Lugar de Encuentro de lo sagrado y lo profano

Cuestionar la Iglesia

11-Agosto-2006    Josep Castelló

Son muchas las voces que desde dentro y fuera de la Iglesia se alzan continuamente para cuestionar sus decisiones y criticar su conducta, y esa crítica suele molestar a quienes se sienten parte de ella, que salen al paso diciendo aquello de que «es una institución divina administrada por humanos que cometen errores».

Bueno, pues a cada cual le vale lo que le vale, y a mí esa explicación de lo divino y lo humano no me vale. Ni a mí ni a mucha más gente que no nos consideramos para nada pueblo de Dios sino simple y llanamente seres humanos. Y cuando ejercemos nuestra crítica sobre lo que consideramos que es la Iglesia, no lo hacemos por sus errores, ya que errar es humano, sino por sus pecados, es decir, por su empecinamiento en obrar de forma contraria a lo que en nuestra opinión es verdaderamente sagrado, como es la igualdad entre todos los humanos, la libertad, la justicia y más cosas. Cuestión de opiniones, por supuesto, ya que para unos es sagrado lo que para otros es profano, y en consecuencia para unos son pecados lo que para otros son virtudes.

En mi opinión, el mayor pecado de la Iglesia es haber fundado una institución de poder sobre las creencias de los seguidores de Jesús. Justamente de ese Jesús que fue crítico con quienes manejaban la religión en su tiempo, hasta el punto que decidieron deshacerse de él. Y a partir de ese gran pecado se derivan toda la inmensa constelación de los que le siguen, siendo el más importante de ellos el permanente abuso de la ingenuidad de los catecúmenos para los fines de domino de quienes rigen la institución eclesiástica.

A nadie se le oculta que el poder de la Iglesia está en el control de las mentes. Ese control se establece a través de diversos procedimientos, pero todos ellos se basan en las creencias que la Iglesia predica como fundamentales de la Fe Cristiana. A partir de ellas se desarrolla una relación afectiva con los símbolos sagrados y con quienes se consideran mediadores de lo sagrado. Y de esa relación de afecto parte el acatamiento y la sumisión de los que se vale la Iglesia para ejercer su poder sobre la sociedad.

Para librarse de esa sumisión es absolutamente necesario separar emocionalmente lo verdaderamente sagrado de lo falsamente sagrado, hallándose entre esto último la misma institución católica, puesto que afirma ser mediadora y parte de lo sagrado por designación divina. Sin desautorizar emocionalmente a la institución eclesiástica no se puede liberar la mente, y por tanto no se puede dejar de acatar sus mandamientos ni aun cuando ellos vayan en contra de la más elemental ética, como ha sucedido repetidamente a lo largo de los siglos y aún sucede.

Pero quien ha edificado su conciencia sobre las enseñanzas de la Iglesia Católica difícilmente puede llegar a desautorizarla, porque en su mente ésta es intocable ya que es parte de lo sagrado, y tan sólo cuestionará lo que ella le predica si eso entra en conflicto con su vital realidad. Y aun así, esa interpelación será las más de las veces un acto de violencia interna que comportará una más o menos fuerte conmoción personal, porque la estructura mental es un todo que se tambalea cuando rompemos importantes lazos afectivos.

Cuestionar la autoridad de la Iglesia equivale a cuestionar más tarde o más temprano todas sus enseñanzas, porque cuestionar al maestro comporta, se quiera o no, cuestionar lo que nos ha enseñado. Y en ese cuestionar se descubre que mucho de lo que nos enseñó no tiene mayor fundamento que el de esa autoridad que estamos cuestionando. Y por eso la gran tarea de la teología actual consiste, en mi opinión, en separar lo sagrado de lo que no lo es, a fin de desenmascarar el engaño que conllevan algunas de las creencias que todavía predica la Iglesia oficial, y evitar así que con el hundimiento de ésta, ya sea en el mundo o en el interior de cada persona, se venga abajo lo mejor del cristianismo.

Pero aquí está el problema: ¿qué es lo mejor del cristianismo?

Para muchas almas católicas de más o menos buena fe, lo mejor del cristianismo está en sentirse parte de esa Iglesia que creen fundó Nuestro Señor Jesucristo («al frente de la cual puso a San Pedro y por sucesión de éste al Papa», añaden los más fieles seguidores de la jerarquía eclesiástica). Porque ello les da una identidad personal que en su mente está por encima de cualquier otra: la de católicos. Porque les asegura estar en el recto camino del cielo. Porque las creencias que la doctrina católica ha implantado en su mente les proporcionan una vida emocional de privilegio al poderse comunicar mediante la plegaria directamente con Dios. Porque ello les asegura una implantación social. Porque han edificado toda su forma de vivir sobre ellas en lo familiar, social o incluso económico, como es el caso de quienes basan su sustento en la actividad pastoral… Esas suelen ser las personas que ante el menor acoso a la institución eclesiástica se aprestan a defenderla gritando: «la Iglesia es mi madre», «pecadora pero madre». Bueno, pues allá ellos con esa madre que han elegido. A mí, con la que me dio la vida ya me basta.

Para otras personas, creyentes y no creyentes, lo mejor del cristianismo está en que sus enseñanzas fomentan los valores humanos. Esas personas no suelen confundir las enseñanzas del cristianismo con las de la Iglesia, sino que por lo general suelen ser críticas con cuanto esa institución eclesiástica proclama y dispone. Quienes así piensan, ponen los valores humanos en el primer plano de su vida, tanto si siguen prácticas religiosas como si no, lo que les permite compartir y aceptar creencias distintas de las suyas en tanto que sean humanamente aceptables.

Quienes hemos sido educados cristianamente y hemos tenido la gran suerte de crecer en un entorno de pensamiento libre y lejos de todo fanatismo religioso, solemos conservar en lo más profundo de nuestra conciencia un gran respeto por la esencia del pensamiento cristiano, lo cual nos hace estar en contra de toda instrumentación del mismo para intereses materiales. Y de ahí nuestra actitud crítica con la institución eclesiástica católica. O si más no, de ahí la mía.

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41 Comentarios : “Cuestionar la Iglesia”

  1. SOFÍAA

    Gracias, Pep Castelló. Habría sido una lástima perdérselo, porque es muy bueno. Me alegro de haberme puesto un poquito pesada. Es verdad que me gustaría saber hablar catalán, euskera y gallego. Entre otras cosas mis antepasados hablaban esas lenguas (cada cual la suya, claro está) Mis raíces están repartidas por toda España.
    Volviendo al artículo: cada párrafo es mejor que el anterior. Estoy tan de acuerdo, que no tengo nada que decir. Espero que todo el mundo lo disfrute, especialmente el final.
    Muchas gracias.

  2. Josep Castelló

    A Sofía y a quienes no conocen mi bella lengua catalana.

    Jaume Reixach, cura y escritor

    El recelo beligerante de una parte de la jerarquía católica española (concretamente los obispos más españolistas) contra la laicidad perjudica más a la Iglesia que la misma laicidad. Tal vez la laicidad no es la primavera de los versos de Rubén Darío («La primavera ha venido/, nadie sabe cómo ha sido») pero es tan inevitable como las estaciones del año y ha sido recibida como la mejor primavera. No creo que en el resto de países europeos los obispos sean del mismo parecer que los españoles-españolistas. Los franceses, como mínimo, saben muy bien «cómo ha venido la primavera»: ha venido de los ilustrados y de la revolución francesa. Es a partir de la Asamblea Francesa de 1789 (y su precedente: la Declaración de Independencia de los EUA en 1776) que hablamos de Derechos Humanos como un bien de la persona ─inalienable, es decir, consubstancial a la persona─ y como un bien de la humanidad que camina irreversiblemente hacia ese horizonte. Y hablar de Derechos Humanos es hablar de laicidad; de respeto a los derechos de la persona desde los gobiernos democráticos, que tienen que ser necesariamente aconfesionales. Y aquí es donde a los obispos españoles se les ve el plumero: «¿Qué quiere decir gobierno aconfesional?». No lo entienden. Si el gobierno no es católico significa que es anticatólico. No hay otra posibilidad: o se está con la jerarquía o se está contra la jerarquía.

    El cardenal de Toledo Antonio Cañizares aun va más lejos: ¿Cómo puede ser cristiana la España de las autonomías si la fe cristiana une y las autonomías fragmentan? Ser cardenal tiene estas cosas, ¡qué se le va a hacer! Es víctima de sus privilegios entre los cuales se cuenta la impunidad. Puede decir lo que quiera, que ningún colega se lo reprochará. Es impensable que Rouco Varela, pongamos por caso, coja el teléfono y le diga:

    «Pero mi querido Antonio, ¿Cómo se te ocurre perder tu precioso tiempo con la maldita prensa si hay tanto que ver en Toledo? No me refiero al Alcázar, que conoces de sobra; ni a los Grecos, que cuelgan en tu sacristía y seguramente ya los has visto, sino a otras cosas que a lo mejor te son ajenas, como el arte mudéjar o la Escuela de Traductores del siglo XII. ¿Sabías que esta famosa Escuela se abrió en Toledo porque tu hermosa ciudad supo abrir los brazos a las culturas más diversas y a las lenguas más dispares? (…) Claro que no te estoy hablando de autonomías» (etc.)

    No hace falta alargar esta conversación que es pura ficción. ¡Lástima que el mismo Cañizares y su birreta de cardenal no sean también de ficción! Pero no es de ficción, no es un personaje creado por Fellini, sino real. Y si no hubiese otros argumentos a favor de la laicidad bastaría con sus declaraciones. ¡Bendita laicidad si nos libera de decir amén a la retórica del nacionalcatolicismo que no se resigna a hacer mutis! Cada cosa a su tiempo, y ahora no lo es de decir esas cosas.

    Si el guión que tenemos que seguir es el del Vaticano II necesitamos otros actores. Unos actores capaces de interpretar la letra y la música de la encíclica Pacem in terris, de Juan XIII, y de la constitución Gaudium et spes, del Vaticano II que tanto amó Pablo VI. Estas dos partituras recogen la melodía de los Derechos Humanos. No condenan la laicidad sino que animan al creyente a caminar al mismo paso. Es hora de decirlo: la laicidad no es contraria a la fe cristiana. El cristiano sabe que la dignidad de la persona humana se fundamenta en la oración que nos enseñó Jesús: el Padrenuestro. Tiene más motivos que nadie para aplaudir cualquier ley del estado laico que favorezca la igualdad. Y ya que el cristianismo no ha conseguido calar suficientemente hondo en la sociedad como para desterrar toda clase de marginación social, que sean las leyes el factor igualador. Éste es el razonamiento correcto. No tenemos que dejarnos engañar por falsos razonamientos ni por sutilezas dialécticas que parecen oro y son bisutería. Y es bisutería afirmar «no estamos contra la laicidad sino contra el laicismo, que niega el derecho a la religión». Mentira, nadie niega el derecho a la religión. Todo el mundo es libre de profesar el credo que más le plazca o de no profesar ninguno. En el paroxismo del miedo a la laicidad se ha dicho incluso que la Iglesia era perseguida. Otra mentira. Quien persigue es la Iglesia Católica. Persigue a los teólogos que discrepan del magisterio oficial. Y persigue los diversos forums que se han ido creando a partir del Vaticano II. Seamos serios: la fe cristiana está más próxima a la laicidad que a los dogmas católicos.

    Además, la fe cristiana no es obediencia a la jerarquía sino confianza en Jesús, que fue condenado por blasfemo. Hoy lo sería por laicista. Justamente porque su blasfemia fue enfrentarse a la Thorá, la ley judía, y a la religión del Templo, que era exigente y ostentosa, y con la excusa de honrar a Dios se olvidaba de los pobres y marginaba los necesitados.

    Si alguien puede ser considerado, con toda justicia, pionero de la laicidad (con respecto al peso de la religión) es precisamente Jesús, que predicaba la igualdad en nombre de la filiación divina (todos somos hijos de Dios) y preconizaba la privacidad religiosa («vendrá un día en que Dios será honrado en espíritu y en verdad»). Dudar de la laicidad en Jesús (por más que el término parezca un anacronismo) es desconocer el mensaje esencial de su predicación.

    Traducción: Josep Castelló

  3. Pepcastelló

    Hola Sofía.
    Lo traduzco esta tarde y lo posteo esta noche.
    Hasta luego.
    Pep

  4. SOFÍAA

    Que levante la mano el que comprenda el post de Josep Castelló del 20 de agosto.
    Pues si lo entendéis, se agradecería resumen o comentario al respecto.
    ¿Se trata de dialogar o de monologar?

  5. bernardino

    Renato, efectivamente, NADA que ver con Dios. Si Dios esta en todas partes, seguro que allí … por obligación, pues seguro que mas de una vez se diría, “…en que fase del proceso creador alteré la materia para que me salieran estos….¿?¿? ¿sería la Cuántica? es posible pues es donde se cree entre otros a este universo……seguiré investigando”.

  6. SOFÍAA

    Me encantaría saber hablar euskera, gallego, y catalán, pero no es el caso. Me creí capaz de comprender el post de Josep Castelló y /o Jaume Reixach sin necesidad de intérprete, pero tengo que confesar mi fracaso. I need help. I’m terribly sorry. Would you mind translating that post, please?.I’d be very grateful. Eskerrik Asko.

  7. RENATO

    La pesadez ,es la realidad, entiendo que Dios tenga un cabreo inmenso, tantisimos viajes ,gastos ,tantisimas riquezas , tanto de tantos palacios ,opulencias , 180 vueltas al mundo , a los rincones más lejanos posibles , tantisima ansia de PODER , en politica en empresas, en Bancos , !que locura ! si eso no era lo que El queria , todos sabemos lo que predicó y no es nada de eso, es que yo digo que era todo lo contrario y ademas todos lo sabemos ,repito , ¿ que bestia se ha creado? imparable , materialista,poderosa , ¿que clase de empresa se ha creado ? tiene algo que ver con Dios ? que raro todo , creo que siguen los doce discipulos luchando por Cristo, que son los autenticos los verdaderos y el resto es una BESTIA informe y peligrosa .Saludos.

  8. Josep Castelló

    JAUME REIXACH.. Capellà i escriptor

    + El cardenal Cañizares, entremig del cardenal Amigo (esquerra) i el bisbe de Bilbao, és especialista en bajanades i flagell de les autonomies que considera anticristianes. Foto: EFE.
    El recel bel•ligerant d’una part de la jerarquia catòlica espanyola (concretament els bisbes més espanyolistes) contra la laïcitat perjudica més l’Església que la mateixa laïcitat. La laïcitat tal vegada no és la primavera dels versos de Rubén Darío («La primavera ha venido/, nadie sabe com ha sido») però és tan inevitable com les estacions de l’any i ha sigut rebuda com la millor primavera. No crec que en la resta de països europeus els bisbes siguin del mateix parer que els espanyols-espanyolistes. Els francesos, com a mínim, saben prou bé «como ha venido la primavera»: ha vingut dels il•lustrats i de la revolució francesa. És a partir de l’Assemblea Francesa de 1789 ( i el seu precedent: la declaració d’Independència dels EUA de 1776) que parlem de Drets Humans com un bé de la persona —d’altra banda inalienable, és a dir: consubstancial a la persona— i com un bé de la humanitat, que camina irreversiblement cap a aquest horitzó. I parlar de Drets Humans és parlar de laïcitat; de respecte als drets de la persona des dels governs democràtics, que han de ser necessàriament aconfessionals. I aquí és on als bisbes espanyols se’ls veu el llautó: «Què vol dir govern aconfessional?» No ho entenen. Si el govern no és catòlic vol dir que és anticatòlic. No hi ha retop: o està amb la jerarquia o està en contra de la jerarquia.
    El cardenal de Toledo, Antonio Cañizares, encara va més enllà: ¿Cómo puede ser cristina la España de las autonomías si la fe cristina une y las autonomías fragmentan? Ser cardenal té aquestes coses, què hi farem! És víctima dels seus privilegis, entre els quals hi ha la impunitat. Pot dir el que vulgui, que cap col•lega no el retoparà. És impensable que Rouco Varela, posem per cas, agafi el telèfon i li digui:
    «Però mi querido Antonio, ¿Cómo se te ocurre perder tu precioso tiempo con la maldita prensa si hay tanto que ver en Toledo? No me refiero al Alcázar, que conoces de sobras; ni a los Grecos, que cuelgan en tu sacristía, que seguramente ya has visto; sino a otras cosas que a lo mejor te son ajenas, como el arte mudéjar o la Escuela de Traductores, del siglo XII ¿Sabías que esta famosa Escuela se abrió en Toledo porque tu hermosa ciudad supo abrir los brazos a la culturas más diversas y a las lenguas más dispares?(…) Claro que no te estoy hablando de autonomías» (etcétera). No cal allargar una conversa que és pura ficció. La llàstima és que el mateix Cañizares i la seva birreta de cardenal no siguin també de ficció! Però no és de ficció (no és un personatge creat per Fellini), sinó real. I si no tingués altres arguments a favor de la laïcitat, amb les seves declaracions en faria prou. Beneïda laïcitat si ens allibera de dir amén a la retòrica del nacionalcatolicisme que no es resigna a fer mutis! Cada cosa al seu temps. Ara no toca dir aquestes coses.
    Si el guió que hem de seguir és el del Vaticà II necessitem uns altres actors: uns actors capaços d’interpretar la lletra i la música de l’encíclica Pacem in terris, de Joan XXIII, i de la constitució Gaudium et spes, del Vaticà II, que fou la nineta dels ulls de Pau VI. Aquestes dues partitures recullen la melodia dels drets humans. No condemnen la laïcitat, sinó que animen el creient a caminar al mateix pas. És hora de dir-ho: la laïcitat no és contrària a la fe cristiana. El cristià sap que la dignitat de la persona humana es fonamenta en l’oració que ens ensenyà Jesús: El parenostre. Té més motius que ningú per aplaudir qualsevol llei de l’estat laic que afavoreix la igualtat. Ja que el cristianisme no ha aconseguit calar prou fons en la societat com per desterrar tota mena de marginació social, que siguin les lleis el factor igualitari. Aquest és el raonament correcte. No ens hem de deixar enganyar per falsos arguments ni per subtileses dialèctiques, que semblen or i són bijuteria. És bijuteria afirmar que «no estem contra la laïcitat, sinó contra el laïcisme, que nega el dret a la religió». Mentida, ningú nega el dret a la religió. Tothom és lliure de professar el credo que més li agradi o no professar-ne cap. En el paroxisme de la por a la laïcitat s’ha dit —fins i tot— que l’Església era perseguida. Una altra mentida. Qui persegueix és l’Església catòlica. Persegueix els teòlegs que discrepen del magisteri oficial. I persegueix els diferents fòrums que s’han anat creant a partir del Vaticà II. Siguem seriosos. La fe cristiana és més propera a la laïcitat que als dogmes catòlics.
    D’altra banda, la fe cristiana no és obediència a la jerarquia sinó confiança en Jesús, que fou condemnat per blasfem. Avui ho seria per laïcista. Justament perquè la seva blasfèmia va ser l’enfrontament amb la Thorà, la llei jueva, i amb la religió del Temple, que era exigent i ostentosa. Amb l’excusa d’honorar Déu s’oblidava dels pobres i marginava les necessitats.
    Si algú pot ser considerat —amb tota justícia— pioner de la laïcitat (respecte al pes de la religió) és precisament Jesús, que predicà la igualtat en nom de la filiació divina (tots som fills de Déu) i preconitzà la privacitat religiosa («vindrà un dia que Déu serà honorat en esperit i en veritat»). Posar en dubte la laïcitat de Jesús (encara que la paraula sembli un anacronisme) és desconèixer el missatge essencial de la seva predicació.

  9. Diana

    Sofía: Yo me enganché mal en esto,no veo porqué siempre en vez de atenernos al comentario original, nos vamos a las discusiones entre nosotros, o entre ustedes,porque rara vez intervengo,aunque siempre los leo. Responderé a tu pregunta. Jesús no se predicó a sí mismo, porque era totalmente TEOCENTRICO o REINOCENTRICO,predicaba el Reino de Dios o Reino de los Cielo según cada evangelista. Seguro que su persona estaba incluída en esto y estaba convencido que era el enviado de Dios para anunciarlo. Es un rollo largo de explicar, andá a una buena exégesis o preguntale a alguno de los tantos que por ahí abundan y saben. Jesús hablaba con autoridad y aquí te pongo una pregunta ¿Cuando estás más que convencida de algo,y lo llevarías hasta las últimas consecuencias,comprometerías tu vida en eso, no lo expresás con la seguridad de estar en la verdad? Jesús vivió y dió su vida por una causa,el Reino,cómo no iba a hablar con autoridad. Disculpame si no soy demasiado clara,si querés lo charlamos por correo privado y nos explayamos. dianafabbroni@hotmail.com. Me encantará que hablemos si lo deseas.Diana

  10. SOFÍAA

    Diana:
    Aunque te diriges a Miguel y no a mí, me gustaría que me aclararas unas palabras tuyas.”Jesucristo no se predicó a sí mismo, sino que predicó el Reino”
    Es cierto, pero con matices, porque el Reino o Reinado de Dios no es algo que se pueda separar de la persona de Jesús. Ya sé que sobre la conciencia que tenía Jesús de sí mismo, hay diferentes teorías, pero hay algo que nadie puede negar: Jesús habla con autoridad, con la convicción de que el Reino de Dios ha llegado con él. Sus obras son signos de que el Reino de Dios ha comenzado a hacerse presente. Por eso digo que la misión de la Iglesia es predicar a Jesucristo, para conducirnos a Él. Porque es Jesús mismo el que sale a nuestro encuentro, como hace XXI siglos, para hablarnos del Reinado de Dios.

  11. Diana

    Miguel, ¿quien te dijo a vos que Jesús ‘fundo’ la iglesia? Leé bien los evangelios y luego andá a la exégesis. Jesús nunca pretendió alejarse del judaísmo de su época, y mucho menos fundar algo que sería innecesario, ya que en su pensamiento el fin estaba próximo y así se los transmitió a sus discípulos. Otra cosa es decir que Jesús es ‘el fundamento’ y de ahí parte todo el desarrollo que sigue hasta nuestros días.
    Tampoco Jesús se predicó a sí mismo, sino que predicó el Reino, la causa por la que vivio y terminó llevándolo a la muerte. Hay mucho que criticar a la Jerarquía de la Iglesia sobretodo, empezando por cómo se vé a sí misma y cómo actúa en el mundo. Tus aportes sobre la Lumen gentium son doctrina que la misma Iglesia elaboró. Coincido con Pep en su visión. La Iglesia crea lazos difíciles de romper para quienes han sido desde siempre educados en ella, por eso mismo difícil es tambien tener un espíritu crítico para con ella.

  12. SOFÍAA

    Miguel:
    Jamás se me ha pasado por la cabeza que usted sea un ignorante, así como estoy convencida de que usted no considera ignorante a Juan Cejudo:”a estas alturas de la película”, sólo vemos la necesidad de refrescarnos la memoria: tú a él y yo a ti. (Si no te importa voy a continuar tuteándote, es más normal, puesto que estamos conversando como amigos)
    La misión de la Iglesia (comunidad de creyentes)es predicar a Jesucristo, para que podamos encontrarnos con Él.
    Jesús anunciaba que el Reino de Dios había llegado con Él, y lo manifestó con sus obras: los ciegos ven, los hambrientos quedan saciados…etc (”Mi Padre no deja de trabajar y yo también trabajo”Jn 5,17)
    El resumen de su actividad es:”Pasó haciendo el bien” En ningún momento crea ninguna
    “institución”. Lo que sí hizo fue vivir en comunidad, compartir su vida con sus discípulos, para enseñarles a pensar y obrar como Él.
    Si te fijas, en tu cita de la LG aparecen las palabras Iglesia, sociedad, comunidad, cuerpo místico, pero ni una sola vez, la palabra
    “institución”. Sí es verdad que habla de que esa sociedad está dotada de órganos jerárquicos.
    Respecto a la jerarquía, Jesús dejó bien claro a sus discípulos que él es el único Maestro y Consejero. Hay un solo Padre y todos somos hermanos. Otra cosa distinta es que entre los diferentes carismas en la Iglesia haya profetas, pastores, evangelistas…etc. La jerarquía tiene el carisma de coordinar y mantener la unidad (al menos eso se espera de ella) Y ya que se ve reflejada en la imagen de Pedro, que revise todo el discurso del Nuevo Testamento sobre Pedro, para aclarar su papel. (No siempre lo ha tenido muy claro, ¿verdad? Toca rememorar la historia de la iglesia)
    Me alegro de que coincidas conmigo en lo de discernir lo que es bueno a la luz del Evangelio. Sin embargo, discrepo de tu acusación a Juan Cejudo de hacer una lectura literal. Por el contrario, del mensaje de Jesús se deduce que el Reino de Dios no es de los entendidos, sino de la gente sencilla, que no hay que ejercer el poder, sino servir, que no se puede servir a Dios y al dinero, que a Dios lo que es de Dios y al césar lo que es del césar(sabiéndolo entender)… etc.
    Y ninguna de estas cosas parecen ir en la línea de que el Reino de Dios se construya logrando el poder político.
    Esto es lo que yo y muchos otros cristianos, humildemente, discernimos. Respeto otras opiniones.

  13. Miguel

    Sofiaa,
    gracias por el interés en abrir los ojos a este pobre ignorante. Que Dios te lo pague. Pero me parece que no has entendido mi contestación a Cejudo: hablas de que la misión de Cristo era predicar el Reino de Dios y no crear la Iglesia. Pero yo lo que había dicho es que la OBRA, no la misión, de Cristo es la Iglesia; es erróneo confundir la misión con la institución creada precisamente para llevar a cabo esa misión.
    Sobre la naturaleza de la Iglesia no tengo nada que decir que no esté dicho ya; basta una cita del CVII, concretamente LG,8: “Cristo, Mediador único, estableció su Iglesia santa, comunidad de fe, de esperanza y de caridad en este mundo como una trabazón visible, y la mantiene constantemente, por la cual comunica a todos la verdad y la gracia. Pero la sociedad dotada de órganos jerárquicos, y el cuerpo místico de Cristo, reunión visible y comunidad espiritual, la Iglesia terrestre y la Iglesia dotada de bienes celestiales, no han de considerarse como dos cosas, porque forman una realidad compleja, constituida por un elemento humano y otro divino. Por esta profunda analogía se asimila al Misterio del Verbo encarnado. Pues como la naturaleza asumida sirve al Verbo divino como órgano de salvación a El indisolublemente unido, de forma semejante a la unión social de la Iglesia sirve al Espíritu de Cristo, que la vivifica, para el incremento del cuerpo.
    Esta es la única Iglesia de Cristo, que en el Símbolo confesamos una, santa, católica y apostólica, la que nuestro Salvador entregó después de su resurrección a Pedro para que la apacentara, confiándole a él y a los demás apóstoles su difusión y gobierno, y la erigió para siempre como “columna y fundamento de la verdad”".
    Es verdad que la Iglesia la formamos todos, pero no hay que olvidar que es una institución radicalmente jerárquica. Sobre este extremo no me extenderé porque supongo debe ser conocido de todos. Que todos lo acepten es un problema de cada cual, sobre todo de los que aspiran caprichosamente a una Iglesia modelada a su medida.
    Por último, mi alusión a la inexistencia de referencias concretas en los evangelios sobre ciertos temas pretendía precisamente forzar una reflexión como la que haces al final de tu comentario (con la que coincido plenamente)sobre el discernimiento: para superar la lectura excesivamente “literal” de los evangelios que Cejudo proponía. Saludos.

  14. SOFÍAA

    Miguel:
    A estas alturas de la película, parece ser que sí es necesario que alguien te explique, o te recuerde, lo que son los evangelios.
    Evangelio significa buena noticia. Y la buena noticia es Jesucristo mismo, que nos anuncia la llegada del Reino de Dios. Esto fue lo que predicó Jesús y lo que nos mandó predicar: EL REINO DE DIOS. La misión de Jesucristo no fue crear la Iglesia de Pedro. Su misión queda bien definida en Lc 4,18: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido. Me ha enviado a llevar la buena nueva a los pobres, a anunciar la libertad a los presos, a dar la vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos y a proclamar el año de gracia del Señor.”
    Por otra parte, la Iglesia es toda la comunidad cristiana (que se desarrolla en el tiempo, y se extiende por todo el mundo), que se hace presente en cada una de las comunidades locales concretas.
    Por cierto, si no ha encontrado nada en los evangelios sobre la igualdad de la mujer, la caridad o la educación, más le vale volver a leérselos despacito y con más atención.
    Respecto a otras cosas propias de nuestra cultura, de las que lógicamente no pudieron hablar Jesús, ni Pedro, ni Pablo…creo que cuando se han asimilado los valores de Jesucristo, no resulta difícil para nuestra conciencia discernir lo que hay que hacer.
    La misión de la Iglesia es predicar a Jesucristo y su evangelio del Reino de Dios. Para esto existe la Iglesia. Y exactamente igual que tenemos Mt16,15-19, también está Mt16,23.

  15. Emilio

    Contestando a Juan Cejudo:
    Creo que sería un error que la Iglesia hicera política, para eso están los políticos, sería un error que la Iglesia se identificara con un partido político. Lo que yo digo es que tiene que participar en la vida política.

    Creo que el Papa debería utilizar su poder como Jefe de Estado, para facilitar acuerdos e iniciativas de paz, alli donde son necesarias, para llamar a la sensatez a las partes. Para promover la defensa de los derechos humanos, de los trabajadores, y en general de las capas menos desfavorecidas.

    Una de las bienaventuranzas, es la de promover la justicia y la paz sociales. Para promover esto el único camino es participar en la vida política, (no convertirse en político). Si alguien conoce otro medio que lo diga.

  16. Miguel

    Juan Cejudo,
    como a estas alturas de la película no te voy a explicar lo que son los evangelios (y lo que no son) me limito a recordarte (porque estoy seguro que esto lo aprendiste, aunque se te haya olvidado) que la obra de Jesucristo (yo siempre lo llamo así, la expresión Jesús me parece que intenta diluir u ocultar su dimensión divina) fue la Iglesia que él fundó y que edificó sobre la roca de Pedro (esto viene en el Evangelio, ¿te acuerdas?) y a la que dijo que asistiría hasta el fin de la historia. Cristo no redactó un libro (por eso siempre me ha parecido que hablar de la Iglesia Católica como de una religión del libro es inapropiado y una influencia protestante). Su mensaje a los apóstoles no fue “escribid un libro”, sino “id y predicad”. Que es lo que la Iglesia lleva haciendo dos mil años. Los avatares históricos por los que en su andadura ha transcurrido es otra cosa completamente distinta. Pero reivindicar a estas alturas esa visión simplista, buenista y anacrónica del mensaje de Cristo me parece simplemente una manipulación de los que en unos casos no pretenden sino fabricarse una “religión a la carta” y en otros atacar desvirtuándolo el mensaje que en el ejercicio de su función difunde la Iglesia (el objetico central del ataque). Por eso se llenan tanto unos la boca hablando del evangelio (¡que son cuatro!) pero nada de la Iglesia. Mucho del relato pero poco de la obra. ¡Y aún pretenden meter de matute su supuesta fidelidad al “mensaje original”, cuando no pretenden más que eliminar la obra del Mensajero: la Iglesia. Aunque, claro, sé que existen gentes de buena fe para los que la obra de Cristo (ellos le llamarán Jesús) se limitan a ese barniz “light”, suave, tan cómodo que te permite hacer y pensar lo que te parece sin problemas de conciencia.
    P.D. Por cierto, tampoco he encontrado en los evangelios nada sobre el uso del preservativo, ni sobre la equiparación de los derechos de la mujer, ni sobre el derecho al voto, ni sobre los partidos políticos, ni sobre las células madre, ni sobre las organizaciones caritativas, ni sobre las instituciones educativas, ni…
    Saludos.

  17. Juan Cejudo

    Emilio : a quí no se debería discutir si nos gusta o no nos gusta que se desmantele el Estado del Vaticano o no, Si la Iglesia debe ser política o no, convertirse en un partido político o no…

    Yo lo que digo es que ¿en qué parte del Evangelio y la vida de Jesús aparece que quisiera formar un Estado, utilizar la política para sus fines etc…?

    ¿Qué tiene que ver todo eso con el Evangelio de Jesús? Que alguien me lo explique…

  18. SOFÍAA

    Emilio, gracias por la aclaración. En realidad, tu actitud es más eclesiástica que la mía, por lo demás, estoy de acuerdo contigo. Lo que ocurre es que yo soy un poco anarquista por naturaleza y procuro pasar del poder constituído, sea del signo que sea. Para mí la Iglesia real es el Pueblo de Dios. Creo que estamos perfectamente capacitados para mirar la realidad a la luz del Evangelio y actuar en consecuencia, sin necesidad de que nos lo indique ninguna autoridad. Pero es evidente que por mucho que yo pase de ellos, la jerarquía existe, e intenta influir en nuestras ideas, aunque en nuestros tiempos se reconoce que nuestra conciencia es la que tiene la última palabra. Así que me parece bien que se les critique, pero sin darles más importancia de la que tienen y sin generalizar. No es que yo piense que la jerarquía no tiene razón de ser, pero para mí, su función es mantener la unidad en la diversidad, la comunión entre fieles distintos que dan a los problemas concretos soluciones diferentes. Todos estamos unidos por la fe en Jesucristo y su Evangelio. Y también la jerarquía es Pueblo de Dios, con su misión particular, que empieza por la necesidad de escuchar lo que dicen los fieles, y no pretender tomar el lugar de sus conciencias. Naturalmente que pueden y deben decir lo que opinan, pero no imponerlo. Jesucristo es el único maestro y el único consejero.

  19. Emilio

    Como yo no quiero dejar a nadie intrigado me vuelvo a explicar. La Iglesia, su jerarquía con el Papa a la cabeza, se muestran muy fuertes con los débiles, es decir con sus feligreses, obigándoles a llevar cargas pesadas, usando para ello de una moral muy estricta.

    Al mismo tiempo, la Iglesia, y el Papa se muestran muy débiles y tolerantes con los poderosos. Los beneficios de los bancos, las grandes empresas cada vez crecen más al tiempo que aumenta la precariedad e inestabilidad laboral. La bienaventuranza de la justicia social se ha olvidado. En este momento el Papa es una figura aislada, sin poder, dentro del panorama internacional.

    Alguien hablaba de desmantelar el Estado Vaticano, yo no quiero que lo desmantele, quiero que se haga valer el Papa como Jefe de estado, y que use de la política, para promover la justicia social y la solidaridad entre los pueblos.

  20. SOFÍAA

    Pues yo estoy de acuerdo con Joxema:
    Es necesario machacar con más de lo mismo.
    También estoy de acuerdo con Cristina en que la sociedad sabe pensar por sí misma.
    Y me sigue intrigando la actitud de Emilio, empeñado en que los obispos le digan lo que puede decir el solito, sin necesidad de obtener la aprobación de la curia.
    Respecto a la pregunta final de Cristina: Los valores cristianos en nuestra sociedad no son asumidos prácticamente por nadie. Me extraña que haciendo un análisis tan exacto de como funciona el mundo económico-empresarial, esté tan despistada respecto a los valores cristianos.

  21. Emilio

    Estoy de acuerdo con Cristina. Hay muchas cosas que deberían de denunciar los obispos. Tales como la pérdida de los derechos de los trabajadores, la perdida de calidad de enseñanza en el sistema educativo, el uso de los emigrantes para bajar aún más el costo de la mano de obra, exigir a los políticos que sean honestos,que estén capacitados que usen el dinero público para el bien común. etc etc etc…. Por qué insisten en hablar de cosas que no tienen importancia, cosas que pertenecen a la esfera personal de los cónyuges como el uso de métodos anticonceptivos, cosas que se refieren a la libertad que cada uno tiene para elegir pareja, sea del sexo que sea. La tontería de conservar unas clases de religión que no sirven para nada. Eso es lo que entiendo yo por participar en la vida política.

  22. Cristina

    Estoy totalmente de acuerdo con el artículo deJosep Castelló.
    La iglesia Católica ha representado por medio
    del cristianismo los valores nobles que deben prevalecer en la sociedad. Pero hoy en día la sociedad es mas culta y sabe pensar por sí sola y las instituciones administrativas modernas también preconizan ésos valores.
    Las personas educadas en los valores cristianos son toda la sociedad europea ya que el catolicismo se implantó en Europa con mucho arraigo y ha permanecido hasta hace muy poco tiempo con gran fuerza entre nosotros.
    Pero hoy día el concepto de lo sagrado es lo que ha cambiado y la sociedad empieza a ser mas culta y mas racional con los conceptos religiosos. Si bien creo que ha alcanzado unas cotas de libertad que no va a ceder con facilidad.
    La economía es el único motor que hoy día frena el ansia de libertad de la humanidad. A ella estamos todos sometidos como un cinturón que nos ciñe y nos aprieta a su antojo.
    Las empresas reúnen mas beneficios que nunca y disponen de todos los medios y facilidades para instalarse como y donde quieren y tener la mano de producción en las condiciones que ellos fijan. Es el precio que se ha pagado por las libertades, la superexplotación de los recursos económicos. La exigencia y explotación de las jornadas de trabajo cada día son mayores. La precariedad de los sueldos ha rebajado el nivel de vida de los trabajadores. La presión a que se somete a las personas que tienen bastante antigüedad para que cedan en sus derechos o que abandonen el mismo. Así como la presión también que soportan los trabajadores para prolongar gratuitamente sus jornadas de trabajo son mermas en las condiciones no manifestadas como tgal. En resumen las condiciones de vida laboral han empeorado mucho poco a poco, han ido perdiendo terreno en los derechos adquirido.
    Podría ser un motivo de reflexión, pararnos un poco a pensar en todo esto. Los valores que preconiza el cristianismo son asumidos lo mismo la parte social que la parte empresarial?

  23. SOFÍAA

    Tiene razón Emilio: la oración no es suficiente. Debemos mandar ayuda humanitaria y presionar a los políticos que tienen capacidad para actuar.
    Y a quien se le ocurra alguna idea concreta, que la comparta. Yo la semana pasada le mandé una carta a ZP, no es que crea que eso sirva de mucho, pero alguien me lo sugirió y lo hice.

  24. Emilio

    La misión de la Iglesia es hacer el bien, sembrar la paz en el mundo. El medio para conseguir ese objetivo es la política.

    La política es un arte, es el arte de gobernar con prudencia y sabiduría, pero la hemos prostituido, y la hemos convertido en el arte de conseguir y mantener el poder, en el arte de beneficiar a mi grupo de presión, etc.

    No soy un iluso, yo mismo he participado activamente en política, y me he quedado solo. El problema es que las personas honestas no sabemos actuar en grupo, y dejamos que los sinverguenzas tomen el poder.

    El Papa recientemente ha pedido oraciones para que se acabe la guerra en el Libano, a mi me parece muy bien, pero creo que no es suficiente.

  25. Jordi Morrós

    Me ha sorprendido la opinión de Emilio sobre que “La Iglesia debe tener un mayor poder politico. La iglesia ha renunciado a la politica y eso es un error”.
    Creo que Emilio tiene una visión de la política muy angélica y muy poco terrenal.
    Los veinte siglos de historia de la Iglesia Católica no creo que soporten la anterior afirmación, y los últimos diez años de la Conferencia Episcopal Española quizás todavía menos.
    Me imagino que Emilio anhela la presencia a un nivel de autoridad moral en la escena internacional -al estilo de Andrea Riccardi y la comunidad de San Egidio -, pero dudo mucho que ejerciendo la influencia política como en muchos casos se ha ejercido se llegue a tener ninguna autoridad moral.

  26. SOFÍAA

    Emilio:
    No te comprendo. Te contradices. En un comentario anterior criticas que la Iglesia sea una institución con poder (estoy de acuerdo contigo en eso), en cambio ahora dices que la Iglesia debería tener más poder político (precisamente el tipo de poder que más corrompe).
    Pues no. Pienso que la Iglesia (como Jerarquía) efectivamente está para pedirnos que oremos por la paz y que busquemos soluciones. Somos todos nosotros los que tenemos que hacer la política necesaria para lograr la paz.

    Jordi Morrós: de acuerdo en todo.

    Juan Cejudo: Coincido en lo que dice en los tres primeros párrafos de su intervención, y sobre todo, en los tres últimos. En la parte central, me parece que hay demasiadas generalizaciones y pocos matices. También opiniones muy radicales sobre cosas totalmente discutibles, que desde luego, creo que se pueden y deben discutir.
    Me alegro de que se deje a un lado el tema absurdo del control de nuestras mentes por parte de la jerarquía, y que se señale la necesidad de que los creyentes seamos coherentes con nuestra fe, y la vivamos siguiendo nuestra conciencia, en diálogo con los demás.

  27. Emilio

    Hay quien piensa que hay que desmantelar el Estado Vaticano, a mi sin embargo me parece todo lo contrario. La Iglesia debe tener un mayor poder politico. La iglesia ha renunciado a la politica y eso es un error.

    Hablo de politica en el sentido etimologico y real del termino. La politica es la ciencia y el arte que consiste en gobernar con sabiduría.

    El Vaticano, y el Papa, deberían estar más presentes en foros como la ONU, en situaciones de guerra como en Líbano, Irak, la Iglesia, con el Papa a la cabeza, deberían estar presentes no sólo pidiendo oraciones por la Paz, sino involucrándose en el proceso y negociaciones de la Paz.

  28. Juan Cejudo

    Yo soy de los que pienso que no es nada malo criticar los defectos y fallos de nuestra Iglesia. NI eso significa que no la amemos, ni tampoco quiere decir que ya cuestionemos absolutamente todo para no dejar en pie nada de ella .

    Yo no quiero ser para nada ingénuo. Sino que todo aquello que me parezca criticable ( que es muchísimo) lo pienso criticar , pero manteniendo eso sí todos los aspectos fundamentales que, estoy seguro, la mayoría de nosotros también sabe hacerlo para quedarse con lo esencial y cuestionar lo que es accidental.

    Hay que criticar todo lo que es el poder en la jerarquía de la Iglesia, su lejanía del Evangelio de Jesús en muchísimos aspectos y su alianza con los poderes de este Mundo porque pretende tener prestigio social y dinero. La Iglesia jerárquica en general se ha olvidado lo que Jesús decía que está “para servir al Mundo” no para servirse de Él.

    Por desgracia, la Jerarquía en la mayoría de los países, se codea con los gobernantes y poderosos para eso : para defender sus privilegios y su dinero. Basta el caso de la Jerarquía española con el tema de querer recibir un mayor porcentaje de los presupuestos del Estado y siempre defendiendo sus “asuntos” y “ sus “ temas que tienen que ver son las clases de Religión en los Centros públicos para que la Religión sea una asignatura igual que las demás evaluable, y todos los temas relacionados con el sexo que parece ser el único pecado que existe.

    Muy lejos les queda a esa jerarquía la sensibilidad para defender con firmeza los grandes asuntos sociales que interesan a la mayoría de los ciudadanos : el desempleo, la inmigración , los desastres ecológicos, la paz, la necesidad de construir un Mundo más justo a nivel internacional, la necesidad de que los obispos y el clero den ejemplo de vida, viviendo austeramente de su propio trabajo civil y no de los presupuestos generales del Estado que lo aportan todos los ciudadanos sean creyentes o no.

    Y luego hay que criticar el lenguaje tan desfasado que tienen, la cerrazón en temas de moral, con una moral muy tradicional,

    El mantenimiento absurdo del Estado del Vaticano, nuncios, embajadores, capellanes militares etc..etc…

    ¿Qué tiene que ver todo este tinglado con la Comunidad de creyentes que Jesús formó y con la vida de aquellas primeras comunidades cristianas que se extendieron por el Mundo por su testimonio y ejemplo de vida y por su amor fraterno?

    ¿No convocó el bueno de Juan XXIII el Concilio Vaticano II precisamente para purificar a la Iglesia? ¿Ya no nos acordamos de aquellos años?´El ponía el ejemplo de que la Iglesia se parecía a una preciosa joya que estaba toda cubierta de maleza y de suciedad y que era necesario limpiar para purificarla.

    Critiquemos sin miedo todo lo que no sea evangélico. Y sobre todo : procuremos nosotros vivir la fe( el que sea creyente) de modo más coherente, sin estar tan vinculados a estructuras eclesiales impregnadas de clericalismo donde las opinión del cura de turno es la única que vale y no la opinión de toda la Comunidad…

    Un abrazo a todos :

  29. Jordi Morrós

    El problema de la crítica en la Iglesia yo creo que es más un problema de falta de tradición que no de instrumentalización como se desprende de la afirmación de Josep: “nos hace estar en contra de toda instrumentación del mismo para intereses materiales. Y de ahí nuestra actitud crítica con la institución eclesiástica católica”.

    La Iglesia es incuestionablemente una institución jerárquica y no ha establecido ningún tipo de canal para el ejercicio de la crítica en su interior.

    El problema es si de ahí podemos deducir que hay una conspiración por parte de los obispos para la instrumentación en favor de unos intereses materiales. Sinceramente creo que llegar a esa conclusión es pasarse un poco de rosca.

    Muchos problemas de nuestro mundo no son fruto de la maldad sino de la incompetencia de las organizaciones y de las personas.

    Hoy en día están muy de moda la teorías conspirativas, y no tan solo aplicadas a las instituciones religiosas.

    A veces la historia es un poco más compleja que la simplista visión de algunas teorías conspirativas.

    Saludos a todos.

  30. Emilio

    La aportacion de José Rafael me parece muy interesante, aunque un poco larga.

    La Iglesia se ha comportado y se comporta como un institución de Poder. Su poder principal no es el economico, o politico, sino el poder mental. Los jerarcas , se erigen a si mismos como dechado de virtudes y hacen cumplir esas misma virtudes a los demás, usando de la etica o moral para condicioar sus comportamientos.

    Sin embargo la Iglesia no debe se una Institución de poder y control. La relación entre Cristo y sus discipulos, no es la de un superior a sus subordinados, es la de un Maestro, o guía, a sus seguidores.
    Jesucristo dijo en algún sitio. “Los poderosos somenten y sojuzgan a su pueblo, no debe ser así entre vosotros, sino que el que quiera ser el primero que se haga el servidor de todos”

  31. SOFÍAA

    Jose Rafael:
    Probablemente tiene razón en todo, o la mayor parte, de lo que dice. Afortunadamente, vivimos en el siglo XXI y nadie me va a quemar por hereje (ni la Iglesia Católica, ni Calvino, ni mucho menos Akenatón.) Por mucho que la jerarquía lo pretendiera, no iban a controlar mi mente, ni la de nadie que no se quiera someter voluntariamente a esa operación.
    Gracias a Dios, soy lo suficientemente ignorante como para no saber que se supone que exigen que tengo que aceptar como creyente, y estoy determinada a seguir en esa ignorancia de modo recalcitrante.
    En su día fui bautizada, y nadie me ha quitado el carnet. Pero aunque me restaran puntos por cada idea heterodoxa, hasta dejármelo a cero, no me inmutaría.
    Nadie tiene poder sobre nuestras conciencias, si nosotros no se lo damos.
    Soy cristiana, porque creo en Jesucristo. Soy católica, porque en esta Iglesia me bauticé y no tengo motivos para marcharme. Nadie me ha echado tampoco, hasta ahora, lo cual es de agradecer.
    Parece que aquí dentro, en estos tiempos, cabe un poco de todo.

  32. SOFÍAA

    Bernardino:
    Estoy de acuerdo con todo lo que dices, excepto con la frase del ombligo, que en principio, no la entiendo. Aunque, al estar escrita en mayúsculas, lo mismo que el SOY YO, me imagino que quieres decir que eres tú el que se mira demasiado el ombligo. En ese caso, creo que haces bien, pues nadie mejor que uno mismo para mirar por lo que es propio.

  33. Jose Rafael

    La observación de la institución (organización) de la Iglesia, o del conjunto de la comunidad a la que se llama Pueblo de Dios se hace inevitablemente desde un marco de referencias conceptuales. La observación hecha desde los esquemas de la Sociología (y dentro de ella, desde la Sociología del Conocimiento, o la Sociología de las Organizaciones) muestra que ese objeto tiene características similares a las de otras organizaciones estructuradas de forma jerárquica, es decir, organizaciones en las que se manifiesta una diferencia entre los que poseen Poder y los sometidos o dominados. Evidentemente hay muchas definiciones de Poder, pero para aclarar ideas podemos utilizar la de Max Weber, que define el poder como capacidad de imponer las propias decisiones a otros, incluso contando con la resistencia de ellos, pero basándose en eventuales sanciones. El que la iglesia histórica ha empleado para afianzar su poder hasta la pena de muerte es también otro hecho constatado y ni negado por estudiosos a lo Menendez Pelayo o Donoso Cortés.
    No merece la pena adentrarnos en las controversias sobre los distintos pasos en que históricamente se ha ido configurando ese poder. Por ejemplo, habría que recordar ahí un punto de bifurcación en la disputa entre conciliaristas y papalistas, pues el Concilio de Constanza definió la superioridad del concilio (representación de todo el pueblo, no sólo de la jerarquía) mientras el Vaticano I definía siglos despues exactamente la alternativa contraria. Tampoco parece pueda decirse que los argumentos que presuntamente legitimizan esa posición de poder de la cumbre jerárquica en textos del NT sean tan contundentes. Existen muchos exegatas que los cuestionan.
    Observado el problema epistemológicamente nos encontramos aquí con un caso similar al que Jan Assmann analiza en sus estudios de Akhenaton, el faraón que dio origen a la leyenda de Moises. Se trata ahí no sólo de contraponer monoteismo a politeismo (aunque propiamente la religión tradicional de los egipcios, como mostró bien E. Hornung en su Uno y lo Multiple ni encaja en el esquema politeista), sino de la “distinción mosaica”. Esta se configura como un juicio a nivel meta-teórico, diríamos, pronunciado sobre el juicio teórico. El juicio teórico es el que afirma que el disco solar, Aton, es dios. El juicio metateórico es el que dice que la afirmación de que Aton es el dios único, es verdadera, y que toda otra afirmación sobre la divinidad de otros seres superiores es falsa.
    Akhenaton, como muestra la historia que van desvelando las excavaciones de Tell Amarna, mandó ejecutar a miles de sacerdotes de los dioses y otros individuos que no admitieron tal innovacion (en la leyenda recogida ca. 900 años más tarde en el Exodo fuera Moisés el que asesinara a los infieles recoge esa primera intolerancia y la magnifica como algo querido por Dios).
    El problema de la institución de poder de la Iglesia es exactamente el mismo: no sólo transmite (más o menos distorsionado, esa es harina de otro costal) un mensaje elaborado en las primeras comunidades, sino emite tambien al estilo de la distinción mosaica un veredicto en que dictamina que quienes no crean en “su” interpretación de aquel mensaje son herejes, o están fuera de la Iglesia. En el motu propio “De Fide Tuenda” (decreto de tipo jurídico, no documento teológico) se exige que el creyente acepte no sólo lo que se consideran verdades definitivas (los dogmas definidos con infalibilidad) sino también otras verdades defendidas por el Magisterio, es decir, por los jerarcas de esa institución de poder. Lo que no dice ese decreto es si esto se debe entender como incluyendo tambien las condenas a todo el pensamiento moderno del Syllabus, por ejemplo.
    El tema nos llevaría, en mi opinión, no a elaborar “tesis” contrarias a las que defiende Roma, sino a plantear simplemente unas modestas “preguntas”.
    Una de ellas, que quizá explane en otra ocasión, es la de si un cristiano tiene obligatoriamente que vivir como tal aceptando tal distinción mosaica, es decir, si además de creer en ciertos contenidos religiosos y de vivir de acuerdo a ellos, tiene tambien que aceptar que tal juicio meta-teórico forma parte del mínimo de creencias necesarias para considerarse creyente.

  34. bernardino

    Desde luego lo mejor si es Jesucristo, pero ¿sigue la iglesia a Jesucristo?, seamos sinceros, en los tiempos en que estamos, ¿ha hecho la iglesia una revisión del mensaje de Jesús? o ¿seguimos con comportamientos propios del mas oscurantistas? o ¿seguimos mas dogmáticos que nadie?
    Personalmente Si me interesa lo que dice la iglesia, como también mi interesa, lo que dice el gobierno, la oposición, y mi vecino de enfrente. Todo interesa, pero Soy YO el que debo de filtrar esa información y sacar lo que mas se ajuste a lo que para mi son valores positivos.
    Yo creo que mas importante que sentirse iglesia es sentirse persona, pues lo identifico mas como ciudadano universal, con eso no quiero decir que la iglesia se inscriba exclusivamente en el circulo romano y nada mas, no. El calificativo de católico la define, pero, a mi entender, si las iglesias locales fueran mas autónomas, si hubiera un poco mas de colegialidad, y sobre todo …SI NO NOS MIRASEMOS TANTO EL OMBLIGO…..

  35. SOFÍAA

    Emilio:
    Gracias por la aclaración.
    Lo que pasa es que yo no considero que los obispos sean mis representantes. No me pienso avergonzar nunca por algo que diga otra persona: que se avergüence él mismo, si recapacita. Me parece bien por tanto que se critique lo que dice un obispo, pero no hay que darle más importancia de la que tiene.
    A mí lo que no me gusta del artículo, como ya he dicho, es que se hable de control de las mentes.
    En cuanto a la institución, con todos sus errores y pecados a través de la historia, me ha transmitido a Jesucristo, y eso es lo principal. Todo lo demás es revisable y criticable, desde la realidad objetiva concreta y sin falsas generalizaciones. Y por supuesto, no llamando Iglesia exclusivamente a la jerarquía, puesto que todos somos Pueblo de Dios, incluyendo a la jerarquía, claro está.

  36. Emilio

    El tema que se trata aquí es la discrepacia con la Iglesia como institución, con sus doctinas, con sus métodos… Yo me considero parte de la Iglesia, como Pueblo de Dios, y discrepo todos los días con la Iglesia como insitución, por lo mal que hacen las cosas, hasta el punto que te tienes que avergonzar de muchas declaraciones y comportamientos de nuestros representantes, los obispos.

  37. SOFÍAA

    Hay algo que no comprendo:¿Por qué a la gente que no se sienten parte de la Iglesia les importa tanto lo que dice la Iglesia? Suponen que los que siguen dentro son unos desgraciados, con el cerebro lavado, incapaces de pensar por sí mismos y totalmente traumatizados, a los que hay que rescatar. Pues es mucho suponer, creo yo.
    No me molestan las críticas a la Iglesia, cuando son concretas y están bien fundamentadas. Pero esa acusación de control de las mentes es absurda.
    Lo mejor, lo único importante del cristianismo es Jesucristo. Pero la fe se vive en comunidad. La totalidad de comunidades de los creyentes, y cada una de ellas es Iglesia. Y es cierto que no hay comunidades perfectas, porque están formadas por personas imperfectas. Lo más sagrado que hay es la conciencia de cada uno, que se revisa a la luz del Evangelio, si eres cristiano. Las puertas están abiertas, las mentes también. Yo me siento Iglesia. Con la jerarquía tengo mis acuerdos y mis desacuerdos. Tengo espíritu crítico, y me siento absolutamente libre para formarme mis opiniones. La Iglesia me ha transmitido el Evangelio, y yo he aprendido ahí que el único maestro es Jesús.

  38. Miguel

    Bernardino,
    creo que confundes tolerar con discrepar. Muchos como tu creen que por el mero de discrepar, de no estar de acuerdo con alguien, ya se es intolerante; salvo que con quien se discrepe es con alguien de la jerarquía de la Iglesia Católica: ahí simplemente se ejerce la libertad de expresión y el derecho a la crítica. O sea, una vez más la ley del embudo. Pues no, dilecto colega forero, no es intolerante el que critica, sino el que, como tu, pretende que esa crítica (sólo cuando es de una lado, claro) no se haga.
    Y de lo del verano, pues no sé si hay que quitarse el pañuelo que te impide ver la realidad (que cursi), pero sí me parece que a más de uno le vendría de perlas sacudirse las telarañas ideológicas. Saludos, intolerante.

  39. bernardino

    Miguel, con todos los respetos, estamos en verano, quítate el pañuelo de tus ojos, ya que este te impiden ver la realidad. Me pregunto ¿cuando aprendereis a tolerar al que piensa diferente?

  40. joxema

    Para comprender la realidad es necesario machacar sobre lo mismo, i.e. más de lo mismo! Pero resulta que se contraponen dos perspectivas amtagónicas y cada una machaca su propia visión de siempre lo mismo. Para consensuar los diferentes puntos de vista se requiere diálogo, diálogo abierto, comprensivo, respetuoso y tolerante.
    La voz de Dios resuena en la conciencia y el que es fiel a ella encuentra en Cristo el camino, la verdad y la vida. Desde este punto se hace criticable toda desviación tanto civil como eclesiástica.
    Ahora bien, por regla estadística, la mayoría es, en mayor o menor grado, infiel a la conciencia y de ahí la necesidad del diálogo abierto.
    Tanto el autoritarismo de la jerarquía como la sumisión de los fieles se apartan de la conciencia y nunca arreglarán sus diferencias si no recurren a la ética responsable que dicta la conciencia.
    Por lo tanto sigamos tratando «más de lo mismo» pero con un respeto creciente por quienes piensan distinto.

  41. Miguel

    Fiel a su trayectoria, PepCastelló ataca de nuevo en pleno verano. En fín, nada nuevo: más de lo mismo. En todos los foros se repite como los pepinos.
    A estas alturas…: la Iglesia controla las mentes, la Iglesia lucha contra la igualdad entre todos los humanos, la libertad, la justicia (hay que estar desnortado para soltar esta sarta de barbaridades), la jerarquía defiende sus intereses económicos, bla, bla, bla. Es que es desternillante…
    Críticas como esta honran a la Iglesia y retratan al que las perpreta. ¡Qué pesadez!

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