Lugar de Encuentro de lo sagrado y lo profano

Terrorismo religioso

29-Diciembre-2008    José Mª Castillo

El ataque de Israel a la ciudad de Gaza, que se anuncia como el principio de una larga guerra, nos motiva, una vez más, a reflexionar sobre las misteriosas e inquietantes relaciones entre religión y violencia. Lo que nos lleva inevitablemente a pensar en algo tan brutal, que mucha gente no se atreve a ponerle nombre. Pero hay que ponérselo. Me refiero al “terrorismo religioso”.

Si por terrorismo se entiende la “dominación por el terror” (DLE), la historia nos enseña que, efectivamente, no pocos grupos religiosos, de antes y de ahora, se han dedicado y se dedican a intentar dominar a la gente utilizando para ello la violencia que desencadena el miedo y el terror. No hay que remontarse tiempos antiguos. Desde la guerra civil española del 36 hasta el día de hoy, las guerras que, por el motivo que sea, han sido (y son) guerras, en las que la religión ha jugado un papel determinante, son ya incontables. Pero no hablo sólo de guerras. Porque hay otras formas de violencia que infunden terror, es decir, hay mil formas de “terrorismo religioso”, por más que quienes lo causan no sean conscientes de que, en realidad, son auténticos terroristas. Terroristas quizá de cuello blanco, de alta alcurnia y de mucho rango. Pero, a fin de cuentas, personas o instituciones que, con lo que hacen y dicen, cumplen al pie de la letra la definición de terrorismo: “dominación por el terror”, el “miedo muy intenso”, a veces, tan intenso que el que lo padece ni se atreve a pensar que su vida y sus decisiones están motivadas por el miedo. Y es que hay víctimas del terrorismo que ni son conscientes de que lo son. Hasta ese punto el miedo puede llegar a ser una forma de terror que inhibe hasta la capacidad de pensar para tomar conciencia de lo que realmente padece uno mismo en su intimidad secreta.

Las relaciones entre religión y violencia son un hecho patente. Lo que ocurre es que la religión suele infundir en los creyentes tanto respeto que nos dificulta para darnos cuenta de que el fenómeno religioso, mal interpretado o manipulado por turbios intereses, nos incapacita para ver con objetividad y claridad los desastres de miedo y terror que produce en la sociedad y en cada uno de nosotros.

Dicho esto, creo necesario dejar muy claras tres cosas: 1) Nunca la religión es la única causa que desencadena las guerras y otras formas de terror social. Porque en estos casos los intereses políticos y económicos son evidentes. 2) Desde el momento en que el concepto de Dios se identifica con el Trascendente y el Absoluto (sin más precisiones), la religión resulta un peligro que, en manos de hombres con poder y sin escrúpulos, sirve admirablemente para justificar la violencia, para legitimar el terror, para maquillarlo y hacerlo asumible a tantas criaturas indefensas que prefieren la sumisión porque no se ven con fuerzas para soportar el peso de la libertad. 3) Cuando la religión se asocia con esperanzas que trascienden esta vida, en ese caso el peligro de violencia y la fuerza del terror se refuerza hasta lo inimaginable. Porque lo más seguro es que, en tales esperanzas, se basan los motivos fuertes que empujan a los terroristas suicidas que, tras una muerte instantánea, esperan un paraíso de delicias eternas. Es claro que con semejante discurso se fabrican suicidas violentos en serie. Como también, utilizando hábilmente la esperanza en el cielo, se puede fabricar cobardes resignados y bien dispuestos a soportar lo que les echen encima porque ¿qué importan las penalidades que sufrimos en este valle de lágrimas si las comparamos con el peso de gloria que nos espera? A veces, me da por pensar que este terrorismo puede ser más cruel, para el que lo padece, que el de los suicidas. A fin de cuentas, el suicidio es cuestión de segundos, en tanto que la resignación puede prolongarse durante una vida entera. Es evidente que el terrorista suicida mata quizá a mucha gente. Pero no es menos verdad que, si en este mundo hubiera menos resignación sumisa y más libertad para no soportar las injusticias, es seguro que este mundo sería distinto, seguramente mucho mejor de lo que imaginamos.

Decididamente, una de las cosas que más nos urgen a todos es afrontar en serio el problema de la religión. No para acabar con ella. Ni para pretender ingenuamente marginarla de la vida de los individuos o de la sociedad. Me parece que eso nadie lo va a conseguir. El problema no está en eliminar la religión, sino en persuadirnos de que se puede vivir de otra forma. No pretendo inventar nada. Porque, al menos desde el punto de vista de mi tradición religiosa (la cristiana), hace ya casi veinte siglos que la cosa se inventó. Lo que pasa es que, en estos veinte siglos, hemos sido muchos los cristianos traidores que hemos traicionado el invento. Me refiero al invento que consiste en este solo proyecto: “jamás se puede anteponer una idea (ni religiosa ni política) al bien y a la felicidad de un ser humano, sea quien sea”. Un Dios o una religión que le amargan la vida a los humanos, que les meten miedo, que los someten mediante terrores, quizá tan sutiles que ni nos damos cuenta de ellos, ese Dios y esa religión, no sólo son mentiras y patrañas, sino que sobre todo son un peligro público de consecuencias imprevisibles. Ya está bien de utilizar a Dios y a la religión para matar personas, marginar a colectivos enteros, por ejemplo a las mujeres, o para humillar a seres que no tienen la culpa de ser como son, los homosexuales, pongo por caso. Todo esto, se haga como se haga o por más que se justifique con los más sutiles argumentos teológicos, en realidad, no es sino terrorismo religioso.

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9 Comentarios : “Terrorismo religioso”

  1. Mª Pilar García

    Excelente art. Detrás de todo esto siempre está ¡¡el poder!! Pienso, lo fácil que mi iglesia, les pone el camino a los poderosos de todas las clases… para ellos, hay formas distintas de explicarles, “acomodarles” el Mensaje de Jesús, donde todos sus “beneficios” queden a salvo.

    El terror, miedo, necesidad… crea servilismo, amedrantamiento, silencio.
    Todo aquel que se siente con fuerzas para la lucha, se enfrenta a la muerte de mil maneras posible.

    Aun así, hay que dar gracias, por todos aquellos que siguen levantando la voz, denunciando, despertando, apoyando a los más castigados de esta tierra nuestra.

    ¡Gracias por este claro y valiente art.!
    mª pilar

  2. Antonio Vicedo

    Hay infecciones que generalizan su acción por todo el cuerpo, pero se manifiestan viruléntamente en determinados órganos o sitios del mismo. La “infección” provocada y mantenida por los virus y bacterias del abuso de poderes e injusticias que afectan a toda la HUMANIDAD, aparecen con manifestación de singular violencia, a través de los tiempos y lugares, en distintas zonas del Cuerpo Social. Parece que nos alarman y sobrecogen las noticias de cualquier localización de dolor, purulencia o exceso de violencia mortal y, mientras nos lamentamos a distancia de esos males, estamos como anestesiados respecto a las causas y consecuencias que compartimos con mayor o menor complicidad con ellos. Esos forúnculos sociales, o centros cancerosos de la Humanidad son llamadas a la misma semejantes a la mítica que percibió el arquetipo CAÏN: “¿Donde esta TU HERMANO?”. El PATERNALISMO INTEMPESTIVO que alimenta y sostiene un INFANTILISMO HUMANO individual y social, también intempestivo, mantienen situaciones de radical injusticia en nuestras mutuas relaciones y en las relaciones con los bienes naturales. La devaluación de la persona, por el hecho de serlo, y la de los fines naturales de las cosas, que tan insensiblemente aceptamos, están en el origen de esa pandemia universal que se agudiza en Oriente Próximo y más al norte y al sur y al este y oeste. La vacuna ha sido presentada desde el “cielo” y también desde la tierra y se llama FRATERNIDAD en y por AMOR. ¿Cuando nos decidiremos a aplicárnosla para erradicar esta terrible pandemia? ¿Por qué emplear en derroches, ambiciones, arsenales y miedos lo que mantiene la injusta violencia y no nos libera de la amenaza genocida? ¿Se conmueven las civilizaciones ante una gripe aviar y no ante las masacres fruto de violencias fratricidas? ¿Qué son la ONU, las RELIGIONES, los GOBIERNOS, y aún las simples FAMILIAS? ¿Para qué están sirviéndonos tan avanzados saberes y tanto poder civil y sagrado acumulados? ¿Por qué nos conmueve el violento terrorismo próximo y nos amodorra sentimentalmente la complicidad con el menos próximo o lejano?

  3. Mª Asunción Razquin Medina

    Qué esclarecedor el artículo de José Mª Castillo. Realmente al vocablo “terrorismo” le sobra todo calificativo. Es “dominación por el terror” y ya está. Todo aquello que se le añada es un intento de desviar y justificar el auténtico móvil del terrorismo, pues la defensa de las ideas (sean políticas, religiosas, éticas o filosóficas) se hace mediante el diálogo, mientras que son los poderes establecidos de las diferentes civilizaciones de todos los tiempos los que han utilizado la violencia, imponiéndose mediante el asesinato y el terror (también las guerras son terrorismo, “legalizado”, lo que es aún peor) sin ningún empacho.
    Creo que la religión es un movimiento del alma al percibir que se enraiza en algo que la trasciende y a su vez un intento de racionalización de esa idea que de diferentes formas en las diversas culturas dan lugar a las diferentes religiones. Pero en todas ellas subyace el mismo “Dios”, de igual manera que el código moral más elemental que las sustenta (no matar, no robar, no mentir) está reflejado en la mayoría de las civilizaciones del mundo.
    De modo que utilizar la religión como pretexto para matar (algo que también ha ocurrido en el seno del cristianismo, no debemos ovidarlo) es tan falso que no debemos sucumbir al engaño, si no queremos culpar a los fieles de otras confesiones de lo que en realidad son responsables intereses político y económico de los poderes establecidos.
    No puedo sino concluir con las palabras de José Mª Castillo, tan lúcidas:
    “jamás se puede anteponer una idea (ni religiosa ni política) al bien y a la felicidad de un ser humano, sea quien sea”. “Ya está bien de utilizar a Dios y a la religión para matar personas, marginar a colectivos enteros”.

    Saludos cordiales

  4. Pepe Sala

    Felicito al señor Castillo por lo bien que ha descrito el terrorismo de la Iglesia Católica.

    También ha dejado muy claro lo que significa pertenecer, o no, al ese supuesto “pueblo elegido” de un Dios terrorista que asesina a todo lo que no se amolda a sus exigencias.

    Afortunadamente, ni mi familia ni yo, pertenecemos a ese vomitivo ” pueblo elegido” y jamás nos inclinaremos ante un ” dios” más vomitivo aún que su pueblo.

    Hasta hace poco se decía que las religiones son el ópio del pueblo. Ahora se puede afirmar que las religiones son EL TERROR de los pueblos.

    Buenos días ( vaya con el “espíritu navideño”…parece que se ha emborrachado con más sangre de la que puede digerir. Espero que alguien le haga pagar cara su resaca.)

  5. Asun

    La historia habla, por sí sola, del terrorismo religioso que no se acompleja de hacer invisible o eliminar haciendo desaparecer con destreza y astucia, lo que no puede controlar o no se somete al poder o autoridad que lo ejerce.

    Cuando la religión, hoy, se hace fundamentalista, aunque sea sin plena consciencia de ello, es el miedo el que vence sobre un devenir imparable que ya no se puede controlar.

    “Desprecia los conocimientos de la ciencia actual y se considera la única “verdad”, que no puede ponerse en entredicho. En todas las religiones encontramos este fundamentalismo. Amenaza la libertad de la persona, así como también la libertad para cambiar. Lo encontramos tanto en la Iglesia Católica Romana como en otras religiones. La emancipación de los cristianos se ve coartada por la resistencia que ofrece el fundamentalismo, que se niega a concederles la mayoría de edad”…”.San Pablo pudo decir: “Nuestro conocimiento es parcial”. En aquél entonces aún no existía el concepto de verdad absoluta y tampoco una autoridad infalible para la enseñanza” (W. Jäger, en Sabiduría de Occidente y Oriente).

    Si la religión no ayuda al ser humano, en uso de su libertad, a hacer realidad su profundo anhelo de realización plena aquí y ahora, le está impidiendo conectar con la fuente de su verdadera identidad, le empobrece y le llena de miedos e inseguridades alienantes. Le hace un daño inmenso e irreparable.

    Humildad, humildad, humildad…

  6. Miguel Ángel Velasco Serrano

    Sobrecogedor todo tipo de terrorismo. Más alucinante es el terrorismo religioso. Y no usa bombas ni otros artilugios mortíferos, pero ha llegado a causar auténticos estragos.

    Solapado o explícito es un instrumento muy fácil de usar y siempre al alcance del poder civil o militar de turno.

    El que más temo: el que desde el mismo centro del poder religioso se reviste de palabras amables y dulces. Este es diabólico.

  7. Gerardo

    Felicito al Señor Castillo por lo bien que ha descrito a los islamistas.

  8. Gabriel Sánchez

    Entiendo que el Dios que la mayoria de la humanidad adora (Islam-Judio-Cristianos-)…con mucho respeto digo esto por todas las tradiciones, ha integrado en su relación con el hombre y entre los hombres, lo sagrado de la vida humano…la necesidad de la paz y de la justicia… Por lo que una guerra como la que nos habla Josema, es una verdadera afrenta a Dios… por quienes atacan y matan y por quienes no permite se atienda a los heridos…

    Pero el el fondo…el problema no es la dimensiòn religiosa…hay aspectos, politicos, economicos y geopoliticos, que tiene màs que ver con dinero y poder…que con religión, en definitiva el terrorismo, lo puedo vestir como quiero, pero es eso terrorismo, lo ejerza quien lo ejerza, especialmente si es un estado que usa contra poblaciones civiles, practicamente desarmadas, sofisticadas armas…eso es ignorar la religión, si fueran realmente hombres religiosos, atenderia el llamado de Dios a la justicia a la Paz y el sagrado respecto por la vida humana…pienso que el problema no esta en ser religioso, sino en deformar la relaciòn con Dios absolutizando nuestra visión…producto muchas veces de nuestro propio egoismo, nacionalismo y deseo de poder y tener…Con cariño Gabriel

  9. Antonio Ropero

    “Ya está bien de utilizar a Dios y a la religión para matar personas, marginar a colectivos enteros, por ejemplo a las mujeres, o para humillar a seres que no tienen la culpa de ser como son, los homosexuales, pongo por caso. Todo esto, se haga como se haga o por más que se justifique con los más sutiles argumentos teológicos, en realidad, no es sino terrorismo religioso”.
    Creo que estas líneas expresan de manera concluyente lo que muchos creyentes de cualquiera de las creencias religiosas pensamos y nos hace mirar con escepticismo las actitudes, discursos y homilías que observamos en aquellos que deberían como pastores mostrarnos el camino del amor, del respeto y de la tolerancia hacia los que piensan, creen o actúan de forma diferente a nosotros.
    Antonio Ropero

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