Declaración de la Parroquia de San Carlos Borromeo
13-Julio-2007 -- Sigue a continuación el documento que la parroquia de San Carlos Borromeo entregó el pasado lunes, día 9 de julio, al Obispo Auxiliar de Madrid, don Fidel Herráez.
DECLARACION DE LA PARROQUIA DE S. CARLOS BORROMEO
Ante la situación de desconcierto creada en estos meses y como seguimos sin entender la necesidad de cerrar nuestra parroquia, ofrecemos a la Iglesia y a cuantos nos habéis apoyado durante este tiempo, una visión de lo que hemos experimentado y estamos viviendo y el camino que vamos a seguir recorriendo, en comunión y diálogo con la Iglesia, cuya riqueza nace de la unidad en la diversidad, ya que el mensaje del Evangelio es una oferta para todos los seres humanos sin distinción de razas, credos, culturas o sexo.
A comienzos de los años ochenta comenzaron a llegar chavales a algunas parroquias de nuestros barrios, solicitando ayuda por sus problemas de drogadicción, fundamentalmente, aunque traían otras cargas detrás, muchos estaban en la calle y cometían delitos más o menos importantes. Surgieron miedos en algunas feligresías y curas, por lo que se suscitó un debate sobre si se podía atender o no en la parroquia a jóvenes con ese tipo de problemas. En estas circunstancias se inició la experiencia en San Carlos Borromeo en 1981 con el apoyo del Obispo Alberto Iniesta, siendo el Cardenal de Madrid Enrique Tarancón, dedicándose la parroquia preferentemente a la marginación, dejando en 1986 de ser territorial, por iniciativa del Obispo García Gasco, estando en Madrid el Cardenal Andel Suquía.
Desde el principio acudían a la parroquia muchos jóvenes y sus familias a pedir ayuda para salir de su situación. Las madres no comprendían qué estaba ocurriendo con sus hijos, hablaban de las malas compañías y se sentían estigmatizadas por parientes y vecinos. Tampoco sabían responder al problema de sus hijos. Comenzamos a tener reuniones con ellas y algún padre. Pronto empezaron a vivir la muerte de sus vástagos, las entradas violentas de la policía en sus casas, las torturas de sus chicos en comisarías y cárceles, incluida alguna muerte en estos centros. La parroquia se convertía en un lugar de dolor del que participaban los feligreses que acudían a las distintas actividades parroquiales. En pocos años decidieron que su vida no tenía sentido sin la lucha por sus hijos y comenzaron a acudir en grupos a comisarías, juzgados, cárceles, denunciando todo lo que estaban conociendo, entre otras cosas, las estafas por parte de ciertos abogados y oficiales judiciales, las amenazas y la corrupción y connivencia policial en el tema del narcotráfico. Además de ello atendían a los hijos de otras madres y animaban a éstas.
Los chavales han acudido de todas partes con sus carencias afectivas, al principio eran los hijos de las familias más pobres y más desatendidas social y humanamente. La mayoría ha sufrido el abandono y el fracaso escolar, la calle ha sido su espacio vital, han pasado por centros o cárceles de menores, conocen los malos tratos y las torturas, su estigmatización como malos y sin solución, con sus miedos e inseguridad. Nuestras casas se han abierto a ellos, hemos buscado trabajo y generado autoempleo. Eran tabla rasa en cuanto a lo ético y religioso porque no conocían el afecto. A través de la acogida, el apoyo incondicional y su defensa en tantas cosas, nació el cariño y con él su seguridad, su capacidad de autoestima y, finalmente, el sentido ético, el deseo de no hacer daño y de responder a lo que se hacía con ellos.
Lógicamente fueron los funerales de tantos chavales los que hacían acudir a “los colegas” y amigos a una celebración en torno a la mesa de Jesús y a su buena noticia. Su primer contacto era descubrirla como la mesa de los excluidos, de los rechazados, de los pobres. Jesús les invitaba, nos invitaba a descubrir la buena noticia, el reino del amor y de la justicia. ¿Yo puedo comulgar?, preguntaba uno. El cura dice que Jesús nos invita, le contestaba otro.
El tema central era la resurrección: Ningún poder puede destruirnos si vivimos la buena noticia de Jesús, el amor y la solidaridad o comunión, se proclamaba, y adaptábamos el lenguaje y la liturgia a su capacidad de comprensión. Un día preguntaba un chaval a uno de los curas sobre la resurrección. El cura intentaba explicarle y el chaval respondió: No lo entiendo, pero cuando te mueras, me cojo de tu mano y, a donde vayas, voy. Poco después recordábamos, en una eucaristía, la petición de Dimas a Jesús en la cruz: Acuérdate de mí cuando estés en tu reino.
Juntos hemos ido descubriendo la fe como el motor de nuestras vidas. Los chicos y chicas y las madres han comprendido pronto los gestos liberadores de Jesús de curación y de expulsión de demonios: tu fe te ha curado. Entendemos que nuestra fe consigue hacernos salir de situaciones de impotencia y nos hace superar miedos: ¿por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?
Inicialmente hemos intentado bucear en el Jesús histórico para descubrir en quién creemos. Se han ido identificando, así, con el Jesús que da la buena noticia a los pobres y, poco a poco, han recuperado la capacidad de autoestima y la ayuda a los otros.
Incluso han llegado a intuir la resurrección no de una manera conceptual, sino como el grito de que ningún poder puede destruir nuestra vida humana y espiritual. La vida personal y la fe se han ido integrando de una manera progresiva, en un recorrido paulatino.
Desde los comienzos ha acudido gente de todas partes, además de la propia del barrio, profesionales de distintas áreas en un intento de colaboración, abogados, jueces, fiscales, empresarios, estudiantes de educación y trabajo social, psicólogos, médicos, etc. La expresión ha sido habitual: venimos a ayudar y son los chicos y las madres los que están dando sentido a nuestras vidas.
De ahí que algunos se hayan quedado a vivir entre nosotros o se lleven a chavales a vivir a sus casas, hasta un magistrado que, en lugar de juzgar a un chico, se lo llevó con su familia.
También vinieron en su momento los insumisos y sus madres, que se organizaron como las de los chavales de la calle, más adelante los “okupas”, que hasta nos pidieron que sus padres pudieran venir a la eucaristía. Los gitanos venían más individualmente, pero acogimos a cuarenta y dos miembros de cuatro familias que habían echado a la calle y estuvieron dos meses y medio alojados en la parroquia a finales de 1998 hasta que, por la lucha de todos, conseguimos que les dieran casa en un poblado gitano. Desde ese momento muchos de ellos se han incorporado a la convivencia parroquial.
A comienzos de 2001 acudieron setenta emigrantes que estuvieron cerca de siete meses en la parroquia, durmiendo en colchones en el suelo. Reivindicaban sus papeles, pero no tenían sitio donde ir. En ese tiempo buscamos viviendas y trabajo, quedando muchos en nuestras casas, sobre todo los marroquíes. Comparten nuestras celebraciones, rezan con nosotros y, cuando hay muchos, los musulmanes leen el Corán, que traducimos, uniéndonos también a su oración, sintiéndonos hijos del mismo Padre.
En consecuencia nos reunimos, desde hace años, gente de toda condición social, desde las clases más altas a las más bajas, frecuentamos las casas unos de otros, el compartir se ha hecho una realidad y de ahí ha surgido también la fiesta común en la parroquia que hace superar tanto sufrimiento.
Es la consecuencia de lo que vamos viviendo juntos, de la conjunción entre nuestra vida, nuestra lucha y nuestra fe, compartiendo casa, trabajo, comida, situaciones difíciles y la multiplicación de lo que recibimos gratis. Celebramos las Cenas del Señor de la manera más sencilla que sabemos para que la liturgia sea inteligible para todos, recordando la frase de San Agustín: fortiter in re, suaviter in modo. Aplicada a la liturgia, para que el contenido penetre, sé muy sencillo en la forma.
Con la fe y la resurrección celebramos el perdón y esto también es paulatino. El perdón entre chavales, algunos muy violentos, nuestro perdón a ellos, que nos han hecho muchas faenas, el perdón de ellos a nosotros por nuestras recriminaciones y tantas faltas de paciencia y comprensión. El perdón a policías, enemigos naturales, sobre todo a los que han torturado y matado a algún chaval, el perdón a funcionarios de prisiones o a determinados jueces, ha resultado muy difícil. Pero hoy entienden y entendemos, gracias a la cercanía de muchos de ellos, la diferencia que existe entre el estamento al que se pertenece y la persona. Hemos comprendido que acogernos y ayudarnos es lo que nos posibilita cambiar de conducta a unos y a otros.
El recorrido de nuestra parroquia ha consolidado una asamblea, una comunidad, encarnada en el mundo de la exclusión como lugar social, no geográfico. Cualquier recorrido que deba hacer esta parroquia en el futuro tiene necesariamente que respetar la esencia de esta comunidad parroquial, de relaciones humanas fraternas, solidarias y justas.
- a. Somos parroquia que vive y celebra la fe. Hemos encontrado en la comunidad parroquial la oportunidad de vivir nuestra vinculación como creyentes abiertos a la situación presente y acogidos por la realidad de la marginación.
- b. Descubrimos cómo el lugar social de la exclusión es el espacio vital de los preferidos de Jesús. El mundo de la exclusión social, que nos llama y convoca, acoge nuestro compromiso vital para darnos la oportunidad de hacer realidad lo anunciado por Jesús en el Juicio Final: Porque tuve hambre y me disteis de comer, sediento y me disteis de beber… (Mateo 25, 31-46).
- c. Descubrir la fe de la mano de los pobres nos ha hecho entender que el anuncio de la Buena Nueva es una Palabra ofrecida a todas las personas, desde el lugar de los últimos, que se ha de encarnar en “anunciar la libertad a los cautivos y a los ciegos que pronto van a ver, poner en libertad a los oprimidos y anunciar la amnistía de parte de Dios” (Lucas 4, 16-21)
- d. Es tarea primordial, desde la comunión eclesial, cuidar de los miembros más débiles, por lo que es importante recordarnos que Jesús supeditó la ley al ser humano y a la fe.
- e. El lugar social de aquéllos que viven en la pobreza: toxicómanos, inmigrantes, presos, enfermos de Sida, prostitutas, familias sin recursos, mujeres maltratadas, homosexuales, menores, familias separadas… nos ha llevado a celebrar la fe desde expresiones inteligibles y significantes, que nos ayuden a reconocernos en la comunión de quienes se sienten discípulos del Dios de Jesús.
- f. Vivir la fe en la Iglesia, desde esa pasión esperanzada que nos provoca el evangelio de Jesús, nos ha vinculado a personas de todo tipo y condición. Compartir la mesa de Jesús ha sido sentarnos, en torno ella, creyentes y no creyentes; ateos y escépticos; ricos y pobres… todos aquéllos con quienes, aún no compartiendo inicialmente la fe en el Dios de Jesús, sí compartimos la fe en el ser humano desnudo, vivida al estilo de Jesús (Marcos 7, 24-30).
- g. Es necesario no sustraer al mundo de los pobres una parroquia que, ya de hecho, viven como referente y casa donde morar. Los excluidos tienen derecho a tener su parroquia. Mantener la comunidad parroquial, que es referente imprescindible para muchos de sus miembros en la vida diaria y de fe, no puede en modo alguno ser sustituida .
Entrevías, Julio de 2007
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02-Abril-2010
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30-Marzo-2010
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20-Marzo-2010
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07-Mayo-2008
[…] 07.05.08Contra Saulo Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo. […]
24-Abril-2008
queridos todos lois de la Iglesia de S. Carlos Borromeo: Me alegro de que seáis tantos, con tanto espíritu y tan valientes No hace mucho os envie un librito mío donde se cuentan los obstáculos que encontra,os en la Parroquia de Ntra Sra. del Rosario del Barrio Las cuevas de La Magdalena en Masamagrell (Valencia. En los años 1963 - 67. Sufrimos exactamente lo que estáis pasando ahora vosotros. Nos desmantelaron la comunidad y escamparon a muchos marginados de los que ya no se sabe nada. Me secularizaron a mí a la fuerza, me desterraron de la Archidiócesis, me quitaron los trabajos y me impidieron hacer Medicina. Hoy vivo en una especie de Igñesia del silencio, dedicado a los más bébiles y feliz. El libro ha sido poblicado por la editorial valenciana AREA. Se llama “Don Dico, cura de Barrio: La Iglrsia de los pobres” Se consigue en pedidos@lyralibros.com. Los beneficios son para un proyecto de educación para los niños del SAHARA.Mi e-mail es dicolebin@gmail.com. Podeis leer comentarios de prensa y de presentació en la Universidad en atrio.org. Iglesia Católica “Un cura de Entrevías por adelantado. Un abrazo
10-Noviembre-2007
Aleluia!!!… parece que lo Nuevo se viene y gana espacio… esta noticia, nos llama a redoblar esfuerzo donde quiera que estemos…esto merece la pena ser celebrado y dar gracias…sobretodo por que desde 4 de noviembre la Iglesia es un poco màs evangelica, animo muchachos que vale la pena quedarse y luchar…con cariño Gabriel
10-Noviembre-2007
El cardenal arzobispo, Antonio Mª Rouco Varela, ha decidido convertir a la Parroquia de San Carlos Borromeo en Centro Pastoral, pero manteniendo todas sus atribuciones, por lo que sus párrocos podrán continuar celebrando misa y todos los sacramentos.
En un escueto comunicado, Rouco explica que, tras una visita el día 4 de noviembre a los presbíteros de la iglesia de Entrevías Javier Baeza Atienza, Enrique de Castro López-Cortijo y José Díaz Ortiz, decidió “constituir el Centro Pastoral San Carlos Borromeo, adscrito a la Vicaría IVª de la Archidiócesis de Madrid”, atendido por los tres mismos capellanes, “los cuales prestarán la adecuada atención catequética, litúrgica y social con todas las facultades concedidas por el Derecho, procurando en toda su acción pastoral visibilizar la comunión eclesial”.
El Arzobispado subraya que se produjo “un prolongado y fraterno diálogo, con el fin de asegurar la atención pastoral integral al mundo de la marginación al que de modo preferente han venido dedicándose, y dispuestos a superar positivamente el conflicto existente”.
Por su parte, el párroco Baeza ha celebrado la decisión de Rouco Varela, en contra de la que les fue comunicada hace ocho meses para que dejaran de celebrar misa por no respetar la liturgia y cedieran el centro a Cáritas Diocesana. En este sentido, ha considerado que el cambio de opinión puede deberse a que, por primera vez, el equipo de sacerdotes de San Carlos Borromeo mantuvo un “diálogo directo” con el arzobispo que no había podido producirse anteriormente. “No obstante, no me cabe duda de que el apoyo y la presión de la sociedad civil, les habrá hecho recapacitar”, ha señalado.
El País - Madrid - 07/11/2007
06-Agosto-2007
Me llamo Gabriel Castillo y he sido hasta ahora párroco de un pueblo de Granada, Albuñol. Y también he topado con la Iglesia (si entendemos por Iglesia sólo al sector que está arriba, en las nubes). En mi caso, la jerarquía del lugar no ha querido escuchar la petición de todo un pueblo que lleva en la calle 20 días pidiendo que su párroco se quede. Mi pregunta y mi queja, que quiero compartir con vosotros, creo que es muy sencilla: ¿tiene el pueblo llano algo que decir en esta Iglesia? ¿es sólo un grueso de gente a quien exponer nuestros discursos y a quien expoliar cada domingo o cada declaración de la renta? ¿por qué no es posible descubrir la riqueza de la fe escuchando también lo que se rumorea por aquí abajo? Un abrazo y estoy con vosotros
18-Julio-2007
Me preocupa que el Papa se cierre más en sus vacaciones en los exclusivos Alpes. Soñe con que hubiera ido de incógnito a Vallecas para pasar esos quince días en San Carlos Borromeo, charlando sin discutir, y oyendo a tantos marginados hablando con sus curas.
Sería quizás una sorpresa para él ver que a Dios no le puede interesar mucho lo que pensamos, siempre tan lejos de abarcar toda la realidad, sino lo que hacemos , donde podemos alcanzar lo sublime como Jesús en la Cruz o los párrocos en Vallecas.
14-Julio-2007
Quizá si el Sr. Rouco fuese mañana a la parroquia de Entrevías a leer el evangelio del buen samaritano y a hacer la homilía a las gentes de esta parroquia, quizá cambiase de opinión, porque, estoy segura, que esta parábola adquiere su pleno sentido en este lugar que es donde se vive y no en iglesias maravillosas en donde predica el Sr. Rouco a gentes que están muy lejos de su prójimo. Quizá se enterase de lo que para Jesús tendría que ser un sacerdote y qué es lo que hay que hacer para salvarse. Es posible que hasta sintiese un poco de vergüenza por estar presionando tanto a una parroquia que nos está dando ejemplo a todos y a todas de lo que es ser seguidor de Jesús.
Abrazos.
14-Julio-2007
Yo también me adhiero al escrito de San Carlos.
La unidad hasta en los detalles viene muy bien para asegurarse el poder dictatorial de controlarlo todo más y mejor dentro de la institución eclesial, tanto en lo espiritual como en lo material (que a veces parece más importante que lo espiritual). Por eso la jerarquía, que en comunión con el Papa que se han apropiado del poder en la institución, pone las rayas donde mejor le conviene, para seguir teniéndolo todo atado y bien atado.
Pero, como con toda razón dice Juan Luis Herrero del Pozo: “La Iglesia no es un club –como se oye a veces- libre de fijar sus reglas y excluir a quien disiente, sino una comunidad de iguales que comienza a sacudirse de encima la dominación autoritaria, en el pensamiento y en la acción.” (“Religión sin magia” pág. 25).
Dos párrafos antes dice: “Es notorio que la jerarquía puede trasladarte de puesto, cerrarte la revista, quitarte la cátedra o privarte de medios de vida, forzando la secularización de alguno”.
Bueno, para la próxima edición podría añadir el autor: “y cerrarte la parroquia”.
La involución de la institución eclesial que desplegó Wojtyla sigue “avanzando” con Ratzinger con paso firme, volviendo a pretender ser la única verdadera Iglesia de Cristo.
Desde luego no parece que Wojtyla ni Ratzinger tengan miedo, al menos a simple vista.
Creo, Joxema, que en vez del término Caridad, sería más adecuado el de Amor. Y el de Justicia.
13-Julio-2007
Unidad sin caridad es peor que caridad sin unidad.
Se necesita más libertad para lograr la unidad en la caridad. Pero resulta que, tanto los de arriba como muchos de abajo, tienen miedo, tienen el peor miedo, tienen miedo a la libertad.
13-Julio-2007
Me da pena que se esté hablando ya del cisma en Entrevías, siempre los más pobres son los que le toca perder.
A los cismáticos LEFREBVRIANOS se les conceden todos los medios para volver, mientras a las comunidades de base y el caso de Entrevías no se les permite la más mínima discrepancia. Hay dos varas de medir y en este caso de Entrevías se aplica la ley del embudo. Hay muchos hermanos en fe que están deseando que se liquide cuanto antes en tema de Entrevías con mano dura y expeditiva para que sirva de ejemplo a otros. Por supuesto siempre en nombre de la unidad. Así nos va, por un lado unidad y concesiones con los ultramontanos y por otro palo para los que está dado auténtico testimonio evangélico.
Una cosa es la uniformidad en pensamiento único y otra unidad en la diversidad de pensamiento abierto. Esto último se intentó aplicar por recomendación en el Vaticano II.
El Espíritu vuela donde quiere y como quiere por mucho que algunos ultraortodoxos quiera matar la paloma.
13-Julio-2007
La declaración de la Parroquia de S. Carlos Borromeo es un soplo de aire fresco que entra en los sótanos malolientes de la institución eclesiástica, la que Juan XXIII deseaba oxigenar. La secular estratificación dogmática, ritual y moral del Cristianismo, al socaire del poder y del dinero, han pervertido la doctrina de Jesús, nuestro Maestro hasta hacerla irreconocible. Las ideologías, los cismas, el odio, la censura, la exclusión, los tormentos, las hogueras…. Pero ¿cómo se atreven los jerarcas de una tal institución dictaminar sobre la ortodoxia evangélica de una comunidad que sólo hace el bien copiando de Jesús? Desde los años 80 conozco la labor de Enrique de Castro en Vallecas. Como complemento de mi despacho jurídico matrimonial, recurrí a él para que me escondiera a niños asustados y vejados por sus propios padres en el trance de separaciones traumáticas. Yo sólo podía retenerlos y esconderlos por poco tiempo en mi casa. Él me buscaba familias cómplices. Se atrevía - una osadía - a discutir con los jueces pidiendo auténtica justicia. Con frecuencia lo lograba. Estoy seguro de que la labor de la comunidad de San Carlos Borromeo seguirá con o sin la anuencia del obispo. Pienso que la Jerarquia la tolerará, no por convicción sino por narices, por miedo a la prensa, porque la hegemonía eclesiástica está en declive, gracias a la democracia y a la cultura generalizada.
13-Julio-2007
Creo que se radicalizan posturas. La forma en que se ha hecho lo del motu proprio no sirve para integrar a los de Lefebvre, sino para fomentar la vuelta a la mentalidad preconciliar. A la larga puede dividir a la Iglesia en tres sectores. O dos, si echan a uno, que parece que tienen ganas.
Saludos
13-Julio-2007
Quiero una Parroquía-Casa donde la Comunidad pueda Celebrar tanto la fe como sus éxitos, y que a la vez podamos charlar de cada uno de los problemas que nos embarga a cada uno-a,
No quiero “Sepulcros Blanqueados” con relucientes luces y maravilloso adornos, santos que no son y santos que no pueden estar… No quiero comulgar con unos edicto que Jesús no promulgó, unos dogmas que cosifica al ser humano y sobre todo a la mujer
Quiero ser Parte Viva y Activa de mi Parroquia y Comunidad y no un simple adorno y como mujer florero cuando no “Plumero” para quitar el polvo a la calva de los “santos”
Quiero Ser Mujer respetada como fuimos respetadas y dignificada y por Jesús en cada una de los Relatos que nos habla de la Dignidad de Ser Hijo/as de Dios-a…
No quiero Secta, quiero Iglesía- Eklesia-koinonia, sin separatismos quiero pluralidad de comunidades como veíamos en los Hechos de los Apóstoles.
Solo quiero tener un Lugar, dónde Celebrar la mi fe, sin que condicionen mi sexualidad, mi género y mi estado, estatus social y cuenta corriente
Gracias S. Carlos Borromeo
Carmen Hernández Rey
13-Julio-2007
El Papa acaba de decir en su carta a los obispos sobre el Motu Proprio que restablece el misal de Pío V:
Mirando al pasado, a las divisiones que a lo largo de los siglos han desgarrado el Cuerpo de Cristo, se tiene continuamente la impresión de que en momentos críticos en los que la división estaba naciendo, no se ha hecho lo suficiente por parte de los responsables de la Iglesia para conservar o conquistar la reconciliación y la unidad; se tiene la impresión de que las omisiones de la Iglesia han tenido su parte de culpa en el hecho de que estas divisiones hayan podido consolidarse. Esta mirada al pasado nos impone hoy una obligación: hacer todos los esfuerzos para que a todos aquellos que tienen verdaderamente el deseo de la unidad se les haga posible permanecer en esta unidad o reencontrarla de nuevo.
Claro, aquí se refiere al cisma de Lefebvre, culpando a los pontífices anteriores de no haberles permitido continuar con la liturgia antigua. Pero el espíritu de Jesús y de la verdadera reforma litúrgica del Vaticano II, que va más allá de ritualismos y fomenta creatividad de comunidad cristiana, está creando otras formas de liturgia abiertas al futuro dentro del mismo rito latino de la Iglesia Católica. Lo expresado en esta declaración firmada en Entrevías es un ejemplo. No hay caprichosa frivolidad sino profundidad evangélica en esta forma de entender la comunidad y la liturgia parroquial. El mayor sentido de lo sagrado -”aquella sacralidad” a la que se refiere el papa en la carta- no está en ritos o en la orientación del altar sino en los pobres que son acogidos y evangelizados. ¿Cometerán de nuevo los responsables eclesiásticos el error de fomentar el cisma? ¿O es que sólo hay que temer a los cismas de la derecha integrista premoderna pues en defnitva los demás o nos sometemos o nos vamos del todo? Creo que ha llegado el momento de defender decididamente nuestras posiciones hasta el final. Me adhiero totalmente al escrito de San Carlos.