con las formas rastreras de utilizar el terrorismo para minar un Gobierno.
Nunca entendí muy bien a quienes se apuntan a ciertas manifestaciones contra el terrorismo y suelen comenzar ( o acabar) con una misa. Es absolutamente contradictorio si, como tu admites y yo también afirmo, el terrorismo se gestó precisamente en la Iglesia católica Apostólica Romana.
Saludos pues.
10-Marzo-2007
Sr. José Sala:
1.- Las ideas de García Roca en abstracto las suscribo. No lo puedo hacer en el contexto y referidas a los terroristas, no creo que tengan la más mínima capacidad de entender algo mínimamente humano y relacionado con el diálogo. Eso es “echar margaritas a los puercos”
2.- Del seminario de Derio y su temprana actividad “nacionalista” lo supe desde el primer momento por curas que allí había.
3.- Repruebo absolutamente los métodos y la represión franquista…sé lo que eso era
4.- Me parece más juicioso y esclarecedor el artículo reflejado en “Redes cristianas” de Benjamín Forcano sobre la libertad de ese asesino. Me gustaría que me diese su opinión sobre dicho artículo. Un cordial saludo. J.Antonio Díaz
09-Marzo-2007
Bento,
habías dicho en tu último post: “Ahora bien, lo que quiero saber, a lo que vengo aquí es a saber, como a un lugar público, es por qué, porque yo he venido aquí diciendo por qué”. Dices “a saber”. Y decir “por qué” es igual a preguntar. Al menos sabemos leer y esta es una prueba que te hemos tomado en serio.
Si te vas es por que quieres. Ni siquiera te exigimos decir nada de tu vida. Yo he dicho que para entenderte necesitábamos conocer tus coordenadas mentales. Pero haz lo que quieras.
09-Marzo-2007
¿Dije que había venido aquí a preguntar y a saber?Apuesto a que no. Pero no pretendo cobrarla porque no me quedo en los sitios en los que me preguntan quién soy, de dónde vengo o a dónde voy. Vieja costumbre que me ha servido bien. Así pues, os mando a todos un saludo (a los que se han esforzado y a los que no por entenderme, en lo que ninguno tenía ninguna obligación) y me despido.
09-Marzo-2007
Bento,
veo que has venido a peguntar y saber, según dices. Pero lo que es evidente es que sobre todo has hablado. Y no es fácil escucharte, es decir, leer tus inacabables sábanas.
Pero lo peor no es la extensión de sus comentarios sino que, aún intentando hacer un esfuerzo por entender lo que quieres decir y cómo te sitúas, resulta difícil. Faltan algunos datos. Sería útil conocer tu dedicación intelectual, tu posición respecto al origen del estado y del derecho, tu escuela filosófica para la fundamentación de la ética. Tal vez si conociéramos más de tu persona (generalmente los que más intervienen se suelen presentar del todo) nos ayudaría a entenderte.
Pienso, por ejemplo, cómo te puede interpretar y contestar el autor del artículo, Ximo o Joaquín García Roca, con muchos libros escritos sobre los temas que tocas. A lo mejor tienes razón. Pero ¿sabes que García Roca tiene, por ejemplo, un libro escrito sobre “Público y privado en la acción social”, otro sobre “La dimensión pública de la fe” y otro sobre “El cristianismo, ¿una utopía ética inalcanzable?”?. He contado hasta 22 títulos de libros en la base del ISBN. Claro esto no es un argumento de autoridad. No hace falta haberlos leído ni haber escrito tantos para poder opinar, comentar su escrito y estar en contra. Pero es que tus comentarios son como una lección magistral que nos dice que es absurdo relacionar ética con política. Y ahí nos descolocas a todos haciendo imposible contestarte. Descolocado queda Adam Smith mismo, que relacionó economía con moral y desde luego el mismo Hobbes. Tanto el liberalismo como el marxismo se encontrarían fuera de ese imposible positivismo. Para encuadrar mejor tu pensamiento, que tal vez no he entendido, necesitamos que nos des más coordenadas intelectuales y menos sábanas. Tal vez porque sea un poco torpe o no haya leído con suficiente detención tus largos comentarios, no he acabado e comprender lo que quieres decir. Y así es difícil contestarte. ¡Ah! y si quieres, lee el último artículo de García Roca que acaba de publicar en el número 229 de Iglesia Viva. Está disponible a todos en www.iglesiaviva.org y se titula “Hacia otra Iglesia sin poder”.
09-Marzo-2007
Caramba, Bento, te aseguro que pongo voluntad: pero no te entiendo un pijo. Además me duermo sin poder acabar el mensaje.
Supongo que lo tendrás previsto y escribas solo para teólogos, filósofos y abogados, porque si piensas que estos mensajes están adecuados a los fontaneros, albañiles, carpinteros etc lo llevas claro
No me dirás que nosotros no tenemos derecho a entender lo que se escribe en un foro público… a ver si al final me vas a resultar más político que los políticos que tanto rechazo te acarrean. Los políticos, efectivamente, utilizan muy bien ese arte de hablar durante horas y acabar sin decir nada que se comprenda. ( al menso no lo comprendemos los fontaneros)
Ponnos un poco más llano el CAMINO, hombre, que nos vamos a estrellar entre tanto recoveco.
saludos CORTOS Y CLAROS
09-Marzo-2007
No tendré tiempo hoy y posiblemente no lo tenga hasta el domingo o la próxima semana. Pero daré una respuesta al comentario que -agradezco- me ha ofrecido el amigo Bento.
Saludos.
09-Marzo-2007
Javier,
Cuando me dirigía a ti, estaba llamando opinión a la expresión de unos gustos y emociones y, por lo tanto, todo aquello que tiene como único fundamento lo que la persona siente acerca de algo (cosa que no es en absoluto mala ni buena: expresan a aquel que las tiene, y que no es necesario que las manifieste mediante palabras: basta ver cómo viste, se peina, gesticula, anda, baila, pliega la servilleta con la que va a comer su hijo, o qué locales y chats frecuenta… y a quién le importan, a quién le pueden molestar).
Las opiniones, normalmente terminan su curso en el curso de la acción individual: y ninguna acción de un conjunto de personas que expresan sus gustos es una acción colectiva, sino una acción grupal, un conjunto de individuos inconexos, como diría mariano, la conexión es por un gusto que tienen antes de coincidir en un evento, en un pub, o en un concierto. No es estrictamente público. Es público en un sentido lato, porque lo hace más de una persona, pero no es público, en el sentido fuerte de la palabra, en el de una acción colectiva, porque le falta el soporte del derecho. El derecho preexiste a la acción colectiva y la hace posible para todos aquellos que utilicen ese canal. Este es el sentido fuerte de público que empleo. Pues bien, cuando se trata de una manifestación pública de opiniones regulada por el derecho (no me malinterpretes como abogado: sé que hasta en un concierto se puede meter al derecho: los seguros de los cantantes y de la actuación, todo aquello que trata de una reunión pública, los derechos individuales que tiene cada uno de los participantes, los laborales de los que sirven a los cantantes… pero eso no hace el concierto un fenómeno público en el sentido fuerte), con un derecho preexistente (por ejemplo, como aquí: nuestro moderador y los fines generales de la página y los contenidos que se proponen en cada pasquín –post en inglés- nos sirven como derecho, aunque, como todo derecho, estado y gobierno, sea perfectible), la dirección de la acción depende de que se den argumentos. Bien lo sabes como abogado. Eso mismo es un proceso: un montón de gente que canaliza sus energías para obtener el producto de la sentencia, el derecho como bajo sostenido y los argumentos como solistas y libres intérpretes. En ese sentido, aquí hacemos algo público en el sentido fuerte del término y cuya acción, además, se queda en la palabra. El festín de la palabra por la palabra… siempre que se argumente.
Lo que digo, y vuelvo a decir es que aquí no me das razones, sino que me informas de tus gustos. A lo que no tengo nada que añadir. Me parece muy bien que para ti el 0,7 sea humanitario, o que no estés de acuerdo con que lo humanitario no vale como razón política, o que no vale la separación entre razones humanitarias y actuación política y todo lo que digas. Ahora bien, lo que quiero saber, a lo que vengo aquí es a saber, como a un lugar público, es por qué, porque yo he venido aquí diciendo por qué. No me interesa saber cómo es la gente, que me informe de sus gustos, sino que me dé razones cuando estamos en un lugar público o en un tipo de comunicación pública (y lo mismo las que recibo por los medios de comunicación, que, obviamente, sigo más bien poco). Las opiniones son como mensajes publicitarios, sólo que estos últimos pretenden además no sólo expresar un gusto, sino hacerlo deseable para que se compre el producto, sin dar razones. Para mí los mensajes publicitarios no significan nada. Me informan, en todo caso, de cómo me ve o ve a un grupo de población el publicitario de turno o la casa comercial que se lo encarga y acepta lo que le presentan. Y como todas estas preferencias tratan, digamos, sobre política, en un sentido amplio del término, no necesariamente de a qué vota uno, las llamo opiniones políticas. Pero no me molestan ni he dicho que me hayan hecho perder el tiempo. De lo que opina la gente se aprende… cómo opina la gente, como cuando uno va por la calle y ve a la gente vestida a su manera y coincides más con unos que con otros, y ese tipo de cosas. Es asistir a la variedad del mundo. Por eso, no me interesan, disfruto viéndolas en su variedad, pero sin que me interese su contenido concreto, que estén a favor de a o b, del rojo o del negro, del madrid o del barsa, a favor o en contra de una acción concreta del gobierno. Son opiniones políticas, porque tratan de política, pero no me interesa cuál sea su sentido.
Lo que me interesa, para tenerlas en cuenta, no es cómo razona un tercero que no está presente (en este caso, el gobierno o la oposición, lo mismo me da, los partidarios de uno o los otros en tal o cual medio), sino cómo razona aquél por quien me siento interpelado y a quien trato de interpelar. Las de otros no me valen, son las suyas las que busco (aunque sean una reproducción de un tercero me valen, porque aun así, siempre le dará el color de su verbo), con las que quiero dialogar, y no tener un diálogo de besugos (bizantino, se llamaba en otros tiempos) como el que sale de confrontar opiniones y eslóganes o mensajes publicitarios. Es aquello de aparca tu verdad y vamos de la mado a buscarla, lo que tanto se puede atribuir a Agustín como a Machado. Si en buena medida parte de aquello a lo que dedicamos la vida es a mirar anuncios aquí y allá, también conviene variar la actividad y dialogar, no ser un mero espectador de opiniones. Y para dialogar tiene que haber razones sobre la mesa, no el simple: pues yo opino asá. Ajá, muy bien. Y por qué. Eso es, precisamente, lo que uno no hace por la calle: a nadie se le para preguntarle oye, por qué te vistes como vas. No, porque no es un sitio público, a pesar de lo que diga la propaganda estatal. No es un sitio público en el sentido fuerte, sino en el sentido débil, por la que circulan individuos grupalmente. Colectivamente sólo lo hacen cuando tienen un marco y cuando utilizan razones dentro de ese marco.
Esto, por lo que hace a los fundamentos.
Ahora quisiera, por ejemplo, que me dijeras qué entiendes por razón humanitaria.
Sobre lo de razón humanitaria, yo no digo exactamente lo que tú me haces decir, sino lo siguiente: la razón humanitaria no es en sí misma una razón política porque no hay nadie que esgrima como razón la contraria, la inhumanidad. Ni los más perversos criminales de la historia han dicho palabras como esas. Siempre han puesto un buen fin por delante. Las razones políticas, tal y como entiendo el asunto, son tales que plantean el curso de una acción en un sentido o en otro, no aquellas que, dichas, sólo pueden tener un curso lógico. La acción política es una acción libre, que no es necesaria en el desarrollo natural de los acontecimientos (no es la manzana que cae a tierra desde la rama del árbol) ni es obligatoria en el desarrollo jurídico de los mismos (no es del tipo: el candidato que obtiene más votos en el parlamento ha de ser investido presidente del gobierno). No, las razones políticas se mueven entre las alternativas que le ofrecen el mundo natural y el mundo jurídico. Pero las razones humanitarias no ofrecen otro curso lógico porque nadie esgrime la inhumanidad como razón para actuar políticamente. Por lo tanto, la humanidad tampoco puede serlo. ¿Y las demás que son, inhumanas, inhumanitarias? Es más, lo que seguía diciendo es que decir que lo que se hace es por humanidad tiene por consecuencia política el poner a cualquiera que quiera criticar políticamente esa acción, en situación de inhumanidad: descalifica cualquier oposición. Se presenta como incontestable: como digo que lo he hecho por humanidad, nadie puede criticar mi decisión salvo a costa de que ese que quiera criticarme quede en situación de poder ser tildado de lo contrario, de inhumano. La opción de acción que supone toda acción política se ha convertido en una acción de opinión, donde los dos polos han sido delimitados precisamente por quien tiene el poder, el poder de decir la primera palabra (lo que en los manuales de derecho se llama interpretación auténtica aplicada a los medios de comunicación). Así, quien toma una decisión política pretende no asumir los costes políticos que pueda tener, negando hasta su misma posibilidad de ser criticado, demoniza la pérdida del poder y así demoniza el poder mismo (eso es lo que implícitamente asumen Ximo y Antonio hablando del poder político como círculo vicioso que sólo el círculo virtuoso puede salvar –y colectivamente, además-: el bien contra el mal, ya dados, de una vez por todas). Se ve perdido sin él y trata de escapar incluso a la misma posibilidad de perderlo: ha equiparado poder político a vida. Su única convicción clara es su consecución y mantenimiento. Lo único importante para ese que así actúa, detrás de sus palabras, es el poder por sí mismo, el poder vacío y él ocupándolo. Una caja vacía. El vacío, la nada. Y pretender que la nada es la que legitima la consistencia de lo que hace y no lo que hace lo que legitima que esa nada exista y que puedan ocuparla unos u otros. El poder en sí mismo es un vacío potente, o sea, un medio, en cuyo uso se puede acertar o errar. Pero de quien hace de él un fin en sí mismo, ni siquiera se puede decir que yerre o acierte, sino que genera vacío.
¿O no te das cuenta de que ese título, ese galardón, el de humanitario, es el nos corresponde a nosotros, a los que tenemos el derecho de criticar la acción del estado, poner a la acción del estado cuando creemos que así se ha comportado en una decisión concreta y que no es él mismo el que está legitimado para imponérselo a sí mismo antes de tomarla y ante lo cual, cuando la toma, sólo nos cabe la adhesión o el silencio?
Finalmente:
La prudencia es un arte. Gracias por el consejo para mejorarla. Meditaré si le conviene a este pobre arte mío.
Y lo de persona/máscara destaca nuestra teatralidad: la persona es la máscara… de los actores en el teatro griego: el personaje, que seguimos diciendo hoy día. No tiene esas connotaciones que le das, no se trata necesariamente de algo malo, como se desprende (permíteme ahora que desprenda: suponer, deducir y ese tipo de cosas son cosas de la lógica, de la que en parte están hechas las razones) de tus palabras “hipócrita” o “aparentar”. Una hermosa cita que te dedico de Canetti, más o menos como la recuerdo: “soy todo lo que ves, dijo la máscara. Y todo lo que temes, detrás”. En masa y poder, no recuerdo el capítulo exacto. Hablando de Canetti: ¿Alguien ha leído Auto de fe? Muy instructivo.
Con mis saludos.
09-Marzo-2007
A Mariano:
Qué quieres decir entonces con “influencia de una religión”. Qué significa para ti la palabra influencia, y, a partir de ahí qué parte de la religión debe influir sobre los estados. ¿Dogmas, moral, ciencia, estructura social, jerarquía, creyentes, portavoces? ¿En tanto que tales, por el hecho de ser creyentes, dogmas católicos, moral católica, jerarquía católica, o bien según hacen en su vida, que no siempre les exige estar continuamente pensando en Dios, sino también haciendo su vida en este mundo? No entiendo. Las alternativas que yo creo ver en lo que dices es: o una teocracia (se ocupa el poder por tener unas creencias o al menos decir que se tienen) a la que no la podamos llamar teocracia porque no te gusta la palabra teocracia; o bien, lo que ya sucede en los estados que pueden llamarse tales, es decir, que los creyentes influyen en la vida pública desde sus responsabilidades, en sus trabajos, en sus opiniones, en su modo de comportarse, incluso como políticos si llegan al poder. Pero para llegar a ninguna de estas condiciones, ni presidente, ni opinador, ni trabajador ni… pueden ni deben alegar esa condición de creyente, con la que viven, pero no por la que les tienen o no que dar la razón o compartir sus posturas. Por eso ya hemos pasado. Por eso el estado debe ser inconmovible ante las creencias como tales creencias. El que quiera un puesto en el estado no puede ni debe conseguirlo por pertenecer a ninguna religión o creencia. Me da igual que sea la de la religión cristiana la condición de ateo esgrimida como tal o la de judío, musulmán, en los que creen en los ovnis, en la cienciología, en el gran arquitecto universal o en lo que sea. El día que se llega a un puesto del estado por las creencias y no por razones y hechos, el estado está perdido (y los creyentes que no comparten la religión de los que ocupan el poder del estado, también). No quiero que me gobiernen en las cosas de este mundo personas revestidas del carácter de creyentes, sino del de políticos.
No he dicho que el estado sea un ente abstracto porque, para empezar, lo puse en unas coordenadas históricas: nace en el XVI en europa. Y qué más influencia quieres de la religión católica (como todo, cultura, doctrina, dogma, jerarquía, creyentes: el estado es un hijo de todo eso), además de que ese estado naciera y se teorizara en la europa cristiana, como un resultado de los postulados cristianos (y por muchos cristianos) sobre el gobierno.
Veo que opones esa etiqueta que de abstracto que te sacas de la manga a “institucionalización orgánica del pueblo nación”. Ahí tienes a pepe sala que seguro que está dispuesto a contarte con gusto, regodeándose y con pelos y señales qué significa eso traducido al castellano de estas tierras y en la práctica. De hecho, habla mucho de ello, no será difícil encontrar algún sitio donde hable de lo que era eso de la democracia orgánica y qué tenía detrás.
Lo de la asepsia tampoco salió de mi boca. Está bien para los hospitales, no para el estado.
Mira, lo que creo que te estás planteando con la contraposición que te haces entre estado/pueblo y estado/abstracto, aséptico, la puedes ver muy bien delineada y discutida, cuando volvía por sus fueros la reivindicación del “pueblo”, por los sociólogos alemanes anteriores a la segunda guerra mundial (evidentemente, nadie los escuchó), un tal Ferdinand Toennies y un tal Max Weber. Búscalos, sobre todo el primero (gran conocedor además de Hobbes). La distinción que tú creo que tratas de hacer se la plantearon ellos en términos que en castellano podríamos traducir como comunidad/sociedad. El calor de la comunidad opuesto a la frialdad de la sociedad. Los que perdieron la guerra, pero hicieron estragos y millones de muertos, fueron los que reivindicaban la comunidad, la gemeinschaf, el calor del pueblo, dirigido por un caudillo carismático. ¿Te suena la palabra? La elaboró la doctrina del estado de aquella época: Schmitt, católico, aunque terminó ninguneado en el régimen de Hitler después de haberle dado justificaciones teóricas a todo lo que se proponía (por otra parte, Schmitt fue un grandísimo pensador y, evidentemente, de su idea de liderazgo carismático tomaron lo que les pareció). Weber la había criticado años antes. El de Toennies es un librito breve y muy bien escrito. No te recomiendo sin conocerte Economía y sociedad de Weber, un tocho, pero no lo pierdas de vista si algún día pasas cerca de él. Cualquiera de esas páginas enseña muchas cosas. Por ejemplo, los modos modernos de legitimidad. Lee lo de la legitimidad racional. Breve y contundente. Si quieres, lo discutimos otro día, porque también es discutible, pero da una base racional y una terminología precisa para la discusión. Los sociólogos siguen viviendo de lo que dijeron estos señores.
A lo de las desvinculación existencial: además de Toennies, lo que te digo es: al estado no le deben interesan las vinculaciones existenciales de los hombres. ¿O es que si han sido capaces de crear y de mantener al estado históricamente son incapaces de crear vínculos existenciales? ¿Y de qué vínculos me hablas? ¿Acaso el hombre, por definición, no tiene de por sí, no hace su vida constantemente construyendo y desmontando vínculos existenciales? Por qué le va a interesar al estado de quién seas amigo o dejes de serlo, de si vas o no a misa o de si perteneces a un club de póquer o a la sociedad ética de la plaza del sur (ESP’s). ¿Y qué? Lo que decía más abajo fue (entre tanta palabra, seguro que se pierden muchas): “Pero el que padece es el individuo, no hay otra entidad que sufra y que nos importe tanto (ahora parece que los animales empiezan a importarnos, a veces más que nuestros congéneres). Lo demás son personas jurídicas, creaciones del derecho, como la propia noción de individuo. Pero tanto una noción como otra, las personas jurídicas o la creación jurídica del individuo, tiene ahí su fundamento, en la existencia del individuo real.”
En cuanto a lo de la “lógica de base del liberalismo”: “considerar a los pueblos como meras sumatorias de individuos”. El pueblo es tan ficción jurídica como el individuo que encuentras en las normas, la persona jurídica. La palabra pueblo, antes de que fuera una ficción jurídica, se utilizaba para hablar de un conjunto de casas con sus habitantes, o de éstos solos, o la indicación de un estatus social (así, en italia o en españa: popolo grasso, popolo minuto, la corte y el pueblo o aldea). La acuñación de la pueblo para la política, como sabrás, nace de las revoluciones del xviii (también liberales, producto del romanticismo político, un poco anterior al literario). Y sus antecedentes te los puedes encontrar en los dramas políticos españoles del XVII, Calderón y Lope (uf, el pueblo cargado de razón; en el sentido menos trágico, ya antes, en toda la literatura de alabanza de la vida de aldea: siglo XVI, de tintes horacianos). Sobre esto hay muchos libros. Mi recomendación: La espada y el arado y Nacionalismo de Gellner. Profundos y bien escritos. Hasta te echarás alguna risa con ellos.
En cuanto a desmontar a Hobbes en una línea, tú sabrás si te lo has leído por qué te merece tanta displicencia. No me parecen libros fáciles los que escribió el buen señor sobre estos temas, ni el Leviathan, ni el De cive, ni el diálogo que dirige a un estudiante de Jurisprudence (lo que hoy llamaríamos filosofía del derecho). Me gustaría discutirlos contigo, aunque sea en otra parte, porque no es fácil encontrar a gente que se los haya leído.
¿Qué quieres decir con nominalismo?
Y eso es todo, con afecto, y deseos de entender y ser entendido. Te devuelvo los saludos analíticos que me mandaste una vez.
09-Marzo-2007
Desde el punto de vista de la evolución cósmica, la Humanidad es una etapa, un nivel de emergencia seguramente intermedio, en el que se hace consciente el impulso creativo de la Naturaleza, en el que la finalidad del proceso se vuelve propósito de auto-acabamiento. El espíritu de Dios está pues especialmente presente –inmanente– en la voluntad y el entendimiento humanos, y podemos decir que se expresa, como una “voz secreta” que guía su búsqueda, en los sentimientos éticos y estéticos de la Humanidad.
La voluntad humana está guiada por la ética, o mejor dicho por un “desarrollo ético”, que parte de los impulsos primarios de satisfacción individual inmediata, y crece “espacialmente” hacia los demás seres del entorno, y “temporalmente” hacia bienes mediatos, futuros. Esto significa una progresiva ampliación –afectiva y racional– del punto de vista individual, una incorporación de los intereses ajenos como propios, y una subordinación de los deseos inmediatos para la mejor consecución de fines a largo plazo. En vez de “satisfacción para mí, ahora”, un proyecto de “bien de todos en un futuro y para siempre”. En el límite, esto supone la consecución de un estado final perfecto y definitivo del universo, es decir la Novedad Última, Dios. Por eso, este desarrollo ético de la voluntad humana queda adecuadamente expresado en la concisa fórmula: “ama a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”.
El desarrollo ético está en el fundamento de las sociedades humanas, y sus aspectos concretos se plasman en usos y costumbres, en normas, leyes, y estructuras. Desde luego, se manifiesta por fines parciales, proyectos locales y temporales, intereses sectoriales, que pueden constituir etapas en el desarrollo, ciertamente indispensables por las exigencias de la realidad, pero también, al rigidizarlo o estancarlo, pueden obstaculizarlo gravemente. En cualquier estado de la evolución humana existe pues un “estado de desarrollo de la ética” de cada sociedad, o individuo, que queda “fijado” en estructuras, normas, leyes, usos, criterios, costumbres, etc., constituyendo una “moral cerrada” que preserva los logros éticos ya establecidos. Pero, en tanto que el desarrollo debe proseguir hacia sus fines últimos, cualquier estado intermedio debe ser superado, y por lo tanto las sociedades y los individuos deben cuestionar permanentemente sus normas para irlas ampliando y adecuando a nuevos fines más elevados; esto constituye una “moral abierta”, cuando es el caso que ocurre sin violencias.
Por supuesto, el desarrollo ético no es fácil. No es un progreso lineal y continuo sino que está lleno de fallos, retrocesos, estancamientos, vías equivocadas, que se traducen en instituciones injustas y en comportamientos culpables, desde el punto de vista de la misma moral vigente o de una ética superior que pueda poseer algún observador crítico, quien, en caso de disponer del poder necesario, deberá provocar el cambio a otras estructuras y normas más convenientes.
Como no existe un observador que sea poseedor de un punto de vista ético “absoluto”, –aunque algunos se crean inspirados directamente “por Dios” o por su “genialidad personal” en lo referente a asuntos concretos–, el progreso está lleno de conflictos. Pero confiamos en que, en su conjunto, la Humanidad tiene en sí las tendencias adecuadas según el espíritu de Dios. No el capricho, ni el azar, ni los intereses mezquinos, sino su “capacidad de Dios”, el Espíritu en su particular presencia en el nivel de emergencia humano, guía a la Humanidad en último término y en su conjunto.
La voluntad humana tiene también, manifiestamente, resistencias, inercias, espontaneidades, tendencias destructivas y regresivas –”hacia la nada”–, que deberá ir venciendo en el transcurso del proceso. Eso refleja, en el nivel humano, el hecho de que la acción del Espíritu no es absolutamente determinante de cada fenómeno –o voluntad– particular, puesto que en caso contrario todo sería “acto instantáneo”, realización inmediata de la Novedad Última. La existencia misma del proceso, en particular de la Humanidad, implica la inevitabilidad de la existencia provisional del mal. Pero creemos que la tendencia hacia Dios, la “buena voluntad”, el espíritu de Dios, prevalecerá sobre las tendencias negativas de la “mala voluntad”, y acabará por realizarse.
09-Marzo-2007
Recuerdo a los foreros, por si a alguno le interesara, que mis opiniones en este caso no incluyen intencionalidad político-partidaria en el sentido de dar o quitar apoyo a tal o cual partido o decisión de gobierno. No soy español, no vivo en España, desconozco amplísimamente el entramado de poderes que funcionan allí y me resultaría un desatino opinar sobre lo que ignoro. Lo mío, entonces, no va por ese lado.
Mi opinión apunta a reivindicar como legítima (y diría hasta inevitable) la influencia de la(s) religión(es) en la constitución de los estados así como es legítima la influencia increyente. No concibo al estado como un ente abstracto, cuyo molde serviría tanto para cualquier país terráqueo como de otras galaxias, sino como la institucionalización orgánica del pueblo-nación concreto en el que se construye. La idea de un Estado completamente aséptico cuyo fin exclusivo sea el de garantizar los derechos individuales parte, a mi entender, de un profundo error antropológico: considerar a la persona como individuo desvinculado existencialmente. Esta es la lógica que está en la base del pensamiento liberal: considerar a los pueblos como meras sumatorias de individuos. Este error que encuentra sustento filosófico desde el nominalismo en adelante y reconoce a una de sus formas mas excelsas en el contrato social propuesto por Hobbes, no sólo desestima la hondura de los vínculos humanos y por tanto la cultura de los pueblos, sino que en su práctica político-histórica se ha mostrado generador de profundas injusticias.
(Bento, tus planteos me resultan muy valiosos pero se hace muy difícil dialogar con vos si en un sola entrada formulás tantos temas a la vez).
Saludos cordiales.
09-Marzo-2007
Querido Bento,
Supones demasiado, y yerras cuando supones así. No tienes porqué suponer nada, ni menos lo que vota cada uno, ni si vota o deja de votar; es prudente no suponer en esas cuestiones.
Yo no he dado opiniones políticas, de modo que si, como dices, no te interesan las opiniones políticas, no te he distraído ni hecho perder el tiempo.
Que yo sepa, no se demuestra que una persona es cristiana votando a ningún partido, ni tampoco dejando de votar, ni en España ni en ninguna parte del mundo. Aunque en España hay una clara tendencia de la dirección de la Iglesia Católica en general a apoyar a la derecha. En mi modesta opinión.
Discrepo rotundamente de ti en que lo humanitario no vale como razón política; la persona (del griego, significa máscara –destaca lo hipócrita del humano, nuestra necesidad de aparentar-) somos animal político.
Por ejemplo la reivindicación del 0,7% del PIB tiene una indiscutible razón humanitaria; en la política relacionada con los inmigrantes también pesan lo suyo las razones humanitarias. Y en un sinfín de ejemplos. Aún pesan menos de lo que debieran.
No estoy de acuerdo en la separación que pretendes hacer entre las razones humanitarias y la actuación política; yo creo que las razones humanitarias deben presidir toda acción de la persona humana, también las de los dirigentes políticos.
En realidad al político elegible o elegido le pesan mucho las razones de los votantes electores, las cuales suelen ser muy egoístas, porque somos así; además las alternativas a elegir cada vez son menos (pronto dará casi igual elegir al candidato de uno u otro de los dos partidos, como en USA, una democracia en la que el dinero es lo esencial).
Se trata de convencer a la opinión pública, para lo cual es muy importante controlar los medios de comunicación, el llamado cuarto poder, además del ejecutivo, el legislativo y el judicial.
La propia Iglesia Católica tiene más de 2.000 canales de TV http://www.h2onews.tv/press.php?id=3. Y un sinfín de emisoras de radio, por ejemplo en España la COPE. Sin duda tienen mucha influencia en la política en España.
Saludos cordiales.
09-Marzo-2007
“No se lo estorbéis, pues no habrá nadie que obre un milagro en mi nombre y pueda enseguida hablar mal de mí, pues quien no está contra nosotros, con nosotros está.”
Querido Javier:
Ya sabía que estabas de acuerdo con la posición del gobierno. Esto mismo que me dices, veo que lo repites por estas páginas aquí y allá. Y supongo que obras en consecuencia en las votaciones o cuando expresas tu opinión como aquí. Pero yo no hablo de eso. Ya dije que no me interesan las opiniones políticas de la gente (como tampoco si le gustan ciertos colores o cierto equipo de fútbol), y, aquí, no me interesa lo que vota o lo que cree que está bien o mal. Es irrelevante al caso. Aquí, en este artículo, se nos propone algo más grave que nuestras opiniones políticas: la posición del cristiano ante la acción del estado.
Pero el paso de Marcos que alega es muy claro: “hay uno que no anda con nosotros y dice que expulsa demonios en tu nombre”. No está hablando de que haya otro que haga las cosas de este mundo, sino de uno que dice obrar milagros. Jesús, seguro de que todos los milagros vienen de él o de su padre dice: “no lo estorbéis”. Si hace de verdad milagros, de los nuestros será, y si no hace milagros, ¿por qué molestarlo en su andar por la vida? Ese estorbar (prohibere en la vulgata), no es asunto nuestro, les viene a decir, no sois vosotros quiénes para estorbarle. Todo lo sobrenatural de mí viene, luego si puede hacerlo es porque viene de mí. Y si es un pirado, dejadlo estar, qué daño hace con su locura. No os penséis que el saberos buenos os da derecho a todo ante todos. No lo veáis como una competencia, porque yo no compito con nadie en milagros. Todos los milagros son milagros míos y los que no pueden hacerlos y sin embargo eso dicen, ya se los descubrirá. Pues bien, ese es el papel del estado. Ante dos que se piensan que obran milagros, ante la competencia que pueda surgir por estar en posesión de la verdad sobrenatural, debe permanecer indiferente, no estorbarles: que hagan, si pueden, los milagros que quieran (en todo caso, buenos serán, de él vendrán si milagros son). Yo, estado, estoy aquí precisamente para impedir que se maten los que se piensan buenos según cualesquiera religiones.
Por desgracia, el artículo reconduce la cuestión a justificar unas opiniones políticas, que es por donde creo que ha terminado por surtir efecto entre la concurrencia, para que la gente se vea reconocida en esas posiciones como posiciones cristianas y de partido y en las que pueda descansar contento: como voto a tal partido, y ese partido hace lo que hace, demuestro que soy cristiano votando a ese partido. Ese mecanismo psicológico era el que utilizaba la panfletística de la época en el origen del estado, cuando las guerras de religión: la religión dice esto, esto mismo es lo que dice tal bando –o partido, como diríamos hoy- por lo tanto, todo el que sea religioso y aspire a la santidad, a lo sobrenatural, tiene que adherirse a dicho bando, y así construirá el reino de Dios en la tierra. Envolver a los partidos, a sujetos políticos, en la religión, como si fuera otra bandera más. Yo de los partidos y lo que quiero son acciones políticas y que me las expliquen en términos políticos (y del estado, acciones jurídicas y, todo lo que no sea jurídico, es decir, sea acción de partido, cae en lo anterior, en las razones políticas de una decisión para la que estaba habilitado -que no obligado- legalmente). Por qué haciendo lo que hacen quieren seguir manteniéndose en el poder. Nada más. Es muy sencillo. De mi humanidad ya me encargo yo, hasta donde pueda y doy de mí. Y quienes sean cristianos espero que la apliquen en su vida, en su contacto con los demás y que por ello, y no por las opiniones políticas o religiosas que tengan, se les note. Y si me confundo, y alguien obra así, con esa caridad propia que enseña el evangelio que ha de tener el cristiano, sin serlo, no por ello habré dejado de ver en ese gesto a Cristo. Pero esa humanidad no tiene el estado por qué ejercerla en mi nombre, porque entonces no es humanidad. Lo humano es el cara a cara. Lo político es una máscara hecha con la pasta del derecho para evitar que nos matemos unos a otros porque unos u otros creemos tener razón. Para el estado, auctoritas, non veritas facit legem; para el cristiano, veritas, non auctoritas facit legem. Es viejo. Afortunadamente, y mientras quiera seguir llamándose estado.
Que hayan excarcelado a De Juana sin transgredir la ley es lo mínimo que se le puede pedir a un gobierno. Que lo hayan hecho por humanitarismo no vale como razón política. Sólo puede ser falsa, es envolverse de lo propio de otra acción, de otro ámbito de acción que es el personal, un tipo de acción que no les está dada. El Estado puede ser atento o cortés con otro estado o con otros entes políticos o a los que quiera darle entidad política atendiendo sus razones. Convierte a aquel con el que dialoga en un sujeto político. Lo que hoy se llama derecho humanitario nace de la guerra, y no era humanitario en el sentido que le das, sino en el de cortés: los estados tenían que respetar la vida y la dignidad de los soldados de otros estados cuando entra en guerra con ellos: esos soldados son oficiales, funcionarios de otro estado, les da ese trato en función del reconocimiento de que son órganos de otro estado. Son sujetos políticos. Y como una guerra es entre estados, entre funcionarios de distintos estados, lo que ese derecho exige es que a la población no revestida de esa condición hay que dejarla que haga su vida en las condiciones en las que cada estado la ha metido por meterse, él y sus funcionarios, en guerra. La humanidad, propiamente dicha, se puede dar de un soldado a otro, de los miembros de dos pueblos en guerra entre sí, a pesar de la guerra. Maldita la hora en que los sabios de Ginebra decidieron poner eso de humanitario como título de los tratados, en un alarde de soberbia y en un exceso del lenguaje.
Esa excarcelación de De Juana sólo puede ser política (convierte a De Juana en un sujeto político y, a los suyos, en sujetos políticos), como lo fueron todas las otras o los indultos que haya habido. Lo que hay que pedir es por qué se hace, por qué se hace ahora y a dónde se quiere ir a parar con eso. Si lo han hecho para seguir negociando con una banda terrorista, pues que lo digan, como parece que han dicho. Ahora bien, que eso sea para conseguir la paz, de nuevo: el estado no puede buscar la paz más que cuando está en guerra. La otra paz, la paz del espíritu no es cosa suya. La suya es una paz más tosca, pero que nos permite vivir más cómodos en este mundo. Dentro de ella, de esa paz más tosca, de ausencia de coacción, es la que nos permite vivir a todos según nuestras opiniones y creencias sin que por eso temamos por nuestra vida o por las cosas que más queremos y que no molestan a nadie. Un lugar donde el único temor posible sea el temor a Dios (principium sapientiae): es por eso por lo que es valiosa esa tosca paz del estado, en ella se puede dar la sabiduría como producto de un único temor, el temor a Dios. Esta última no se puede buscar directamente, colectivamente, ni el estado tiene poder para ello, sino que es un producto, una consecuencia, de aquella otra que sí puede conseguir colectivamente.
Por lo tanto, que un gobierno esgrima como razones el humanitarismo, la paz y el amor, esgrimidas como razones políticas, como las razones de su acción, me parece la forma más retorcida de razón de estado. Decir que se hace algo por una razón que no es la que realmente ha conducido la acción, pero que se sabe que cuenta con el aplauso público (cómo va a ser malo algo que ha sido hecho por humanitarismo, paz y amor) y que así intenta esquivar la crítica en términos políticos o deja preparada la pista para que toda crítica que se le haga no pueda ser tildada más que de exhibición de odio, búsqueda del enfrentamiento y la guerra, inhumanidad. Con ese mecanismo se consigue legitimar la acción tomada y las razones políticas –o sea, las realmente seguidas para tomar la decisión-, a través del aplauso público de las razones declaradas (humanidad, paz y amor) y deslegitimar cualquier crítica política. Esto demuestra, cuando se hurta la razón política y se deslegitima la crítica que se le pueda hacer en términos políticos, que quien así actúa tiene como fin no que la acción del estado vaya dirigida en este o en el otro sentido, que es lo que se tiene que exponer a la luz pública (razones políticas), sino el mantenimiento del poder como fin en sí mismo, puesto que buscar el aplauso y no la crítica lo que busca es el refrendo de la acción tomada y no el sopesamiento de otras razones que puedan hacer más útil la acción que se pretende. Igual que el cristiano sabe que es pecador, que no es todo virtud, el político tiene que saber que no toda la verdad anida en él.
Y eso no significa, por tanto, como dice un periódico, que el criterio de acción del estado tenga que ser simplemente la eficacia. Depende, eso suena a razón de estado de la antigua. La eficacia es un modo de actuar del estado, no el fin del estado. Los fines del estado son los que ponen, por un lado, las normas, y, por otro, los que gobiernan o pretenden gobernar: razones de orden político, claras y bien y públicamente expuestas y, una vez tomada la decisión, o antes de hacerlo, ponerla a disposición de la crítica pública, en el parlamento, en los periódicos y en la calle y, al final del mandato, con todas las decisiones tomadas, ponerse en manos del electorado: hemos hecho esto y lo hemos hecho por esto otro. Si les gusta nuestra forma de actuar o las reformas que proponemos a lo que hacen estos otros, vótennos. Eso tan sencillo de decir, pero por lo que parece, tan difícil de hacer cuando se está en el gobierno, es lo que entiendo básicamente por política. Lo demás, meterse en guerras que no son las suyas y utilizarlas en beneficio de su fin que hacen fin central: mantenerse en el poder, y no tener por fin ciertas cosas para las que el poder político, la acción colectiva, es instrumento (que puede ser utilizado eficazmente). Lo de la eficacia de ese periódico suena a que lo que tiene que hacer un partido es perpetuarse en el poder, signo de que es eficaz, de que llega a todo el mundo y que todo el mundo aplaude sus decisiones.
Terminaba la anterior intervención diciendo que el que quiera hacer el reino de Dios en la tierra como algo colectivo (por lo tanto, impuesto), me encontrará siempre del lado del estado, defendiendo su autonomía (defendiendo que sus razones lo sean para lo colectivo, que sean legales y políticas, sometidas a la crítica, de orden distinto a mis razones, de orden individual y religioso –o filosófico o como se lo quiera llamar-, sometidas también a la crítica, pero de un tipo distinto: la reprensión, no el estorbo –prohibitio-, cosa del estado), que es la que garantiza, o debería hacerlo, que no corra riesgo mi vida por las opiniones que tengo. La salvación como algo colectivo, como algo propio de un pueblo (sociedad, como dice Ana), según mi religión me enseña, fue cosa de la primera alianza, no de la mía, en la que participo voluntariamente. Todos los mesianismos, además, de los que ha habido muchos, están hechos de este voluntarismo por la salvación colectiva (y el único mesías, curiosamente, no predicó esa salvación colectiva, indistinguida, de la masa, de la ley de la masa, del partido de la masa, sino de los frágiles individuos, preciosos por serlo). Todos son los llamados, sí, pero pocos los escogidos al reino de los cielos. Y eso, es lo más raro e infrecuente. En todo caso, nada de lo que pueda proveérsenos colectivamente, como si fuéramos una masa. Y menos directamente por el estado.
Saludos.
09-Marzo-2007
[…] Copio un fragmento del artículo “El círculo virtuoso del poder“, del teólogo Ximo García Roca, y que pone de manifiesto la importancia del diálogo como opción política: […]
09-Marzo-2007
Al final, Dios será “todo en todo”. No habrá nada que sea “del César”. Pero eso será al final. Mientras, estamos sumidos en una realidad imperfecta, que va evolucionando como un río fluye hacia el mar, no en forma rectilínea, sino dando vueltas y revueltas, con remansos y torrentes, rápidos y cascadas.
Situados, como estamos, en un punto intermedio de ese desarrollo, vemos dos ámbitos contrapuestos, el “de Dios” y el “del César”, el de “la gracia” y el de “la ley”. Esto es así debido a “la dureza de nuestros corazones”. Pues tenemos tendencia a “no hacer lo que queremos sino lo que aborrecemos… ¿Quién nos libra de este cuerpo de muerte?”
En la boda de Dios y la Humanidad, se ha acabado el vino del Espíritu y queda sólo el agua de la Ley. Pero, aunque no ha llegado aun la “hora” escatológica, en atención al “resto fiel” que se lo pide, Dios interviene mediante su Hijo: Jesús convierte el agua de la Ley en el vino nuevo de su Espíritu.
¿Quiénes son ese “resto fiel”? ¿Nosotros, o más bien algunos que “dicen lo que nosotros decimos –o que debiéramos decir- y no son de los nuestros”?
09-Marzo-2007
Antonio Diaz:
No sólo a ETA le venían bien esos consejos por aquel entonces. ( y no olvides que ETA salió de las filas de un Partido ultracatólico llamado PNV y se comenzó a gestar en un Seminario llamado Derio ( Hoy en día es un gran hotel)
Había por aquel entonces muchos asesinos con mucas más víctimas inocentes en su haber y no parece que la Iglesia estuviera especialemnet preocupada. A este, por ejemplo ( hay muchos más) le daban la Comunión diaria sin ningún repreoche:
“Este que conocemos muchos por imágenes de viejo apocado fue fiscal militar en Málaga, después de acabar la guerra civil, donde se ganó a pulso el apelativo de “El Carnicero de Málaga”. Por sus méritos en el campo de la represión se convirtió en el Director General de Seguridad en 1957, ocupando el cargo hasta que se convirtió en alcalde de Madrid. Su carrera siguió a más en la dictadura fascista del general Franco, dejó el cargo para convertirse en ministro de Gobernación, y finalmente, después de que Carrero Blanco volase por los aires, Franco le nombraba presidente de su XIV gobierno el 3 de enero de 1974.
En estos tiempos, en el agonizante régimen fascista, regresaban las ejecuciones que nunca se fueron como forma criminal de afianzarse en el poder. Con él como presidente fueron ejecutados el 2 de marzo de 1974 el anarquista Salvador Puig Antich, militante del Movimiento Ibérico de Liberación (MIL), y el apartida polaco Heinz Chez; ya en 1975 morían ejecutados dos militantes de ETA y tres del Frente Revolucionario Antifascista Patriótico (FRAP).
Cuentan que ante las protestas que no dejaban de llegar de todos los puntos del mundo después de estas últimas ejecuciones, de las manifestaciones en contra del régimen fascista español, de los asaltos a embajadas españolas en ciudades europeas, de las llamadas a consulta de embajadores europeos en España, de la petición de una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para pedir la expulsión de España de los organismos internacionales…después de eso, nuestro simpático carnicero era capaz de arrancar unas lagrimillas del entrañable torturador, entrañable dictador, Francisco Franco, cuando ante “la innoble agresión exterior”, llamaba a la población a participar en la “exaltación de la Jefatura del Estado” en la Plaza de Oriente de Madrid.”"
Ni la Iglesia no nadie ha pedido aún perdón por aquellas salvajadas. Lo de ETA es un ” juego de niños” comparado con aquello. tengamos las cosas claras al menos.
saludos.
09-Marzo-2007
Pues si los abogados no lo entienden, Javier, imagínate lo que habremos entendido los fontaneros.
De eso se trata precisamente el Camino; de hacerlo tan largo y tortuoso que no le entienda ni “dios”.
Saludos
09-Marzo-2007
Bento,
Sí que son largas las sábanas, de modo que disculpa sino te he entendido bien; cada uno hacemos lo que podemos, más o menos.
En la oración que nos enseñó Jesucristo, le pedimos a Dios el pan nuestro para hoy, le pedimos que venga a nosotros su reino, y le pedimos que nos perdone nuestras deudas y ofensas como nosotros perdonamos a nuestros deudores y a los que nos han ofendido.
No cabe duda por tanto de que la construcción del reino empieza aquí y ahora; y no cabe duda tampoco de que pretendemos tratar aquí y ahora a nuestros deudores y a quienes nos han ofendido como queremos que Dios nos trate. Y queremos que Dios nos trate con misericordia, porque de lo contrario creemos que estamos perdidos, ya que ni la mejor de las personas está limpia de pecado como para tirar la primera piedra (ni siquiera Jesucristo tiró ninguna piedra a la acusada que la multitud iba sin más a linchar).
Yo veo en ello la necesidad imperiosa de trato humanitario en la vida diaria, necesidad que también lo es para los políticos. Creo que Jesucristo es admirado también por no creyentes, incluso en este foro, sobre todo por su trato humanitario, exigencia de su mensaje de salvación por el amor, que le llevó a dar testimonio del mismo perdonando incluso a los que le estaban asesinando.
Creo que Zapatero y Rubalcaba, dirigentes del Estado, también han sido partidarios de este trato humanitario en este caso extremo, tomando una decisión dentro de la legalidad, incluso con riesgo político para ellos mismos y su gobierno, porque la persona De Juana la verdad es que tira de espaldas a la inmensa mayoría, a todos salvo a sus más cercanos.
Deudor ofensor donde los haya: De Juana, en el caso que nos ocupa; a pesar de la publicidad que estaba dando a su acción con su huelga de hambre, no ha muerto, probablemente gracias a la decisión de Zapatero y Rubalcaba.
Creo que es un buen ejemplo de que, actuar un dirigente político de forma correcta políticamente, no tiene porqué excluir el actuar de forma humanitaria. Creo que es una lección de trato humanitario que no deberíamos despreciar.
Cuando Franco (que dejó el poder como lo obtuvo: matando), poco antes de que Dios le perdonara sus deudas NO como Franco perdonó a sus deudores, no indultó a los cinco condenados a muerte y ejecutados en 1975 a pesar del clamor internacional en contra de tales asesinatos legales, no actuó de forma humanitaria, asesorado por muchos católicos que le rodeaban y habían apoyado su dictadura, la cual querían mantener después de Franco.
Yo agradezco a Zapatero y Rubalcaba su decisión humanitaria, y lamento que muchos católicos utilicen ese trato humanitario contra el gobierno de España que así ha actuado, a la vez que rezan y rezan el Padrenuestro en sus misas-eucaristías.
Saludos cordiales.
09-Marzo-2007
Saludos Mariano (y a toda la compaña):
Una primera cuestión de orden lógico: El reconocimiento de la diferencia no deslegitima necesariamente, como supones, a uno de los dos términos reconocidos para influir sobre el otro. Que reconozcas que Juan y Pedro son dos seres distintos no implica que uno no pueda sentirse en un momento determinado legitimado para pegarle al otro. E incluso que no pueda convertirlo en su esclavo (eso que llamas teocentrismo o eclesiocratismo, pero que también puede darse a la inversa: el regalismo). Si no estuvieran separados esos dos órdenes no serían dos órdenes. Obvio. Y cada uno con sus propios principios de funcionamiento.
Precisamente, para que puedan ser dos órdenes distintos el estado tuvo que asumir como papel la defensa colectiva del individuo, con lo que se sobreponía a banderías y religiones (por si las guerras). El pluralismo, por debajo de la unidad del estado: pluralismo de religiones, de partidos, de clubes y de individuos. Pero el estado y el derecho sobre todos ellos para salvaguardar al individuo frente a cualquiera: otro individuo, pertenezca o no a otro club u otra religión distintos de los suyos. Precisamente así se garantiza el culto público (ya sabes, el edicto de Nantes, las famosas cartas de la tolerancia y todo aquello). La manifestación pública de unas creencias no deben conmover al estado. Leviatán (por cierto ¿ballena, dragón o cocodrilo?), ese dios mortal, como gustaba de decir Hobbes. Esa es toda la influencia pública que debe admitir el estado (y cuanto más indiferente es a todo eso el estado, como decía en texto posterior, más sano es el estado), el guardar por el mutuo respeto de las personas; y que las palabras, atavíos, trajes y fiestas vuelen en colorido remolino, más oscuras o brillantes en función de los tiempos, las mentes y, si quieres, de Dios. Que quieren manifestarse, que se manifiesten. Que quieren criticar, es su derecho. Así nacen los derechos. Individuales por definición. Hablar de un derecho colectivo es como hablar de un círculo cuadrado. Tendrá sus adeptos, como también los tiene un cierto rito azteca que ahora se ha puesto de moda por aquí entre gente más o menos leída pero que, por no querer ir a misa, dicen que “van a purificarse” en pelotas, ya mayores, delante de rubicundos niños, enseñándoles las vergüenzas de sus cuerpos viejos, después de haberse desollado con piedras calientes). Pero el que padece es el individuo, no hay otra entidad que sufra y que nos importe tanto (ahora parece que los animales empiezan a importarnos, a veces más que nuestros congéneres). Lo demás son personas jurídicas, creaciones del derecho, como la propia noción de individuo. Pero tanto una noción como otra, las personas jurídicas o la creación jurídica del individuo, tiene ahí su fundamento, en la existencia del individuo real. Es que los estados nacieron cristianos, de uno u otro signo. ¿Que así crees que legitimo la cosmovisión liberal? Si lo que no te gusta es la etiqueta liberal que me has colgado, bueno, utiliza otra o di qué quieres decir con esta y el motivo de tu desagrado.
Que la única influencia pública que admite el estado de la religión (o sucedáneos modernos en los que el sentido de la palabra religión ha perdido su significado, como son pertenecer a un partido o a un club de fútbol) sea su manifestación pública no implica que eso no tenga repercusiones políticas. Claro que las tiene, las tuvo en los orígenes del estado y los sigue teniendo ahora. Pero entonces hablaríamos de poder político, no de religión, del poder político, por ejemplo, de las influencias del presidente de un club o de una compañía o de los cargos de una iglesia o de los miembros de una iglesia al votar según su conciencia religiosa.
Pero repito, siempre hay que distinguir, y en eso de la influencia, todavía más, porque los hilos están muy embrollados y no es fácil seguir los cabos. Por eso no coincido con Antonio (espero que me permita el tuteo), por falta de distinción: hace un slalom que pasa de enfrentar el círculo vicioso –política- al círculo virtuoso –cristianismo- como si fueran el bien y el mal (cosa que no siempre es cierta ni está tan claro que los bienes y males estén tan fácilmente repartidos, a no ser que dijera que cristianismo es igual al conjunto de los hombres santos, a cuerpo místico de Cristo -o a los que él dice que son tales, en cuyo caso suyo es el criterio para distinguir a buenos y malos, y que con política se refiriera a algunas satánicas majestades que pululan en las instituciones y que tiene identificadas como en los carteles que se ven en las calles), luego dice que para hacer desaparecer el círculo del mal, lo que tiene que hacer el del bien es poseerlo, y termina diciendo que del círculo del bien los únicos que influyen sobre el del mal son los que ya son malos y que gobiernan a los buenos en su círculo. Bien, mareado después de tanto círculo y compás, me parece una simpleza (y no, precisamente, porque goce de la simplicidad que da la verdad).
Como vengo repitiendo machaconamente (y eso tiene que ver con el interesante tema de la gracia que se trata en otra parte y que me he dejado a la mitad): no podemos suponer que somos los buenos y que tenemos identificados a los malos. La primera condición que debemos reconocer, porque es cierta además, es la de pecadores. Con qué derecho juzgar a buenos y malos. Cómo va a querer un ciego guiar a otro. Será si éste se deja o es tan tonto como para hacerlo. De ahí nacen en política todos los iluminismos que en el mundo han sido. O, como lo menos malo, los voluntarismos, que siempre destrozan más de lo que arreglan. Al final llamas al fontanero de verdad (ruegas para que sea hábil) y te dejas del invento de la del quinto.
Por último: la laicidad es el tributo que rinde el estado a su padre, el cristianismo, como religión histórica. No hay, como decía, estado que no sea laico. Corolario: Todos los estados que hoy son tales y no líneas trazadas sobre el mapa por unos u otros, nacieron de pueblos cristianos. ¿Te parece poco? ¿Qué pasa, que ahora no sólo queremos ser los padres y los hijos sino hasta el espíritu santo que lo inspire continuamente? ¿O llegar a presidente de gobierno por ser cristiano, ministro, opinador o consejero de príncipes de cuota religiosa –el cristiano o el de cierta rama cristiana, que siempre está bien que haya alguno, por dar variedad-? Para eso espérate a lo de todos: las urnas, las manifestaciones, la crítica, los partidos… uno más, hijo mío, uno más, con la razón que puedas por delante y firme en tus convicciones religiosas. Que no por decir que eres cristiano te tienen que hacer caso. Y trata de hacerlo como Dios te dé a entender y lo mejor que te hayas esforzado en aprender. Toda la suerte. Y si alguien quiere intentar lo de los circulitos para darme la paz, yo estaré enfrente, como cristiano y como ciudadano, al lado del estado (incluso después de que haya hecho tantas cosas que no me gustan: también hay asuntos que no me gustan en la naturaleza de las cosas y no por eso me suicido). La paz y el amor que yo quiero no me la puede dar el estado ni su sustituto, y, si me llegan, no las podré transmitir a través de ese mastodonte, de ese dios mortal, de ese leviatán: “¿Por ventura hará concierto contigo, y recibirle has por esclavo perpetuo? ¿Por dicha jugarás con él como pájaro, y atárasle para tus mozuelos? ¿Pondrás tu palma sobre él? Miémbrate de la guerra y no añadirás” Job 40 (versión de fray Luis, grandísimo teólogo –en latín y castellano- desconocido en esta su tierra, por cierto: suele pasar, se conoce más a Kung que a fray Luis).
09-Marzo-2007
Señor García Roca: Estoy completamente de acuerdo en todo lo que dice, pero es una lástima que no lo haya dicho hace cuarenta años, cuando empezaron los terroristas de ETA a asesinar…ellos (no me cabe la menor duda)hubieran aplicado esos principios morales antes de matar y asesinar a mas de 900 personas…porque no me queda ninguna duda de que esos consejos se los dices a los asesinos, sobre todo al que lo ha hecho VEINTICINCO veces…¿o se lo diriges a los asesinados y a sus familiares? En ese caso es una vileza y signo de cinismo incalificable. Juan
09-Marzo-2007
La meditación teológica de García Roca me pareció estupenda. Un breve y significativo ensayo de lo que podría llamarse una “teología del Estado” o algo parecido a partir de un caso testigo.
Por lo mismo, aunque un tanto confusa por la cantidad de temas esbozados, la reflexión de Bento (aprovecho para saludarlo fraternalmente) me resulta al menos desorientadora.
La distinción entre lo que es del cesar y lo que es de Dios, no implica una negativa a la incidencia de la teología ni del Evangelio en las cuestiones de orden político. ¡En absoluto! En todo caso, significa reconocimiento de la diferencia. Pero tal reconocimiento, que deslegitimiza cualquier modelo teocrático o eclesiocrático, no convierte en legítima a la cosmovisión liberal por la cual las creencias sólo valen en la órbita de lo individual y lo privado o en los no-lugares a los que refería Duato en su intervención. No se salva la laicidad del Estado convirtiéndolo aséptico a los valores de origen o raigambre religiosa (lo que por otra parte es absolutamente imposible porque los Estados no son entes abstractos de la humanidad que los construye), sino independizándolos de los poderes institucionales de las religiones.
09-Marzo-2007
La verdad es que me hacen mucha gracias algunos argumentos viniendo de quienes se consideran cristianos de vanguardia que abominan del nacionalcatolicismo, de la idea de cristiandad medieval, de Constantino y la unión de Iglesia Estado, etc. y defienden la laicidad como una valor de la modernidad y ahora se descuelgan con razones evángelicas que según ellos aplica el gobierno del talante y deberían aplicar todos los gobiernos. Es de risa. Y lo siento por García Roca, es estimable poeta pero en este caso no razona con lógica.
Lo que es cierto es que Zapatero negocia lo que ni puede ni debe con una banda terrorista, que insulta a los casi mil muertos (se podían haber ahorrado muchas vidas y mucho dolor si hace treinta años se hubiera otorgado la autodeterminación a esa ficción llamada Euscalerría) y nos está tomando el pelo a todos. Lo de Juana Chaos es importante no por su huelga finjida (por cierto ¿de verdad, en serio alguien lo puede comparar con Ghandi? ¿y las pretensiones separatistas con la independencia de un poder colonial?) sino porque es una prueba evidente de cesión a un chantaje.
09-Marzo-2007
Por desgracia, querida Ana, no creo que hayas oido música celestial, porque entonces no la confundirías con lo que digo. Vivir, vivo en este mundo, y del otro, Dios dirá. De hecho, lo que recordaba en el otro recuadrito era precisamente que había que deslindar la brutalidad del mundo de las lindezas celestiales para poder analizar con racionalidad y no con con pura emotividad (emotividad que es cosa distinta de la misericordia y magnanimidad de ánimo) lo que sucede en este mundo.
Otra cosa, Jesús, que yo sepa, no llamó reino de Dios a la sociedad que viviera según el evangelio. Eso de la sociedad es cosa de tu cosecha, supongo que por esas viejas cosas que tuvo la sociología decimonónica. Escucha: “¿Cuándo viene el reino de Dios? Jesús les respondió: no viene el reino de Dios con aparato, ni dirán aquí está o allí. Mirad que el reino de Dios está dentro de vosotros”. Lc. 17
En cuanto a lo de los valores, qué tienen que ver con las virtudes. No sé qué significa valor ni virtud para tí, pero sé lo que significan para mí y no tienen nada que ver. Pero si he de deducir lo que significa para tí valor o virtud de lo que escribes, evidentemente lo que quieres decir con ello no tiene nada que ver con los contextos en los que utilizo esas palabras.
Por último: pensaba que al venir por aquí podía compartir inquietudes cristianas sobre el mundo que me rodea, y no a ver reproducidas o a convertirme en un vocero de las tertulias de la radio o de la propaganda televisiva o en correa de transmisión de partidos y sindicatos. Y siento que esta página es en buena medida eso. Se ve la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio. También es una cita bíblica.
A pesar de todo, lo vuelvo a intentar. No a hablar de vuestras opiniones políticas, que no me interesan lo más mínimo y que no entiendo por qué hay que darlas a conocer, sino sobre lo que propone el artículo, ahora desde otro punto de vista; ya que quien escribe el artículo presenta unas meditaciones teológicas a propósito del caso de juana, yo, modestamente, presento las mías, sobre amor a Dios y huelga de hambre:
Y empiezo diciendo que entiendo la fascinación que sienten algunos cristianos por el método de protesta de la huelga de hambre como el deseo de ver reflejada en ella, aun de manera pálida, el querer morir por Cristo, suprema expresión del amor a Dios: quererlo sobre todas las cosas. Y esto, como sabéis todos (en la teoría o por la experiencia), es lo más difícil, porque surge de anteponer a Dios y sus mandatos a nuestros deseos y a nuestra vida propia.
Pero ojo, de eso no se puede deducir que ningún mandamiento divino imponga a los cristianos amar a la muerte. El morir por Cristo es sólo pertinente si se encuentra ante la alternativa de o Cristo o la muerte en esta vida. Eso pasa todos los días en muchos lugares en los que todavía hoy los cristianos son perseguidos y asesinados por ser cristianos (y, en otros lugares, se persigue y mata también por otras creencias religiosas, por las opiniones políticas, por el sexo, por la conducta sexual, por…). Donde no hay estado, como decía. Donde la vida no tiene valor individual, sino sólo colectivo (social, como diría Ana). No eres que eres alguien, no mucho, pero alguien, sino qué opinas, si lo que opinas es o no de este mundo o si tienes opinión en absoluto, de dónde vienes, cuál es tu religión, tu sexo, color de tu piel o pueblo de procedencia. El estado hace abstracción de eso, todo eso le debe importar un pimiento (cuanto más estado es, menos le importan esas cuestiones). Con estado, esa alternativa de o Cristo (o cualquier otro que se ponga o ninguno) o la vida, no tiene sentido. Los planos de la justicia humana y de la justicia sobrenatural están deslindados. Por eso en el estado no tiene sentido la pena de muerte: porque en esta vida no se la puede cambiar por nada, es el supremo inconmutable (y no por las tonterías humanitarias que se oye alegar con tanta frecuencia).
Sin embargo, piensan esos cristianos, si alguien quiere morir por algo, por protegerlo o conseguirlo, ese algo debe de ser cuanto menos valioso (y más cuanto más coincida con mis opiniones). De manera que quien hace esa huelga de hambre es un valiente, antepone ese algo a su vida, aunque, para el cristiano, por razones equivocadas y sin estar guiado por el amor a Dios (en cierto sentido, se dice el que así razona, hay alguien que ama algo que no es Dios y que lo hace hasta la muerte sin ayuda de Dios. Ergo, nosotros podemos amar a Dios por encima de todas las cosas sin ayuda de Dios. Lo que me parece una mala deducción. Pero a lo que iba). Ese paralelismo no es admisible: para el cristiano, una cosa es morir por Cristo, que es, por un lado, un supremo acto de amor al que no podemos concurrir sin una especial fortaleza que Dios nos haya dado, y otra cosa es morir por salvar un país o por crearlo o para pedir el 0,7. Para el cristiano, así lo veo yo, esto no puede ser sino un ridículo o un absurdo o un mal en sí mismo. De nuevo, un querer hacer mi comportamiento el centro del mundo, que el mundo tenga que evitar para que se pueda salvar él, el mundo.
Lo explicaré más detalladamente (siento escribir estas sábanas tan largas, pero no me dio Dios el don de la brevedad): la huelga de hambre es una forma de suicidio. Y tanto la huelga de hambre como el suicidio se hacen por algo, tienen detrás un motivo: pero la huelga de hambre es una muerte por plazos, no señala ¡eh, que estuve aquí! como el suicidio, no intenta trasladar la culpa de su muerte a alguien pretendiendo que viva con ella hasta el final de sus días, sino que intenta trasladar una culpa por lo que pide a todo aquel que tiene conocimiento de esa huelga: es un acto público, coram populo, un acto político, su fin es que sea conocida y que los demás actúen en consecuencia, no con el amor que les es propio o que han recibido, con su humanidad, sino con la humanidad que el que se pone en huelga de hambre les exige, les impone el sentido que él quiere que tenga la palabra humanidad y que de ella se revista lo que pide. Quiere recibir el premio de ese gesto en vida. Ya que no sabe ni puede pedir a Dios que haga lo que él quiera, al menos se lo puede pedir a los demás hombres aplazadamente. Su justicia es de este mundo y lo que pide es de este mundo, algo que se le puede dar, algo sin importancia, apostando en ello su vida (no conozco el caso de Gandhi, pero en el caso de De juana evidentemente esta apuesta estaba trucada ¿cuántos días dice que llevaba de huelga?). Es un instrumento publicitario, evidentemente. Y se dirige desde un individuo hacia la colectividad. Lo que rechaza la colectividad es que un individuo le imponga a toda ella, a través de quienes la representan, lo que tiene que hacer. Es hacerle fuerza. No a uno o a otro individuo, sino a toda ella. Si el suicidio trata de trasladar la culpa de la muerte hacia otra persona en un único acto, la huelga de hambre trata de extenderla cuanto más lejos mejor, y, mediante la consecución de ese estado de opinión, conseguir el estado de cosas que desea que suceda… colectivamente. La huelga de hambre es un invento moderno dirigido a los medios de comunicación de masas y al estado. Son un reto al estado. Y que compartamos el fin no nos permite compartir los medios. De la misma forma que se puede desear que desaparezca el hambre en el mundo, se puede desear, con la misma intensidad que no sea a costa de matar a nadie ni de que nadie se suicide. Y que alguien intente traspasarme con ese gesto publicitario lo que él siente como una culpa me parece que banalizar lo que fue la redención de los pecados por Cristo.
08-Marzo-2007
Segú he escuchado en un informativo de TV, el gobierno de Aznar dió un idulto de seicientos y picos de días por escribir un libro donde se hacía apología del terrorismos…
Unos castigan por esta apología y cuando delimita esta condena les montan un pollo… y ellos les premian y debemos darles las gracias…
¿Cuánto les esta´costando todo el barullo para movilizar al populacho franquista? y quienes esta´n pagando todo eso… autobuses decorados y pintado flamantementes…¿Quienes pagan?
Carmen
08-Marzo-2007
¡Qué ganas tengo de que pase la dichosa manifestación! (A ver qué frente abren a continuación).Siento una impotencia terrible al ver cómo se están calentando las más bajas pasiones de irracionalidad, venganza, odio, ambición por el poder, manipulación, mentiras, enfrentamiento, crispación, intolerancia,….en fin, todo lo peor del ser humano. Cuando la vida social la convertimos en una película de buenos y malos, víctimas y verdugos, perseguidos y perseguidores, la cosa es que está fea, fea. Qué alivio un artículo como el de Ximo que nos permite respirar un poco de aire fresco.
Yo siempre digo que me gusta Jesús de Nazaret y su mensaje porque hizo y dijo cosas para el común de los mortales de cualquier época y de cualquier tiempo. Los valores que destaca Ximo, yo me atrevería a decir, que son de sentido común. Un ejemplo ¿No es de sentido común el que para dialogar es necesario escuchar al otro? ¿Cómo se entiende que todavía hoy el Sr. Aznar diga que el gobierno le explique el porqué la decisión sobre De Juana cuando no ha hecho otra cosa que explicarlo desde que tomó la decisión? ¿Cómo se entiende que ayer en el Senado se le formulasen preguntas al Sr. Zapatero y a continuación comenzasen a gritar los senadores del PP sin escucharlo ni dejar que lo escuchasen los demás? ¿Cómo se va a comprender la decisión sobre De Juana si se quiere olvidar lo que el gobierno de Aznar hizo a su favor con menos razones que las que ha tenido en cuenta el gobierno actual? ¿Dónde está el mensaje de sosiego, paz, tolerancia, y civismo por parte de los obispos? Calladitos como zorros, que ya vendrá el botín.
Podría seguir con un cuestionario interminable, pero me da la sensación que estoy clamando en el desierto, porque para quienes comparten mi preocupación, lo que estoy haciendo en este momento es desahogarme para poder respirar, y para quienes no comparten mis opiniones, les da igual, porque no quieren atenerse a razones. Y no lo digo porque yo tenga razón o deje de tenerla, sino porque no creo que quepa en cabeza humana que la discordia y el odio que se está generando en la sociedad consideren que es bueno, necesario y procedente; vuelvo al sentido común.
¡Qué razón tiene Ximo con el círculo virtuso y el círculo vicioso! Cuando cualquier cosa es válida para conseguir los fines pretendidos, ya veremos las consecuencias, estamos en la acción, ya vendrá la reacción, estamos la causa, a continuación vienen las consecuencias. Para entonces será difícil volver a recomponer la convivencia y el entendimiento social. Sí se hará, cierto, cuando el PP recupere el poder, entonces muchas cosas estarán permitidas (como la política antiterrorista del Sr. Aznar, o la guerra de Irak), pero nos habremos dejado muchos girones del alma cívica por el camino.
Mientras escribía mi reflexión, he visto que ha entrado bento, ¡madre mía! con todos mis respetos, bento, ¿en qué mundo vives? Que estamos hablando de valores o, como quizá dirías tú, de virtudes, que no se trata del reino celestial y del reino de este mundo, que Jesús llamó reino de Dios a la sociedad que viviera los valores del evangelio. ¿Es que son valores del Reino desatar y sacar a las calles odio e irracionalidad? Por favor, lo que dices quizá le sirva a determinados feligreses, pero a gente con dos dedos de luces, le suena a música celestial.
08-Marzo-2007
Alexis,
A De Juana le han permitido Zapatero y Rubalcaba atenuar el régimen de cárcel a que ha sido condenado sólo por amenazas no terroristas, no por haber cometido 25 asesinatos como etarra (estos ya los pagó legalmente de forma completa: por esos asesinatos de Juana hace muchos meses que tiene derecho, con nuestras leyes, a la plena libertad, lo mismo que tú y que yo).
Se lo han atenuado estos ateos (creo que ninguno de los dos es cristiano, no?) por razones humanitarias, para evitar que muriera por la huelga de hambre tan prolongada en la que parece había decidido morir (al considerarse injustamente tratado), si algún humano no lo remediaba.
Creo que estos humanos no cristianos, ateos, nos han dado una lección de humanismo, incluso aunque ello pueda perjudicarles políticamente.
Hay mucho de venganza injusta en seguir pretendiendo que De Juana no pueda salir de la cárcel agitando, repitiendo y gritando que asesinó a 25 y que no se ha arrepentido: las razones humanitarias Zapatero y Rubalcaba se las han aplicado a un condenado a tres años por amenazas no terroristas; incluso dos magistrados votaron la absolución total, aunque tres votaron la condena a cinco años, y la mayoría del tribunal a tres años.
No se puede pretender que De Juana siga preso por los 25 asesinatos que cometió, aunque no se haya arrepentido: eso es venganza, y eso es lo que se agita constantmente para excitar la sensibilidad de la gente de a pie, y movilizarlos en la manifestación que el PP ha convocado contra el gobierno por la medida humanitaria de Zapatero y Rubalcaba.
Creo que las lecciones de trato humano hay que verlas donde se producen, sin asfixiar nuestra sensibilidad de cristianos, lo mismo que nos dio Concordia el otro día una lección de trato humanitario cristiano (cualificado, de sacerdote), desintegrando con serenidad sentimientos primarios de rencor que impiden la felicidad y alimentan la violencia.
Creo totalmente desproporcionado que en este caso quieras, Alexis, hacer una trasposición, de propuestas humanitarias tan evangélicas, a crímenes masivos como los del nazismo (2ª guerra mundial, holocausto llamado judío …), o los del comunismo (me vienen a la mente miles de asesinatos de Stalin, millones de asesinados por Pol-Pot …) : estamos hablando de evitar que muera una persona condenada a tres años por amenazas no terroristas que lleva bastantes más de cien días de huelga de hambre y corre peligro de muerte.
Yo también me siento orgulloso de ser cristiano: pero me avergüenzo de los sentimientos de rencor y venganza que católicos dirigentes políticos, personas humanas, están azuzando para su beneficio político.
(voy a leer con calma lo que dice Bento, que parece a simple vista muy atinado) saludos cordiales.
08-Marzo-2007
Dad al césar lo que es del césar
Creo que los más bienintencionados de ustedes (y teológicamente la buena intención no es suficiente para la salvación, pero ese es otro asunto), confunden dos planos que en Pablo y en el evangelio se distinguen: Dios y el césar; el cuerpo místico de Cristo y el estado. Y lo que eso implica, en el plano de la acción: la salvación es estrictamente individual, por y en Cristo se salvan individuos, mediante una ley dada de palabra y que se aplica por individuos a individuos; pero el estado trata de lo colectivo, un ente providencial de carácter estrictamente humano que construimos en principio (aunque de hecho lo desdiga) para hacernos la vida más cómoda en este brutal mundo (brutal por el pecado de adán para los creyentes), que se basa en la ley escrita y dada a todos por igual. La ley del estado, pues, es general en un sentido muy distinto del mandamiento evangélico: la ley del estado se da de una vez por todas desde el estado a sus ciudadanos o súbditos y es en su cumplimiento donde está la justicia de este mundo; mientras que la evangélico-paulina es un criterio de interpretación de las acciones que nos salen al paso y en la que la corrección o incorrección depende de la admisión de la gracia y que nos lleva a la justicia sobrenatural.
Así pues, hacer del criterio individual evangélico el criterio que debe regir lo colectivo, además de una kantianada es un exceso de la buena intención que parte, en primer lugar, de la presuposición de que estamos seguros de que la interpretación que le damos a la doctrina evangélica ante un hecho concreto es la buena, la que nos salva, o sea, que quien así habla cree estar en gracia (cosa que no se lee en ningún padre ni doctor de la iglesia ni creo que sea muy católico), y, en segundo lugar, pretende con ella salvar colectivamente al género humano haciéndola medida de la acción del estado, cosa que no admite en ningún lugar la Biblia, donde los réprobos y la mala gente abundan y de ellos se dice que dios los soporta (no hay salvación colectiva). Y todavía más: eso de más amor, más paz, en el sentido bíblico del término, y no en su vulgarización, son cosas que nos vienen dadas por Dios en tanto que personas y que, si la gracia nos ayuda, difundimos a nuestro alrededor. Pero no son categorías aplicables al estado. El carcelero, en su terrible condición, puede tratar con amor al preso, pero el estado no puede porque no es él quien recibe el amor y la paz cristianos. Son categorías y planos distintos. De creer que es también el estado es amor o paz, que de él nos viene lo uno o lo otro, no haríamos más que poner nuestra confianza en un artefacto humano y no en Dios y en Cristo. Ningún pensador católico, cristiano o ateo ha dicho que el estado sea amor ni paz. De hecho, todo lo contrario. Pero por desgracia este parece ser el signo de los tiempos: sin Dios, estado y la medida del estado, la medida de nuestra buena voluntad, que, como saben, es bien poco potente sin la gracia.
La concepción democrática de la vida ha añadido a esto la ilusión de que el número señala a los agraciados o graciosos, la respuesta buena. A eso se acogen los ocupantes del poder del estado cuanto utilizan argumentos especiosos del tipo de las razones humanitarias para justificar por motivos distintos de los que realmente les han llevado a tomar una decisión (que, como decisión política sólo tiene móviles políticos, es decir, en la línea de la conservación del poder) contentando a una inmensa parroquia de gente bienintencionada que piensa más en lo que el estado debe hacer para que su vida le vaya bien que lo que él mismo tiene que hacer. O el estado como un placebo para creyentes sin Dios.
Cuando estoy ante un órgano del estado, le exijo las razones políticas de su acción, por qué hacen lo que hacen y quieren seguir en el poder, porque sé que esas son las únicas que utilizan. Y el que me venga con razones para mi salvación –y una salvación colectiva, además- lo mando a paseo: esos iletrados deberían saber que la salvación colectiva es cosa de la primera alianza, no de la mía. Es más, como tal estado, laico por definición (desde sus orígenes, no hay estado que no sea laico, aunque haya tantos que opinen lo contrario y pidan más laicidad, o sea, que se adecue más precisamente a sus opiniones políticas), lo que le exijo es que no tenga en cuenta las creencias de nadie para actuar, que nos trate a los de todas las creencias por igual, a las distintas confesiones cristianas, a los ateos, a los musulmanes, a los que tengan alguna forma de religión africana y hasta a los criminales cuya única ley es la del mal y el crimen.
Así pues, igual que el estado no puede ni debe admitir esas intromisiones bienintencionadas que, en muchos momentos de la historia ha dado pie tanto a la práctica de la política por políticos (en el peor sentido de la palabra) que las han utilizado en su beneficio (es decir, han hecho de ellas un arma política, violando el significado de palabras como humanidad o paz) y por iluminados (en un siglo básicamente secular como el anterior, muchos astrólogos y médiums aconsejaban a políticos, y todavía hoy, no se crean, que nuestros políticos creen en cosas rarísimas, para que luego digan de lo raro que es creer en nuestro humilde Cristo), tampoco podemos exigirles que nos traten como salvadores del pueblo. Porque a lo mejor nos lo creemos y, lo que es igual de perverso, ellos se lo creen.
Cordialmente
Bento
Ah, por cierto. Por lo que llevo visto en un par de días, en estas páginas observo muchas veces salidas emotivas de pata de banco (sin puñetera gracia), donde, en vez de racionalizar, se emotivizan cuestiones racionalizables, utilizando muchas veces apelativos groseros a gente que no está presente o incluso presente, insultos, clichés perversos (como “todo lo que no me gusta es nazi”, o cosas por el estilo, que lo único que hacen es devaluar las palabras, cargarlas de emotivismo y hacer que no signifiquen nada, simplemente equivalen a “lo que me disgusta”)… Chiquillerías de gente mayor, dirán; sí, pero de gente que si te pega una guantá te deja aviao. Si un marciano viene a verles y se encuentra con eso del “encuentro entre lo sagrado y lo profano” debe alucinar con lo de encuentro: “¿cómo será el desencuentro?” se preguntará, cerrando pensativamente el ojo verde al final de su esparraguito craneal.
08-Marzo-2007
Alexis:
Lo que es bueno para el agua no puede ser bueno para el fuego.esta afriamción es una falacia:
“”que hicieran una trasposición de esas propuestas tan evangélicas, y las aplicaran, por ejemplo, al tristemente célebre y espantoso caso histórico del nazismo (o de cualquier otro sistema de terror como el comunismo).”"
Las ” propuestas evengélicas”, se pueden efectivamente trasponer al comunismo sin excesiva contradicción. Marx y el Evangelio ( y Jesucristo mismo) no estan muy lejanos. La vida de los primeros cristianos tampoco lo estaba… hasta que el cristianismo se acopló con el Poder Político, con los Emperadores, reyes absolutistas y Dictaduras asesinas, entre otras las de Franco, Pinochet, Perón y Videla y cómo no LOS NAZIS que tú pretendes mezclar con los comunistas.
Comprobación de lo que afirmo:
http://www.angelfire.com/ca6/filosofo/papahitler.html
Sacar del contexto de una idea un comportamiento de ciertos indivíduos para difamar los contenidos de la idea, es lo mismo que si yo te pongo el ejemplo del Papa Clemente o de la Papisa Juana para difamar la idea del cristianismo.
Las falacias laboran en todos los sentidos, por lo cual, lo mejor es, no utilizar la falacia para difamar ideas tan respetables como las tuyas.
( Repasa el Libro de los Hechos de los Apóstoles y ponlo en consonancia con el Comunismo. Luego repasa los Documentos del Concilio Vaticano II en su ” DECRETO SOBRE LA RENOVACION Y ADAPTACION DE LA VIDA RELIGIOSA” ( Pag. 332) en lo que se refiere a los Institutos de vida religiosa femeninos ( Ya que estamos en el día de la mujer)
Otra cosa es que el mismo decreto tenga unas directrices para los varones y otras, muy diferentes, para las mujeres; pero ese es otro problema de la Iglesia, no del Evangelio ni de las ideas Comunistas.)
Venga, pues, a estudiar un poco, hombre, que no hace daño y se fundamentan mejor las afirmaciones tan taxativas que se suelen hacer.
08-Marzo-2007
La aportación de García Roca me parece confusa, profusa y difusa. Para justificar la medida del gobierno de excarcelar a un criminal, creo que es preferible acudir a argumentaciones “de tejas abajo”, sin manipular con tanto descaro las fuentes evangélicas (a mí, sinceramente, me parece que Gª Roca realiza una no demasiado sutil manipulación). Agradecería mucho al autor o a algunos de sus entusiastas lectores, que hicieran una trasposición de esas propuestas tan evangélicas, y las aplicaran, por ejemplo, al tristemente célebre y espantoso caso histórico del nazismo (o de cualquier otro sistema de terror como el comunismo). Perteneciendo, como pertenezco, a la misma tradición cristiana que Vds., de la que me siento orgulloso y agradecido, me asalta la duda de hasta qué punto la riqueza de la misma puede autorizar interpretaciones tan antagónicas. Cordiales y respetuosos saludos.
08-Marzo-2007
Hay una terminología en el profesor García Roca que me ha desorientado en una primera lectura desde el mismo título: “círculo virtuoso”. Después he visto que “círculo virtuoso” no corresponde a algo positivo y ético, sino que expresa sólo una correlación positiva y dinámica entre dos factores. En este caso entre poder y paz, firmeza de la autoridad y orden, etcétera.
Y las dos cuestiones fundamentales, aplicándolo al caso de la lucha contra el terrorismo y el caso De Juana, son:
1. ¿Es esta correlación -o círculo virtuoso- un axioma probado con hechos en otras ocasiones o un supuesto ideológico tendente a reforzar el principio de autoridad? Habría que analizar si con estados de excepción y la mayor dureza en las penas se vence al terrorismo, si con invasiones militares se lleva democracia, etcétera.
2. ¿Está esta correlación -o círculo virtuoso- de acuerdo con la esencia del mensaje de Jesús o no? García Roca expresa claramente su opinión, bien expresada ya en otros foros de esta página, de que el “círculo virtuoso” del cristianismo es opuesto al del poder: más amor, incluso con perdón y respeto a la vida de los enemigos, más paz. Si las pruebas aportadas a la primera cuestión fueran a favor del círculo virtuoso del poder, el cristianismo auténtico quedaría en pura utopía, el no-sitio en que algunos quisieran situarlo. Pero como eso no se ha probado, la aportación -fiel a Jesús- del cristianismo puede todavía presentarse como la más inteligente propuesta política para conseguir la paz. Y será la más cristiana, a pesar de que provenga de quienes -como se dice en el texto de Marcos, 9, 38-41 con que se encabeza el artículo- no lo hacen precisamente los del grupo de Jesús. Desgraciadamente los representantes oficiales de su Iglesia se rigen más por oportunismo político para reconquistar poder que por el círculo virtuoso auténticamente cristiano del diálogo y la reconciliación para conseguir la paz.
Gracias, Ximo, por recordarnos con valentía y claridad estas verdades cristianas.
Y ojalá que este debate sirva sobre todo para comentar y completar los famosos “habéis oído… pero yo os digo” que pronunciaba Jesús y hoy debemos actualizar como se hace en el artículo.
08-Marzo-2007
El aznarismo está implantado el modelo que ya les fue bien con Felipe Conzalez, el cuarto poder y ahora el quinto “el populacho en las calles” haciendo lo que pasó en la Revolución francesa “guillotina y paredón” para los rojos como se ha escuchados por el populacho aznariano-hitleriano…
Ya está montados en las mentiras y como mentirisos y tamposos que son de la hitoría nacional de este país buscarán y terminaran hadiendo lo que quieran, cuando la economía afloje estará la banca y patronal con ellos “ya pasó…” pues el mediático ya está con ellos y cómo no el religioso nunca les van abadonar, aunque nunca se diga que este gobierno como los anteriores socialistas cedieron ante la iglesía por callales la boca un poquito… o sea que hablaran en los confesionarios o los pulpitos cons mensajes subliminares de moral rancia y de conciencias fariseas.
Y no miento cuando digo aquello de los confesioanrios, pues lo viví en primera persona y se me dijo a mi en confesión por un religioso sacerdote y este buen hombre me dijo tal cual… -que una cristiana no podía votar al partido que llevaba en su programa esta legalización…-
(tiempos cuando la iglesía tenía poder sobre mi conciencia) corría tiempos de libertad para las mujeres más descriminadas y cuando la ley del aborto comenzaba a caminar de mano del partido socialista.
¡Claro está! era más normal que las hijas yupis cogieran aquellos famosos viajes a Londres, hacerse un lifting vaginal, eso no era aborto dentro de los-as derechones-as eran viajes de recreo y cultura
Carmen
08-Marzo-2007
Yo no creo que el teme sea Teológico, creo qie simplemente es un asunto de JUSTICIA y de hipocresía, tanto de la justicia como de una buena parte de la sociedad.
Ya he dicho en otro mensaje que no encuentro motivos para la condena de De Juana Chao en los artículos por los que ha sido condenado; pero como las Sentencias no hay más remedio que acatarlas, pues las daremos por válidas ( Con todo el sonrojo que me produce y con verguenza ajena por ello.)
Pero llegados al desmadre actual por algo insignificante y recordando decisiones judiciales semejantes, llego a sentir repugnancia por quienes siguen negando las evidencias y continúan crispando a los ciudadanos a ver si, por fín, consiguen lo que parecen venir intentado desde hace tantos años. El Golpe de Estado franquista les vino muy bien a muchos ( incluída la Jerarquía de la Iglesia)y parace que se llevaron una desilusión aquel 23F de Tejero. Ellos siguen erre que erre…hasta que les reviente entre las manos tanta hipocresía.
Qué hicieron estos tipos de la pancarta semanal cuando se lioberó a Rodríguen Galindo, Rafael Vera, todos los del GAL… Qué hicieron cuando se puso en libertad ( sin pedir perdón ni a Dios) a alguien que puso en peligro miles de vidas españolas y cometió el mayor delito que puede cometer un militar: TRAICION E INTENTO DE GOLPE DE ESTADO???
Esto no estra dentro de los parámetros teológicos, esto es una puta VERGUENZA:
“”A caballo entre Madrid y la Costa del Sol
El ex militar de 73 años protagonista del asalto al Congreso de los Diputados el 23 de febrero de 1981 vive, veinticinco años después, en familia entre Madrid y el núcleo costero de Torre del Mar, en el municipio malagueño de Vélez-Málaga, donde estuvo destinado como mando de la Guardia Civil,Costa del Sol.
Nacido el 30 de abril de 1932, ingresó en la Guardia Civil en 1951 y fue jefe de la Comandancia de este instituto en Guipúzcoa, de donde tuvo que pedir el traslado forzoso a raíz de unas declaraciones públicas contra la legalización de la ikurriña.
Ya destinado en Málaga, desautorizó una manifestación previamente permitida, medida que justificó en que España estaba de luto por la muerte en atentado del presidente de la Diputación de Vizcaya, y fue arrestado por este hecho por decisión de la Dirección General del Cuerpo.
Ya apuntaba maneras
Fue expedientado en 1978 por su carta abierta al Rey en El Imparcial en disconformidad con la Constitución, mientras que en noviembre de ese año fue arrestado de nuevo al aparecer su nombre ligado a la Operación Galaxia, que pretendía acabar con la naciente democracia española, y fue condenado a siete meses y un día por participar en esta primera intentona golpista.
Salió en libertad condicional hace nueve años, después de cumplir algo más de la mitad de sus treinta años de condena
Condena de treinta años
La posterior intentona golpista del 23-F le costó una condena de 30 años, de los que cumplió algo más de la mitad.
Hace nueve años obtuvo la libertad condicional, y desde entonces guarda un mutismo que sólo rompió en una reciente carta pública en la que pidió un referéndum entre todos los españoles sobre el Estatuto catalán, ante lo que consideró un intento de “mandar España a tomar viento”.
Mientras estuvo en prisión se dedicó a pintar, además de cultivar un huerto y escribir sus memorias y, al obtener la libertad condicional, continuó con la creación artística de paisajes y retratos que vendía por encima de las 400.000 pesetas la unidad.
Ahora lleva una vida normal y, en verano, se le ve a veces en la playa o en la piscina acompañado de su esposa.”"
08-Marzo-2007
Estoy totalmente de acuerdo con García Roca. Lo he leído con verdadero deleite en estos días de crispación, en que pretende meternos la derecha más “opositora”.
Algunas cosas me preocupan en estos momentos: En primer lugar que el partido popular esté dando oxígeno a la ultraderecha, minoritaria hasta ahora, pero que ha encontrado su oportunidad para reorganizarse. En segundo lugar, como aflora lo más bajo del ser humano, el espíritu vengativo, el ojo por ojo… y además que eso se haga bajo pancartas de lucha por la dignidad. En tercer lugar, echo en falta en esta cuaresma, a una iglesia católica predicando el espíritu de reconciliación, el perdón que cada día pedimos a Dios con el compromiso de dar el nuestro a los que nos ofendan… sin especificar de dónde procede la ofensa, quién la produce o cuán grave pueda ser y hasta setenta veces siete… No me preocupan tanto los hechos cuanto la cultura que se está creando, que aplaude las metralletas, canta loas a la venganza, se avergüenza de los comportamientos humanitarios. ¿Qué esperamos que aprendan nuestros jóvenes después del espectáculo de esta mañana en el Senado con los señores y señoras del PP gritando, insultando, increpando y expresándose de forma vergonzosa?. Pude ver el acto completo y sentí verdadero pesar, pues las instituciones y las personas que las representan merecen un respeto, sea quien sea quien las presida en ese momento.