Lugar de Encuentro de lo sagrado y lo profano

El limbo y el infierno

25-Abril-2007    Francisco Asensi
    Dos declaraciones vaticanas del más alto valor doctrinal sobre el más allá han suscitado este artículo que invita a la reclexión y comentario sobre el imaginario religioso

EL LIMBO

Leyendo estos días las noticias que llegan del Vaticano, alucino. ¿En qué galaxia se encuentran esos señores o en qué mundo vivo yo? La verdad es que, desde mi perspectiva humano-terrenal, los veo instalados en un mundo de ciencia ficción teológica. Tengo la impresión personal (repito: es mi impresión personal) de que los teólogos vaticanos tienen poco que hacer y dedican su tiempo a desempolvar arcanos (¿acertijos, quizá?) que mucha gente creíamos olvidados. La cuestión del limbo (véase la noticia en el País del 21 de Abril) (lugar en que los niños muertos sin bautizar no gozan de la visión de Dios aunque sí de una felicidad natural. Como diría Calderón de la Barca, viven sin pena ni gloria), comenzó a estudiarla la Comisión Teológica Internacional en 1994, cuando estaba presidida por el entonces cardenal Joseph Ratzinger, quien en 1984 ya había considerado que el limbo no era más que una hipótesis teológica, surgida en el siglo XIII. Esa comisión, compuesta por 30 teólogos de diversas escuelas y naciones, eminentes por ciencia y fidelidad al Magisterio de la Iglesia, ha dedicado 13 años (nada más ni nada menos) para desentrañar el enigma. Resultado: el limbo fue una invención de algunos teólogos del siglo XIII (¿quizá los mismos que disertaron sobre el sexo de los ángeles?). Lo que llama mi atención es que hayamos tenido que llegar al siglo XXI para que teólogos, no menos sesudos que aquéllos, lo desmonten… Durante esos 7 u 8 siglos, ¿cuántos miles y miles de cristianos habrán vivido angustiados? Los señores teólogos del Vaticano no dicen nada a este respecto ni piden disculpas…

EL INFIERNO

El Papa Benedicto XVI nos ha recordado recientemente que el infierno existe y es eterno. (Véase la noticia también en El PAÍS del 27 de marzo último). Como el asunto del limbo, deseamos que cuanto antes se cree una comisión teológica internacional para revisarlo. Mientras, quisiera hacer unas observaciones personales (repito: observaciones personales) que a mí me han dado que pensar.

Si se leen con atención los Evangelios, Jesús nos presenta un Dios bueno, padre de misericordia, al igual que ya hiciesen los profetas, frente al Dios justiciero y vengador del Antiguo Testamento que siempre han predicado los sumos sacerdotes. Éstos necesitan el miedo y el terror para mantener su poder religioso y tener obedientes a sus fieles, por eso inventaron el infierno y se autoadjudicaron el poder de las llaves: para abrir y cerrar el cielo (o lo que es lo mismo el poder de manipular las conciencias a su gusto)…

Si vosotros que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, cuánto más vuestro Padre que está en los cielos. En el contexto que refleja ésta y otras muchas sentencias, meollo fundamental del mensaje de Jesús, hay que entender el infierno. Como diría con sensatez Juan Pablo II “Las imágenes de la Biblia deben ser rectamente interpretadas”. Además, repugna a la razón (instrumento único y universal de conocimiento que Dios nos ha dado a todos los hombres) eso del infierno eterno y sus castigos horrorosos. ¿Alguien, que no sea ese “dios monstruoso” que nos predican los sumos sacerdotes, puede crear un lugar de suplicio semejante y enviar allí a los pecadores? ¿Hay algún pecador, el mayor que podamos imaginar, que se merezca una pena eterna? A nosotros, que somos malos, ¿se nos ocurriría mandar al infierno a un hijo nuestro por haber comido carne un viernes de cuaresma o por una masturbación, pongo por caso? Si nosotros que somos malos peleamos por suprimir la pena de muerte (¡ojo! el Catecismo de la Iglesia Católica, aún la defiende), ¿cómo vamos a creer en un Dios capaz de crear de un infierno eterno? En el siglo XIV (ahí está el Decamerón del Boccaccio) ya había cristianos que hacían burla del infierno que se les predicaba. No estaría mal que también nosotros nos lo tomásemos a broma, bastantes infiernos tenemos ya en este mundo. También puede ser que Benedicto XVI inconscientemente proyecta sobre la Iglesia los personales miedos y demonios de su piadosa infancia…

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54 Comentarios : “El limbo y el infierno”

  1. Alvaro Orozco Carballo.

    ALVARO
    UNa COSA ES DESMITIZAR EL LENGUAJE TEOOGICO Y OTRA NEGAR LA REVELACION (INTERPRETADA EN SU ESENCIA POR EL mAGISTERIO INFALIBLE DE LA iGLESIA, SI NO CREEIS PARA QUE HABLAIS DE TEOLGIA CATOLICA, ES UN IRRESPETO.
    eL LIMBO SIEMPRE FUE UNA TEORIA, NUNCA UN DOGMA.eL INFIERNO Y EL cIELO SON ANTE TODO ESTADOS, PERO INVOLUCRAN LUGARES ESPECIALES. quereis creER EN EL INFIERNO PENSAD CON jON sOBRINO QUENO ES JUSTO QUE QUIEN VIVE APLASTANDO AL PUEBLO NO RECIBA CASTIGO, QUE QUIEN ES INMISERICORDE CON Dios haciendo sufrir a su pueblo requiere justicia y a la inversa que quien muere martirial- misericordioso requiere reconocimiento es el caso de Monseñor Romero quien resucita en el Pueblo porque ha resucitado en el Cielo.

  2. Gabriel Letelier

    Muchos ortodoxos de hoy son los heterodoxos de ayer. Asimismo, muchos heterodoxos de hoy serán los ortodoxos de mañana, con seguridad. La Verdad la poseemos sólo en germen, y debemos ir desarrollándola poco a poco, en todas las épocas, con el aporte de muchos. La controversia bien llevada y bien entendida es un bien necesario. La dialéctica entre diversos pensamientos cristianos ha existido siempre, desde los comienzos del cristianismo, y ha sido un elemento indispensable para su crecimiento. No debemos asustarnos o enfurecernos de que haya visiones contrapuestas: en realidad esto es una riqueza.

    Por supuesto, es necesario llegar a acuerdos establecidos, es necesario respetar las opiniones fundadas en un mejor conocimiento y en una mejor experiencia. Es conveniente cierto freno que asegure la estabilidad y la continuidad del desarrollo. Pero también es necesario el acelerador, las visiones renovadoras, la crítica, las crisis, los planteamientos audaces. No todo lo antiguo es bueno por ser antiguo, ni lo nuevo es bueno por ser nuevo. En el crisol del diálogo, en el debate constructivo, se sintetizan nuevos hallazgos de la Verdad.

    La autoridad debe asumir el papel de freno; debe establecer y consolidar lo logrado para ofrecerlo como tradición que sirva de antecedente y guía. Pero no debe pretender haber conseguido ya la totalidad de la Verdad, en su formulación completa y definitiva. Esta pretensión de pensamiento único y monolítico sólo puede entorpecer la búsqueda ulterior de la Verdad plena. Los cristianos de todos los “niveles”, en su enriquecedora variedad de circunstancias, pueden hacer importantes aportaciones a la doctrina. Y merecen ser escuchados y respondidos con respeto por parte de sus interlocutores, especialmente por las autoridades. Una expresión nueva de pensamiento cristiano bien intencionado debe considerarse con empatía, con benevolencia, con interés genuino. Su novedad bien puede ser un aporte valioso, al menos en algunos aspectos. Y si algo es discutible o rechazable, debe hacerse con respeto y amabilidad.

    También los que quieran renovar las tradiciones deben ser respetuosos. Es lógico valorar lo que ha servido en tiempos pasados, aunque ya no parezca adecuado en la actualidad. Es buena la disposición a disculpar errores, aunque se sea firme en denunciarlos y corregirlos. Hay que comprender que circunstancias históricas diferentes pueden haber provocado visiones y actitudes muy equivocadas sin que hubiese necesariamente una intención perversa. Además debe tenerse en cuenta que la tradición puede contener muchas soluciones válidas todavía en las circunstancias actuales, y puede evitarnos caer en errores superados anteriormente.

    En suma, el diálogo debe ser atento y respetuoso, por discrepantes que sean las opiniones. Debemos evitar las descalificaciones y las acusaciones mutuas, las ironías hirientes y los insultos. Y sobre todo, no debemos considerarnos los “buenos” frente a los “malos”, los “totalmente acertados” frente a los “totalmente equivocados”, los “católicos auténticos” frente a los “católicos renegados”. Esto vale para todos los bandos, conservadores o progresistas, sean cristianos “de a pie”, como teólogos consagrados o pretendidos, como autoridades eclesiásticas. No nos confiemos en ningún título que nos asegure ser “hijos de Abraham”, porque Dios puede sacar “hijos de Abraham” hasta de las piedras.

    “Yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano ‘imbécil’, será reo ante el Sanedrín; y el que le llame ‘renegado’, será reo de la gehenna de fuego.” (Mateo 5, 22).

  3. francisco asensi

    Más sobre el LIMBO

    Si alguien siente curiosidad por tema tan aburrido, puede entretenerse leyendo las declaraciones de la teóloga Hna. Sara Butler, miembro de la Comisión Teológica Internacional (Zenitorg de 4 mayo 2007). La noción de Limbo no está cerrada, dice, y trata sobre la suerte que corren los “niños abortados”. ¿Pueden ser considerados “santos inocentes” por aquello de que han sufrido “martirio”…? ¿Qué gracia extrasacramental se les puede aplicar que supla el bautismo, único instrumento de salvación …?
    Quizá Cañizares y Rouco encuentren aquí más argumentos para alertar contra la “cultura de la muerte” que como plaga tenebrosa se cierne sobre el mundo laicista y descreido.

    Me admira ver cómo estos “secretarios de Dios” (como Erasmo llamaba a esta clase de teólogos)interpretan sus designios y rastrean sus planes y montan sus teorías sobre su misericordia. ¡Dios mío qué dolor de cabeza para Dios Padre o para el Espíritu Santo o para el pobre de San Pedro, que quizá jamás supo leer, si tienen que leer todos estos mamotretos!

  4. Miguel

    Gabriel,
    gracias por contestarme. Agradezco tu apelativo de “muy ortodoxo”: porque ¿qué hay mejor para un católico que ser ortodoxo, es decir, fiel a la revelación de Dios y a la fe de la Iglesia (que es lo mismo)? Es más, creo que un católico solo puede ser ortodoxo (sin prefijos y etiquetas); si no lo es (ortodoxo), no es católico. Me refiero a lo fundamental; a lo que no es el núcleo del dogma, que cada uno piense lo que quiera (siempre en la línea de la Tradición).
    No entiendo el sentido que pretendes dar a la cita del entonces cardenal Ratzinger. Lo que dice es muy claro: las verdades reveladas son las mismas, no han cambiado. El núcleo de la doctrina de la Iglesia es permanente. Lo que hay buscar es la forma de anunciarlas conforme al pensamiento de nuestro tiempo (concepto indeterminado donde los haya y muy discutible). No que haya que negarlas, que es cosa distinta. Sin embargo esto es lo que generalmente ocurre, sobre todo con la llamada moderna teología (¿?). Sobre las causas y la no evitación de los efectos de este fenómeno no me pronuncio (ya sabes que en este foro yo no critico a la jerarquía, no porque no haya motivos, sino por la parcialidad y sectarismo de los foreros).
    Saludos cordiales.

  5. Gabriel Letelier

    Miguel,
    en otras ocasiones hemos compartido opiniones discrepantes en un tono moderado y respetuoso. Por eso me extrañó la animosidad de tu crítica. Para mí es completamente diferente que digas que mis opiniones son contrarias al Magisterio eclesiástico y que afirmes que yo ignoro el mensaje de Jesucristo y que me niego a Cristo. Acepto que juzgues disparatadas mis opiniones -como yo muchas de las tuyas-, pero no que pongas en duda la sinceridad de mi fe cristiana. Ahora dices que sientes haberme molestado, y acepto tu disculpa.

    Como es usual para con alguien moderado como yo, estoy recibiendo críticas por ser poco ortodoxo –de parte de algunos muy ortodoxos como tú- y por ser demasiado ortodoxo –de parte de algunos muy heterodoxos (creo que sabes a quiénes me refiero).

    No es ni ha sido nunca mi intención contradecir directamente al Magisterio, y menos denigrar a la Iglesia. No obstante, creo que los católicos tenemos la obligación moral de plantearnos en conciencia las verdades de la fe, aun a riesgo de ser heterodoxos. No podemos acatar ciegamente las afirmaciones del Magisterio cuando ellas “se expresan con un pensamiento que ya no es el nuestro”, y tenemos derecho a reflexionar sobre ellas desde un nuevo punto de vista, en tanto el Magisterio ajusta su doctrina (como ha ocurrido en el caso del limbo).

    La frase que acabo de entrecomillar la he extraído de la respuesta que dio el entonces cardenal Ratzinger a una pregunta en una entrevista. Ya lo puse en un comentario anterior, pero lo repetiré aquí a continuación.

    –Usted afirma que la Iglesia «aún no ha dado el salto al presente». ¿Qué quiere decir?

    –Cardenal Ratzinger: Existe todavía por hacer un gran trabajo de traducción de los grandes dones de la fe al lenguaje de hoy, al pensamiento de hoy. Las grandes verdades son las mismas: el pecado original, la creación, la redención, la vida eterna… Pero muchas de estas cosas se expresan aún con un pensamiento que ya no es el nuestro, y es necesario hacerlas llegar al pensamiento de nuestro tiempo, hacerlo accesible para que el hombre vea verdaderamente la lógica de la fe. Es un trabajo aún por hacer.

    (Entrevistado por Antonella Palermo, de Radio Vaticana, el año 2001, y difundida por RV el 14 de Mayo de 2005)

    Saludos.

  6. Miguel

    Gabriel,
    Siento no haber podido contestar antes a tu comentario, contestación al mío anterior en que hice unas reflexiones, sin duda fuertes, sobre otro tuyo anterior.
    Pretendí hacerlo con todo respeto y siento mucho si te molestaron. Es mi opinión y como tal la expresé.
    Efectivamente yo no tengo autoridad (aunque tampoco la tenéis casi todos los foreros y os pasáis la vida pontificando, siempre en tono denigratorio y crítico con la Iglesia) para juzgar la ortodoxia de tus opiniones. Pero lo que sí puedo hacer son dos cosas:
    + comparar tus opiniones con el Magisterio de la Iglesia y poner de manifiesto las contradicciones entre ellas. Y como tu no eres el depositario de la ortodoxia, sino la Iglesia, me limito a señalar que tus opiniones, que son solo eso, son contrarias al Magisterio de la Iglesia. Y en este terreno no hay medias tintas: o se es ortodoxo o se es heterodoxo (aunque supongo que serás de los que admiten la posibilidad absurda por ilógica de algún estado intermedio –que siempre es un recurso muy cómodo y autocomplaciente-).
    + exponer mis opiniones sobre lo que los demás opinan. ¿O es que tus opiniones no son susceptibles de crítica? Y si me parecen a la luz del Magisterio unas opiniones disparatadas, decirlo.
    Saludos.

  7. ana rodrigo

    Yo creo que puesto que la existencia o no del limbo y que el infierno sea un estado o un lugar, depende del Papa de turno, se deduce que todo son abstraciones. Desde luego si el cielo es un lugar y allí me tengo que ver con personajes como Franco y semejantes, prefiero ir al infierno e encontrarme con García Lorca o Antonio Machado. Parece una frivolidad pero más frivolidad es lo que han hecho los teólogos vaticanistas durante decenas de años para “descubrir” que el limbo no existe. La gente no creyente tiene que estar partiéndose de la risa. Basta ya de hacer el ridículo. Yo creo que estas cuestiones postmortem son muy personales y ahí entra la fe en la bondad de Dios como cada cual la entienda, puesto que nadie ha venido a decirnos nada al respecto. Lo que sí tenemos a mano son los cielos o los infiernos que podemos crear en esta vida. después ya se verá ya que más allá ya no hay nada que hacer y más acá hay mucho que hacer.
    Abrazos hasta para quienes aún estén en el limbo.

  8. Mariano

    Gabriel y Oscar, gracias por referirse a mi sencillo comentario.
    Oscar, sin el menor ánimo de polemizar, porque no es el tema, me parece pertinente ofrecerte esta precisión. La negaciones o privaciones entitativas, como suelen llamarse a esas realidades a las que te referís, siempre suponen la existencia (actual o potencial) de uno de los extremos. Por tanto, no sería correcto afirmar que “las polaridades: bueno-malo, bonito-feo, bien-mal, vacío-lleno, cielo-infierno… son abstracciones que usamos los humanos para comprender mejor la naturaleza”. Recordá, además, que toda “abstracción” conceptual, reclama existencias reales desde las cuales producir dicha abstracción, caso contrario no sería una abstracción propiamente dicha sino una categoría a priori al estilo Kantiano u otra cosa por el estilo.
    Fijate, por otra parte, que tu mismo ejemplo final incurrió en una contradicción: decís que “el frío y el calor no existen”, y después afirmás que “el frío es realmente la ausencia de calor”, por tanto, el calor debe existir para que pueda ausentarse.
    Lo último: no estoy de acuerdo en decir, ante la pregunta de si existe realmente el infierno “¡y qué más da!” Creo que es importante poder precisar su existencia o no-existencia así como sus cualidades en caso de afirmar por la positiva. Mi opinión sobre esto ya la dejé expresada en el post anterior.
    Nuevamente gracias. Una abrazo.

  9. Pepe Sala

    En cierta ocasión le pregunté a mi profesor de teología ( unos pinitos que hice de mayor cuando se me planteó lo de bautizar o no a mis hijos)

    – Bueno, admitiendo que el cielo exista, ¿ qué haremos allí cuando seamos salvos?

    – Contemplar a Dios- me dijo

    – Pero es que a mí me aburre especialmente la vida contemplativa. Para mí sería un infierno tener que vivir toda la eternidad de ese modo.

    – Bueno, pues podrías trabajar para Dios…

    – ¿ Y cuánto me van a pagar?…

    Quedamos empatados y pasamos a otro asunto.

    Saludos.

  10. Oscar

    Mariano:
    Yo aporto mi opinión acerca de lo que tú mencionas de si tiene sentido la salvación si no hay (no) salvación.
    La cosa está en que las polaridades: bueno-malo, bonito-feo, bien-mal, vacío-lleno, cielo-infierno… son abstracciones que usamos los humanos para comprender mejor la naturaleza. Nuestra cabeza racional nos dice que si hay un cielo donde van los buenos, tiene que haber un infierno donde van los malos.
    Pero ahí está la naturaleza extranatural de Dios que hace milagros y cosas difícilmente explicables por nuestra cabecita. Tal como dice la parábola del hijo pródigo, nadie se puede explicar que Dios sea tan misericordioso que olvide tan fácilmente los pecados de su hijo y encima le invite a un banquete. Eso es lo que se deduciría si a algún malhechor se le perdona y se le invita a ir al cielo, con tal que muestre su arrepentimiento.
    De todos modos, y para que veas que hay otras posibles interpretaciones, te invito a comparar el tema cielo-infierno como el de frío-calor.
    No sé si sabes que el frío y el calor no existen, son conceptos que utilizamos para entendernos. Lo que existen son las diferencias de temperatura. El frío es realmente la ausencia de calor, como la oscuridad es la asuencia de luz. Por tanto, si el cielo es vivir con y en Dios, el infierno se puede interpretar como la ausencia de Dios. Entonces, ¿existe realmente?… ¡y qué más da!

  11. Gabriel Letelier

    Mariano,
    interesante, como siempre tu comentario.

    Comparto muchas cosas. No la condenación eterna (aun en el sentido restringido en que interpretas ese adjetivo) como castigo, sino como remordimiento y consternación del que ha descubierto al fin, a la luz de la Verdad definitiva, su culpa: “rehusarse a vivir en la justicia y la solidaridad”. Suya será la decisión de acoger la gracia redentora del Espíritu de Dios, que le dará siempre la posibilidad de elegir “integrarse al círculo virtuoso del amor”, o de permanecer fuera de él (en el “infierno”).

    El “cierre del limbo” ha sido sensato, como dices, porque fue sólo una piadosa invención de ciertos teólogos que se horrorizaron ante la idea de que inocentes niños, por su participación del “pecado original”, fueran al infierno. Pero no era esa la verdadera solución, evidentemente, sino la de revisar los conceptos equivocados de “pecado original” e “infierno”.

    Estoy, pues, completamente de acuerdo contigo en que la eliminación del “limbo” tiene que suponer la revisión de esos conceptos de “pecado original” y de “infierno”. Pero no para suprimirlos, como al limbo, porque siguen –y seguirán- teniendo un sentido teológico actual fundamental, aunque totalmente diferente del sentido mítico tradicional que conocemos. Ese nuevo y verdadero sentido es el que yo, y otros, hemos intentado explicar en varios comentarios de estos foros. Espero que el esfuerzo no haya sido del todo infructuoso.

    Un abrazo.

  12. Baruch

    …si, la verdad es que se leen tantas chorradas por parte del Vaticano, que muchas veces creo que es broma, que no cambiaron el calendario y piensan que es el dia los inocentes…..

  13. Mudejarillo

    Carmen (Almendralejo): ¡qué de acuerdo contigo!¿cómo sentirse salvado y aguantar que otros no lo sean…? Firmo lo que dices:”Yo no sería Feliz en el otro mundo si supiera que otros-as están ardiendo en el infierno de Pepe no se qué, que otros nunca nacieron y por no se cual motivo andan caminado sin rumbo ahí en lo etéreo…”

    Sobre si la fe es don o no…si Israel es el Pueblo elegido o no…me quedo con tu definición de la fe como encuentro, como descubrimiento…
    ¿Cambiarían las cosas si en vez de afirmar que Dios eligió al Pueblo de Israel lo que queremos decir es que Israel se sintió elegido por Dios porque lo encontró en medio de los acontecimientos de la vida, de su historia?. Quizá entonces tengamos que hablar más de “Ver”, de “escuchar”. Menos hermenéutica (qué ironía tienes Francisco Asensi…)y más oftalmología y otorrinolaringología… Y eso que me encantan los debates exegético-teológico-filosófico-nosecuantos…Pero al final, llega más al hondón del alma una parábola de Jesús, una poesía o un simple y escaso Haiku.

    Paz y Bien,
    Mudejarillo

  14. Gabriel Letelier

    Francisco Asensi,
    supongo que al dirigirme la pregunta acerca de ese ridículo galimatías quiere insinuar que yo también escribo en ese estilo, o que defiendo un estilo igual de ridículo. Siento mucho haberle transmitido esa impresión. También yo soy admirador de la sencillez evangélica, pero no puedo negar que también admiro mucho el rico pensamiento de tantos afamados teólogos que me (nos) han ayudado tanto a comprender bien a Jesús de Nazaret.

    Pido disculpas a quienes hayan sacado esa impresión al leer mis comentarios. No podré cambiar, sin embargo; es mi estilo, y, a pesar de todo, sigo considerándolo apropiado a los temas propuestos.

    Saludos.

  15. Pepe Sala

    Pues yo, incrédulo absoluto en temas angelicales, no quisiera destrozar las alas a ningún arcángel ( dios me libre de semejante atrevimiento); pero me gustaría ” ayudar a mi señor-a”.

    Y digo:

    Si alguien escrbe: ” a cuadrúpedo donado no se le periscopea el incisivo”, muchos sabrán lo que quiere decir semejante frasecita.

    Pero si se escribe: ” a caballo regalado no se le mira el diente”, casi seguro que lo entiende mucho más fácil todo el mundo

    No seré yo quien deje de respetar y admirar todos los estilos literarios; cuanto más cultos más aprenderé. Sin embargo, en mi opinión ( y no es humilde, puesto que yo no soy humilde) depende mucho del lugar donde se escriba para utilizar unos estilos u otros. El término medio suele dar buenos resultados en algunos casos:

    – “hace un céfiro que lastima el cutis”
    – ” hace un viento que molesta la piel”
    – ” hace un ventarrón que jode el pellejo”

    Las tres formas dicen lo mismo, sólo es cuestión del deseo de cada cual de hacerse entender.

    Y esto me lleva al estilo poético de Carmen Almendralejo que , como parece, no se entiende demasiado bien a veces. Tengo que admitir que la poesía no es el estilo que mejor entiendo. ( no está hecha la miel para la boca de los asnos… ni de los jabalines) Sin embargo lo digo con objetividad, sin contenido peyorativo, culpándome por mi poca sensibilidad ante la poesía. Siempre me gustó más Espronceda que Becquer. Mi paupérrimo sentido de lo subliminal me hace entender mejor aquello de . ” Me gustan las queridas tendidas en los lechos”… que lo de las golondrinas que vuelven cada año a cagar los balcones.

    Sin embargo, nadie se desanime por utilizar el estilo que más le guste. No dudo de que alguien degustará y disfrutará con los mensajes de tan alto contenido teológico, tanto, o más, de los que otros disfrutamos con los de contenido poético. ( aunque no lo entandamos muy bien,lo mismo que los teológicos)

    Carmen ( Almendralejo), te puedo asegurar, de buenas fuentes, que todas las Cármenes tienen un lugar especial reservado en el reino de las Adas.

    Un abrazo.

  16. francisco asensi

    Para GABRIEL LETELIER
    No estoy muy seguro de que Jesús de Nazaret (y eso que era un rato listo) llegara a comprender las disquisicones teológicas que se han hecho sobre sus palabras. Sus palabras eran tan sencillas y claras que las debían de entender los niños y los pobres que no habían podido ir a la escuela. Dicho esto, quisiera preguntarle, si sabría desentrañarme este otro galimatías que acabo de leer, proveniente del Vatican Information Service del 27.04.2007

    SE PUBLICAN “LINEAMENTA” SOBRE LA PALABRA DE DIOS PARA EL PROXIMO SIDODO

    “Por su parte, monseñor Fortunato Frezza, subsecretario del Sínodo de los Obispos, afirmó que los “Lineamenta” pueden considerarse “un gesto activo y eficaz para apurar la “recepción del Concilio, para la cual todo depende de la correcta interpretación o de su correcta hermenéutica, de la correcta clave de lectura y aplicación”, como ejercicio de aquella “hermenéutica de la reforma, de la renovación dentro de la continuidad del único sujeto-Iglesia, que el Señor nos ha dado; es un sujeto que crece en el tiempo y se desarrolla, pero permaneciendo siempre el mismo, único sujeto del pueblo de Dios en camino”.

  17. Mariano

    Traigo, humildemente, un aporte más a la confusión general…
    Me pregunto: ¿qué sentido tendría la salvación, si no existiera la no-salvación (infierno)? Me pregunto también si la vida después de la muerte de un torturador no arrepentido, por ejemplo (y por estos lares aún quedan varios) puede ser la misma que la de la Madre Teresa. La respuesta inmediata a las dos preguntas es esta: ¡claro que tiene que haber infierno!
    Sin embargo, creo que este asunto se entiende de distintos modos según se entienda el concepto de salvación. Si la salvación consiste en el rescate de las almas humanas del fuego ardiente al que tienden inevitablemente todas las criaturas por causa del pecado original y al que se cae muriendo en pecado mortal no confesado, ese rescate por el cual Cristo “descendió a los infiernos”; entonces debe existir, debe entenderse como un lugar apestoso y del cual jamás se puede salir. Y no necesariamente porque Dios sea malo, sino porque la persona no se ha valido de los medio a su alcance (confesión, conversión….) para evitar su permanencia eterna entre las rejas.
    Si la salvación, en cambio, nos viene de descubrir el Amor de Dios revelado en Jesús y sus consecuencias históricas: vivir en justicia y en solidaridad con los otros (Mt. 25,31), aquí la cosa comienza a cambiar. Siendo así, lo que llamamos infierno ya no sería un lugar preparado de antemano para los malos, sino que es el modo de existencia, en continuidad con la anterior, que tendrán (¿tendremos?) quienes se hayan rehusado a vivir en la justicia y en la solidaridad. Y ese será su “infierno”: vivir fuera del círculo virtuoso del amor. Ahora bien, aún en la filosofía-teología tradicional que distingue alma-cuerpo y en la cual es el alma la que sobrevive al cuerpo después de la muerte; también es en ella (en el alma) donde reside la potencia propia de la libertad y por tanto, si la libertad no muere con la muerte material, porqué privarle la posibilidad de seguir eligiendo hasta integrarse a ese círculo virtuoso. Lo que nos juega mal en este asunto, es el tema de la “eternidad”, realidad que desconocemos por completo y a la que sólo llegamos por vía de la negación: lo eterno como lo no-finito. Así, todo lo que se viva después/fuera del tiempo humano será eterno en el sentido de que no está comprendido en los términos de finitud que nosotros conocemos. Por eso, podría hablarse de infierno eterno, pero sólo en ese sentido, lo cual no obsta que podamos salir de esa existencia infernal. Para aclararlo, si puedo: cuando en la parábola del juicio final se dice “estos irán al castigo eterno”, podría traducirse: “estos irán al castigo que existe en la eternidad”, porque existe fuera de nuestro tiempo, pero no porque sea para siempre e inapelable tal como lo entendemos en términos humano-temporales.
    Lo último: entiendo que el sensato cierre del limbo, justificado en la ausencia de acciones libres que ameriten el infierno, debería concluir –siguiendo la misma lógica- en la anulación del pecado original y en la clausura de ese infierno al que Cristo tuvo que descender.

  18. Gabriel Letelier

    Joxema,
    gracias por tu elogioso comentario.
    No sé si será bueno tener alas en los sesos; procuraré equilibrarlas.
    Para eso, me congratulo de tener la compañía de otros comentaristas sensatos y angelicales, como tú.

  19. Gabriel Letelier

    Basilio Pozo Durán,
    Dios quiso salvar a la humanidad solidarizándose con ella y respetando su libertad, y no pudo conseguirlo de otra manera que mediante su propio sacrificio en Jesucristo. Ése fue el precio del amor de Dios y de la libertad del hombre. Pero, para Él y para nosotros, valió la pena.

    Saludos cordiales.

  20. joxema

    El arcángel Gabriel ha traído otro anuncio redentor reuniendo la tradición esperanzadora de protestantes, ortodoxos y católicos.
    Atendamos a tan sesudo y alado comentarista.
    Con suerte, hasta Miguelín podría serenarse.-

  21. Basilio Pozo Durán

    ¿ALGUIEN ME PUEDE EXPLICAR (PERO BIEN EXPLICADO, PARA QUE PUEDA ENTENDERLO UN ATEO COMO YO) ESTO?

    No entiendo eso de que dios sacó del mal (el sacrificio de su único hijo) un bien (salvar la humanidad)… pues si pudo (es todopoderoso) lograrlo evitando el sufrimiento de su hijo, ¿por qué busca obtener el bien a través del mal?

    escribanme respuestas a kinburger2002@yahoo.es

    gracias!

  22. Carmen (Almendralejo)

    ¿Pero la verdad es que no lo entiendo? el que ciertas personas, yo personalmente no nos interroguemos por el limbo, infierno, cielo etc no resta para nada la Transcendencia e Inmanencia de Dios-a, eso como decir que es mejor escribir en prosa que en versos, lo uno no quita y resta nada…
    Aquí lo que yo opino, es que ese lenguaje está desfasado y es porque la Concepción de Dios-a es inmensamente mayor de esa que cosifica su actuación… No puede Haber un Dios-a que da privilegios a unos-as a costas de otros ¡Don! La Fe no se Busca la Encuentras y hay veces hasta que la maldices ¡o no! Yo no sería Feliz en el otro mundo si supiera que otros-as están ardiendo en el infierno de Pepe no se qué, que otros nunca nacieron y por no se cual motivo andan caminado sin rumbo ahí en lo etéreo…
    Que fe es esa, que dios que necesita justificación, que da cheques como los patrones, los bueno más gordos y los ladrones con tu media jornada en sus bancos…
    La verdad es que no entiendo esa concepción de Dios, ni la quiero para mi vida terrenal y la otra… pues me da igual… Me siento Amada por Dios-a, sé que incondicionalmente está junto a mí, hay días que le intuyo más o menos cerca, pero se que está, que me quiere y espera… ¡lo demás es distracciones de años luz y de tiempos muy que muy pasados que la iglesia debería de aparcar de una vez por toda!
    Carmen

  23. Gabriel Letelier

    Karl Barth en la segunda edición de su obra “La carta a los romanos” (1922): “El cristianismo que no sea totalmente, íntegramente, escatología, no tiene nada en absoluto que ver con Cristo.”

    Jürgen Moltmann en su “Teología de la Esperanza”: “La escatología cristiana, expresada con el lenguaje de la promesa, será entonces una llave esencial para liberar la verdad cristiana. Pues siempre ha sido la pérdida de la escatología — no sólo como apéndice de la dogmática, sino como el centro del pensamiento teológico en general — la condición de posibilidad de que la cristiandad se acomodase al mundo que la rodeaba y, con ello, de que la fe se abandonase a sí misma. De igual manera que, en el pensamiento teológico, la inserción del cristianismo en el espíritu griego oscureció el saber cuál era el Dios de quien se hablaba propiamente, así el cristianismo recogió, en su figura social, la herencia de la religión estatal antigua. Se instaló como ‘corona de la sociedad’, y como su ‘centro salvador’, perdiendo su energía inquietadora y crítica de esperanza escatológica.”

    Wolfhart Pannenberg está de acuerdo en que la historia debe llegar a un final para que tenga sentido o significado. Argumenta que esto es, precisamente, lo que afirma la escatología cristiana. La esperanza cristiana anticipa la llegada de un futuro final. Gracias a él la realidad llegará a ser, por fin, una totalidad. Entonces el significado de todo el curso de la historia llegará a ser evidente.

    Según el teólogo Fredy Parra, “hoy ya no se discute que la idea-esperanza de la parusía o venida de Jesucristo es un tema de indudable importancia en la experiencia creyente neotestamentaria. Lo que sí cabe recordar es que su reestudio y renovación se extiende desde fines del siglo XIX hasta la actualidad. Diversos teólogos y exegetas desde J. Weiss, A. Schweitzer y K. Barth hasta J. Moltmann, por el lado protestante, Nicolai Berdiaev, por la teología ortodoxa rusa, y desde Teilhard de Chardin hasta J. L. Ruiz de la Peña, pasando por K. Rahner, E. Schillebeeckx, H. U. von Balthasar y J. B. Metz, en el ámbito católico, han recuperado la centralidad de la escatología. Conocido es el crucial aporte del Concilio Vaticano II para dar el sitio correspondiente a la perspectiva escatológica y particularmente a la fe en la parusía.”

    Comprendo que los intereses de muchos –de la inmensa mayoría quizás- sean más “aterrizados”, más “realistas”, más “inmediatos”, más “actuales”, más “urgentes”. Comprendo que se hagan la reflexión de que hay asuntos que exigen nuestra atención y nuestra dedicación, de lo que esas preocupaciones tan “elevadas” (o absurdas) no hacen más que distraernos, e incluso paralizarnos. Sin embargo, pienso que se equivocan. Creo que, al abstenerse de esa esperanza, no se plantean en profundidad el sentido último de sus vidas y del mundo. Creo también que desestiman el inmenso potencial que esa esperanza ha tenido y puede seguir teniendo para la realización humana.

  24. Oscar

    A mi me parece que andarse preguntando por la existencia del limbo, del infierno y de cuál es el sexo de los ángeles es una pérdida de tiempo y un buscar la forma de atemorizar a la gente que no cumplen con las normas establecidas. Algo así como la cárcel del cielo y sus guardianes: ¿Llevaríamos a la cárcel a un menor de edad que mató a miles de personas porque no sabía lo que hacía?…
    Pero creo que el limbo, como han dicho por allí está aquí en la tierra donde muchos no saben que la salvación está en el amor a los hermanos. Y el infierno también está aquí véase en: guerras, maltrato, asesinatos, miseria, muerte de seres queridos… y lo malo es que este infierno no lo llenan los pecadores sino gente sencilla que se pregunta por qué la vida les trata así. A ellos hay que llevarles la promesa de la salvación de Dios… nunca el miedo al infierno.

  25. Margarita Aguirre

    Con el debido y merecido respeto a todos los pensadores sobre estas cuestiones,a mi personalmente me sirve el evangélico “ser como niños”. Todo lo que es y será para los que todavía vivimos,procederá del Ser Supremo,al que definimos con todos los maravillosos atributos que nuestra onciencia y capacidad cognitiva nos permite.
    Todo será “un conocimiento de Dios”, nuestro padre,para los cristianos.
    No me cabe la menor duda de que será algo maravillosamente apabullante.
    ¿Quë sucederá con mi persona? No lo sé concretamente;peró se pondrá de manifiesto conmigo y con toda la humanidad, la gloria de Dios. Sinceramente no me importa qué “pasará” conmigo. Tengo la suerte y doy gracias por ello de confiar plenamente en el Padre,como los niños, sin neesidad de respuestas concretas procedentes de la razón humana

  26. Carmen (Almendralejo)

    Lo que da la Ponti o algo así, y lo que tara, o se taran ¿no?…Yo no digo eres, pues para eso hay que ser… y claro está con los doctoris honoris causis hemos topado, ¿topos…? Bueno no sé, haber es lo que pasa con ser… Que hablamos y no decimos nada, pero semos, y hay quienes agradecerían solo mirarse sus ombligos, y es que eso de mandar a callar huele a cierto cerumen, gente de asina de los que andubieron andan y andispués seguiran… siempre hay chisteras para para esconderse soltar la liebre y volver a la madriguera… hay quien tiene la voz se sienten la voz son la voz ¿de ese suyo dios? Y de ahí que hable en su cierto circo y lo comente como que es Atrio quien necesita acallar otras voces, en fin ese Todos
    En fin es mejor aquello de pasar por quienes no interesa, es más democrático que Mandar, y para eso ya algunas estamos maduras a Dios-a Gracias para hacer caso a cualquier de esas voces de chiste-ras
    Carmen

  27. joxema

    Carmencita querida: eres extremadamente dura, hija de tu tierra!
    No podrías hablar menos y decir más? Creo que todos te agradeceríamos extremadamente.-

  28. Carmen (Almendralejo)

    Pues sí mejor agarrarse a lo que veamos, sentimos y percibimos, no sea como aquello del “pavo” en una boda típica de la posguerra, que tanto anunciar que venía el pavo, que comiesen que venía ya mismino que al final nadie comía pues se guardaban para el apetitoso y anunciado pavo…
    Y de verdad que hubo pavo… ¡Vivito y coleando majestuoso y orgullos entre las famélicas piernas de los comensales y atiborrándose de cuanto alcanzaba con su pico!
    Yo por si acaso me pido el Ángel que visitó a María… que aunque no existía la viagra sexual, existía la viagra oidal… y si no el de la Santa, Teresa con sus flechas… ¿Quién se resisten?
    ¡Imposible dejar esa transverberación, da igual por… se sienta!

    Y para terminar decir a Pepe Salas que realmente, si supieron que era estar en un lugar de ninguna parte, “Limbo en España de la Dictadura, corral para señoritingos-a cazadores, que aún la hijisíma caza” y de como los pastores de mi tierra regaron con la savia de su sangre las otras buenas tierras de España. En las Majas de robledales, Alcornoques y Encinas ellos reinventaban “las artes Culinarias que hoy tenemos en grandes restaurantes. Tenemos mezcolanzas de otras tantas culturas, como la tienen nuestras, nuestro lenguaje suele terminar en ino, (chiquinino), pero tienes que leer la Nacencia de Chamizo o El miajón de los castuo, nuestra Dulce Chacón.
    Quizás esa mezcla es la que en definitiva nos une…
    un abrazo. Y dejo para Todo Atrio ese Manifiesto de otro buen poeta que está más acorde con el duro Limbo

    Manifiesto literario de Luis Álvarez Lencero
    El hierro es un caballo salvaje, rebelde, que por noble y lleno de ímpetus se deja domar a espuela de martillo, a caricia de varonías, a mano firme sobre sus volcánicos latidos. La carne de hierro se deja vencer cara a cara, en una lucha terrible, titánica, que al fin se somete, se entrega, ante la verdad de tus sudores, de tus heridas, de tus músculos cansados, cuando el alma expectante se te asoma por los poros del cuerpo ante la obra que estás creando. Lo mismo pasa con la palabra. Difícil el lenguaje del hierro. Difícil también el resudar ese águila de la palabra que te nace desde las mismas raíces de tus huesos. La ductilidad y la obediencia corresponden a tu auténtica entrega por poeta y escultor amasados en hombre, a lágrima viva, a corazón golpeado, a grito en pie sobre el papel o sobre el yunque (Circa 1983)

  29. Mudejarillo

    Joxema y Gabriel: me uno al coro angelíco desde el último escalafón, no sé si eran los querubines o los simples ángeles; los serafines no creo porque ya Teresa de Jesús decía que eran “de los muy subidos” y de buen color….
    Me uno a la”Buena Noticia” de Gabriel…
    De José Antonio Pagola, qué decir. Siempre lúcido, conciso y certero. Lo he conocido como Vicario General de mi Diócesis y la pena es que no haya podido llegar a Obispo…Dicen que no es “pastoral”!, pero cualuiera que lea su comentario dominical en el “Diario Vasco”, puede comenzar el día con una buena bocanada de aire fresco y una sonrisa.
    Recomiendo su libro: “Jesús de Nazaret” publicado por la Librería Idatz de San Sebastián,donde se puede conseguir.
    Un abrazo y, sigamos la senda de Gabriel (esta vez el arcángel de verdad):”Pues nada es imposible para Dios” (Lc 1,37)

    paz y bien,
    Mudejarillo

  30. joxema

    Acabo de leerlo y creo que viene como guamte al dedo.
    Es de José Antonio Pagola
    Es más frecuente de lo que pensamos. Los creyentes decimos creer en Dios, pero en la práctica vivimos como si no existiera. Éste es también el riesgo que tenemos hoy al abordar la crisis religiosa actual y el futuro incierto de la Iglesia. Vivir estos momentos de manera «atea». Ya no sabemos caminar en la «presencia de Dios». Analizamos nuestras crisis y planificamos el trabajo pensando sólo en nuestras posibilidades. Se nos olvida que el mundo está en manos de Dios, no en las nuestras. Ignoramos que el «Gran Pastor» que cuida y guía la vida de cada ser humano es Dios.

    Vivimos como cristianos «huérfanos» que han perdido a su Padre. La crisis nos desborda. Lo que se nos pide nos parece excesivo. Es imposible perseverar con ánimo en una tarea, cuando no se ve el éxito por ninguna parte. Nos sentimos solos y cada uno se defiende como puede.

    Según el relato evangélico, Jesús está en Jerusalén comunicando su mensaje. Es invierno y, para no enfriarse, se pasea por uno de los pórticos del templo, rodeado de judíos que lo acosan con sus preguntas. Jesús está hablando de las «ovejas» que escuchan su voz y le siguen. En un momento determinado dice: «Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre».

    Según Jesús, «Dios supera a todos». Que nosotros estemos en crisis, no significa que Dios está en crisis. Que los cristianos perdamos el ánimo, no quiere decir que Dios se haya quedado sin fuerzas para salvar. Que nosotros no sepamos dialogar con el hombre de hoy, no significa que Dios ya no encuentre caminos para hablar al corazón de cada persona. Que las gentes se marchen de nuestras Iglesias, no quiere decir que se le escapen a Dios de sus manos protectoras.

    Dios es Dios. Ninguna crisis religiosa y ninguna mediocridad de la iglesia podrán «arrebatar de sus manos» a esos hijos e hijas a los que ama con amor infinito. Dios no abandona a nadie. Tiene sus caminos para cuidar y guiar a cada uno de sus hijos, y sus caminos no son necesariamente los que nosotros le pretendemos trazar.

  31. Gabriel Letelier

    (Joxema,
    recojo y sigo tu broma respecto de la “agarrada entre los arcángeles”)

    ¡Hay que ver cómo está de revuelto el mundo arcangélico!
    Miguel me ha confundido (¡a mí!) con el Dragón.

    Que no, Miguel; no seas antiguo.
    ¡Que sigues con eso de la Antigua Alianza!

    No soy el Dragón.
    ¡Soy Gabriel!

  32. joxema

    Las clásicas agarradas entre Gabriel y Miguel(arcángeles) y las semicómicas entre Carmen y Peper & Salt. Sigan nomás que hay hilo en el ovillo!
    En el Deuteronomio Dios dice por boca de Moisés: Te he dado a elegir entre la vida y la muerte. Considero que aquí se define la tarea de nuestra ecistencia: en elegir entre la vida y la muerte; la vida es lo positivo, la muerte lo negatico, lo anterior a la existencia;nada!
    Y la nada es tan eterna como el ser!
    Conclusión: el infierno es nada.
    Antes, ahora y después Dios respets nuestra decisión y yo, paladinamente, me adhiero a Gabriel que ya nos anunció redenciones maravillosas.-

  33. Mudejarillo

    Es reconfortante ver que casi todos coincidimos en que la Misericordia de Dios, no nuestros méritos personales (bien pocos, seguro)nos “salvan” (nos hacen ser auténticamente nosotros mismos: hijos de Dios, sólo posible en el futuro escatológico, y nos salvan “a todos”, porque, ante nuestras manos vacías, Dios se encargará de llenarlas de la mejor manera que Él quiera.
    es lo que siento, es lo que me “salva” y me anima a abrirme al otro.
    De todas formas, gracias a los papas, con tanto abrir y cerrar la puerta del infierno, hay tanta corriente que las llamas de la caldera de Pedro Botero van a apagarse, seguro. No las salva ni Gas Natural…
    Paz y Bien,
    Mudejarillo

  34. Gabriel Letelier

    Teólogos como K. Rahner o Urs von Balthasar, hablan del infierno como una
    posibilidad real causada por el rechazo consciente de la salvación ofrecida por Dios a
    todos.

    Cabe esperar la salvación para todos y procurar la propia, sabiéndose capaz de
    poder rechazar la gracia ofrecida por Dios a nuestra libertad.

    Se trata, pues, de un toque
    de alerta para que “no cerremos el corazón, y oigamos la voz de Dios” (Heb 3,7).

    Esperar la salvación de todos es un deber de todo cristiano, pero eso no se debe
    confundir con el “saber” sobre esa salvación, que sólo pertenece a Dios.

    (Extraído de: Juan A. Ruiz de Gopegui
    INFIERNO: ¿REVELACIÓN O FRUTO DEL IMAGINARIO COLECTIVO?)

    http://www.seleccionesdeteologia.net/selecciones/llib/vol41/163/163_gopegui.pdf

  35. Pepe Sala

    ¡ Ay!, Carmen, cómo eres…mira que “molestarnos” y recordarnos que seguimos en el Limbo. ( hay otra versión que dice en el ” guindo”)

    De algo hay que escribir, mujer, ahora que ya no se lleva escribir ( ríos de tinta)ni gacer guerras (rios de sangre) con aquello tan socorrido de le sexo de los ángeles.

    Algo se va aclarando aún de aquel ” importantísimo” debate que a más de “2………” llevó a la hoguera mundana y a la otra del otro barrio, se supone. ( yo no me lo creo, estoy tranquilo con el Limbo lo mismo que con el infierno o el cielo.)

    http://www.bolivian.com/angeles/doncsold.html

    saludos, extremeña. Me gustó mucho lo del castúo. uno de mis poetas preferidos es Gabriel y Galán, sobre todo cuando escribe en castúo. Lo entiendo perfectamente porque es muy parecido al lebaniegu. Los tiempos de la transhumancia fueron los culpables de esta similitud, además de muchas costumbres, tradicciones e incluso arquitectura. Se cruzaron muchos lebaniegos-as con extremeños-as de valle del Jerte en aquella época que llevaban los ganados pastando hasta Extremadura.

  36. Gabriel Letelier

    “La teoría del acto definitivo de opción fundamental ‘post mortem’ (teoría de la ‘decisión final’ de Boros) al que se refiere Gabriel, hipótesis teológica legítima para salvar las incongruencias del dogma como los que inventaron el limbo, tiene muchos puntos débiles que si alguien ha leído el libro de Lombardi podrá ver. O los debatiremos aquí.”

    Antonio, no he sido consciente de referirme a esa “teoría” o “hipótesis teológica”. Tampoco he leído el libro de Lombardi (¿cuál?), por lo que no tengo idea de esos “puntos débiles”.
    Me gustaría saber algo de esto; dime cómo o háblame de ello, por favor. Gracias.

  37. Carmen (Almendralejo)

    ¿Que será de los que viven aquí en la Tierra Eternamente en le Limbo?
    ¿y de los que vivimos en le Purgatorio o infierno?
    ¿Y los que viven desde la cuna, la cama, la mesa y es excusado el cielo?
    La verdad es qeu venir con el Limbo ahora, es estar en él…
    Y todo porque unos desoficiados no tenían otra cosa que hacer que pensar donde estaban las almas de aquellos que no estaban, y los que estaban a sus lados muriendose de hambre o condenados por ellos…
    Ricos Epulones, me parece este tema con todo el repeto
    Carmen

  38. Gabriel Letelier

    Agradezco a quienes han leído y se han referido de una manera u otra a mi comentario.

    Tal como dice Jordi Morrós, sólo quiere ser una reflexión personal. Desgraciadamente, no conozco la “teoría de la decisión final de Boros” que menciona Antonio; me encantaría conocerla.

    No pretendo ser heterodoxo. Al contrario, quiero dar un sentido a la doctrina católica que me satisfaga personalmente. Comprendo que puede haber aspectos de mi reflexión que choquen a católicos ultraortodoxos y tradicionalistas; sin embargo, creo que podría defender la ortodoxia católica de mis opiniones en una visión más abierta.

    Es verdad que la apocatástasis ha sido condenada; sin embargo, pienso que lo que ha sido condenado es la afirmación positiva de que todos se salvarán. Yo no afirmo eso, sino que ESPERO, con convicción, que TODOS puedan salvarse mediante la aceptación voluntaria del don de la gracia. No creo que esta esperanza sea poco ortodoxa, sino al contrario, la considero normal en un cristiano que sabe que Dios es amor y quiere que todos se salven.

    Acepto la posibilidad de que “haya un infierno eterno” en el caso de que haya personas que eternamente rechacen la gracia del Espíritu Santo, y permanezcan así indefinidamente en la desolación querida por su soberbia. Pero creo en la misericordia infinita y eterna de Dios, que estará ofreciendo eternamente a TODOS su salvación, consistente en participar de Jesucristo por la incorporación a su Cuerpo Místico.

    ¿En qué se contradice esto con la doctrina católica? ¿Será en que esa oferta se prolongue más allá de la muerte y sea para TODOS? Lo contrario es lo que me extraña que sea sostenido por un cristianismo auténtico.

    Agradezco, Miguel, que hayas tenido la intención de dirigirte a mí “con todo respeto”. Sin embargo, debo decirte que no te reconozco ninguna autoridad para juzgar la ortodoxia u heterodoxia de mis opiniones, sobre todo para hacer afirmaciones tan graves y dolorosas para mí como la de “ignorar el mensaje de Jesucristo”, decir una “serie de disparates”, moverme “en una total y caótica oscuridad”, y ¡negarme a Cristo!

    También con todo respeto quiero decirte que eres tú quien suele disparatar, y quien suele carecer de luz; no me atrevo a decir que ignores a Cristo ni que te niegues a Él; pienso que debería argumentar muy seriamente unas afirmaciones así, al contrario que tú. Lo siento.

    Saludos cordiales.

  39. Margarita Aguirre

    Mis planteamientos de fe, coinciden con los de Gabriel.
    “Es de necios despreciar”. Ahí pongo yo el punto final.
    Creo que el número de necios y el número de los que “desprecian” es el mismo

  40. Miguel

    Antonio,
    coincido contigo en que el tema del limbo conecta directamente con el del pecado original. Desconozco el texto de la Comisión Teológica Internacional sobre el limbo, pero conozco la doctrina de la Iglesia sobre el dogma del pecado original. Y como ya he dicho antes, tengamos en cuenta que esta declaración sobre el limbo no es magisterio de la Iglesia.
    Discrepo en que el infierno sea contrario a la justicia -yo, claro, no soy la “mejor razón humana universal” (¿?)-, pero no es momento de tratar ahora la cuestión.
    Si he entendido bien, creo que la teoría (eso, una teoría) de la “decisión final” no tiene que ver con la apocastástis. De todas formas, como imaginarás, un autor como Boros (ex-jesuíta) no pertence a mi círculo de lecturas. Mera profilaxis intelectual…
    Saludos.

  41. sol

    ANTONIO ¡AMÉN!.

    Seguiremos con nuestro “iter vitae”, intentaremos llevar un “carpe diem” cristiano porque el “tempus fugit” y cuando nos llegue la hora…

    DIOS DIRÁ

  42. Antonio Duato

    Lo importante de este documento sobre el limbo es que no se trata de un mero capricho de teólogos del siglo XIII. El problema es que con la doctrina del pecado original tras como está definida en Trento, como pecado único de los primeros padres contraído por propagación (“generatione”) que sólo se quita por el bautismo, en la distinción exclusiva de destino final entre cielo (visión beatífica) e infierno (condenación eterna), los niños no bautizados morían con el pecado original y tenían que ir al infierno. El limbo era una salida “piadosa” de los teólogos. Ahora se les abre la puerta del cielo. Aparte de muchas otras incoherencias (billones de “almas” de un cuerpo de una sola célula fecundada que de forma natural no anidan ni llegan a término, según la bioteología oficial ocupando el cielo si actualizamos el imaginario) este documento abre la necesidad de revisar a fondo cosas definidas sobre el pecado original y la necesidad del bautismo “para la remisión de los pecados”. ¿Hace falta que cite textos del Denzinger? Cuando una pieza del castillo dogmático se toca es posible que se abran grietas por otro sitio.
    Y sobre el infierno lo más grave es que está claramente definido como dogma pero va también claramente en contra no sólo de la misericordia de Dios sino de la justicia. La fe cristiana ha sido revelada por el Logos y debe ponerse de acuerdo con la mejor razón humana, ¿no? Lo ha dicho el papa en Ratisbona contraponiendo el cristianismo a un islam que podría aceptar absurdos racionales o éticos. Pues bien, yo creo que de ninguna manera es compatible la doctrina católica del infierno como pena eterna con lo que hoy la mejor razón humana universal considera como justicia. Y no se diga que es algo de fe. Se trata de atribuir a Dios la justicia máxima e ideal y eso es un concepto humano, no revelado. Quien atribuya a Dios ese tipo de justicia de “penar” con un castigo absoluto y eterno una culpa siempre limitada de una persona esencialmente mutable le atribuye la suprema injusticia. La teoría del acto definitivo de opción fundamental “post mortem” (teoría de la “decisión final” de Boros) al que se refiere Gabriel, hipótesis teológica legítima para salvar las incongruencias del dogma como los que inventaron el limbo, tiene muchos puntos débiles que si alguien ha leído el libro de Lombardi podrá ver. O los debatiremos aquí. Pero sin que nadie nos diga aquello de “Roma locuta, causa finita” que aquí sencillamente no nos vale…

  43. Miguel

    Jordi Morrós,
    pero, hombre, ¿también aquí lo de la crispación? ¿Pero es que no hay más argumentos?
    ¡Oigg, por favor, no te puedes imaginar lo crispado que estoy! Me voy corriendo al omeópata y al herbolario a ver si me recetan algo. Y esta noche, al spa, me doy unos masajes y a ver si me relajo.
    ¿En qué te basas para sostener que la Iglesia ortodoxa, de una forma más o menos implícita (¿?) siempre ha creído en la apocatástasis? A ver…

  44. sol

    Como este debate es de los que “promete no llegar a ninguna parte”,sería interesante y además conveniente que los “Ilustrados” en este tema como en otros muchos , aportaran experiencias personales de bajadas voluntarias al Averno, Inframundo, Hades o Tinieblas y compartieran sus impresiones.

    También sería importante, que presentaran pruebas, datos, resúmenes, esquemas,presentaciones en PowerPoint,mapas conceptuales o cualquier otro instrumento pedagógico ilustrativo,cuya fuente no sean, películas de Serie B o narraciones ficcionales en general.

    ¡Qué difícil!

  45. Javier Renobales Scheifler

    Miguel,

    He rescatado (arechivado en Varios) la literalidad de tus términos al respecto (las mayúsculas en tus palabras son mías, con tu permiso):

    “Por último, no sé qué sorpresas nos deparará la otra vida. En lo que a mí respecta (y lo que deseo para mí lo espero PARA LOS DEMÁS) confío en la misericordia de Dios, porque como comprenderás un pecador siempre se presentará con poco bagaje. Es la confianza en ese Dios que me revela la Verdad y la forma de acceder a ella lo que me reconforta y da esperanza en alcanzar la casa del Padre por los méritos de Jesucristo.
    Saludos.”

    Tú también esperas que nos salvemos TODOS, ya que lo esperas para los demás, para todos los demás, para mí también.

    Saludos.

  46. javier m. arana

    Tendremos que preguntar a los chinos si creen en el infierno. Hasta ahora estaban en el “limbo”. Pero como ya no existe(me han quitado un peso…).Yo mismo me siento más católico. Hoy mas que ayer, y mañana, ciertamente, mas que hoy.

  47. Jordi Morrós

    Es curioso observar la crispación que a algunos les produce la reflexión personal de Gabriel Letelier sobre el infierno y la redención, cuando al fin y al cabo sólo es una reflexión personal.

    ¿Qué certezas podemos tener sobre los designios divinos en una cuestión tan sutil, y entiendo yo que tan poco propicia a pronunciamientos categóricos?

    La Iglesia Católica predica lo que entiende como fruto de su tradición, y como católico creo en función de esa tradición, pero con mucho respeto por ejemplo respecto a la Iglesia Ortodoxa que de una forma más o menos implícita siempre ha creído en la apocatástasis (formalmente condenada en el V concilio ecuménico de Constantinobla).

  48. Javier Renobales Scheifler

    Miguel,

    Sin embargo tú confías (me lo decías el día pasado), y yo también, en que nos salve la misericordia divina; y si a tí, en incluso a mí, nos salva Jesús ¿porqué no va a salvar a TODOS?

    Te lo pongo difícil, Miguel, porque te hago la hipótesis de que Jesús me salve incluso a mí; si Jesús me salva a mí, el carro de personas a las que tiene que salvar antes que a mí es prácticamente infinito.

    Con lo que lo cual, lo que afirma afirma Gabriel en mi modesta opinión es muy coherente.

  49. Miguel

    Es de necios despreciar lo que se ignora.

  50. Miguel

    Gabriel,
    Sinceramente, y con todo respeto, tus teorías me parecen una extravagante opinión personal que carece de fundamentos conocidos. ¿Responden tal vez a una visión?, ¿a una iluminación personal? ¿Cuáles son tus fuentes de conocimiento? Deben ser de primera magnitud, para ignorar el mensaje de Jesucristo.
    Es muy difícil, repito que lo digo con todo respeto, tomar esa serie de disparates en serio. No son más que juegos de palabras, detrás de los cuales no hay nada.
    No pienso darte citas del Evangelio sobre el tema de la salvación, ni menos de la doctrina de la Iglesia, porque creo que sería inútil, y por tanto una pérdida de tiempo.
    Lo siento, creo que te mueves en una total y caótica oscuridad y que en este tema no tienes ninguna luz que ofrecer. Solo espero y deseo que ese Cristo al que te niegas te ilumine.
    Saludos.

  51. Miguel

    En la posición de la Iglesia sobre el limbo y el infierno hay una diferencia fundamental.
    Sobre el primero no hay declaración dogmática (por ejemplo, la declaración de la Comisión Teologíca Internacional no forma parte del Magisterio de la Iglesia).
    Del segundo, la existencia del infierno es dogma de fe. Otra cosa son las ocurrencias de quienes, en vano, se fabrican una religión a su medida.
    Saludos.

  52. sol

    Si, el Papa cierra el Limbo y abre el Infierno. No está mal que se comente aquí, pero como propone el artículo, esto necesita una reunión al más alto nivel Teológico.
    Los que vamos descalzos, necesitamos una explicación contundente a tanta tontería y si puede ser coherente mejor.

    También se pudo acordar B.XVI de “El Paraíso Perdido” de Milton, hasta más razonable que el Decamerón con ilustraciones de Gustave Doré, para que nada quedara a la imaginación.

    Además, los querubines que se fueron al Limbo antes del cierre ¿dónde están? ¿este nuevo invento tiene carácter retroactivo?.
    ¿Seremos serios alguna vez?.

  53. Eduardo

    De verdad no puedo comprender cómo los que defendeis estas teorías todavía os llamais católicos. Decidme, ¿que os mantiene unidos a esta Iglesia, que es una, católica, apostólica y romana? Negais la doctrina básica, generalmente siempre en el sentido de la busqueda de la comodida personal y de la eliminación de todo aquello que puede perturbar las conciencias, intentando negar la existencia de una culpa que aparece cuando se obra incorrectamente. ¿Cuál es vuestra comunión con el Papa?
    La doctrina que enseña la Iglesia católica no es oscura ni represiva. Somos muchos los que seguimos las enseñanzas del Evangelio y de la Iglesia que somos felices y estamos convencidos de ir por el buen camino, a pesar de los muchos defectos y fallos que podamos tener. Y eso nos lo han enseñado en la familia, en la parroquia, en los grupos de amigos y en otros muchos sitios insospechados. Nos lo ha enseñado gente que está en plena comunión con Roma y que son caritativos y desprendidos de las cosas de este mundo como el que más (incluidos aquellos aquellos curas que, aun teniendo buena intención, creen que sus labores sociales les permiten tener licencia para desarrollar su propia doctrina).
    Creo que una de las razones principales del alejamiento de la gente de la Iglesia no es la doctrina de ésta, sino la visión oscura y negativa que les dan desde plataformas que buscan el descrédito y el ataque.
    Me encantaría que alguna vez en ATRIO se destacasen las virtudes de los cristianos de base que no se apropian de ese estatus para atacar a la Santa Madre Iglesia. Y las virtudes de aquellas personas que están al frente y que ponen todo su empeño para que todo el mundo pueda acercarse a Dios.
    Un saludo

  54. Gabriel Letelier

    Demás está decir que no creo en el “infierno” como un lugar de castigo. Es absurdo pensar en la vida eterna en términos de premio y de castigo, y más si el castigo es eterno. Espero la salvación para TODOS, y creo en que para TODOS hay oportunidad de aceptar la salvación incluso después de la muerte.Ya lo he afirmado en otros posts de este foro. No obstante, hay un sentido en que puedo concebir el significado de ese concepto de “infierno”, un sentido bastante diferente, que muchos podrían considerar fantástico. Lo he contado en un comentario anterior, pero voy a repetirlo aquí. Es mi creencia personal.

    Una persona, cuando muere, desaparece de este mundo; pero desde su punto de vista interno, en su tiempo personal, resucita de inmediato, como quien despierta de una operación quirúrgica larguísima, sin haber sentido nada y sin haber experimentado el transcurso del tiempo, gracias a la más eficaz de las anestesias: la muerte. En el tiempo personal, la muerte y la resurrección se experimentan como ocurridas en el mismo instante.

    Y la persona resucita para la “anacefaleosis”: el proceso de su incorporación al Cuerpo Místico de Jesucristo. Pero esa incorporación implica una radical transformación; tiene que cambiar, destruyendo sus aspectos negativos, su “lado malo”, y desarrollando sus aspectos positivos, su “lado bueno”. Una depuración que no termina nunca, y que sólo es posible gracias al Espíritu Santo, a la gracia divina que fluye desde Jesucristo, pero que necesita la aceptación y la colaboración de la persona: requiere su conversión personal, su arrepentimiento, su fe, su confianza, su apertura. Se obtiene mediante el auxilio de Dios, mediante Su persuasión, Su seducción, Su diálogo “de tú a tú”, Su llamada incesante, Su guía, Su indulgencia, Su benevolencia acogedora.

    Si hay aceptación por parte de la persona, la incorporación se realiza suavemente, aceleradamente, y redunda en la mayor felicidad suya, en la dicha completa “que ningún ojo vio y ningún oído oyó” -inimaginable- que “Dios tiene preparada para sus elegidos”. Pero si hay rechazo, resistencia por parte de la persona, entonces la incorporación no puede efectuarse: es la condenación, la desolación. Eternamente seguirá Dios insistiendo, llamándola, convenciéndola, pero mientras se mantenga en su rechazo, permanecerá condenada.

    La colaboración de la persona es exigida por Dios para respetar su libertad, su voluntad; por eso hubo Encarnación, por eso sufrió y murió Jesús, para poder convencernos íntimamente, de igual a igual, respetándonos. La persona resucitada se verá a sí misma a una nueva luz; será capaz de reconocer sus culpas, sus pecados, sus crímenes, sus deficiencias; sentirá dolor por ello, se sentirá avergonzada; pero podrá superarlo si confía en el poder de la gracia de Dios.

    Tengo la convicción de que la gracia de Dios será más fuerte en todos los casos. Entonces, TODOS habremos aceptado finalmente el regalo de salvación de Dios; nadie habrá querido permanecer en la desolación de su soberbia, pecando contra el Espíritu Santo al rechazarlo.
    No habrá infierno para nadie, pues Dios será “TODO EN TODOS”.

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