¿Cisma en la Iglesia?
01-Abril-2007 Juan Luis Herrero del PozoYa ha saltado a los debates en ATRIO la palabra “cisma”. Pienso que sería un error plantear con ese término la salida de la actual dramática crisis de la iglesia. Y que perjudicaría a los conatos de superación de la institución en la que, bien que mal, muchos nos hemos topado con Jesús, el gran “secularizador” de toda religión.
Me parece más adecuado el término “superación” entendida ésta en el sentido de la emergencia progresiva, no traumática, de un nuevo estado de consciencia de los seguidores del Maestro galileo. Es posible que sus primeros seguidores, todavía prisioneros del pensamiento mágico, sólo acertaron a dar pinceladas fugaces en los textos evangélicos de la genial intuición de Jesús quien, no obstante, no podía en su momento superar enteramente el corsé de tal pensamiento. De ahí las profundas contradicciones de aquellos textos. Jesús roturó el camino, no lo recorrió por entero. Sólo en su vivencia filial y fraterna pudieron afirmar de él “Yo soy el Camino”.La tentación del cisma -al menos como acusación de los jerarcas (siempre ha ocurrido así como autodefensa de quienes creen detentar la Verda de Dios)- es muy probable que aceche a los cristianos ante el casi inevitable fracaso, salvo un milagro, de la reunión del episcopado latinoamericano en Aparecida (Brasil). Preparada por la censura oportunista a Sobrino, encorsetada por un episcopado ‘woytiliano’ y con la presencia vigilante del Gran Inquisidor, el papa Ratzinger, Aparecida será más bien un fantasma, un insulto a los marginados de la Patria Grande. Es de esperar que los pobres latinoamericanos se rebelen pero necesitarán sosiego, cordura y temple jesuánico -¿quién se lo va a negar?- para no responder a la provocación. Hablar de cisma en esa coyuntura sería tanto como reconocer que la institución eclesial no es traición evangélica y que ‘pasar’ sin acritud de ella no es deber de conciencia. Ningún cristiano pretende segregarse de los demás, sólo denunciar a los falsos profetas. Al igual que denunciaron los reformadores a León X que hacía obsceno negocio espiritual con la venta de indulgencias. Claro que esta negación del cisma no encaja con la soberbia vaticana.
Negarse a plantear la superación de la institución eclesial -estrictamente humana- en términos de cisma equivale a reconocer que todavía es un mal menor para espíritus confusos pero que muchos se sienten llevados a superar la religión con la espiritualidad jesuánica o mística política. A efectos prácticos, abrir camino sin preocuparse en exceso por los viejos impracticables. Tal vez va siendo hora de prescindir de la obsesión eclesial.
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05-Mayo-2008
Bienvenido a la manada, Benjamín…
¿ O tendré que decir: hazme un hueco en tu cabaña del monte?
Me ha encantado tu mensaje. ( qué guapos son los lobos. Yo también tuve la misma dicha que tú por disfrutarles en libertad. En los Picos de Europa quedan aún bastantes lobos y osos pardos.)
Saludos de un ” jabalín” lebaniegu
05-Mayo-2008
CIERTO
hoy que estamos ya, en Mayo del 2.008
-después del viaje de su santidad el papa Razinger a Nord-América-, bueno sería que ahora fuera al Parlamento Europeo, y les hablara de la obligación “y soluciones cristianas posibles” para con los más POBRES DE LA TIERRA (la tierra que sea… la de aquí mismo, también)
05-Mayo-2008
PERIFÉRICO
Cuando era un chiquillo, recuerdo, que en uno de los capítulos de mi paisano burgalés de Poza de la Sal, el doctor Félix Rodríguez de la Fuente, del “El Hombre y la Tierra”, nos mostraba la vida del Lobo Ibérico. Seguro que muchos que han pasado de los cuarenta años, lo recordarán también.
Burgos conserva en sus sierras una población importante de ellos y siempre ha sido un animal muy atractivo para mí, que los he visto en libertad, que he tenido esa suerte ya que es un animal muy huidizo.
El lobo periférico es aquel que después de haberse enfrentado al líder de la manada y perder en la lucha, es expulsado de ella. Se queda sólo vagabundeando por los montes o uniéndose a otros lobos periféricos que corrieron su misma suerte.
Ahora, con el paso de los años, me he dado cuenta de que ser un periférico es mi posición social. Me he ido alejando de otros lobos para padecer lo menos posible su sumisión. De grupos donde era la pieza que no encajaba en el puzzle sin que por ese motivo renegara a la lucha. Sin evitar que las cicatrices de traiciones y decepciones dejen de recordarme que por sufrirlas nos auto expulsamos. Pero gracias a esa convicción hemos conocido a otros desterrados que caminan en la dirección opuesta, como nosotros. Que se abrazan a su destino con la esperanza de vivir la libertad, o lo que más se le parezca, sin tener que registrarse. Porque la organización colectiva suena a melodía, aunque la realidad la haga desafinar. Nos ha hecho comprender que siempre que buscamos tan bonita palabra, Organización, hemos topado con personas con las que sólo teníamos en común, los ojos, brazos, piernas y eran de la misma especie. Lo cual, como supondrán, no es alentador ni estimulante. Más bien al contrario. Junto a otra loba periférica, mi compañera amada, una mañana sin fecha previa, dimos un corte de mangas, una butifarra a la ciudad, al grupo, y nos vinimos a la sierra. Más chica que las de mi tierra, pero nos sirve para coger fuerzas, inflar nuestros pulmones y saber que el camino nos espera. Que el día menos pensado levantaremos nuestro refugio para, mientras podamos, seguir andando. Que en él, nos encontraremos a otros lobos aburridos de ser corderos, como está sucediendo sorprendentemente. Cada vez somos más los que nos tiramos al monte, da igual dónde, si el simple andar nos hace libres. La libertad no puede soportar aislarse entre cuatro paredes ni ser igual para todos. Para gustos, los colores… Hablo de nosotros y del color que nos complace. Cada uno es cada uno.
Es posible lector que creas que eso no lo puede hacer cualquiera. Pues si, es verdad. Hay que desprenderse del lastre que encadena los tobillos de la costumbre y de las posesiones. Ser capaces de ponerse a prueba cada día, como si se empieza una nueva vida; que nos ofrece un mundo incomprendido y del que irremediablemente tenemos que defendernos. Los hechos perduran, las palabras menos. Sobre todo en círculos que las repiten sin que se les seque la boca y observen que su credibilidad es un timo, pues anteponen su vida a las del resto. Es como cuando escucho una y otra vez, la palabra, compañero. Me da, como se dice coloquialmente, grima. Mañana es 1 de Mayo, Día de los Trabajadores. Una fecha que conmemora la lucha obrera y, al día siguiente, ¿qué? Si te he visto, no me acuerdo. Cada vez estoy más convencido de que sólo nos queda una revolución por realizar: La del individuo. La del convencimiento personal e intransferible de que el mundo y el poder son incompatibles tal y como ahora lo sufrimos. Somos humanos, si, pero también hienas, hormigas, moscardones… Camaleónicos seres dispuestos a rivalizar por un puesto en cualquier cola. Seguir a pies puntilla cada ritmo del tambor de esta galera a la que alguien denominó sociedad. La opción del Lobo Periférico, que nadie caiga en engaños, es una lucha constante, sin tregua ni bendiciones. Un desafío permanente que no admite descuidos ni bajar la guardia. Lo que sí puedo asegurarles es que, al menos para nosotros, no está siendo aburrida. Las risas y las lágrimas son el reflejo del sentimiento más visible de los seres humanos. Y hay que saber racionarlo sin dejar que el miedo acabe por quitarnos el valor verdadero de la libertad. Ambos sabemos que ser feliz o intentarlo en estos días que corren es un bello escaparate para las piedras. Eso, hay que defenderlo, como hicieron en Chicago y en otros lugares.
Benjamín Lajo Cosido
(memorialista)
25-Abril-2008
Desde mi experiencia vital y lo percibido por las actitudes de muchos fieles cristianos en la Iglesia y otros muchos, según se les considera fuera de ella, he podido esquematizar el problema de la relación Jesús, Iglesia y Ministerio Apostólico, incluyendo Papa, Episcopado y clérigos, en la desviación de dos consideraciones fundamentales referidas a aquel que capitaliza el conjunto del Ministerio: el Papa, actualización de Pedro. Le dice Jesús: He orado por tí para que no falles y tu, una vez convertido, confirma en la Fe a tus hermanos; - Como práctica del AMOR que me aseguras y que Yo reconozco que me tienes, a pesar de lo pasado: - “Apacienta MIS corderos, apacienta MIS ovejas” La relación de Pedro y lo que ella supone respecto a Jesús, se la condiciona como relación con “LOS SUYOS”, en y con quienes está ÉL, y por ello los ha de confirmar en la FE, sólo después de “estar convertido” (¿No será a Jesús en su Iglesia?)La BUENA NUEVA como PERSONA y MENSAJE en Jesús está en la Iglesia, no en Pedro, pues Jesús subió al Padre y la Revelación queda cerrada con la vida del último testigo. Es la Iglesia la depositaria de la FE que tiene que ser prueba del Pedro CREYENTE para confirmar, dado el caso a sus hermanos.¿Merece nota lo que desde Roma se ha propuesto como confirmación en la Fe a los hermanos? ¿O el DENZINGER anda sobrado de lastre dificultando (¿impidiendo?)la carga de lo más claro del Evangelio?
La otra referencia es el posesivo MIS referido a corderos y ovejas. Parece que no hay posible base a la confusión sobre el POSEEDOR del REBAÑO que es sólo JESÚS.¿Se ha dado testimonio de entenderlo así desde Roma a pesar de la advertencia de Jesús en Mt. XXV: “CONMIGO hacéis o dejáis de hacer lo que con UNO CUALQUIERA de estos mis más pequeños HERMANOS? Y en esto la cosa cobra importancia capital porque SIN OBRAS, la FE está MUERTA.
¿No ilumina esto los conceptos y las actitudes consecuentes de HEREGÍA y CISMA?
01-Noviembre-2007
molto riassunto: cumpliendo con lo prometido, soy breve, me parece que existe dos abordes eclesiológicos que son profundamente entrañables y hechos desde vivencias eclesiales fuertes y por hombres sabios… en el antiguo sentido de la palabra.-
Les recomiendo leer estos dos enlaces.-
http://www.servicioskoinonia.org/biblioteca/teologica/VelascoRufinoLaIglesiaDeJesus.pdf
Obra máxima del autor, en la que resume su notable aportación a la eclesiología, tal vez el tratado que más ha evolucionado después del Concilio Vaticano II. Un libro desafiante que ayuda a guardar la memoria del «vuelco eclesiológico» que el Concilio supuso y todavía está exigiendo
Y http://www.servicioskoinonia.org/biblioteca/biblica/
Esta ordenado por orden alfabético RichardHechozip
Me parece que eso ayuda enormemente a situarnos… mojado por dentro y por fuera, les saluda Gabriel
31-Octubre-2007
Recomiendo a Elessar que lea los relatos de la vocación de los apóstoles, Mc 3,13-19 y paralelos. Si Jesús no hubiera querido fundar la Iglesia, es decir, el nuevo Pueblo de Dios, o nuevo Israel, o como lo llama San Pablo, “el Israel de Dios”, sobre los doce apóstoles, así como el antiguo Israel lo conformaban los doce tribús, que explique por qué los eligió. Sin la Iglesia, en concreto la Iglesia Católica, la única que existía en el siglo II, no tendríamos la Biblia y casi ninguna noticia acerca de Jesús. La importancia del Canon Muratatriano, que procede de la iglesia romana, fue grande en el establecimiento del canon bíblico en el siglo II. La noción de que se puede separar a Jesucristo de la Iglesia es simplemente instostenible. Obviamente mantenemos la prioridad de Jesucristo sobre la Iglesia, cuya misión consiste en predicarlo a Él no a ella misma.
07-Abril-2007
El Jesús histórico es como un clavo ardiendo para la Jerarquia de la Iglesia católica porque cuestiona permanentemente y llama a su seguimiento. La Teología de la Liberación rescató a este Jesús histórico que estaba muy olvidado, lo volvió visible, amable, seguible. Dijo ÉSTE es nuestro modelo, hagamos como Él hizo, continuemos su obra en el tiempo y en el espacio que nos ha tocado vivir. Por eso la persigue el Vaticano a través de sus más destacados teólogos.
Ofrecieron al cardenal Ratzinger llevarle a conocer personalmente las favelas de Sao Paulo y él se negó, alegando que Roma no podía ocuparse de las iglesias locales sino de la Iglesia en general. Nunca fue. Sin embargo, sí fue gustoso a Pamplona a diligenciar los trámites para la beatificación de Escrivá, que sólo interesaba a los del opus. ¿Habrá algo más local que esto?
Roma no quiere ser cuestionada, ni por Jesús. Tienen la infalibilidad, ¿no? aunque hoy día no creamos en ella ni un 20% de los que todavía somos católicos. Porque cada vez somos menos, al menos en esta Europa nuestra, debido al modelo de catolicismo tradicional desgastado que nos predican, que no dice nada al ciudadano del siglo XXI, y a un Vaticano cada vez más alejado de quien dice representar.
América es todavía el continente con mayor número de católicos activos. ¿No habrá tenido mucho que ver en esto la Teología de la Liberación?
05-Abril-2007
Yo no hablaría de Cisma, sino de Aggiornamento emulando con ello al papa santo súbito Juan XXIII al comienzo del Vaticano II.
Los concilios y sínodos deberían servir como válvulas de escapes a la natural y lógica evolución de los tiempos. En cada época es necesaria una respuesta nueva a problemas nuevos. La pena es que la Iglesia ha hecho de estas asambleas una excepción, ha infrautilizado un modelo de convivencia necesario para afrontar los retos del presente y futuro.
Lo ha hecho restrictivo al clero consagrado ignorando la expresión del pueblo de Dios, de los simples seglares (o laicos cristianos, negándole su participación y arrogándose una representación que nadie le ha otorgado.
Las asambleas son espacios de encuentro y diálogo desde los albores de la humanidad. La Iglesia está hoy necesitada de este espacio, la prueba está en el uso frecuente de blogs, y cartas al director de los principales medios de comunicación. Los Laicos Cristianos pedimos la voz y el voto que de continuo la Jerarquía de la Iglesia nos niega por su implacable e irracional censura.
Recuperemos y hagamos de estas asambleas una práctica habitual de forma periódica. Es mejor y se evitarán dolorosos cismas.
04-Abril-2007
Tomas Hennigan (Comentario del 1 de abril): No he leído en ningún pasaje del evangelio, que Jesús hubiese fundado ninguna iglesia ni que se hubiese entregado por ella, para consagrarla… etec etec.
Se lee que Él es el camino, la verdad y la vida.
A J. L. Herrero, quiero decirle que su libro “Religión sin magia” lo tengo tan subrayado (para las proimas lecturas)que, practicamente no hay una sola hoja limpia. Por supuesto para facilitarme las próximas y múltiples lecturas.Muchas gracias por haberlo escrito y a Dios por haberlo descubierto.
03-Abril-2007
Ha habido varios cismas de nombre conocido que estudia la historia. Si hubieran sucedido hoy, saldrían en los medios de comunicación, como salió el de Lefevre y sus seguidores. Fueron cismas de una parte de la estructura que rompió con el resto, pero para seguir siendo estructura, para mantenerse como otra iglesia más reducida con pretensiones de ortodoxia. Pero hay otros muchos cismas, millones, decenas, tal vez centenares de millones de cismas sin nombre que no salen en la prensa y que nunca aparecerán en los libros de historia. Cismas anónimos que durante las ultimas décadas han vaciado las iglesias. Cada vez que un católico decide abandonar la práctica religiosa cotidiana, rompe con la ICAR y se convierte en cismático. La Iglesia Católica no se ha democratizado, pero el cisma, sí. Como ya he dicho en alguna ocasión, me incluyo entre ellos. Gracias a Dios, la ICAR no nos presta atención, porque no somos profesores, ni teólogos, ni sacerdotes, ni pecadores confesos públicamente conocidos. No nos envía “notificatios” ni nos abre expediente la Congregacion para la doctrina de la Fe. Pasamos agradablemente desapercibidos, mencionados de refilón tan sólo en ciertas estadísticas episcopales.
Supongo que los caminos que conducen al cisma personal y anónimo son tan variados como cismáticos existen. Cada uno podría contar su propia historia. Creo que el abandono de la magia es uno de ellos (lamentablemente, aun no he leído el libro de J.L. Herrero, por lo que no tengo ninguna pretensión de usar la palabra “magia” en el mismo sentido con que él la emplea). Tal vez la relación del hombre con Dios solamente pueda ser o mágica o mística, o no es relación con Dios: podrá ser otras muchas cosas, psicoterapia, autoanálisis, relajación mental, …, pero no relación con Dios. Abandonar la magia, es decir, la pretensión no de que Dios intervenga en nosotros y en este mundo, sino la pretensión de intervenir nosotros en El y en Su actividad y en Su divino mundo, aunque tan sólo sea con la mínima intención de que nos escuche, conduce al cisma. No al cisma con el Cuerpo Místico de Cristo -supongo que por algo se le llama Místico y no mágico ni eclesiástico- sino a la ruptura con la estructura eclesiástica, con sus preceptos, sus reglamentaciones, sus condenas y su magia.
02-Abril-2007
Amigos debemos ser del único que es Amigo del hombre: Jesús el nazareno.
No creo que Juan Luis rechace ningún tipo de movimiento continuador de la causa de Jesús. Lo que denuncia, justamente, es la necesidad de no perder el tiempo en esa “purificación” a la que muchos ven lenta e imposible.
El Movimiento de los Convocados por Jesús (Ecclesia) precisa de vivencias del Espíritu y sentido organizativo, respetuoso con la comunión que puede ser más democrática y electiva, no excluyendo la fraternidad, la disparidad y las contradicciones que como seres humanos podemos tener. (In omnibus Charitas)
Siempre se habla de los detentadores de la verdad… pero en pocas ocasiones se identifican con los que tienen la razón del servicio, de la gratuidad, de la pobreza, de la escucha, de la pérdida de tiempo en la generosidad, de los medios pobres y con los pobres, de la dedicación en silencio, del olvido de uno mismo para que otros crezcan… de tantas actitudes positivas para los demás que dejan muy lejos el catalejo del que se reconoce en búsqueda con el hermano y que, como ocurre con Sobrino, estuvo a punto de ser liquidado por los paramilitares que asaltaron la UCA y mataron a los jesuitas hermanos y otros trabajadores allí presentes…
Cuanta hipocresía de los que miran con lupa los textos de otros y no arriesgan su vida por los demás, gente bien pensante a los que habría que aplicar aquello de Jesús en el Evangelio de Mateo. Sepulcros blanqueados… que lo somos todos, pero que algunos intenta imponer a los demás. ¡Cuanta hipocresía de la oficialidad de la Iglesia, la de Rouco, que proviniendo de los pobres se eleva, con sus estudios y su poder, en el báculo del ordeno y mando. Siento tristeza por él, porque no disfruta del amor y de la misericordia del pobre y del que demanda dinero para un café o para una cajetilla de tabaco. Y hoy que hemos asistido a esa asamblea de cierre en el proceso rapidísimo de la beatificación de Juan Pablo II.
Es necesario no recurrir al cisma, sino a unas comunidades siempre servidoras.
02-Abril-2007
El Cristo del Cubilete y el Cristo Roto –éste menos conocido que aquél– evocan al único Cristo histórico, ambos venerados por los católicos del pueblo mexicano.
El primero entró a la historia, como secuela del final de la persecución religiosa, en una gigantesca estatua integrada a un santuario, erigido con contribuciones de toda la nación. Es el Cristo por el cual lucharon los cristeros: el Cristo coronado como rey en el centro geográfico del territorio nacional, adonde en forma masiva concurren, a lo largo del año, peregrinos de todos los rincones del país; el Cristo poderoso y triunfante, que extiende los brazos sobre su imperio.
El segundo, nació de una historia inventada por un cura, la cual conmovió al mundo y cayó en otro punto del territorio nacional como semilla fecunda, la cual apenas ha germinado y comienza a levantarse como árbol frondoso, destinado a albergar en su amplio ramaje a los pobres y a los desvalidos, pajarillos los más abundantes de nuestro cielo. El Cristo Roto es propiamente el Cristo cuyo reino no es de este mundo: el Cristo despojado de la pompa de la realeza y del pontificado, vuelto el más insignificante de los laicos y el más pobre entre los pobres; el Cristo inocente, vilipendiado, muerto en el peor patíbulo romano –la cruz– y presto para ser arrojado al pudridero común. Su imagen retrata el abandono y el desprecio, en la rotura del rostro y en la falta de un brazo y de una pierna. En memoria de ese Cristo, ha sido edificado un gran monumento en San José de Gracia, a poco más de cincuenta kilómetros de la capital del Estado de Aguascalientes.
La imagen y la plaza/iglesia–abierta del Cristo Roto, fueron inauguradas en agosto de 2006, en una ribera de la presa construída por el general Plutarco Elías Calles. Nótese la nada casual coincidencia: Cristo, bandera de los antaño perseguidos, hoy honrado pública y grandiosamente en una de las obras más importantes del perseguidor. Además, el pueblecito que hoy es San José de Gracia, Ags., apenas ha comenzado a beneficiarse con el movimiento turístico. En el horizonte de los años por venir, lo mejor está por llegar. La posibilidad de desarrollo es enorme. Si la idea es cultivada con inteligencia, en dos décadas el Cristo Roto competirá ventajosamente con el Cristo del Cubilete.
El gobierno panista del Estado de Aguascalientes, patrocinador del proyecto de San José de Gracia, ha puesto una pica en Flandes. El Partido de la Revolución Democrática, cuyo lema ha sido “Primero los pobres, por el bien de todos”, en la versión del fracasado MALO (Manuel Andrés López Obrador), tendrá que volverse “mocho” y dejar de hostilizar cardenales; o incorporarse a la lucha anti–narco, para neutralizar esta nueva variedad de “opio” del pueblo. Pero tal encuadre político del asunto deja en el aire la pregunta: ¿Cuál es el Cristo verdadero?
01-Abril-2007
Este texto de Juan Luis me resulta bien interesante. En especial, porque viene de quien –al menos de lo que conozco- se manifiesta como el más “periférico” de los teólogos en relación a la tradicional doctrina cristiano-católica. Así y todo, no deja de ser de algún modo “innecesario”. Obsérvese que en los mismos debates de Atrio, quienes plantean la alternativa separacionista (cismática), no son los críticos del actual estado de cosas, sino sus defensores.
Por otra parte, en el ámbito de los “cristianos de a pie”, como suele llamarse a los simples seguidores de Jesús; la “gente”, como decimos en Latinoamérica, jamás escuché hablar de la posibilidad cismática. Escuché sí, cientos y cientos de veces, referirse a la estructura eclesiástica como una realidad agotada en el tiempo necesitada de oxigenación, de reformulación, de reorganización, de abajamiento a las situaciones concretas que vive, goza y padece el pueblo, de desjerarquización, de reasunción de su función profética y de tantísimas otras cosas que sólo algunos explicitan conceptualmente y muchísimos otros, lo dicen a-verbal y simbólicamente.
¡Nada de cismas!, que el modelo se agota solo… Se lleva a muchos mártires, sí. Y no sólo a los más conocidos, sino a miles de parroquianos anónimos para el mundo que padecen en su cuerpo el avasallamiento del poder jerárquico y de una espiritualidad que lo oprime. Pero se agota. Y si aún no desaparece en las formalidades institucionales, por cierto que estalla en la realidad de la gente, la que ignora sus mandatos y sus obsolescencias.
Saludos domingueros. Hoy, agitando ramas de olivo.
01-Abril-2007
Uno que escribe: “Preparada por la censura oportunista a Sobrino, encorsetada por un episcopado ‘woytiliano’ y con la presencia vigilante del Gran Inquisidor, el papa Ratzinger…” a pocos renglones de acusar a los “jerarcas” de creer tener la Verdad de Dios, demuestra su poca autocrítica. “Gratis affirmatur, gratis negatur”. Además demuestra una gran amargura y cinismo.
“Jesucristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para consagrarla… y para colocarla ante sí gloriosa, la Iglesia sin mancha ni arruga, ni nada semejante sin santa e inmaculada…Nadie ha odiado jamás su propia carne, sin le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia…” (Ef 5,25ss). Recuerde el autor de esta palabras la invitación del mismo Jesús: “El que no tenga pecado que tire la primera piedra” (Jn 9,7). Jesucristo no amó una Iglesia ideal, producto de la fantasía, sino la Iglesia real y concreta de Pedro que lo negó, de los demás apóstoles que lo abandonaron etc. Los grandes santos como San Francisco o San Ignacio de Loyola no tuvieron ninguna ilusión respecto de la corrupción que existía en la Iglesia de su timpo, pero la amaron y la hicieron mejor con su vida. ¿Y qué decir de Santa Catalina de Siena que la llamaba “la dulce esposa de Cristo”? Jesucristo entregó a San Pedro la misión de pastorear a sus ovejas, a alimentarlos, no a unos teólogos por más brillantes que pudieran ser. Ojalá Sobrino tuviera la humildad que ha caracterizado los teológos verdaderamente grandes como Santo Tomás de Aquino o el Cardenal Newman. Seguramente no hubiera hecho unas declaraciones tan infantiles y teológicamente insostenibles como las que ha hecho. Si tuviera la actitud de Erasmo, que no es considerado santo, seguramente podría contribuir a que la Iglesia sea más santa: “Suporto esta Iglesia con la esperanza de que se haga mejor, dado que ella se ve obligada a soportarme a mí, con la esperanza de que yo me haga mejor”